domingo, 30 de junio de 2013

Varios símbolos

En Sueño Profético hablaban de lo símbolos, de las palabras, de ver aunque no sea el interior de lo que estás viendo. Decían:

El símbolo y la vista hacen a tu interior Paz o palabras que justifiquen lo que no ha pasado.

Dijo uno:

El símbolo del dolor: el puñal. El patíbulo: el del castigo del hombre. La pistola: el del crimen. El desnudismo: el del pecado. El cubrirte: el del pudor. Los corderos: el de la Paz y la Obediencia. Y el palomo: símbolo de la Comunicación de Dios.

Ya se han dicho varios símbolos. Ahora, ver sin ser:

Tu lengua puede decir lo que no es, pero tus ojos no son culpables; son culpables cuando avisan a la lengua de lo que no están viendo o de lo que no vieron. La actuación debe siempre hacerse pensando en ojos que vean, y manden sin hacer estudio de lo que vean.

Dijo otro:

Si tu actuación no es bien hecha, puedes hacer que muchos pequen; la intención es oculta; la escena es visible. Hay veces que la intención tienes que callarla porque ya hiciste mal la escena. Dios quiere que la representación sea pensando en Él, y ya siempre será ejemplo de Paz y no de escándalo.

Desperté, oí:

¡Qué símbolos los de Dios, con los otros comparando!

¡Qué Enseñanza tan perfecta de símbolos comparando!

¡Qué bien te enseña a que aprendas lo del pudor o pecado!

¡Y el pensar porque has visto!

Que has visto lo que no era. Pero Dios tiene mandado lo que dijo a sus Discípulos:

“Sabrán que sois míos por la actuación y el ejemplo”.

“El que no os conozca, no ama al Hijo del Hombre”.

“El que os conozca, si ama, ya aprende”.

“Nunca hagáis lo que otro pueda ver y peque con el escándalo”.


Estos Mensajes se leen, se aprenden y, si amas, no puedes dejar de enseñarlos.

Porque Premio es cundir lo que Aquí en Gloria dictamos.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 80-81

sábado, 29 de junio de 2013

Dios habla hoy

En Sueño Profético hablaban de los Elegidos. Decían:

Hay Elegidos que a pesar del tiempo que ahí vivieron con materia, aún se sigue hablando de ellos sin tener quien los supere. Dios quiere aquí superar en la abundancia de Comunicaciones, Visiones y Explicaciones dadas por Dios. Si yo pudiera hablar con materia donde ella estuviera y hablara, era yo el primero que a ella reverenciaba. Reverenciaba no a ella, reverenciaba al Dios que en ella habla.

Este que habla es Tomás y yo soy Agustín:

Lo que Tomás tiene escrito, aún no ha llegado nadie que sus escritos los borre queriendo poner los suyos, porque si alguien lo hiciera, no sería de esta Gloria, y ya no los borraría. Este Dictado es de Aquí y para que vea el hombre que Tomás sigue vivo dictando Teología para que el hombre no borre. Y seguirá su Enseñanza en centros que allí se aprende y se hablará de Tomás, profesores y oyentes. Dios, siempre son nuevas sus Palabras. Las Palabras de Dios no pasan a sitios que se olviden.

Desperté, oí:

Dios dijo una Palabra, y es la misma de hoy.

Porque Dios habla hoy.

El hombre no tiene palabras para sustituir a las de Dios.

Estos Dictados te sirven para ser más bueno, para no hacerle el mal a otro. Y si a Dios amas, para enseñarte a que enseñes a que muchos amen.

Yo Agustín y yo Tomás, en esta Gloria rogamos para que a Dios no Lo dejes de amar.

¡Mira, que si no amas, a Dios no verás jamás!


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 56-57

viernes, 28 de junio de 2013

El hombre que a Dios ofende

En Sueño Profético decían palabras que el hombre Le manda a Dios mirando al Cielo:

“Señor, ¿yo qué te he hecho para que a mí me venga hoy este sufrimiento?”.

Esto lo suelen decir los que no se ocuparon del Prójimo, los que a Él no siguieron en el sufrimiento de ver los que no Lo aman.

Dijo uno:

En vez de decir: “Señor, ¿yo qué te he hecho?”, ¿por qué no dice: “Señor, yo nunca he hecho nada para Ti, que eres el Prójimo”.

“Señor, si nunca Te di, ¿cómo hoy Te pido? ¡Si no acudí donde de sobra se veía que tu Presencia no faltaba!”.

“¡Si escondí y malgasté lo que pudo haber servido para a muchos mantener: enfermos, ancianos o niños!”.

Tres casos justificados que no pueden ganarse el sustento, a veces, sin poner en público la mano.

Desperté, oí:

Son tres casos justificados:
enfermos, ancianos o niños.

El enfermo no puede salir a la calle.

El anciano ya cumplió su misión,
y queda como mueble
inservible, arrinconado.

Y el niño de corta edad,
¿cómo salir a la calle
a ganarse él solo el pan?

Si este pensar lo hiciera
el hombre que a Dios ofende,
negándole lo que Él le da,
lo cubriría el remordimiento
y tenía que cambiar.

El que ama,
no puede ofender a Dios,
porque siempre está dando gracias:

“¡Gracias Señor,
porque llevo tu Amor
siempre de compaña!”.

“Mándame que yo Te dé
de aquello que Tú me mandas”.

“Para el enfermo,
el aciano y el niño”.

“Que son los preferidos de Dios,
por ser ángeles,
aunque no les vean alas”.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 151-152-153

jueves, 27 de junio de 2013

Examen de conciencia

En Sueño Profético hablaban de creer. Decían:

Creer es decir: “creo en aquello que no veo pero siento”.

Creer es decir sí a todo lo que viene de aquello que estás creyendo.

Creer es no admitir un palabra en contra, para quitarte el creyendo.

Pues si además de creer te justifican, después de creer como aquí estás viendo, haz examen de conciencia y rectifica tus hechos. Que mientras vivas de cuerpo, puedes tener algún remedio. Pero piensa que tu espíritu lo tienes enfermo. Enfermo y contagioso.

Porque todo el que vea bien aquello que estás diciendo, va cogiendo enfermedad y va pecado viviendo.

Dijo uno:

El hombre no cree pecado decir: ¿y por qué voy yo a creer esto? Y no sabe que es pecado porque a Dios está desmintiendo.

Haz este pensar: “¿Estos Escritos son de la Tierra o son dictados del Cielo?”. Si tú los crees de Aquí, el amén pones primero, y te molesta oír la duda al Instrumento. Te molesta hasta el extremo de que tu rostro dejas triste y no compartes alegría porque te da pena y miedo.

Desperté, oí:

Si crees, obedeces
y haces que más crean.

Si no crees,
ni obedeces y reformas.

Reformas lo que salió,
a un espíritu de esta Gloria.

El creer no admite leyes
que el hombre al creer le imponga.

Cuando el creer tú lo presentes
como Esto se presenta.

Cambia el camino que llevas
si duda estás practicando.

Que puede que llegue el día
que ya no puedas cambiarlo.

¿No te da algo por dentro,
sin que puedas explicarlo,
cuando admites palabras en contra
del que de Aquí lleva el Mando?

Haz un rato de oración,
y acompaña pensando:

“¡Qué diferencia tan grande
de lo que habla el hombre
a lo que hablan estos Dictados!”.

Piensa en la Vida Eterna y aprovecha
el bien que Dios te ha mandado.

Que no es corriente el decir:
“en mi casa ha tocado”.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 41-42-43

miércoles, 26 de junio de 2013

Cuatro asignaturas

En Sueño Profético decían:

Dios elige para enseñar caridad, pudor, comprensión y haber vivido sufrimiento.

Si no has pasado estas asignaturas, tu enseñanza no es del Cielo. Son cuatro, pero en las cuatro tienes todas las razones para no perder lo Eterno. Que lo Eterno es gozar de un mundo donde no existen cuerpos. Existe Poder de Dios y espíritus ya purificados con el “Sí” de Dios. Sin este “Sí” no entra el espíritu, aunque ahí le vieron traje bueno, que es el cuerpo: materia que tapa al espíritu o que descubre que esto Dios está viendo.

Dijo uno:

La Enseñanza del espíritu tiene que ser la Palabra de Dios. La palabra del hombre es temporal, equivocada, variable y con reforma. Una misma generación puede tener varias enseñanzas, depende del mando que dé el hombre. Esta enseñanza no sirve para el espíritu.

Desperté, oí:

Estas cuatro asignaturas, que las piense el hombre si las practica.

Que empiece:

¿Dónde hago Caridad? ¿Cuido el pudor y lo enseño?

¿Mi comprensión va quitando del pecado y entregando el Perdón?

Si sufrí y estoy sufriendo, ¿digo: “¡Bendito sea Dios!”?

Si estas cuatro asignaturas las practicas, ¿qué extraña que elija Dios?

Si Dios espera al que pecó, ¿qué hará con el que adoró?


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 11-12

martes, 25 de junio de 2013

“Haced oración de confianza, pensando en Mí”

En Sueño Profético decían:

Un día, hablando Jesús a sus Discípulos, dijo estas Palabras:

“Pensad en el camino que Yo haré en la montaña. Pero no penséis que la montaña no tiene camino”.

“Si vais mandados por Mí, no temáis respuesta del que os reciba, que mi Mando siempre quedará por encima del recibir del hombre”.

“Haced el bien sin medida y sin esperar que sea devuelto, que mi Padre es el que mide y paga el hecho”.

“Haced lo que Yo tengo mandado, que es lo que mi Padre en Mí está ahora diciendo”.

“Haced oración de confianza en Mí. Y cundid que Yo soy Dios, que he bajado del Cielo para ofrecerme al pecador y al justo que Me siga para ir cumpliendo lo que de Mí aprenda”.

“Haced oración de confianza, que es creer que Yo soy Dios del Cielo”.


Desperté, oí:

Mucho se le oyó a Dios Hombre estas Palabras que hoy dictan:

“Pensad en el camino que Yo haré en la montaña. Pero no penséis que la montaña no tiene camino”.

“No dudéis nunca lo que Yo puedo hacer al que quiera mi Reino”.

“Haced el bien, porque Yo a hacer el bien voy enseñando”.

“Si hacéis el bien pensando en Mí, siempre os vendrá premio del Cielo”.

“Porque el que lo hace por Mí, no juzga para no ser juzgado”.

“Ya, el juzgar, me lo deja a Mí”.

“Haced oración de confianza, pensando en Mí”.



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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 73-74-75

lunes, 24 de junio de 2013

El oro sin Dios, es cieno que brilla

En Sueño Profético decían:

Si te encuentras oro sin Dios, desprécialo y no lo cojas, porque te puede servir para que pierdas la Gloria.

Si el oro lo vieras brillar y a Dios dentro Lo llevaras, agáchate y cógelo, porque te puede servir para acercar a Dios al que otro camino llevara.

Dijo uno:

Las cosas sin Dios,
quítales el valor que tengan,
porque el paso de esa vida
es tan corto, que antes de valorarlo,
desprecio le das y ahí las dejas.

Por eso, minas sin Dios,
dueño no seas.
Tú dale siempre el valor
al mineral que tú veas
que aunque te cueste trabajo
y la renta sufrir fuera,
si el Mando viene de Dios,
haz que las minas tuyas sean.

Porque el mineral de Dios,
Aquí aumenta la renta.
Y la producción que da
sirve para que a Dios quieran.

Desperté, oí:

El oro sin Dios
es cieno que brilla.

El oro sin Dios,
seguro que hace
grande pecador.

Porque con el oro,
todo comparas,
lo que ahí se queda.

Y te olvidarás
de esta Vida Eterna.

Busca los rincones
que brille este Dios,
haciendo la obra
que Dios nos mandó.

Buscando el llevarla al espíritu,
que tanto hace falta
al hombre del siglo.

No cojas tesoros
que veas por caminos,
si a Dios no Lo ves
delante o contigo.


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Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pag. 101-102