martes, 4 de diciembre de 2012

No hay quien siembre y mande que pisen este sembrado

En Sueño Profético decían:

Dios le habla a uno, y este uno es el que tiene que hablarle al pueblo. Dios no habla para éste, Dios habla a través de éste. Siempre que se echa semilla es para que haya cosecha. No hay quien siembre y mande que pisen este sembrado. La Palabra de Dios tiene que ser fértil.

Desperté, oí:

Si a Dios amas, tú publicas su Palabra.

Porque este Amor no te deja tranquilo.

Este Amor te obliga a que tú te enfrentes con el hombre.

Pero este enfrentar es el que a Dios agrada.

Agrado con el que Dios te sella.

Y sello que tú no puedes ocultarlo.

El amar a Dios exige que más Lo ames.

Este más, no tiene fin.

Ama a Dios tanto, que el sello que Él te dé, sirva para que tú también vayas sellado.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 244-245