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jueves, 16 de julio de 2020

Con desprecio no puedes aceptar nada que Dios mande

En Sueño Profético hablaban espíritus que siguieron a Dios cuando vivió de Hombre, Maestro, que fue el nombre que Él les dio a sus Discípulos para que en sus bocas lo pusieran para Nombrarlo.

Dijo uno:

Yo Le oí varias respuestas a preguntas que Le hicieron. Unas fueron con Amor, otras fueron de fariseos. Y fueron preguntadas donde más podían oírlas. Éstas son las dos maneras en que las preguntas que aquí dicto fueron preguntadas y antes fueron dichas al espíritu:

   –Maestro, ¿el que va Contigo es que Te quiere más que el que no Te sigue aunque Te quiera, o tiene que Pedirte Mando para que lo vean que te sigue?

Todos oímos – y ninguno pudo contestar las Palabras que fueron a la pregunta:

   –El que no Me quiere, no puede Seguirme, porque mi Padre Me manda enseñar para que no pierdan su Gloria, que es a donde Yo tengo que Irme cuando mi tiempo se cumpla porque el hombre mate mi Cuerpo. Que esto lo sabe mi Padre antes de hacerse Hombre, que es el Dios que estáis viendo.

Otra pregunta fue ésta. De dos que iban discutiendo, uno dijo:

   –Maestro, quisiera oír de Ti cuál de los dos la razón tiene. Si uno Te desprecia y otro Te hizo mal y quiere quitar el mal, aunque el que te despreció no hizo mal, ¿cuál es más malo?

   –Es peor el desprecio que el pecado. El desprecio no pide el Perdón. El pecado Me busca como tú Me has buscado. Sígueme y ya cuenta que te tengo perdonado.

Desperté, oí:

El que pecó quería buscar al Maestro, y el que Lo despreciaba, siempre le quitaba las ganas.

Diciéndole: “¿Tú no vives bien sin Él? ¡Pues sigue viviendo!

“¿Es que los que Lo siguen son más buenos?”.

“Pues yo sé de algunos que Lo siguen sin Quererlo”.

Pronto contestaba él: “Ésos son los fariseos. Yo ya no puedo seguir contigo conversando, porque no nos entendemos”.

Es difícil la amistad con el desprecio cuando son dos iguales.

Pues piensa que puedas tener amistad con el que Dios le hable, y tu desprecio te aparte.

Con desprecio no puedes aceptar nada que Dios mande.

Y con arrepentimiento, Dios, el Perdón puede darte.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C5

viernes, 24 de octubre de 2014

Pídele a Dios que te mande Luz

En Sueño Profético decían:

Pídele a Dios que te mande Luz
de la que el hombre no puede darte.
Que la luz que va del hombre
no sirve para salvarte.

Pídele que te ilumine
lo que te aparta del Cielo,
porque lo oscuro y lo triste
no te lleva a sitio bueno.

Dijo uno:

La tristeza viene siempre
de vivir oscuridad,
de no pensar en un Dios
que no te abandonará.

Pero tienes que seguirlo
y en el sufrimiento amarlo más.

Todo el que tenga sufrir,
que haga este pensar.

Este consejo es de Gloria.

El consejo de la Tierra
es que debes de pecar;
que no te acuerdes de Dios
porque Dios nada te da;
y al que a Dios no sigue,
buena vida le verás.

Esto es consejo
de hombre venenoso,
de hombre animal,
de los que Dios dice:
“Apártate Satanás”.

Apártate debe decir el cristiano
cuando le llegue consejo
para llevarlo a pecar.

Desperté, oí:

Si Dios te manda Luz,
ni tropiezas ni puedes caerte.

Si Dios te manda Luz,
se retira el que oscuridad vive
y oscuridad quiere.

Si Dios te manda Luz,
ya tristeza tú no tienes,
porque tristeza es pensar:
“esto remedio no tiene”.

Cuando Luz de Dios no falta,
siempre verás un camino
que de la tristeza te aparte.

El dolor y el sufrimiento,
si no te falta esta Luz,
al final te llega Premio.

Esta Luz, al que le llega,
edifica y destruye.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 53-54-55

martes, 4 de diciembre de 2012

No hay quien siembre y mande que pisen este sembrado

En Sueño Profético decían:

Dios le habla a uno, y este uno es el que tiene que hablarle al pueblo. Dios no habla para éste, Dios habla a través de éste. Siempre que se echa semilla es para que haya cosecha. No hay quien siembre y mande que pisen este sembrado. La Palabra de Dios tiene que ser fértil.

Desperté, oí:

Si a Dios amas, tú publicas su Palabra.

Porque este Amor no te deja tranquilo.

Este Amor te obliga a que tú te enfrentes con el hombre.

Pero este enfrentar es el que a Dios agrada.

Agrado con el que Dios te sella.

Y sello que tú no puedes ocultarlo.

El amar a Dios exige que más Lo ames.

Este más, no tiene fin.

Ama a Dios tanto, que el sello que Él te dé, sirva para que tú también vayas sellado.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 244-245