jueves, 23 de marzo de 2017

La civilización del hombre

En Sueño Profético hablaban de la civilización del hombre. Decían:

El hombre se civiliza
para hacer lo mal hecho
más perfecto.

Para ponerle al crimen justificación,
y al adulterio.

Para que no hagan las guerras
con espadas ni con palos,
porque se harían muy largas
y se verían los campos
llenos de hombres matados.

El hombre se civiliza
para tener rapidez
en todo lo que es pecado,
y para formar un tribunal
dejando a Dios anulado.

Aquí, ya, la civilización
se estrella con el fracaso.

Dijo uno:

El animal más fiero
que en la selva esté criado,
es civilizado por el hombre
para ya poder tratarlo,
y puede vivir con el hombre
que lo haya civilizado.

En cambio, el hombre,
tiene como profesión
enseñar lo que no está bien hecho
ni se debe hacer.

Con el adelanto y el progreso,
ya robas, haces crimen y adulterio.

Robas con presentación,
y matas con instrumentos modernos,
que de querer, en pocas horas,
el mundo sería un lamento.

Ya, el recato y el romper los Mandamientos,
a más civilizado, más aceptas
lo que está en contra del Cielo.

Desperté, oí:

No digas civilizado
ni digas tiempos modernos
a que se vea normal
el crimen, el robo y el adulterio.

Y que los hombres se maten
por una ley que ellos han puesto.

Con sus nuevos armamentos
en los campos de batalla.

Civilización es
anular toda herramienta
que pueda al hombre matar.

Civilización es
que si tu ves puerta abierta,
tú no debes entrar
hasta que el dueño no diga “entra”.

Civilización es
no quitarle al niño la inocencia.

Civilización es
no dejar que siga la miseria.

Y civilización es
enseñar que hay otro Mundo,
Mundo de espíritus,
Reino de Dios,
en el que sólo entra
el que es civilizado de Dios.

¡Que cierto
que la civilización del hombre
es para enseñar a hacer,
lo que no debes hacer,
bien hecho!

Enseñar a manejar
aquello que mata al cuerpo.

El domador, a la fiera,
la quiere cundo le quita lo fiero.

Y el hombre le enseña al hombre
que aprisa mate a los cuerpos.

Hay muchas palabras más,
pero ya se da silencio
en la Gloria Celestial.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3