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martes, 16 de junio de 2026

¿Quién puede comparar su sufrimiento con lo que Le hicieron a Dios y Le siguen haciendo?

En Sueño Profético se vio una altura grande, y en esta altura te veías tú andando. Ya dijo un espíritu de la Gloria con Mando de Dios:

Esta altura que está viendo el espíritu es la Gloria. Pues el cuerpo Aquí no viene, pero el espíritu se ve con cuerpo porque Dios deja este Poder para que el Elegido vea normal su sentir como cuando está el cuerpo en la Tierra.

Sigue el Mando de Dios en un espíritu de esta Gloria:

Esta altura que se ve es la Gloria, y si miras para abajo ves la vida temporal. Esta altura es donde ponen la mirada para pedirle a Dios, en los momentos de apuros, en lo que en la Tierra al hombre no le pueden conceder, que es despedir muerte o pedir grandezas para guardarlas y no buscar al que muere de hambre ni al que no tiene vivienda ni ropa que el cuerpo abrigue.

Esto que se ha nombrado es no querer a Dios ni Amarlo. El que ama a Dios, en todos los momentos, Lo está nombrando y quiere ir enseñando que este Amor es la fuerza de tu espíritu. Pues cuando amas nunca culpas a Dios de lo que te llegue, porque con gran Amor no puedes culpar a Dios. En el lugar de la culpa mayor pones el Amor, porque te hace pensar esto: “¿Quién puede comparar su sufrimiento con lo que Le hicieron a Dios y Le siguen haciendo?” Al que piense esto tienen que verle el Amor de Dios.

Todas estas palabras eran dichas en el Cielo. Si mirabas para arriba no veías nada y si mirabas para abajo veías la Tierra y las casas, pues tus pies iban por las nubes, que esto es Poder de Dios.

Desperté, oí:

Este Mensaje te hace pensar que nadie puede decir que Dios le ha traído su espíritu a la Gloria y ha mandado que le digan cómo estaba, sin cuerpo, viendo el Cielo normal, andando por encima de las nubes.

Tienen que pensar que Esto es Poder que Dios da con Enseñanza y Visión que nadie puede explicar ni contar sin verlo.

Cuando oigan este Mensaje los que están aquí unidos tienen que ver que este Elegido es el que hoy tiene Dios para que dé un gran escándalo.

Pues que éstos oigan cuando puedan el Mensaje que tiene esta fecha.

Si todos lo que conocen este Caso pensaran en el Elegido en los momentos de sufrimiento el sufrir se les quitaba.

***

Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

domingo, 1 de diciembre de 2024

Aprenderá más el que crea quién soy

En Sueño Profético decían:

Dijo un día Dios Hombre a la orilla de un río –cuando iba a un pueblo donde Lo esperaban los que Lo amaban ya sin conocerlo, los que tenían curiosidad por oírlo y los que creían, al oírlo, derrotarlo–, delante de los Discípulos y un grupo de hombres que Lo seguíamos:

No aprenderá más de Mí el que antes Me haya conocido, que el que después Me conozca. Aprenderá más el que crea quién soy, el que Me ame y el que reciba mis Palabras dándole preferencia a las suyas. El que Me diga Maestro sabiendo que en Mí habita el Padre, éste aprende, porque Me tiene por quien soy: Dios del Cielo enseñando al hombre en la Tierra. Habrá quien Me conozca breve tiempo, porque Me tenga que ir al Padre, y éste, luego sea profesor del que Yo quise que lo fuera. Verán, luego, después de ya no verme a Mí, llorar más a los que antes me conocieron, que a los últimos que siempre conmigo los veían, porque Yo de éstos no me alejo. Me verán y tocarán mi Cuerpo, y verán que Me enterraron, los que Me dieron entierro. Pero luego, los que Me enterraron y los que después Vivo Me vieron, serán los que darán testimonio de que Yo era Dios del Cielo”.

Todo esto, lo dejaron de saber, los primeros.      

 

Desperté, oí:

 

¡Qué Enseñanza da Dios a la orilla del río, para los últimos que Lo siguieron y los primeros que de Él se apartaron!

¡Cómo te hace pensar en el misterio de su Amor y en la falsedad del hombre!

El misterio de ser Dios

y de no obligar al hombre.

Y la falsedad sin miedo,

despreciando su Amistad.

Que luego irían buscando

a los que no Lo dejaron

porque vivían su amar.

Éstos, por fuerza sabían

ya de Dios para enseñar.

Porque Dios da la Enseñanza

al que quiere su Amistad.

Que en amando, ya los junta,

los primeros con los últimos.

Y ya van viviendo en Tierra

como en Gloria Celestial.

Dios no tenía diferencia

para el que Lo amaba igual.

Pero Dios manda su Mando

donde Él quiere mandar.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7

miércoles, 17 de julio de 2024

¿Quién sabe lo que es pecar?

En Sueño Profético decían:

El pecado siempre quiere el hombre decir, no, ésto no es pecado. Son los menos los que conocen la actuación del espíritu del mal.

Dijo uno:

Al hombre le molesta que se hable del pecado. El hombre se cree irresponsable no hablando de él. Cuando viví mi mida con materia, vi a dos amigos míos un día que tenían una fuerte discusión hablando de lo que era pecado y de lo que no lo era. Uno era el de la razón, y razón hubo que darle. Ya dijo: Cortemos este tiroteo de palabras, y quede claro lo que yo digo: todo lo que hagas que a Dios agrada no es pecado”. Ahora, tú haz lo que Él tiene mandado, y ten por seguro que cuando llegue tu llamada, te presentarás sabiendo que Dios te llama, porque el que ha vivido haciendo lo que Dios no manda, ése, no tiene llamada de Dios, ése, tiene Juicio de Dios Padre, que con su Mando lo aparta. El pecado sabe todo hombre que va en contra de Dios, el que viva pecando, no está con Dios. El que pecó y vuelve camino atrás, a Dios llamando, éste, recibe el Perdón, y ya queda perdonado. Esto es vivir sabiendo lo que es el pecado.

Desperté, oí:

Donde hay razón de Dios, 

tú tienes que razón darle.

Uno quería decir que,

¿ quién sabría decir

este pecado es más grande?

El que pecado no hacía,

no podía discutir

con el que en él vivía.

Qué razón más poderosa,

que haciendo lo que Dios manda,

fijo te lleva a su Gloria

El hombre quiere pecar

diciendo al que no peca,

¿quién sabe lo que es pecar?

El hombre no pecaría

cuando Dios no perdonara.

El hombre debería amar,

para que nunca este Dios

tuviera que perdonar.

Dios perdona, pero antes

sufrió por tu perdonar.

Ama y no pidas Perdón,

y date por perdonado.

***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C7

lunes, 15 de abril de 2024

¿Quién puede ver y oír a Dios?

En Sueño Profético decían:

Todo el pensar que le llegue al Elegido, el que esté a su lado ve que es Mando de Dios, porque su saber es de párvulos. Pero cuando Dios arroba su espíritu, ya la Enseñanza nadie la sabe, porque es Visión diciendo: “¿Quién puede ver y oír a Dios?”.

Pues fue en un momento cuando se vio otra vez la nube que bajaba del Cielo del cuadro de la Última Cena que Dios Hijo tuvo con sus Discípulos. Ya se vio la mesa y todos los Discípulos sentados. Estaban con cuerpo, vestidos con sus túnicas. De momento se presentó Dios Hijo, Maestro, como Él quería que Le llamaran sus Discípulos, y dijo:

“Todos los que estáis sentados esperando oír mi Mando, cuando alguno quiera cambiar las palabras que estáis diciendo, decid: “Estas Palabras no tienen cambio, porque son dichas por Dios, aunque se oiga el Maestro”. Si aceptáis las palabras que dicen, para ponerlas en las mías, ya olvidad mi Presencia y mis Palabras y no os sentéis más al lado de mi Mesa, porque es un mal grande querer cambiar estas Palabras que son dichas de Dios Padre, en Dios Hijo, que soy Yo”.

Fue terminar estas palabras y todos se pusieron de pie. Santiago y Felipe, sus lágrimas no podían detenerse y sus manos mojadas se veían.

Desperté, oí:

No se puede decir la grandeza de la Visión y las Palabras que Dios Hijo decía a sus Discípulos. Aquí, con su Túnica y su Voz, repetía mucho que querer reformar sus Palabras, ya era como si otro Dios hablara.

“El que no acepte mis Palabras, ya ensucia mi Enseñanza. Y va enseñando lo que es de otro mundo, donde no existe Gloria”.

No se puede olvidar cómo estaba Dios Hijo, con su Túnica, y sus Palabras con un Amor tan grande que su Voz retiraba y acercaba.

Acercaba el Amor tan grande que sentías, y retiraba el pensar:

“Yo quisiera, Señor, hacer más de lo que hago, para que el Mundo sepa que estás vivo con Cuerpo”.

Éstas son palabras que si sientes Amor de Dios las abrazas.

El sueño me lo retiraba, cuando desperté, el pensar en el Arrobo, en la Voz de Dios y su Presencia con su Túnica. Esto no se quita de mi pensamiento.

Igual que la carne que Dios me unió, que estaba en su despacho, como cuando copiaba los Mensajes.

Era su cuerpo, con su traje, tan normal, que su voz la sentía como cuando su cuerpo vivía. Que en todos los momentos del día no puedo olvidar estas palabras que Dios quiere que se digan: “Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu para la Obra que estás haciendo en el Prójimo”.

Estas palabras las dice un espíritu de la Gloria en mi espíritu.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C7