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viernes, 17 de marzo de 2017

Bienes espirituales

En Sueño Profético decían:

Dios da abundancia de bienes espirituales. La abundancia de bienes materiales es permitida. Y esta abundancia puede actuar como grande enemigo, robándote la Paz y la Gloria

Dios da abundancia de bienes espirituales. Los materiales son permitidos. Estos bienes que Dios da, tienes tú que repartirlos, pero no puedes obligar, porque al darte desprecio, a Dios Le hacen el mal.

Dios da abundancia de bienes espirituales. La abundancia de bienes materiales es permitida. Dios permite por ser Dios Dueño de todos los dueños, Mando de todos los mandos, Fuente de Sabiduría del presente, y del pasado para el hombre, porque para Dios todo es presente, aunque aún no haya pasado.

Dijo uno:

El hombre desprecia los bienes del espíritu, que no le cuestan dinero, ni tampoco sacrificio para el bien que recoge luego cuando tú buscas a Dios y a Dios Lo ves respondiendo en pedirte algo para el Prójimo. Que esto, si tú lo piensas, es a ti el que Él te está dando.

Si dices “Dios quiere que yo diga o haga”, ya tienes Premio seguro, que en la Gloria te lo guardan.

Desperté, oí:

Un Mando de Dios,
sabiendo que Dios quiere
para ti este Mando,
debes de mirar al Cielo y decir:

“¡Señor, antes muerto que cansado!”.

Tantos como hay en la Tierra,
¿quién soy yo para que me des Mando?

Dios manda dándote Premio,
o por ser Dios Poderoso.

El que coge el mando del Elegido,
no es lo mismo
que el que quiso hacer su Mando
y nada había conocido.

Entonces Dios va hacia él,
o a él trae al Elegido.

Pídele a Dios ser rico
de bienes espirituales.

Pues la abundancia y la sobra
de los bienes materiales,
te transforman el espíritu
y servicio a Dios no haces.

Lo que hagas,
ya es un Mando
que a la Gloria no ha llegado.
Es más hermoso decir:
“Señor,
antes muerto que cansado”.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C5

sábado, 14 de enero de 2017

Bienes Eternos

En Sueño Profético hablaban de los bienes de la Tierra que tanto quiere el hombre, y de los Bienes Eternos.

Decían:

¿No se dará cuenta el hombre
de que él no es dueño de nada?

¿No le viene a la memoria
que todo lo ha de dejar
sin saber el día ni la hora?

Si no es dueño de sus pies,
de sus ojos, ni de sus brazos,
cómo se atreve a decir:
“yo soy dueño de esto”.

¡Si los hijos que son tuyos,
que salieron de tu cuerpo,
tampoco son tuyos
cuando Dios da la llamada!

Pues sí,
tú puedes ser dueño
tan sólo una temporada,
que Dios te dejó ese tiempo.

Nómbrate administrador,
y según administres,
Aquí el sitio tendrás.

Se vio un campo, con subida que a un cerro hacía llegar, y dijo el que Dios nombra para dar la Enseñanza:

¿Cuántos dueños habrá tenido esta mota de campo desde que el campo está? Pues ninguno de ellos aquí manda. Tan sólo mandaron en su espíritu, cuando se lo pudieron llevar. Unos, a Dios se lo entregaron. Y otros, se los llevó Satanás, porque ahí le hicieron dueño.

Desperté, oí:
  
Le hace falta al hombre
Enseñanza y mirar el Cielo,
antes de decir:
“yo de esto soy dueño”.

Enseñanza para saber
cómo administrar aquello.

Y la mirada en el Cielo,
diciendo:
¡Perdón, Dios mío,
que yo no haga nada mal hecho!   

Que administre lo Tuyo,
a sabiendas de que eres el Dueño.

¡Qué cierto que si piensas
“yo soy dueño por un tiempo”,
en vez de vivir alegrías
te harán vivir sufrimientos!

Tiene el hombre que pensar
que tan sólo de su espíritu
es dueño y puede mandar.

Si esto no fuera Dios,
sería un dictador más.

En vez de ser alegría
tener para administrar,
mayoría pierden la Gloria.

Esto, dicho por Dios está,
y hoy,
lo mismo repiten en Gloria.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C3

lunes, 29 de julio de 2013

Tus bienes son cuchillos que al espíritu van matando

En Sueño Profético decían:

El hombre duda todo lo que va de Dios, y cree todo lo que va del hombre. Que por la duda pierde la Gloria y vive la angustia que le lleva todo lo material, por bueno que sea.

El hombre se hace un seguro de vida para la carne, y un abandono total para el espíritu.

El hombre vive pensando en tener, en reunir y en guardar para el mañana, sin pensar que son preocupaciones que exigen que luego otro se lleve la ganancia, que tampoco es para él aquello que tanto guardaba.

Dijo uno:

¿Quién ha subido al Cielo con fincas, testamentos, o con lingotes de oro?

Todo se queda en la Tierra, pasando de unos a otros, que a mayoría les sirve para ser puntos odiosos de aquellos que también guardan y viven la angustia de tener poco; que esta angustia no le llega al que ve lo de la Tierra un estorbo para vivir teniendo de Dios Presencia. Es distracción y consejo que a buen sitio no te lleva.

Si el hombre hiciera un libro y su título le diera: “Consejos para el espíritu, consejos para la materia, ganancias para el espíritu, pérdidas para la Vida Eterna”, con unas frases bien cortas, pero que mucho dijeran, no olvidaba ni un momento que su cuerpo tiene que ir a la nada y que todo pasa a otros dueños, tal vez con la misma mala enseñanza.

Desperté, oí:

Si tienes y enseñas mal,
tus bienes son cuchillos
que al espíritu van matando.

Y cuidándolo
para el espíritu del mal.

Y después tus herederos,
tus costumbres seguirán.

¡Administra con Amor
lo que tú no eres dueño!

Pues dueño en lo material,
raras veces no te retira del Cielo.

El hombre tiene la duda
de quedar vivo
aunque ahí lo vean muerto.

Y no duda lo del hombre,
que es aire, ceniza y cieno.

¡Qué triste tiene que ser
ver que la muerte te llega
y que esperen herederos!

¡Sin tú querer que lo hereden
ni dejar de ser el dueño!

Si esto lo pensara el hombre,
miedo le daba el pensar:

“¿Haré bien o haré mal,
con lo que digo que es mío
y Dios deja administrar?”.


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 60-61-62

martes, 1 de enero de 2013

Sufrimiento y sobra de bienes

En Sueño Profético decían:

¡Qué difícil es llevar un sufrimiento y una abundancia de bienes, sin enfadar a Dios!

El que esté en estos caminos, que lo piense. Y con sólo el pensar, ya llega Aquí contestación.

El sufrimiento, siempre, pensándolo y midiéndolo, crece y aumenta en peso.

La abundancia de bienes es peligro para alcanzar la Gloria. La abundancia de bienes te retira de que oigas dónde podrían vivir con muchas cosas que sobran donde existe la abundancia.

Pensando en Dios y en el Prójimo –que esta palabra enlaza con Dios–, no puedes guardar los bienes de generación en generación, si piensas que todos los nacidos son hijos de Dios.

Por eso es peligroso la abundancia de bienes para alcanzar la Gloria.   

Desperté, oí:

Nombraban mucho en la Gloria: sufrimiento y sobra de bienes.

En el sufrimiento, el hombre se aparta de Dios.

En la sobra de bienes, a la mayoría los aparta Dios.

El que se aparta puede buscarlo y pedirle su Perdón.

El que Dios aparta porque al Prójimo no fue con lo que a él le sobraba, si en su agonía pide el Perdón, lo pide porque Aquí no puede traer nada.

Si él pudiera desde Aquí seguir de dueño, la muerte no lo obligaría a que pidiera el Perdón.

¡Pídele a Dios abundancia y ofrécete de administrador de lo que Él te manda!


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 161-162