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sábado, 20 de noviembre de 2021

El Amor de Dios, si tú lo buscas, él te espera

En Sueño Profético decían:

Este Elegido tiene una fuerza tan grande de Amor de Dios, que con el que habla, si cree en Dios, esta fuerza de Amor también la siente. Es una fuerza que te quita el sufrir, y al quitarte el sufrir, ya, en todas tus palabras, nombras a Dios y cuentas los milagros que te hizo el Amor de Dios.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Yo, cuando vivía mi cuerpo, en todas las reuniones que tenía con matrimonios unidos por Dios, para todo Lo nombraba, y mi mujer me acompañaba cuando de Dios yo hablaba. Decía:

Yo no creía que iba a sentir este Amor con tanta alegría, porque en mi casa no nombraban nunca a Dios, y si Lo nombraban era para ofenderlo, pidiéndole cuentas de por qué a ellos les pasaba esto o aquello. Cuando yo oía estas palabras, les decía: “¿Por qué no Le pedís a Dios que, en todo, de Él os acordéis y Lo nombréis?”. Ahora Lo nombran, pero para ofenderlo, porque no esperaban que cuando tuviera mi casa aparte, con los derechos de Dios, yo tuviera este cambio tan grande, acercándome a Dios y retirándome de mis padres y mi familia, porque ninguno nombraba a Dios.

Desperté, oí:

Decían en la Gloria, que el Amor de Dios, si tú lo buscas, él te espera.

Hablaban mucho haciendo comparaciones de cuando el Amor de Dios te llega porque tú lo has pedido.

El que más hablaba era este que dicta muchas palabras que tuvo que decir cuando vivió su cuerpo, empezando por sus padres y familia, porque no creían en Dios.

Cuando vieron la vida que hacía en su casa con la “carne que Dios le unió”, todos en el pueblo hablaban bien de él.

Decían que sus padres, cuando oían hablar de Dios, se iban.

Los que se están nombrando dejaron la amistad de sus padres y familia, y el Amor de Dios no podían ocultarlo.

Decían que había sido un sentir grande el no haber oído nunca en su casa hablar de Dios. Y cuando Lo nombraban, castigo daban.

De estos casos hay muchos, aunque los llevan escondidos.

Pero el que Dios le da Mando sabe que existen estos casos.

Y él quisiera tener poder para que el Amor de Dios lo fueran publicando y olvidando a los que a Dios no quieren.

***

Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C5

martes, 8 de diciembre de 2020

Si buscas la Paz, buscas a Dios

En Sueño Profético decían:

Si buscas la Paz, buscas a Dios. Si la Paz no quisieras, no serías cristiano.

Dijo el Maestro en una de sus Enseñanzas:

Os preguntarán si sois cristianos, por las obras que hagáis y por la Paz que vayáis dejando, por el Amor que envuelvan vuestras obras, por la caridad que recibe el que ayuda tú le has dado”.

Estas Palabras fueron oídas por mí a Dios Hijo cuando enseñaba a sus Discípulos y a hombres que su Enseñanza querían.

Dijo otro:

Cierto es que la caridad arropa, cuando es caridad hecha por Dios. Un día, yendo yo por el campo con un amigo mío, vimos a un carrero que se le cayó la bestia, volcando el carro de yerba que grande altura llevaba. Ya íbamos en su ayuda, cuando se adelantó otro hombre, el cual creíamos que era para ayudarle. Antes de intentar levantar la bestia, fue a insultarlo porque decía que no le mandaba bien al animal. Más de una vez se oyó:

   –¡Animal, tú deberías tirar del carro!

Fue llegar nosotros, y dejó su mirada clavada como pidiéndonos algo. Ya nos dimos cuenta de que se encontraba enfermo. Se sentó en el suelo y apenas se le entendía:

   –Ya salí de casa malo, pero tengo que llevar el jornal a aquellos hijos chicos y a mi mujer, que siempre está enferma. A mí, el médico, no me dio un mes de vida, y ya voy viviendo cerca de un año. Ya se me va pasando algo, pero me entra una cosa, que todo lo veo nublado, y luego, un dolor grande al pecho, y ya no sé lo que hago. ¡Tal vez lleve razón en lo mal que le mandé al mulo!

Allí se quedó silencio hasta para el vuelo de pájaros. Ya, el que venía conmigo, lo contrató para llegar todos los días a su casa a recoger el jornal que él le daría, y que éste sería crecido. Le dijo:

   –No se lo mando, para que siga trabajando. Ya, con ir a cobrar, hace un trabajo, para que no diga que está sin faena. En mi casa siempre habrá alguien esperándolo para pagarle lo que nunca la haya nadie pagado. Si algún día no pudiera ir, mande a su hijo o a su mujer, que yo, igual le pago. Pero me gustaría no dejar de verlo. Además del jornal, cuente con un ruego diario, que yo haré a Dios para que vaya a cobrar y yo tenga que pagarlo.

Desperté, oí:

Esta es la caridad

que Dios manda que se haga.

Lo insulta sin caridad,

sin saber que era enfermo

y tenía que ganar jornal.

El que conmigo venía,

primero miró al hombre,

lo vio enfermo y que caía.

A él también le dolieron

las palabras que oía.

Y tan sólo piensa en Dios,

para ponerle jornal.

Dios le manda el “Sí” de Gloria,

aumentando capital.

Ya tenía a otros antes,

pagando sin trabajar.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C4

miércoles, 15 de abril de 2020

Si tú buscas a Dios

En Sueño Profético decían:

Si tú llamas a Dios,
Dios contesta.

Si tú buscas a Dios,
a Dios encuentras.

Y una vez que Lo encuentres,
entrégate sin exigencias,
sin poner en tu pensar los porqués.

Porque si pides porqués,
ya Le pides a Dios cuentas.

Que esto jamás lo hará uno que Lo amó,
Lo buscó y Lo encontró.

Dijo uno:

Yendo Amor delante,
pides cuentas entregándote más cada día
y olvidándote del que creas que pasa mejor la vida.

Lo que hay que tener presente
es que Dios es Amor,
Presencia Viva,
que su Perdón nunca es negado
para el que lo pida.

Y que su Reino no es del mundo
donde el pecado está suelto
y cada día está cogiendo más mando,
queriendo que vivan juntos
el ladrón y el comisario.

Y que la hembra y el varón,
para poder conocerlos,
tengan que mediar papeles
como herencia ante notario.

Esto es el avance que ha cogido
la cultura y el adelanto.

Desperté, oí:

Pon Amor primero
y después llama a Dios.

Búscalo en el Prójimo,
y Él saldrá a tu encuentro
entregándote
lo que tú tenías alto y lejos.

El hombre quiere inventar
una nueva creación.

Y anular al Dueño y Poderoso,
que es Dios.

Piensa que el Sol está en contra de la lluvia,
y la lluvia en contra del Sol.

Esto es Creación
del Dueño del Universo.

Como creo a la hembra y al varón.

Ni el sol puede hacer el papel de la lluvia,
ni la lluvia el papel del Sol.

Pues más imposible es
querer que el hombre haga
el papel de la hembra
y la hembra el del varón.

Ponle al progreso barrera
y cumple la Ley de Dios.

Que esta Ley no la dijo nadie,
que la dijo el mismo Dios.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C8

sábado, 28 de septiembre de 2013

Si amas, buscas sin duda

En Sueño Profético hablaban Agustín de Mónica y Tomás de Aquino.

Decía Agustín:

¿Cómo puede tener duda aquel que oiga a ella hablar de esta Gloria con palabras tan seguras, tan seguras que al hablar parece que vives Gloria por la descripción que da, y contagia el gozo de ella al que la quiera escuchar?

Uno que quiera ver si es mentira o es verdad, al oír describir esto, esta Vida espiritual, desecha que esto sea mentira y se queda con la verdad; y le entra sentimiento, sentimiento de no callar, y de salir y buscar a otro que también la oiga hablar.

Dios le dicta y Dios actúa, cuando tiene que contar todo lo que siente el cuerpo cuando el espíritu se va. Se va porque se lo lleva el que manda Aquí y allá.

Te describe los momentos que Dios le hace vivir con espíritu, que el hombre los desconoce ahí. Pero que si coge Libros, ve que siguen vivos Aquí, vivos aunque les digan muertos, palabra que no es de Aquí.

   ―Sí, Agustín –dijo Tomás–. ¡Que tanto tiempo dé el hombre para ver si esto es verdad...! un Dictado que Dios dicta por bien de la Humanidad, Humanidad que Dios ama y, a Dios no, esta Humanidad.

Desperté, oí:

No ama esta Humanidad,
aunque lo quiera callar.

Si amas, buscas quien diga:
“Dios me habla Allí en su Gloria”.

Si amas, buscas sin duda,
para saber de esta Gloria.

Si amas, no desconfías
que Aquí venga aquel que Él diga.

Si amas, no dudarás,
porque si amas no dudas,
pues la duda suele estar
donde hay falta de Amor,
porque duda había ya.

Ama dejando la duda,
y con Dios te encontrarás.

TOMÁS DE AQUINO Y AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I