Mostrando entradas con la etiqueta cansa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cansa. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de febrero de 2017

Cansa lo que no quieres

En Sueño Profético decían:

Cansa lo que no quieres, y pesa lo que no puedes levantar por su peso.

Si quieres, no te cansas, porque en hacer lo que quieres, ya descansas. El peso, pudiéndolo levantar y llevarlo, puedes ir descansando. Pero el peso, porque pese, no lo dejes, porque tú con el peso puedes. Lo que pasa es que tienes que ir descansando y al Cielo pedirle fuerzas sin duda y sin exigencias.

Dijo uno:

Hay quien ves que no lleva carga
y siempre te está diciendo:
“Yo no puedo con el peso”.
Y protestas le acompañan:
“¡Todo el día, y tantos días,
subo y bajo la montaña!”.

Cuando quieres la has subido
creyendo que la bajabas.

Éstos son los que a Dios sirven:
ni protestan ni se cansan.

Desperté, oí:

Hazte enemigo
de todo lo que puedas
que veas que te da cansancio
y te aparta del Cielo.

En la unión con Dios,
llega cansancio con satisfacción.

Y en este cansancio,
tú pides trabajo
y nunca dirás:
“Señor, yo me canso”.

Todo el que siguió a Dios
en la Tierra cuando bajó del Cielo,
ninguno estaba cansado,
ninguno dijo: “Maestro
me has dado más peso que puedo”.

El cansancio les venía,
y el querer les hacía descanso.

Al que le faltaba el querer,
allí acampaba el descanso.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C5

jueves, 14 de julio de 2016

Si la caridad no es de Dios, cansa y aburre

En Sueño Profético hablaban de la Caridad. Decían:

Si la caridad no es de Dios,
cansa y aburre.

Al que caridad le das,
raras veces no responde
con algo para enfadar.

En la Caridad que es de Dios,
en ésta, alegría te dan,
y vas buscando los sitios,
sitios que esperaban ya
a aquel que con Dios vivía
porque hizo Caridad.

La Caridad que es de Dios,
ésta no cansa jamás.

Cada caso se presenta,
siendo para dar Caridad,
en una forma distinta,
que tú tienes que aclarar.

La Caridad que es de Dios,
tú la buscas y tú la das.

No hay cosa más sencilla
que sepas sin preguntar
el Sitio que Dios visita,
que Profeta han de llamar.

Siempre lo verás lo mismo
en su forma de actuar:
ni se cansa ni se aburre,
porque Dios le hace girar.

Piensa qué sería esto,
si Dios no hablara al Lugar:
tendría altas y bajas,
como tienen los demás.

Hay veces que te retiran
de que hagas Caridad
con momentos que te llegan
que te tienes que parar.

Aquí ves la diferencia:
Al que Dios hace girar,
siempre tiene el mismo “tic”,
ni agrandando ni achicar.

Desperté, oí:

Aquí hace Caridad
Dios llevando al Instrumento,
que mayoría verán
lo que éste lleva por dentro.

La Caridad te retira
de lo que el mundo te da.

Por eso hay días que corres,
y otros te quedas para′.

Aquí tienes el estudio,
sin libros para estudiar,
de aquel que tiene la duda
si Esto será Verdad.

No hay cosa que justifique más,
al hombre de cómo eres,
que reciban Caridad
los grandes y los menores.

La Caridad, muchas veces,
la tienes que dejar de hacer
por obstáculos que vienen
que tú no quieres tener.


***

Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - C5

jueves, 14 de mayo de 2015

La obligación te cansa más que el trabajo

En Sueño Profético decían:

Te cansa más la obligación que el trabajo. Y es de más altos valores vivir la obligación sin obligación obligarte. La obligación, siendo cobrada, mayoría la hacen renegando.

Los que Le sirven a Dios, cansan, y ellos no siguen cansados. Cansan en obligación, porque no están obligados a los trabajos de Dios.

Dijo uno:

En este Centro deberían concentrar imaginación y apuntar el resultado todos los que quisieran hablar con seguridad de los que viviendo ahí, Aquí Dios los trae para enseñarles a ellos a no perder la Gloria.

Mucho se ha repetido antes, que estos Escritos pasen a la Historia; que den precio al trabajo que le hace al hombre; y el hombre cómo le paga el ir siempre recordándole: “¡que Dios me lleva a la Gloria!; ¡que su Misericordia es Grande!; ¡pero como no obliga, puedes perder la Gloria!”.

¡Qué obligación más grande se ha puesto de obligación, sin nadie obligar a que lo haga!

¿Por qué no le da valor el que de la obligación reniegue? ¡Y ésta, siendo pagada!

Es grande punto de centro el mirar y pensar esta obligación, que sin hacerla, ya te cansa el pensarla.

Desperté, oí:

Son Enseñanzas tan justas
las que enseñan en la Gloria,
que las desajusta el hombre
queriendo darles reforma.

¡Qué cierto que la obligación
te cansa más que el trabajo!

¡Qué cierto,
que muchas veces es renegada
aunque la paguen a buen precio!

Pues si los que hacen servicio
al Mando que Dios les manda,
dejándoles Libertad,
ni reniegan ni se cansan,
séllalos con la verdad
de que Dios en ellos habla.

Y no quieras desmentir
cuando el Cielo mande agua,
y con su fuerza arrancar
de cuajo hasta las murallas.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

martes, 7 de enero de 2014

Le cansa al hombre lo de Dios

En Sueño Profético decían:

Le cansa al hombre lo de Dios, y no le cansa lo del hombre, que pocas veces no es, el saber, para su condenación.

Le cansa al hombre lo de Dios, aunque no lo diga de palabras. Pero su comportamiento te lo publica, y ya agranda el mal que él va haciendo.

Dijo uno:

Al hombre le cansa andar un mismo camino, donde deje una oración para que llegue al afligido de sufrimiento o dolor.

Al hombre le cansa y presenta su disculpa donde hace falta para achicar el sufrimiento. Que éste crece por el abandono y olvido que le da el que tiene el remedio.

Sufrimiento del mundo material, si el hombre pensara en Dios –el que puede dar el remedio–, sería nube de verano que poco calaba el suelo.

Desperté, oí:

Culpaban de muchos sufrimientos que tiene el hombre, al que decía que a Dios amaba y tenía inteligencia o bienes de sobra para acabar con el hambre y las guerras.

La inteligencia bien administrada, no llegan las guerras.

Y bienes no guardados en cofre: acaban con el hambre y la miseria.

Emplea la inteligencia para enseñar al espíritu que esta Vida es la Eterna.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pág. 228-229

domingo, 12 de agosto de 2012

Todo lo material te cansa

En Sueño Profético decían:

Todo lo material te cansa: te cansan las pasiones; te cansan los manjares; te cansa el dinero; éste te cansa menos, y sin cansarte, llega un momento que necesitas muy poco, y ya tienes que dejar que otro corra con esta suerte, suerte que mayoría de veces no es suerte, es enemigo del espíritu.

Todas las riquezas de la Tierra, tiene el hombre que estar preparado para saber estar con ellas: venero que da agua fresca y clara y que su agua puede estar contaminada. Aquí es el químico el que está preparado para andar con esta agua, que a pesar de su frescor y claridad, mata la carne. Pero es peor, sin comparación, los enemigos del espíritu.

Cuando el espíritu es al servicio de Dios, nunca te cansa nada que sea al servicio de esta Gloria; el cansar es cambiado por satisfacciones; todo lo ves grandioso, con alegría para un mañana para ti, para Dios es para un hoy.

Lo Divino es ansiedad, ansiedad de tener contento al que todo te lo puede dar.

Viviendo ahí vida espiritual, ya, los de Aquí de la Gloria, contigo quieren amistad.

Desperté, oí:

Todo lo que hay ahí, Aquí no puede venir.

Si te tasa el tasador tu brillante es el mejor, contigo Aquí no viene.

Si tu hacienda tuviera las hectáreas por millones, contigo Aquí no viene.

Si tu cargo fue en la Tierra el sitio de más mandar, contigo Aquí no viene.

Si tú amaste a Dios y todo por Él lo hiciste, esto, contigo sí viene.

Si en el Prójimo viviste por contestar a este Dios, esto, contigo sí viene.

Si el recato lo guardaste por ser Amigo de Dios, esto, contigo sí viene.

Si Aquí quieres venir, cuida lo que puedas entrar Aquí.

Entrarlo y presentarlo al que te puede decir: “Ya Me harás tus servicios, como Teresa, Agustín, y todos los de mi Reino, que Viven Conmigo Aquí”.


***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 194-195