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domingo, 12 de abril de 2020

Obligación del hombre no es Caridad de Dios

En Sueño Profético hablaban de la Caridad que va de Dios. Decían:

Hay quien hace un bien sin Caridad, y ya convierte el bien en un mal.

Hay quien quiere hacer un arreglo, desarreglando aquello que estaba bien arreglado.

Y hay quien le llama Caridad a una obligación que él mismo se ha echado, que tiene que cumplirla, o leyes van castigando. Aquí no va la palabra Caridad de Dios. Obligación del hombre no es Caridad de Dios.

La Caridad de Dios puede ir en una palabra o en una comprensión; en ayuda material o en una oración. Pero siempre viendo la parte que es del agrado de Dios.

Desperté, oí:
Va grande diferencia,
en llamarle Caridad
a obligación,
a algo que hagas sin obligación
pero con protestas,
a pensar: “yo lo hago por Dios,
y yo sé que El
ya me lo tiene en cuenta.

Si yo lo hago sin esfuerzos,
ya grandes ganancias deja,
ya Dios me irá iluminando:
Caridad mal hecha,
Caridad bien hecha.

Que si la haces cogiendo sus Palabras,
es la Caridad que Aquí llega.

Y de Aquí ya manda Dios
que la Caridad no muera.

¡Que no le extrañen estas Palabras
al que este Mensaje lea!

El hombre hace Caridad,
pocas veces y con protestas.

Esto no lo hace por Dios,
es un exigir de la Tierra.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C4

jueves, 14 de mayo de 2015

La obligación te cansa más que el trabajo

En Sueño Profético decían:

Te cansa más la obligación que el trabajo. Y es de más altos valores vivir la obligación sin obligación obligarte. La obligación, siendo cobrada, mayoría la hacen renegando.

Los que Le sirven a Dios, cansan, y ellos no siguen cansados. Cansan en obligación, porque no están obligados a los trabajos de Dios.

Dijo uno:

En este Centro deberían concentrar imaginación y apuntar el resultado todos los que quisieran hablar con seguridad de los que viviendo ahí, Aquí Dios los trae para enseñarles a ellos a no perder la Gloria.

Mucho se ha repetido antes, que estos Escritos pasen a la Historia; que den precio al trabajo que le hace al hombre; y el hombre cómo le paga el ir siempre recordándole: “¡que Dios me lleva a la Gloria!; ¡que su Misericordia es Grande!; ¡pero como no obliga, puedes perder la Gloria!”.

¡Qué obligación más grande se ha puesto de obligación, sin nadie obligar a que lo haga!

¿Por qué no le da valor el que de la obligación reniegue? ¡Y ésta, siendo pagada!

Es grande punto de centro el mirar y pensar esta obligación, que sin hacerla, ya te cansa el pensarla.

Desperté, oí:

Son Enseñanzas tan justas
las que enseñan en la Gloria,
que las desajusta el hombre
queriendo darles reforma.

¡Qué cierto que la obligación
te cansa más que el trabajo!

¡Qué cierto,
que muchas veces es renegada
aunque la paguen a buen precio!

Pues si los que hacen servicio
al Mando que Dios les manda,
dejándoles Libertad,
ni reniegan ni se cansan,
séllalos con la verdad
de que Dios en ellos habla.

Y no quieras desmentir
cuando el Cielo mande agua,
y con su fuerza arrancar
de cuajo hasta las murallas.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7