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sábado, 11 de abril de 2020

No hay dos Mensajes iguales

En Sueño Profético decían:

¡Cuántos espíritus sanarían y otros no llegarían a enfermarse si estos Mensajes los oyeran y los tuvieran en sus manos los hombres que pueden hacer, con facilidad, que lleguen a cultos, rudos, sanos y enfermos de carne y espíritu! Que esto llega, pero no con la aceptación de prontitud y alegría que el Cielo quiere. Es cundido por la Fuerza de Dios, pero no por el Amor del hombre a Dios.

Cuando hay Amor a Dios, éste responde y humilla a letras y dinero. El Amor a Dios es inquieto, y pone silencio o alborota al que quiere dejar la Comunicación de Dios como algo que sobra, como algo que al inteligente de hoy ya no le fuera. No le fuera por tener el máximo saber de enseñanza de la Tierra.

Desperté, oí:

Cualquier Mensaje que leas, lo ves justo y con una medida que no es del hombre.

Te habla de la muerte del cuerpo y de la vida que el cuerpo tiene y de que lo eterno es el espíritu.

Con estos dos personajes se acaba la vida del hombre.

No hay dos Mensajes iguales.

¡No ve el hombre aquí a Dios, en que Esto no hay quien lo iguale!

Es enseñarle al espíritu que el cuerpo hay que dejarlo como algo que no sirve.

Medita este Mensaje y oblígale a tu cuerpo que haga lo que Dios mande.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C8

martes, 21 de enero de 2014

Las Palabras de Dios son para todos iguales

En Sueño Profético decían:

Puedes recordar, aunque no quieras a Dios, sus Palabras. Pero si Lo amas, aunque quieras, no puedes olvidarlas, y este recuerdo te da compaña.

Dijo uno:

Las Palabras de Dios son para todos iguales, pero hay quien se llena de ellas, y hay quien las desprecia. Hay a quien le enseña la calma; y hay quien en calma, no piensa nada bueno, porque aconsejan espíritus de los contrarios del Cielo.

Siguieron hablando de espíritus que les llamaban diabólicos consejeros. De esta Enseñanza, Dios, cuando vivió de Hombre, más a los hombres les enseñaba. Les hacía conocer la maldad y el escondrijo que traían cuando querían engañar o cuando ya estaban engañados. Los que aprendían, ya estaban preparados. Y a los que estaban engañados, Él, con su Poder, hacía descubrimiento de hechos del que los había engañado. Mucho enseñaba a ser humildes como palomas, mansos como corderos, y astutos como serpientes. El que aprendía del Maestro, maestro luego podía ser del que amaba y no Lo podía oír por su trabajo o distancia, o por haber pecado y no atreverse a ponerse delante hasta que le hablaran de Él. El que Lo oía y amaba, maestro de los hombres se hacía, que luego, muchos más maestros de estos, falta hacían.

Desperté, oí:

No era sólo oírlo
el que Amor le rebosaba.

Era oírlo, aprender
y cundir esta Enseñanza.

Muchos fueron engañados,
hasta que Dios baja y habla.

Engañados y adoraban
a lo que Dios no mandaba.

Se olvidaban de Dios Padre
y hacían adoración
a muchos dioses falsos.

Desde el Nuevo Testamento,
ya conocen a Dios Hijo,
que era el Padre,
con el nombre de Maestro.

***


Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pág. 178-179-180