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jueves, 24 de junio de 2021

El espíritu recibe o rechaza

En Sueño Profético hablaban del espíritu cuando está al Mando de Dios, cuando quiere recibir Mando o cuando rechaza el Mando de Dios.

Esto es estar amando a Dios: querer olvidar el mal que has hecho con el desprecio a su Llamada, y buscarlo para que te mande.

Y rechazar su Mando es: no creer en el Poder de Dios.

Dios puede utilizar su Poder para elegirte y que sus Prodigios los vean en ti, para mandarte sin que tú quieras servirle, y para apartarte.

Dijo uno:

El espíritu recibe o rechaza. Recibe el Mando de Dios cuando está en intimidad con Él, que es cuando te sientes la Paz. Esto es abrir puertas a la Palabra de Dios. Y cerrarlas al Mando de Dios es, cuando el espíritu protesta y no hace el Mando. Esto lo nota la materia y el que da el Mando. Esto es Comunicación con rechazo, que sin palabras están hablando.

Desperté, oí:

El espíritu,

según esté con Dios,

así hace que se comporte la materia.

Si con Dios no está

ni tiene propósito de obediencia,

Dios no utiliza su Poder

para que él Le obedezca.

Sí Le sirves, si hace falta,

pero esto no es obediencia,

es la Fuerza que te manda.

El espíritu que está con Dios,

siempre tiene el sí,

en silencio o de palabras.

Y cuando el sí no lo da,

más Amor a Dios le manda.

El que a Dios le niega el sí,

no enseña y no ama.

Y no busca donde Dios

da Palabras de Enseñanza.

El que no cree que Esto

es Dios en Palabras,

su espíritu lo pondrá

con alboroto y sin calma.

Y notará bienestar

con los que viven en contra

de la Gloria Celestial.

Dios Hombre más enseñaba

a conocer a los espíritus del mal

que a los espíritus del bien.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C5

martes, 21 de abril de 2020

Recibe y publica

No podía dormirme pensando: ¡A cuántos sitios he ido y con cuántos he hablado, para que vean que Dios es el que habla y manda que escriba!

Quedé dormida diciendo:

Señor, ¿si no Te pido el Perdón para el que pueda hacer y no hace, Te ofendo? Si no Te ofendo, Te lo pido.

En Sueño Profético decían:

Dios Hijo pidió el Perdón al Padre porque era el mismo Dios y sabía quién era el que Lo ofendía por ignorancia.

Aquí no va el Perdón, porque tú le presentas a los Doctores de la Iglesia Escritos que saben que no son de la Tierra. Y si no son de la Tierra y ellos son doctores, ven claro que estos Escritos son de Dios.

Si el Perdón pidieras, es porque ellos no serían doctores, y los Escritos serían tuyos como otra literatura cualquiera.

Desperté, oí:

Da respeto, miedo y lástima que haya tanto sufrir para cundir que hace 26 años que Dios a diario habla.

Esto ha debido mover al mundo.

Puede haber muchos casos en los que Dios hable de mil maneras. Pero a éste –presentando día a día, con sus fechas, en un sitio rudo, esta Teología–, hoy nadie puede igualarlo.

Tú recibe y publica, que silencio no verán por ser el Mando de Arriba.

El empiezo del Mensaje también ha sido dictado, y me dictan que lo escriba.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C1

domingo, 29 de diciembre de 2019

El que recibe el Perdón no sabe cómo contarlo

En Sueño Profético decían:

El bueno, sin hacer uso del bueno, es agua estancada que acaba siendo mala y no dio provecho.

El bueno es Fuerza de Dios viviendo en un cuerpo que siempre está pensando en buscar y quitar al que ve que va por el camino del pecado. Y si se nota con fuerzas, buscar al que está pecando.

Sigue Agustín de Mónica:

Debía el hombre,
que por bueno se tiene,
buscar al pecador.

Yo no fui un hombre bueno
hasta que Dios me llamó.

Porque yo miraba al Cielo
y Él sabía que yo quería el Perdón.

Nadie lo supo en la Tierra
hasta que Él me lo dio.

Luego, yo quería cundirlo,
pero me faltaba valor.

Tuve más fuerzas
para pedir el Perdón,
que para cundir
que Dios me había perdonado.

Tuve más compasión al pecador,
que compasión me habían dado.

Yo vivía las noches largas
cuando ya odié el pecado.

Una noche,
sentí en mi oído
a mi mismo llanto.
Era algo que no quería
que dejara el pecado,
pero más fuerzas yo ponía
y quedé muerto y con Vida,
oyendo la Voz de Dios:
Agustín, estás Perdonado”.

Quise contestar y no pude.
Quería darle mi llanto,
pero me dejó en éxtasis,
y el Perdón me había dejado.

Desperté, oí:

El que recibe el  Perdón
no sabe cómo contarlo
para que crea aquel
que lo vio en el pecado.

Yo lo conté, y mi vida,
después, me lo fue firmando.

No podía ya vivir
sin apartar del pecado.
Hombre bueno no lo fui
para el hombre
que él se tenía por bueno
y de Dios vivía apartado.

Hombre bueno fui para aquel
que vio el cambio en mi vida
y que quitaba del pecado.

Mi vida ya consagré
a buscar por los caminos
al que no podía volver
al camino que dejó.

Yo les contaba mi vida,
y cuando me retiraba,
el nombre de Dios oía:

“Señor, que Agustín pida por mí,
que su petición me sirva
como la suya sirvió.

Si me siento perdonado,
ya seguiré su Camino
para ir de Ti hablando”.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C3

martes, 17 de abril de 2018

Es Dios el que te premia por el bien que el hombre de ti recibe

En Sueño Profético decían:

Es Dios el que te premia por el bien que el hombre de ti recibe.

Si el hombre esto pensara, se entristecería por dentro y le saldaría a la cara.

Es Dios el que te premia por el bien que el hombre de ti recibe.

El hombre no se merece oír la Palabra de Dios en el Lugar que Él elige.

Después de no merecerlo, le da el trato al Lugar con exigencia y desprecio.

¿Cómo puede pensar el hombre: “Yo a su mando hago esto: exijo, desprecio y no obedezco las Palabras que oigo en el Lugar que Dios habla”?  

Dijo uno:

Numera lo que has hecho en este día que le ha dado paso a la noche: ¿Has consolado afligidos, poniendo siempre este Nombre? ¿Has llevado alegría donde hay olvido del hombre porque los años llegaron y ya esperan la muerte?

Tu presencia no valoran, para acarrear al Cielo. Tu cansancio es escondido, para ir esto cundiendo. Y tus oídos oyen palabras que Satanás pone en lenguas, para tu mayor sufrimiento. 

Desperté, oí:

¿Quién Le diría a Dios Hombre:
“Maestro, no vengo a verte
porque me robas el tiempo.
Y doy la vuelta a la calle
por si alguien me está viendo”?

Esto sería no creer,
o creer y no Quererlo.

O Quererlo
y estar cogido en ese momento
por espíritus del Infierno.

Por eso,
es Dios el que te premia,
por el bien que el hombre está recibiendo.

¡Qué lucha te pone el hombre,
por no creer en el Cielo!


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5