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martes, 16 de febrero de 2021

El que vaya a juzgar, que se juzgue él primero

En Sueño Profético repetían Palabras que Jesús dijo a los Discípulos y los Discípulos las iban cundiendo con el nombre del Maestro:

“Pensad, que se ayudan más los que no quisieran que Yo existiera, que los que dicen que Me aman y no cumplen mis Palabras”.

“Los que no quisieran que Yo estuviera con Cuerpo, tienen abiertas las puertas del Infierno”.

“Los que dicen que creen en mi Padre y a Mí no Me tienen por Dios del Cielo, perderán la Gloria, porque estas puertas no se abren sin el “Sí” de mi Padre en Mí, que es un mismo Dios, cuando Yo vaya al Padre”.

“El camello pudiera entrar por el ojo de una aguja antes que el rico en mi Reino, si muere siendo rico y sabiendo que hay hambrientos”.

“El que mi Enseñanza no practique, ¿cómo su espíritu va a volver luego al Cielo?”.

“El que vaya a juzgar, que se juzgue él primero. Si él no se juzga, verá en otro sus grandes defectos”.

“Haced el bien por mi Padre que vive en Mí, antes que por el que el bien reciba”.

Desperté, oí:

Eran Palabras cortas las que el Maestro decía, pero luego, en ti, eran interminables.

Decía, que el que no Lo quería sabía que iba al Infierno, pero obedecía a Satanás.

(El que decía que Lo amaba y no cumplía sus Palabras, y ya despreciaba su Gloria)

Por eso decía que se ayudaban más los que a Él no Lo querían que los que decían que a Él amaban.

Si amabas, no tenías vida si no oías y practicabas sus Palabras.

Cierto, que si los que se dicen buenos ayudaran a lo bueno como los malos a lo malo, que su nombre es pecado –nombre puesto por Dios–, pocos, muy pocos, no entrarían en la Gloria cuando dejaran el traje de la carne en la Tierra.

***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C6

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El que a Dios ama, no deja que Dios vaya en su busca

En Sueño Profético hablaban del pecador. Decían:
 
Dios busca al pecador, pecador que quiere por Dios ser perdonado y Dios olvida lo que pecó, pero una vez que sepa que Dios lo perdona, ya tiene que ir en busca de Dios; ya, si peca, Dios no lo busca, porque a Dios no ama y Dios lo retira.
 
Dijo uno:
 
Íbamos un día con el Maestro camino de Judea y nos encontramos con unos que yo sabía que eran grandes pecadores. Quise ir en su busca y me detuvo el Maestro:
 
   –Nunca llamé al que en mi busca no venía. A ésos ya les expliqué lo que mi Padre Me ha mandado, le expliqué siendo grandes pecadores. Ya, que ellos Me busquen cuando no vayan a pecar más. Luego es mi Padre el que les responde. Si Yo voy otra vez a los mismos, no dejo Libertad, y soy hombre, pero no Dios. Yo soy Dios, Hombre y Profeta. Profeta, al repetir lo que mi Padre dice en Mí. Mi Padre ofrece y da la Gloria a aquel que quiera su Reino. El que no lo quiera, queda fuera y no lo entra. Cuando Yo vaya al Padre y quedéis sin el Hijo del Hombre, predicad donde no os conozcan, o donde os conozcan y os amen. Buscad donde haya pecadores, pero una vez que os oigan, que ellos busquen donde salga la Palabra de Dios.
 
Desperté, oí:
 
Dios los busca para enseñarlos a vivir sin pecar.
 
El que peca, ya no ama, y Dios no lo obliga.
 
Hay muchos fuera de la Gloria por querer que Dios hubiera ido detrás de ellos.
 
Éstos creyeron en Dios, pero no Lo amaron.
 
El que a Dios ama, no deja que Dios vaya en su busca.
 
El que no Lo ama, lo desafía con el desprecio.
 
Si Dios te ha perdonado, no sigas pecando y queriendo que Dios te busque.
 
Si tú quieres, te perdona. Y si no quieres, te aparta.
 
Te aparta cuando estás pecando y quieres estar donde está Él. 
 
***
Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¡Haz que tu espíritu vaya a donde sale este Dictar!

En Sueño Profético decían:

Te da que pensar que, en estos tiempos, el hombre de tanto estudio y cultura, esté tan lejos del Cielo.

Te da que pensar, sin llegar a comprenderlo, el ver que el estudio y el adelanto lo practican para acabar con los cuerpos.

Te da que pensar, que toda la investigación sea para lo que queda en el suelo. Y ya, este pensar, que Aquí dictan en el Cielo, si lo lees y lo piensas, tú mismo considerarás que no empleas tu talento para recoger el fruto que Dios te guarda en el Cielo.

Dijo uno:

Éste es el pensar: «Al hombre le horroriza pensar en el cementerio, y no pone por delante: ‘Si yo no quiero a Dios, mi sitio es el Infierno’». Que esto, el hombre de cultura y talento debe saberlo.

¿Cómo Dios va a hacer un mundo para el cuerpo, y el espíritu, cuando entierren la carne, no tener sitio Eterno? Esto no puede ignorarlo la cultura ni el talento.

Desperté, oí:

Cierto que al hombre le horroriza
que le nombren el cementerio.

Y no le pone un segundo
a pensar en el Infierno.

Que el Infierno es cárcel para el espíritu
que despreció este Reino.

Aquí ya no hay defensor,
como pasa en la cárcel del cuerpo.

El que entra en la cárcel del cuerpo,
no quiso entrar.

El que entra en la cárcel del espíritu,
él quiso entrar.

Deberían la cultura y el talento
esta asignatura explicar:
cárcel del cuerpo,
y cárcel del espíritu
por una eternidad.

Piensa en el sitio de tu espíritu,
y ya, el sitio de tu cuerpo,
que lo piensen los demás.

Que eso es ropa que te dejas:
una limpia, otra sucia,
una vieja y otra sin estrenar.

¡Haz que tu espíritu vaya
a donde sale este Dictar!


***

Libro 30 - Investigacines a la Verdad - Tomo IV - C4

viernes, 8 de marzo de 2013

No tiene disculpa el que a otro sitio vaya

En Sueño Profético decían:

No hay sufrimiento mayor, que a la verdad no le digan verdad, cuando la Verdad es de Salvación, cuando viendo la Verdad, ya estabas viendo a Dios.

Es sufrimiento grande ver un peligro para el cuerpo, y el que llegara a acercarse no lo estuviera viendo.

¡Pues figúrate saber lo que Dios te está pidiendo mientras vives con materia, luego, ya sin remedio!

Y decirte, a diario: “¡Que Dios me lleva a su Cielo, sin cuerpo! Pero hay veces que veo el cuerpo conmigo, pero es cuerpo sin peso y sin mando. Que yo no mando en mi cuerpo como cuando piso tierra. Entonces hago mi mando porque Dios me deja libre”.

Esto, sin vivirlo, no puedes explicarlo.

Pues a pesar de éstas y muchísimas más, el hombre anda dudoso por no querer aceptar. Porque tiene que cambiar su indiferencia en reverencia, y en remordimiento lo que hizo mal al Instrumento.

Esto es reconocer y volver atrás, quitando dudas, que el mal espíritu te hizo dudar.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando:

Aquí la duda, teniendo trato, no es persona con espíritu sano. Este espíritu guardará secreto al Elegido y pedirá consejo al más lejano. Siempre dirá “no” de dientes a dentro, porque lo que oye, ni lo cree ni quiere creerlo.

Estos que no creen, estándolo viendo, pueden tener un día un susto por dentro, donde acumulan razones diabólicas que no son del Cielo.

Desperté, oí:

El espíritu de Dios
tiene por fuerza
que pedir consejo
al que Dios elige para enseñar
lo que es para el espíritu
y lo que queda en el cuerpo.

Conociendo el Lugar que Dios tiene,
donde Él da sus Palabras,
no tiene disculpa
el que a otro sitio vaya.

Para pedir opinión
o para que intercedan
pidiendo a Dios
por la enfermedad que tenga.

Esta actuación es peligro
para el que la albergue y la viva.

Porque el Instrumento absorbe
y el Mando de Dios lo retira.


***


Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 21-22-23-24