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sábado, 5 de octubre de 2024

Cuando Dios ya no permita será tarde tu disculpa

En Sueño Profético decían:

Ella lleva de Aquí la Enseñanza, que ella misma desconoce hasta el momento de actuar. Su consejo siempre será del agrado de Dios, aunque el aconsejado así no lo vea. Su actuación es tan sencilla y sus palabras tan grandes, por ser de Aquí, que al Teólogo y al famoso literato no hace que la busquen.

Es chico ese Mundo si lo comparas con esta Vivienda. Es enseñanza de párvulos las carreras de las ciencias y de las letras si las comparas con la Enseñanza de la Gloria para alcanzar Vida Eterna.

Dijo uno que ahí enseñó Teología y que hoy Dios manda que hable en el Arrobo y que dicte:

Dios quiere que este Mensaje diario y continuo sea admitido, como su Resurrección, libremente y con la Libertad que Dios deja. Tienen que reconocer que estos Escritos salen de la Gloria, y ya buscarlos es querer saber de la Palabra de Dios, diciendo:

          – Palabra que queda en mitad de “dijo” y de “dirá”.

Esta aceptación es sin dar alabanzas y sin dar sacrificios una vez que es claridad con Sol, estrellas con Luna.

Desperté, oí:

Aprobando estos Escritos no pierdes la Gloria, ni la ganas.

Está tan claro que es Dios cuando lees estas Palabras.

Es estar en contra de Dios no leerlas, ni aceptarlas.

Quiera el hombre o no quiera tiene que dejar su cuerpo y presentar Aquí las cuentas.

Para que el sí Aquí te sirva, de aceptar lo que Dios manda, tienes que hacer una vida parecida a la del que habla las Palabras que le dictan.

Cuando Dios ya no permita será tarde tu disculpa.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII

domingo, 4 de octubre de 2020

El no querer, no tiene disculpa

 En Sueño Profético hablaban de lo que es normal y de lo que está fuera de lo normal. Decían:

Este desinterés por estas Revelaciones Divinas, en este largo tiempo, no es normal. Lo normal no extraña y está admitido por el Reino de Dios.

Si Dios no hubiera anunciado su Nacimiento por los Profetas, habrían tenido disculpa los que no Lo siguieron. Pero el no querer, no tiene disculpa. Lo normal es normal para todos los hombres que aman a Dios y cumplen sus Palabras.

Se van a decir palabras para que sirvan de Enseñanza y queden en el pensamiento para cogerlas cuando hagan falta:

Es más normal que la gallina tape a los polluelos, aunque éstos estén alborotados, que los polluelos tapen a la gallina.

Es más normal que la madre tape al hijo de sus defectos, que el hijo tape a la madre.

Es más normal decir que hace frío en invierno que en verano.

Y ya verás normal, si amas a Dios por dentro, no de palabras, ir al Prójimo y que dejes la enseñanza. Enseñanza de provecho, dando, y quitando faltas, faltas que los retiran del Cielo.

Desperté, oí:

El hombre quiere poner normal

lo que está en contra del Cielo.

El hombre quiere cambiar

Palabras del Evangelio.

Ponían en la Gloria, normal,

lo que normal podía serlo.

Que normal es lo de Dios,

por poder todos hacerlo.

Le quitaban lo normal

a esto que está ocurriendo.

¡Tener esto en abandono,

tantos días,

tantos meses y tantos años!

Es normal que tengas sed

y vayas buscando venero.

Lo que no es normal

es que tengas sed

y el venero despreciarlo.

Es normal buscar a Dios

y acudir donde esté hablando.

Si te falta este normal,

ya vives lejos del Cielo.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C8

miércoles, 22 de febrero de 2017

Las cosas de Dios no admiten disculpa

En Sueño Profético decían:

Hay cosas que tienes que ocultar, y hay cosas que tienes que publicar.

Dijo uno:

Este Escándalo que está en silencio, no es Querer de Dios, es Permitir.

Dios se hace Hombre y vive entre el hombre, no exige que Lo quieran. Pero sí dejó al descubierto al que Lo quería, al que Lo buscaba y al que Le dio desprecio cerrándole la puerta cuando Él pasaba.

Había veces que enviaba a los Discípulos por otro lado, y había veces que los hacía que fueran por otro lado para que los vieran y el remordimiento rompiera la disculpa que había puesto la indiferencia.

Las cosas de Dios no admiten disculpa cuando no hay Amor.

Desperté, oí:

Dios manda Palabras que queden escritas para el que quiera estudiarlas.

Pero el Elegido da sentir sin palabras, que el sentir compone Palabras que van de Aquí.

Este contacto de un espíritu que aún tiene materia, no pueden compararlo hoy con ninguno.

Por ser de Dios este Caso, se ha repetido varias veces que hoy es único, y por ser único, el hombre pone la indiferencia y pone al descubierto lo poco que a Dios ama.

No puedes amar, no buscando y pasando por la puerta del Amado y no entrar.

Cuando este Amor sea por Dios mandado.

¡Qué cierto que hay cosas que tienes que ocultar!

Pero ésta tienes que publicar.

Si hubieras intentado ocultarla, no llegan a doce los Arrobos, y Dios te hubiera retirado el Mando.

Amor y Obediencia han ido aumentando el Mando.


***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3

sábado, 22 de agosto de 2015

La disculpa emperora lo mal hecho

En Sueño Profético decían:

Hay cosas que se hacen tan mal hechas, que la disculpa las empeora. Esta frase fue dicha por el Maestro delante de un grupo de hombres. Yo, uno de sus Discípulos, cuento el hecho:

Estando un día el Maestro parado en la esquina de la plaza del pueblo donde iba a predicar, se acercaron dos hombres y le dijeron:

   –Maestro, teníamos ganas de oírte un día, pero teníamos el trigo en la era, y hasta no guardarlo, no queríamos perder tiempo por si descargaba una nube y se perdía la gran cosecha que hemos tenido, pues ha sido mayor que ningún año.

Aquí dijo el Maestro la frase:

   –Hay cosas que se hacen tan mal hechas, que la disculpa las empeora.
Y siguió diciendo:

   –Si no das disculpa, Yo sólo sé que no amas a mi Padre y que desprecias mis Palabras. Pero tu falsa disculpa ha hecho que todos se enteren de tu avaricia a la Tierra y del desprecio a lo que yo ofrezco, que es mi Reino. Vete y cuida el trigo, porque ya no verás entrar más trigo en el granero. Una vez que saques los costales, verás el granero hundiéndose, y el grande terreno del que los dos sois dueños, nunca dejará la tierra tallo salir.

Desperté, oí:


Hubo quien quedó parado
al oír hablar así al Maestro.

Luego, entre aquellos hombres,
había gente
que conocía a estos dueños.

Quitaban las voluntades
cuando oían decir: “mañana
voy a conocer al Maestro”.

Más de una vez,
al pasar por sus terrenos el Maestro,
cerraban aprisa las puertas
por no querer conocerlo.

Todo esto lo sufría
el que le dio la cosecha
y el que ofrecía lo Eterno.

Ellos, al final,
querían seguirlo,
pero sin Amor por dentro.

Primero ponían cosecha,
y después, a Dios Maestro.

Dios tuvo que destapar,
porque así se corta el fuego.

Los dos quedaron con nombre
de falsos y fariseos.

El que ya iba con ellos,
iba en contra del Maestro.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Preámbulo

martes, 10 de septiembre de 2013

No tiene disculpa para el Cielo

En Sueño Profético decían:

No tiene disculpa para el Cielo el que conoce el Lugar que Dios da sus Palabras, y no acude; o el que acudió y, pudiendo, no quita los sufrimientos.

No tiene disculpa el que ve al cojo y no le da el brazo. Que puede achicar cojera, y ya cumple lo que Dios tiene mandado.

Dijo uno:

No es trabajo, ni mérito, ni sacrificio, hacer lo que Dios tiene mandado, cuando entra dentro de tu poder, tu salud o tu cargo. Que esto lo sabes tú y Dios, por ser Dios y no poder engañarlo.

La Gloria manda el Mensaje, pero no para guardarlo. Esto sería maldad de la Tierra, intereses del que puede reservarse para darlos donde más renta le dieran, y hacerse el importante.

Desperté, oí:

Manda Dios a los espíritus de su Gloria que no dejen de dictar para Gloria del que Lo siga.

Que no dejen de cundir que la Gloria no admite disculpas.

Una vez que el Mando de publicar sale de Dios Padre en Dios Hijo, y el Espíritu Santo acampa en el Lugar que el Único Dios elige.

Si Dios da este Mando, al no acudir, pudiendo hacerlo, la disculpa te aparta más de Él.

Porque estás diciendo: “ni amo, ni creo”.

Estas dos palabras se presentan contigo cuando ya entierren tu cuerpo.

Es lo único que Dios te exige que digas: “quiero Gloria o quiero Infierno”.

Si no Lo amas, lo estás pidiendo.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 215-216-217

martes, 23 de abril de 2013

Disculpa

En Sueño Profético decían:

Hay disculpas que afirmas el mal que has hecho queriéndote disculpar. Hay disculpas que son hechos que tú hiciste, que fueron tan repetidos que la disculpa no va.

Dijo uno:

La disculpa es nobleza el darla a tiempo y reconociendo el mal, bien por su poca importancia, bien por el sufrir que arrastró. Esta disculpa es de grandes caballeros y de nobleza interior, es de personas cristianas que practican lo de Dios, es pensar que no te deja hasta exponer la razón. Pero hay tanto mal hecho sin disculpa ni pretexto, que aquí es contestación hacer mal por mal hacerlo, romper cacharro que adorna que su servicio está haciendo, apalear al portero por no poder llegar al dueño, dar puntapiés a pared por corajes llevar dentro, cerrar los ojos y no ver por envidia y por desprecio. Aquí no iguala disculpa de tu mal comportamiento. La disculpa es de cristianos. Y al hacer mal y disculpa, Dios dio nombre: fariseo.

Desperté, oí:

¡Cómo ponen la palabra “disculpa”
en el sitio que Dios manda!

La hipocresía del hombre
pone disculpa en el mal,
que mal hace a sabiendas.

Esta disculpa es para el hombre,
para el hombre de la Tierra.

Para Dios no está el engaño,
por ser todo en Dios, presencia.

Pero hay hombres tan necios,
con su traje de soberbia,
que presentan la disculpa
porque remedio no queda.

Estos hombres son desecho
para Dios en Cielo y Tierra.

Y no merecen Perdón,
por sus cargas de soberbia.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 208-209

viernes, 8 de marzo de 2013

No tiene disculpa el que a otro sitio vaya

En Sueño Profético decían:

No hay sufrimiento mayor, que a la verdad no le digan verdad, cuando la Verdad es de Salvación, cuando viendo la Verdad, ya estabas viendo a Dios.

Es sufrimiento grande ver un peligro para el cuerpo, y el que llegara a acercarse no lo estuviera viendo.

¡Pues figúrate saber lo que Dios te está pidiendo mientras vives con materia, luego, ya sin remedio!

Y decirte, a diario: “¡Que Dios me lleva a su Cielo, sin cuerpo! Pero hay veces que veo el cuerpo conmigo, pero es cuerpo sin peso y sin mando. Que yo no mando en mi cuerpo como cuando piso tierra. Entonces hago mi mando porque Dios me deja libre”.

Esto, sin vivirlo, no puedes explicarlo.

Pues a pesar de éstas y muchísimas más, el hombre anda dudoso por no querer aceptar. Porque tiene que cambiar su indiferencia en reverencia, y en remordimiento lo que hizo mal al Instrumento.

Esto es reconocer y volver atrás, quitando dudas, que el mal espíritu te hizo dudar.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando:

Aquí la duda, teniendo trato, no es persona con espíritu sano. Este espíritu guardará secreto al Elegido y pedirá consejo al más lejano. Siempre dirá “no” de dientes a dentro, porque lo que oye, ni lo cree ni quiere creerlo.

Estos que no creen, estándolo viendo, pueden tener un día un susto por dentro, donde acumulan razones diabólicas que no son del Cielo.

Desperté, oí:

El espíritu de Dios
tiene por fuerza
que pedir consejo
al que Dios elige para enseñar
lo que es para el espíritu
y lo que queda en el cuerpo.

Conociendo el Lugar que Dios tiene,
donde Él da sus Palabras,
no tiene disculpa
el que a otro sitio vaya.

Para pedir opinión
o para que intercedan
pidiendo a Dios
por la enfermedad que tenga.

Esta actuación es peligro
para el que la albergue y la viva.

Porque el Instrumento absorbe
y el Mando de Dios lo retira.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 21-22-23-24