viernes, 7 de septiembre de 2012

Buscar a Dios por precisión o por Amor

En Sueño Profético decían:

Buscar a Dios por precisión, no es buscarlo por Amor.

El que Lo busca por precisión, no busca a Dios; busca quien le resuelva o le quite sufrimiento, o problema que tenga.

El que Lo busca por Amor, no tiene más precisión que amarlo.

Dijo Teresa de Ávila:

Es que cuando amas a Dios,
no te acuerdas de que es Dios.
Porque si empiezas a amarlo
pensando en su Poder,
ya no es Amor de Amor,
es amor de interés.

Yo, cuando empecé a amarlo,
en verdad que no sabía
lo que este Dios podía dar,
ni al final, lo que daría.

Lo que sí tengo presente,
es cómo me entró el Amor:
me entró con fuerza de viento,
de aire o de ciclón;
sentía el bamboleo,
bamboleo que es de Dios.

Y ahora viene lo difícil,
para el que no tiene Amor:
comprender, cuando tú dices,
esto me lo ha dicho Dios,
y me ha hecho ver su Gloria,
y yo le he pedido perdón,
perdón para el que no me crea
cuando diga: esto es de Dios.
Y diga palabras necias,
por quitarle su valor.

Desperté, oí:

Yo, a todos les diría,
cuando busquen a este Dios,
que Lo busquen amando mucho,
olvidándo de que es Dios,
ni que puede darte mucho,
ni mandarte tu Perdón.

¡Ay Dios de esta Gloria y Tierra!
¡Ay Dios grande en el Amor!
¡Ay Dios que sufres y penas!
Penas que quisiera yo
sufrirlas y publicarlas,
y decir: esto es de Dios,
que me ha regalado estas penas,
que se las he pedido yo.

El Amor de Dios te lleva
a que te olvides de "to",
te lleva por el camino
que vas pisando Amor;
te mete en esta Gloria,
y ya te encuentras con Dios,
y luego te da perfume,
perfume que llevas tú,
perfume que es Gloria pura,
perfume que Dios te dio,
perfume que impregna al mundo,
al mundo que ama a Dios.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 219-220-221

jueves, 6 de septiembre de 2012

Dios era el leñador

En Sueño Profético vi el campo, y varios hombres talaban unos árboles.

Estando uno bien alto subido, y haciendo este trabajo tan pesado y de sacar tanta fuerza de su cuerpo poco alimentado, vieron se cimbreaba. Le dijo uno:

   –¡Baja y no continúes la faena, que puedes darnos un susto!

No hizo ni bajar y quedó desmayado en el suelo. Estaban todos alrededor cuando se presentó el dueño de la hacienda, y mandando que cada uno cogiera el hacha, hizo que continuaran su trabajo, quedando el hambriento solo.

Pasando el Maestro con sus Discípulos y viendo lo ocurrido –pues Él pasó porque ya había visto el hecho– mandó que se salieran las hachas de los palos, como protesta al ingrato dueño.

Aquel cuerpo ya no tuvo
ni el menor movimiento,
fue echado en una carreta
y llevado al cementerio.

Aquello se fue comentando
donde había campo y dueño,
y no encontró quien talara
ni quien le sembrara aquello.

Quedando aquellas hectáreas
de vivienda para los cuervos,
de vivienda sin comida,
que comida llevarían ellos.

Este dueño ya quedó
sin ser dueño de aquello,
se ocultaba si oía:
“Aquí ocurrió aquel hecho”.

Iban de todas las comarcas
a ver aquellos terrenos.
No se veía ni una hierba,
ni en verano ni en invierno.  
 
Desperté, oí:

Dios siempre está en el Prójimo, consolando al afligido y esperándote a ti.

Dios estaba en el árbol, para que no cayera. Una vez que bajó, se llevó su espíritu.

Dios era el leñador, y el dueño era el fariseo.

Abraza al Prójimo sin pensar en Prójimo, pero sí en Dios.

Hay quien cree que al decir Prójimo, dice algo que está lejos de Dios.

Dios no se enfada si dices: “¡Hasta mañana, si el Prójimo quiere!”.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 244-245

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los dos daban buen ejemplo, pero uno al mundo engañaba

En Sueño Profético decían:

Hay quien hace bien por el hombre y no por Dios. Y hay quien hace el bien por Dios sin ocuparse del hombre.

Dijo uno:

Yo presencié un día una riña –que ésta no es la palabra–. Eran dos que estaban considerados como personas de ejemplo. Dijo uno:

   –¡Qué trabajo me costaría el hacer vida de desorden! ¿Cómo quedaría yo ante mis amistades? ¡Cómo se asombraría el que ya me conoce!

Ya salió hablando el otro:

   –Pues yo, en lo que hago, no me ocupo del hombre; lo hago todo por Dios. Si supiera que Dios se enfadaba, no haría nada, aunque quedara mal ante el hombre. Tu comportamiento es de no amar a Dios. Tú no amas a Dios ni quieres al hombre. Tú temes y guardas tu carne. Esto no es amar, esto es respetar las leyes del hombre, que casi siempre van en contra de Dios.

Desperté, oí:

¡Qué razón tenía este hombre,
de hacer lo que a Dios agrada!

Eran palabras tan justas,
que tenías que oír y callarlas.

Los dos daban buen ejemplo;
uno al mundo engañaba.

Era buena la apariencia:
el pintar de la fachada.

El que hacía ahí en la Tierra
todo lo que a Dios agradaba,
lo haría bien con el hombre,
que era lo que Él mandaba.

Si lo hacía bien con Dios,
no era fachada pintada.

Era joya que hay dentro,
que el hombre abre para mirarla,
porque por fuera veía
ya esta joya que brillaba.

El que lo hacía por el hombre,
es postura que se traza
aquel que en Gloria no cree
y sólo tiene fachada.

El hombre que ama a Dios,
Él las leyes se las manda.


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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 246-247

martes, 4 de septiembre de 2012

No hagas “peor” o nada, que vaya en contra de Dios

En Sueño Profético decían:

Es peor enfadar a Dios,
que dar tu carne
para que el hombre la mate.

Es peor no querer hacer,
cuando el hacer esté a tu alcance.

Es peor, mucho peor,
el oír y despreocuparte.

Pero aún es mucho peor,
querer a Dios engañarle.

Dijo uno:

Aún hay un “peor” mucho peor:
el no vestir al desnudo
y el quitarle el valor
a aquél que cumple contento
Palabra y Mando de Dios,
a aquél que todos debían
de suplicarle a este Dios
que no falte su presencia
por ser Portavoz de Dios.

Todavía hay peores,
peores, mucho peor,
el no querer dar Escritos
de la Palabra de Dios.

Todos éstos, son peores,
que están delante de Dios.

Más dijeron:

¿Quién ha visto pedir migajas,
y pedirlas por favor,
al dueño que manda en el horno,
y sale el pan al por mayor?  

Aún quedan más “peores”,
dicen en la Gloria de Dios:

Condenar por hacer bien,
y decir: “Yo soy de Dios”.

Pero quedan los ocultos,
que son peores sin Dios:

Pensar y buscar, pensando
desbaratar la labor
del que hace su trabajo
en el Prójimo, que es Dios.

Estos “peores”, “peores”,
todos van en contra de Dios.

Desperté, oí:

¡Cuántos “peores” hace el hombre,
creyendo que Dios no sabe!

¡Cuánto deja Dios al hombre,
dándole tiempo a salvarse!

El hombre que hace “peores”,
si analiza su actuación,
es Judas entre los Once.

Judas pudo hacer el bien
a favor de su Maestro.

Pero vivía lo peor:
pensar y buscar la forma
de que no hablaran de Dios.

Todos creían que Judas
amaba sin duda a Dios,
pero tenía unos “peores”:
ser Asesino de Dios.

Con todo lo que sabía,
que oía en la Mesa de Dios,
no sabía este saber:
que era el Hijo de Dios.

Él mismo mató su carne,
por entregar la de Dios.

Si no tiene estos “peores”,
da la suya por Amor,
y Dios lo lleva a su Reino,
como a los Once llevó.

El que no defiende a Dios,
es por falta de creer,
o por no sentir Amor.

No hagas “peor” o nada,
que vaya en contra de Dios.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 208-209-210-211

lunes, 3 de septiembre de 2012

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír

En Sueño Profético decían:

Antes de Dios vivir entre los hombres y como Hombre, no quiso que el hombre hubiera cometido atropello con el que Él se comunicó. Ya en su Vida Pública fue escándalo, pero a partir de entonces no es escándalo, es imperdonable.

Tienen el concepto que al que Dios le habla tienen que crucificar, maltratar y hacer que oiga toda clase de insultos, y luego, cuando muera –esta muerte creída ahí por el que no cree Aquí–, entonces hacer su falso llanto. Dios no es esto. Dios se comunica para que su Palabra esté siempre viva entre el hombre.

Despierta, oí:

El que a Dios amó, a Dios se acercó. Y el que fue pecador y creyó en Dios, éste lloró y a Dios buscó.

¡Ay de aquél que a Dios no quiera ni ame! Pero tenle más compasión al que “dice” que Lo ama y no quiere oír su Palabra.

Puedes oír y no amar, pero no puedes amar y no querer oír.

Ahórrate tus disculpas, porque Dios sabe lo que tú no hablas.

Si a Dios quieres engañar, no digas que en Dios crees.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 178-179

domingo, 2 de septiembre de 2012

Ella coloca el sombrero, justo en la cabeza que sombrero le falta

En Sueño Profético hablaban de mí. Decían:

El que quiera ridiculizarla, mal lo pasará. A ella le llega a la inteligencia la Sabiduría, y la inteligencia le manda a las palabras. El hombre dice palabras, la mayoría de las veces, sin pasar por la inteligencia. El que Dios manda con su Palabra, la Palabra es obediencia de la inteligencia, y esta inteligencia se llena y acapara del Saber que Dios llena. Luego va soltando, según la cabida de cada espíritu. Hay espíritus dulces que por falta de Enseñanza no son para enseñar de esta Gloria, y contra de éstos, los espíritus prontos, valientes, capaces de enfrentarse contra los “sin razón”, pero no haciendo Enseñanza. Ella coloca el sombrero, justo en la cabeza que sombrero le falta. En esto ya ves a Dios sin que te digan palabras. La podrían examinar de preguntas y Palabras de los Escritos que Aquí dictamos, y ya verían una inteligencia no privilegiada, se ve lo que le vieron a aquellos que con el Salvador andaban: que por sus palabras y acciones los confundían con el Maestro. Al que Dios trae Aquí, tiene que pisar el Camino que Dios le traza. Unas veces lo puede explicar el Comunicante. Y otras veces actúa normal, sin explicación, porque inteligencia no manda palabras.

Desperté, oí:

Dios elige, prepara y premia
al que aprender quiera.

La inteligencia del hombre
tiene grande diferencia.

El hombre, para saber,
precisa que otro hombre lo enseñe.

El que Dios enseña,
es para enseñar al hombre.
     
Y esta Enseñanza ya deja
un sí y un no de quimera.

De quimera, para el que quiere
que este Dios mudo estuviera.

Para el hombre vanidoso,
que mucho habla de Dios
y tampoco acepta que digan:
“Yo veo la Gloria de Dios”.

Siempre las quimeras son
del que desprecia y olvida
las Palabras de este Dios.

Pero el que viene, se lleva
Sabiduría de Dios.

Siempre que hagan preguntas,
verán reacción de Dios.

Aquí no es que se aparece,
aquí es que oyes su Voz.


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Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 206-207-208

sábado, 1 de septiembre de 2012

No puede ser ofender al Profeta y decir: “yo amo a Dios”

En Sueño Profético decían:

Dios elige porque todos no Le aman, y claro se ve cuando elige. Él elige para que vean su Gloria, y elige el Sitio para comunicar su Mensaje, este Sitio se llama Profeta, Portador de su Amor y Voluntad.

Dios habla para que el hombre no viva sólo para la materia. Dios se comunica para hacer saber el “lugar” que tu espíritu va a tener. Si tú Lo amas, busca al Comunicante y Él te hablará a ti también.

Cuando se cree en Dios y se ama, se ve en el recibimiento que le hacen al Profeta. No puede ser ofender al Profeta y decir: “yo amo a Dios”; como no puede ser tener vista y no ver.

En el sitio que sale el Profeta se destapan los anticristos. No puedes creer que llueve sin abrir el paraguas, cuando esta agua sea de chaparrón.

Desperté, oí:

A más ames a Dios, menos te extraña que hable este Dios; cuanto más sepas, sabes que menos sabes.

El Poder de Dios es tan grande, que lo difícil lo hace sencillo. El que le extraña la actuación de Dios, poco ha creído en este Dios.

Hay quien le tiene odio al que Dios le habla. Éste no ha querido a Dios. Y si dice “yo lo quiero”, es que Lo ha creído.

El que ama a Dios y sabe donde habla Dios, y no va a saber de Dios, éste no puede decir: “yo quiero oír de Dios”.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 222-223