En Sueño Profético decían:
Piensa en la muerte sin miedo
y compadece al que la muerte quiera.
Pues la muerte deseada,
no es decir: “la que Dios quiera”.
Aceptar este querer,
ya ves todo de otra manera.
Lo grande lo pondrás chico,
y lo chico ni te acuerdas.
Esto sí es decir:
“que sea lo que Dios quiera”.
Y ya verás esa vida
como principio de Ésta.
Ésa, por mucho que cuides
y hasta pagarla quisieras,
tú no puedes detenerla.
Por eso vive mejor
el que avaricia no tenga
y se dé cuenta mejor
del poco valor que tiene
todo lo que ahí se queda.
Dijo uno:
El hombre paga mejor lo que el vendedor le diga: “esto tiene tantos siglos y tantos siglos durará”. Aquí deja su dinero. Y él de vida tendrá, a lo mejor, día y medio, y puede que al medio no llegara. Pero él se contenta diciendo: “¡qué valor tiene todo lo que tengo!”.
Que esto, el día que se muera, ni le lloran, ni le mandan oraciones al Cielo, ni lo pueden defender.
Desperté, oí:
Si el valor que le da el hombre
a lo que no sirve para la Vida Eterna,
se lo diera a los valores espirituales,
no podría tener millones colgados
y hombres muertos de hambre
y viviendo en la miseria.
Hay objeto que ha pasado
ya varias generaciones,
y ninguno ha pensado:
“¿Con esto puedo cumplir
el Mandamiento de vestir al desnudo
y dar comida al hambriento?”.
Este Arrobo empieza:
“Piensa en la muerte, sin miedo”.
Y termina con examen de conciencia.
Éste no puede decir:
“que sea lo que Dios quiera”.
Porque vive el Permitir
que Dios deja a la materia.
***
Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. 117-118-119
viernes, 7 de marzo de 2014
jueves, 6 de marzo de 2014
Dios Hombre enseña poniendo delante su sufrimiento
En Sueño Profético decían:
A más cerca estaba Jesús de la Resurrección, más se creían triunfadores los que eran sus enemigos. A más Lo veían sufrir, más solo Lo veían.
Dijo uno:
Dudaban más de Él, porque con su Poder no mandaba que la carne quedara muerta, y el espíritu, con su Mando, quedará en los infiernos. Si Dios hace esto sin enseñar, ¿cómo enseña poniéndose Él mismo?, ¿cómo dice?: “Perdonad como Yo os perdono. Buscad al pecador como Yo lo he buscado, hablándole del Reino de mi Padre, que es el mío porque en Mí está mi Padre. Esta Enseñanza sirve para el que está pecando y quieren que su espíritu siga al mando de Satanás, para ya ser demonio, que son los que buscan a los débiles, a los que no cumplen mis Palabras y a los que tienen contrato con los endemoniados, que pueden ser hipócritas y fariseos, que son los que me llevan al Calvario.”
Estas Palabras las dijo Dios Hombre cuando Le conocieron de Hombre.
Desperté, oí:
Los enemigos de Dios eran los que menos creían en la Resurrección.
Los que sabían que era Dios y Lo seguían, dudaban de que Dios utilizara más su Poder para que Lo creyeran.
Una vez que, antes de su crucifixión, hizo los milagros que no podía hacer ningún hombre en la Tierra.
Ni desde el Cielo, como no fuera su Padre, que era Él, que en Él los hacía.
Dios Hombre enseña poniendo delante su sufrimiento.
Dando su Amor para el que lo quiera, y apartando al que Lo persigue desafiándolo.
A éste lo aparta, y la Justicia de su Padre le llega.
Como les llegó en el Templo.
***
Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 54-55-56
A más cerca estaba Jesús de la Resurrección, más se creían triunfadores los que eran sus enemigos. A más Lo veían sufrir, más solo Lo veían.
Dijo uno:
Dudaban más de Él, porque con su Poder no mandaba que la carne quedara muerta, y el espíritu, con su Mando, quedará en los infiernos. Si Dios hace esto sin enseñar, ¿cómo enseña poniéndose Él mismo?, ¿cómo dice?: “Perdonad como Yo os perdono. Buscad al pecador como Yo lo he buscado, hablándole del Reino de mi Padre, que es el mío porque en Mí está mi Padre. Esta Enseñanza sirve para el que está pecando y quieren que su espíritu siga al mando de Satanás, para ya ser demonio, que son los que buscan a los débiles, a los que no cumplen mis Palabras y a los que tienen contrato con los endemoniados, que pueden ser hipócritas y fariseos, que son los que me llevan al Calvario.”
Estas Palabras las dijo Dios Hombre cuando Le conocieron de Hombre.
Desperté, oí:
Los enemigos de Dios eran los que menos creían en la Resurrección.
Los que sabían que era Dios y Lo seguían, dudaban de que Dios utilizara más su Poder para que Lo creyeran.
Una vez que, antes de su crucifixión, hizo los milagros que no podía hacer ningún hombre en la Tierra.
Ni desde el Cielo, como no fuera su Padre, que era Él, que en Él los hacía.
Dios Hombre enseña poniendo delante su sufrimiento.
Dando su Amor para el que lo quiera, y apartando al que Lo persigue desafiándolo.
A éste lo aparta, y la Justicia de su Padre le llega.
Como les llegó en el Templo.
***
Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 54-55-56
miércoles, 5 de marzo de 2014
Claridad o ventana
En Sueño Profético decían:
Claridad o ventana que abra tu espíritu, síguele la Luz, ya que es tu nombre el que presenta, por ser nombre conocido en la Palabra de Dios.
Donde nombren a Dios, salga tu nombre. Si se nombra en Teología, que a ti te nombren; Si hablan de la caridad, que comparen y digan tu nombre; Si hablan de la obediencia al Mando de Dios, que digan tu nombre; Y si premian a la paciencia y al sufrimiento, que a ti te premien.
Es tu nombre el que abre los caminos de lo que escriben los hombres, de lo que no está escondido. Es tu nombre el que le hace falta al mundo.
Dijo uno:
Ya, de esta Grandeza Divina que Dios a su espíritu entrega, que hablen los hombres. Pero siempre sin quitar su nombre. Que llegue a la muralla y lo recoja la piedra, pero sin quitar tu nombre al que Dios le dio la Luz para alumbrar a los hombres que andan a oscuras sin Dios y viendo un imposible esta Existencia de Dios.
Ya es tu nombre el que deben seguir los hombres y hacer comparación, que esto es Dios el que dicta. Aunque veas algún renglón que su línea está torcida, no creas equivocación, que Dios jamás se equivoca.
Que si se dejó clavar como Lo ves en el Madero, no es que se equivoca Dios, es que tuvo que cumplirse lo que Él al Profeta le anunció: sus Martirios, su Muerte, y final Resurrección.
Desperté, oí:
Encamina estos Escritos
donde tienen que llegar.
Que tu nombre ya es bastante
y lo rubrica tu andar.
Nunca dejes la ventana
que te manda claridad,
aunque los demás no vean
la ventana dónde está.
Pues siempre será atrevido
tirarte al agua sin saber nadar.
Si ves uno decidido tirarse
porque grande premio dan,
no puede entrarte la duda
de que no supiera nadar.
Pues pon mayor confianza
en el que diga: “yo voy, yo digo
lo que Dios me manda hablar”.
El que a esto se decide,
nadie lo puede callar.
Y lo firma con su nombre,
admitiendo el preguntar.
Dios le manda Luz al hombre,
y coge la oscuridad.
El Elegido ve oscuro,
y a Dios empieza a llamar.
Va grande diferencia
pedir Luz,
o tenerla y apagar.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 57-58-59-60
Claridad o ventana que abra tu espíritu, síguele la Luz, ya que es tu nombre el que presenta, por ser nombre conocido en la Palabra de Dios.
Donde nombren a Dios, salga tu nombre. Si se nombra en Teología, que a ti te nombren; Si hablan de la caridad, que comparen y digan tu nombre; Si hablan de la obediencia al Mando de Dios, que digan tu nombre; Y si premian a la paciencia y al sufrimiento, que a ti te premien.
Es tu nombre el que abre los caminos de lo que escriben los hombres, de lo que no está escondido. Es tu nombre el que le hace falta al mundo.
Dijo uno:
Ya, de esta Grandeza Divina que Dios a su espíritu entrega, que hablen los hombres. Pero siempre sin quitar su nombre. Que llegue a la muralla y lo recoja la piedra, pero sin quitar tu nombre al que Dios le dio la Luz para alumbrar a los hombres que andan a oscuras sin Dios y viendo un imposible esta Existencia de Dios.
Ya es tu nombre el que deben seguir los hombres y hacer comparación, que esto es Dios el que dicta. Aunque veas algún renglón que su línea está torcida, no creas equivocación, que Dios jamás se equivoca.
Que si se dejó clavar como Lo ves en el Madero, no es que se equivoca Dios, es que tuvo que cumplirse lo que Él al Profeta le anunció: sus Martirios, su Muerte, y final Resurrección.
Desperté, oí:
Encamina estos Escritos
donde tienen que llegar.
Que tu nombre ya es bastante
y lo rubrica tu andar.
Nunca dejes la ventana
que te manda claridad,
aunque los demás no vean
la ventana dónde está.
Pues siempre será atrevido
tirarte al agua sin saber nadar.
Si ves uno decidido tirarse
porque grande premio dan,
no puede entrarte la duda
de que no supiera nadar.
Pues pon mayor confianza
en el que diga: “yo voy, yo digo
lo que Dios me manda hablar”.
El que a esto se decide,
nadie lo puede callar.
Y lo firma con su nombre,
admitiendo el preguntar.
Dios le manda Luz al hombre,
y coge la oscuridad.
El Elegido ve oscuro,
y a Dios empieza a llamar.
Va grande diferencia
pedir Luz,
o tenerla y apagar.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 57-58-59-60
martes, 4 de marzo de 2014
El Amor a Dios te hace la Intimidad con Dios
En Sueño Profético decían:
El Amor a Dios te hace la Intimidad con Dios. Cuando tú sabes que amas, pides y sabes que recibes.
Dijo una mujer:
Si todos amaran sabiendo que más no podían amar, pedían seguros de recibir.
Cuando tú todo lo haces por Amor a Dios, ya te entra la Intimidad con Dios, ya hace Dios que tú pidas dando gracias, ya tú dirás: “Señor, cuántas fuerzas me das; Señor, yo sé fijo que me voy a tu Gloria; Yo sé fijo que Tú estás presente para librarme de la maldad del que no Te ama; Yo sé, Señor, que Tú lo sabes todo: sé que perdonas, y sé que premias, premias llevando a tu Gloria espíritus que aún tienen materia; Yo sé, Señor, que Tú eres Padre, y tu Amor no tiene diferencia para tus hijos; son tus hijos los que viven sin tu Amor; es el hombre el que no quiere que Tú lo ames, porque prefiere pecado, porque rechaza tu Amistad”.
Dijo la misma mujer:
Yo siempre creí que amando mucho a Dios, lo que Dios me mandara era lo mejor. Cuando alguien oía mis ruegos, decía que yo no pedía pidiendo. Esto era muy mío: “Señor, que nada que me ocurra me quite la alegría del espíritu, que yo sienta tu Presencia cuando crea que estoy sola, que sienta tu Mando, Señor, que Mando tuyo no es mando, es confianza de Amor de tu mismo Amor mandando”. Éste era mi pedir y ahora quiero enseñarlo.
Desperté, oí:
Leyendo este Escrito
que de la Gloria dictamos,
aprendes primero a amar,
y ya te viene Intimidad.
Es gran descanso pensar
como esta mujer pensaba.
Es tener Intimidad
que Dios al Amor mandaba.
Ella hacía la oración
y aceptación le mandaba.
Aceptación sin enfado,
porque pensaba:
“Si es Padre,
no puede mandar lo malo”.
Porque pensaba:
¡Si es Dios, que vino para salvarnos!
¡Si Él dejó que Lo mataran
y pudo el mundo acabarlo!
No puede mandarle mal
al hombre que quiera amarlo
Dios quiere que tú Lo llames
en tu contento y tu llanto,
pero que sea un llamar
oyendo que está premiando.
Cuando ya ames a Dios,
ya vivirás confiado.
Por quitar Dios el sufrir,
que sufrir tú has nombrado.
***
Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 181-182
El Amor a Dios te hace la Intimidad con Dios. Cuando tú sabes que amas, pides y sabes que recibes.
Dijo una mujer:
Si todos amaran sabiendo que más no podían amar, pedían seguros de recibir.
Cuando tú todo lo haces por Amor a Dios, ya te entra la Intimidad con Dios, ya hace Dios que tú pidas dando gracias, ya tú dirás: “Señor, cuántas fuerzas me das; Señor, yo sé fijo que me voy a tu Gloria; Yo sé fijo que Tú estás presente para librarme de la maldad del que no Te ama; Yo sé, Señor, que Tú lo sabes todo: sé que perdonas, y sé que premias, premias llevando a tu Gloria espíritus que aún tienen materia; Yo sé, Señor, que Tú eres Padre, y tu Amor no tiene diferencia para tus hijos; son tus hijos los que viven sin tu Amor; es el hombre el que no quiere que Tú lo ames, porque prefiere pecado, porque rechaza tu Amistad”.
Dijo la misma mujer:
Yo siempre creí que amando mucho a Dios, lo que Dios me mandara era lo mejor. Cuando alguien oía mis ruegos, decía que yo no pedía pidiendo. Esto era muy mío: “Señor, que nada que me ocurra me quite la alegría del espíritu, que yo sienta tu Presencia cuando crea que estoy sola, que sienta tu Mando, Señor, que Mando tuyo no es mando, es confianza de Amor de tu mismo Amor mandando”. Éste era mi pedir y ahora quiero enseñarlo.
Desperté, oí:
Leyendo este Escrito
que de la Gloria dictamos,
aprendes primero a amar,
y ya te viene Intimidad.
Es gran descanso pensar
como esta mujer pensaba.
Es tener Intimidad
que Dios al Amor mandaba.
Ella hacía la oración
y aceptación le mandaba.
Aceptación sin enfado,
porque pensaba:
“Si es Padre,
no puede mandar lo malo”.
Porque pensaba:
¡Si es Dios, que vino para salvarnos!
¡Si Él dejó que Lo mataran
y pudo el mundo acabarlo!
No puede mandarle mal
al hombre que quiera amarlo
Dios quiere que tú Lo llames
en tu contento y tu llanto,
pero que sea un llamar
oyendo que está premiando.
Cuando ya ames a Dios,
ya vivirás confiado.
Por quitar Dios el sufrir,
que sufrir tú has nombrado.
***
Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 181-182
lunes, 3 de marzo de 2014
Transfiguración
En Sueño Profético veía muchas estampas o como cuadros. Vi mucha agua, y el Señor andando normal. Luego vi otro sitio que entró el Señor quedando todos muy sorprendidos. Luego, en una montaña, vi dos o tres personas y el Señor decía: “Esto es la Transfiguración”.
Decía el Señor:
“Estos tres hechos los vio y vivió el hombre. El hombre no debía haber permitido dejar olvidar a este Dios Hombre y Profeta. Mi Padre me mandó a que viviera con el hombre, para que el hombre conociera a mi Padre”.
Despierta, oí:
Si el hombre amara, mi Padre al hombre hablaría.
Mi Padre habló en Mí, y Yo hablo en el hombre.
Si el hombre cree en mi Padre, me llama a Mí, y mi Padre es el que responde.
Si el hombre no cree en mi Padre, ¿cómo me va a llamar a Mí? Y si no Me llama, mi Padre no responde.
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. 92
Decía el Señor:
“Estos tres hechos los vio y vivió el hombre. El hombre no debía haber permitido dejar olvidar a este Dios Hombre y Profeta. Mi Padre me mandó a que viviera con el hombre, para que el hombre conociera a mi Padre”.
Despierta, oí:
Si el hombre amara, mi Padre al hombre hablaría.
Mi Padre habló en Mí, y Yo hablo en el hombre.
Si el hombre cree en mi Padre, me llama a Mí, y mi Padre es el que responde.
Si el hombre no cree en mi Padre, ¿cómo me va a llamar a Mí? Y si no Me llama, mi Padre no responde.
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. 92
domingo, 2 de marzo de 2014
El mundo material necesita este contacto
En Sueño Profético hablaban del contenido de estos Escritos, de la riqueza de sus amplios temas, de su Fuerza, de su Amor, del Perdón fruto del Amor tan grande, de la dulzura de sus Palabras, de los hechos que cuentan los que Dios tiene en su Gloria, que Dios los manda contar para que sirvan de ejemplo, para que el hombre compare aquello que ya pasó con esto que está ocurriendo, para que vea ese mundo, siempre lo mismo ocurriendo, y el hombre lo aceptará según ame a Dios del Cielo.
Ese mundo está igual que cuando Dios lo hizo nuevo, que nuevo siempre estará hasta acabarlo su Dueño. Siempre tendrá sus Profetas, siempre tendrá Elegidos que a Dios sirvieron contentos, y Dios los lleva al Recinto, al Recinto que se encuentran los que Él manda que hablen de hechos ahí vividos, que los vivieron con Dios y les llamaron Elegidos.
Dijo uno:
Debía de pensar el hombre que tiene grandes conocimientos de estudios materiales, que ese mundo, sin Comunicación de Aquí, no podría existir; sería un mundo sin amo, sería barco sin capitán lleno sólo de pasajeros, sería niño que nace que su madre se alejó y él solo tiene que cuidarse. ¿Puedes pensar que llegaría a mayor? Pues aún más imposible es vivir ese mundo sin esta Comunicación.
Desperté, oí:
Es de pensar el pensar,
cómo el hombre de grandes conocimientos
no piensa que el mundo material
necesita este contacto.
Y también es de pensar,
que Dios, como Dios que es,
no puede coger los malos.
Tiene que coger a aquel
que adora por adorarlo.
Que Lo ama sin saber:
“¿seré yo un día arrobado?”.
Y el sacrificio de otro
que se cree sacrificado,
éste que ama lo ve
como nube de verano.
Éstos son los Elegidos
que nunca en Tierra faltaron.
Dios los trae y los manda
para quitar del pecado.
***
Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 192-193
Ese mundo está igual que cuando Dios lo hizo nuevo, que nuevo siempre estará hasta acabarlo su Dueño. Siempre tendrá sus Profetas, siempre tendrá Elegidos que a Dios sirvieron contentos, y Dios los lleva al Recinto, al Recinto que se encuentran los que Él manda que hablen de hechos ahí vividos, que los vivieron con Dios y les llamaron Elegidos.
Dijo uno:
Debía de pensar el hombre que tiene grandes conocimientos de estudios materiales, que ese mundo, sin Comunicación de Aquí, no podría existir; sería un mundo sin amo, sería barco sin capitán lleno sólo de pasajeros, sería niño que nace que su madre se alejó y él solo tiene que cuidarse. ¿Puedes pensar que llegaría a mayor? Pues aún más imposible es vivir ese mundo sin esta Comunicación.
Desperté, oí:
Es de pensar el pensar,
cómo el hombre de grandes conocimientos
no piensa que el mundo material
necesita este contacto.
Y también es de pensar,
que Dios, como Dios que es,
no puede coger los malos.
Tiene que coger a aquel
que adora por adorarlo.
Que Lo ama sin saber:
“¿seré yo un día arrobado?”.
Y el sacrificio de otro
que se cree sacrificado,
éste que ama lo ve
como nube de verano.
Éstos son los Elegidos
que nunca en Tierra faltaron.
Dios los trae y los manda
para quitar del pecado.
***
Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 192-193
sábado, 1 de marzo de 2014
¿No es bastante?
En Sueño Profético hablaban Tomás de Aquino y Agustín de Mónica.
Dijo Tomás:
Dios ha querido que el hombre no dude de su Existencia, y quiere que se conozca al que no Lo ama. Lo mismo que no había venido un Dios Hombre hasta que Él vino –dicho Aquí: bajó a la Tierra–, hoy no puede encontrar el hombre a un Elegido que dejara en archivos, más de veinte años de Comunicaciones dictadas Aquí en esta Gloria. ¿No es bastante para que el teólogo viera aquí, en este Lugar, actuar a Dios? ¿No es bastante leer Temas de esta gran valía, unidos al caminar del Instrumento? ¿No es bastante comparar, en esta misma persona, su inteligencia en la Tierra, y ser de primera enseñanza, con leer cualquier Escrito cogido al azar? Con esto basta la duda.
Ya dijo Agustín:
No hay otra postura que sea mirando al Cielo, y con voz o sin ella digas: “¡Perdón, Dios mío! ¡Perdón, pero mándame el castigo que Tú quieras!”. Esto, el que creyó y no amó. El que no cree en Dios, de este Dios no echa cuentas al decir que no cree. El que cree, de éste se aparta, y ya a pocos condena, tan sólo a los que en Dios no crean, que éstos son menos que los que creen y no aman.
Estos Libros tienen que estar pronto en las manos del lector. Estos Libros destaparán, abrirán puertas, y se verán cambiar los rostros. Sea pronto su publicación. Sea pronto esta nube corrida y queden en tinieblas los que a Dios no amen, apartándose del fariseo, justificando Palabras de las que mandan del Cielo.
Desperté, oí:
Es disculpa a sabiendas
que Dios habla al que Él quiera.
Es perder tiempo el decir
y comparar con cualquiera
lo que Dios haga ahí.
Desde el comienzo del mundo,
hay un tiempo hasta aquí.
Pues nunca vieron a un Dios
que viviera con el hombre
y, viendo a un Dios de Carne,
fuera el mismo Dios de Aquí.
¡Qué discutir más absurdo
el que quiso discutir
que no era el Dios del Cielo,
porque nunca hubo un Dios así!
Piensa pensando en la Gloria,
aunque no quieras venir,
y verás que Dios es Dios
por siglos, siglos sin fin.
TOMÁS DE AQUINO Y AGUSTÍN DE MÓNICA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II
Dijo Tomás:
Dios ha querido que el hombre no dude de su Existencia, y quiere que se conozca al que no Lo ama. Lo mismo que no había venido un Dios Hombre hasta que Él vino –dicho Aquí: bajó a la Tierra–, hoy no puede encontrar el hombre a un Elegido que dejara en archivos, más de veinte años de Comunicaciones dictadas Aquí en esta Gloria. ¿No es bastante para que el teólogo viera aquí, en este Lugar, actuar a Dios? ¿No es bastante leer Temas de esta gran valía, unidos al caminar del Instrumento? ¿No es bastante comparar, en esta misma persona, su inteligencia en la Tierra, y ser de primera enseñanza, con leer cualquier Escrito cogido al azar? Con esto basta la duda.
Ya dijo Agustín:
No hay otra postura que sea mirando al Cielo, y con voz o sin ella digas: “¡Perdón, Dios mío! ¡Perdón, pero mándame el castigo que Tú quieras!”. Esto, el que creyó y no amó. El que no cree en Dios, de este Dios no echa cuentas al decir que no cree. El que cree, de éste se aparta, y ya a pocos condena, tan sólo a los que en Dios no crean, que éstos son menos que los que creen y no aman.
Estos Libros tienen que estar pronto en las manos del lector. Estos Libros destaparán, abrirán puertas, y se verán cambiar los rostros. Sea pronto su publicación. Sea pronto esta nube corrida y queden en tinieblas los que a Dios no amen, apartándose del fariseo, justificando Palabras de las que mandan del Cielo.
Desperté, oí:
Es disculpa a sabiendas
que Dios habla al que Él quiera.
Es perder tiempo el decir
y comparar con cualquiera
lo que Dios haga ahí.
Desde el comienzo del mundo,
hay un tiempo hasta aquí.
Pues nunca vieron a un Dios
que viviera con el hombre
y, viendo a un Dios de Carne,
fuera el mismo Dios de Aquí.
¡Qué discutir más absurdo
el que quiso discutir
que no era el Dios del Cielo,
porque nunca hubo un Dios así!
Piensa pensando en la Gloria,
aunque no quieras venir,
y verás que Dios es Dios
por siglos, siglos sin fin.
TOMÁS DE AQUINO Y AGUSTÍN DE MÓNICA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II
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