En este Sueño Profético era todo lo que hablaban, del Amor. Decían:
Para que Dios elija a un espíritu para enseñar de su Gloria, éste, antes de ser Elegido, tiene que haber amado mucho sin pensar en la Gloria que Dios le hubiera dado, y en todos sus actos haber pensado no disgustar a este Inmenso Dios, dando paso atrás en cuanto creía que era ofenderlo.
Al que así ama, Dios se comunica y le enseña para que éste enseñe. Esta Enseñanza tiene que ser oída del mismo que Dios se la comunica. De no ser así, sabrá el hombre por lo que hay escrito, y continuará este mal que el hombre hizo mal al principio de Dios hablarle al hombre.
Dios habla no para que el Elegido lo escriba y cuando suelte la materia el hombre diga todo lo que lea, dando las explicaciones equivocadas, por no ser a él al que le habló.
Desperté, oí:
Si tú no has estado ni has visto la aldea, tú no puedes hablar con certeza de cómo son las aldeanas.
Coge al que va y viene a la aldea, que éste, bien te enterará.
Los Mensajes tiene el Profeta que divulgarlos, pero con Publicación, sirviéndose de los adelantos del hombre, que bien dicho, no son del hombre, son de Dios.
***
Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - C1
sábado, 10 de septiembre de 2016
jueves, 8 de septiembre de 2016
Dos mujeres
En Sueño Profético hablaban dos mujeres de un hecho de cuando Dios vivió de Hombre, que era Hombre a la vista del hombre, pero era Dios.
Dijo una:
¡Qué sencillo es amar y creer, y qué montaña ve en esto el que no ama!
Yendo yo un día con mi tabla de pan al horno, a que recocieran las piezas que había amasado, oí un tropel por la calle –esto fue un año antes de su Crucifixión–. Venía conmigo otra que siempre estaba hablando de Dios Padre. Ninguna de las dos lo conocíamos. Yo sentía deseos de conocerlo, pero siempre vivía a distancia de Él. Pues ya que vino a mi pueblo, yo no me quedaba sin conocerlo. Dejé la tabla sin aún cocer y me uní a los que contentos iban detrás de Él. La que venía conmigo no creía que era Dios. Dijo:
–No sigo. Será un hombre muy santo, pero de esto a que sea Dios va un gran paso.
Cuando llegó a una plaza se paró mirando a los que tenía detrás, y con la Mirada puesta en mí... Sigue tú –le dijo ésta a otra que también el caso presenció.
Le dijo:
–Tú has creído en los Profetas porque creías en mi Padre, y ahora crees que soy Dios. Si no crees en mi Padre, no buscas al Hijo, no lo conoces y no sabes de su Reino. Si todos hacen lo que ha hecho la que ha despreciado la Palabra que Yo traigo de mi Padre, mi Padre no me manda. Ésa ya sabía mi Padre que no lo amaba, aunque hiciera mucho uso de su Nombre. Tú darás testimonio cuando jamás pronuncie el Nombre de Dios.
Desperté, oí:
Dios le quitó del pensamiento y de su lengua, el que usara más su Nombre en falso.
Fue escándalo su silencio cuando no podía pronunciar el Nombre de Dios.
Todas las palabras las hablaba normal, pero el Nombre de Dios no tenía sonido.
Había quien le decía: “Deletrea”, y entonces quedaba como convulsionada.
La que amaba y creía, abandona el pan y a Dios sigue noche y día.
La que no amaba, hoy no lo puede dictar. Dicta la que amaba.
Ya, al presenciar la forma de Este Dios hablar, todos se convierten en llanto, que era el Amor expresar.
El que creyó en los Profetas, a Dios tuvo que buscar.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C6
Dijo una:
¡Qué sencillo es amar y creer, y qué montaña ve en esto el que no ama!
Yendo yo un día con mi tabla de pan al horno, a que recocieran las piezas que había amasado, oí un tropel por la calle –esto fue un año antes de su Crucifixión–. Venía conmigo otra que siempre estaba hablando de Dios Padre. Ninguna de las dos lo conocíamos. Yo sentía deseos de conocerlo, pero siempre vivía a distancia de Él. Pues ya que vino a mi pueblo, yo no me quedaba sin conocerlo. Dejé la tabla sin aún cocer y me uní a los que contentos iban detrás de Él. La que venía conmigo no creía que era Dios. Dijo:
–No sigo. Será un hombre muy santo, pero de esto a que sea Dios va un gran paso.
Cuando llegó a una plaza se paró mirando a los que tenía detrás, y con la Mirada puesta en mí... Sigue tú –le dijo ésta a otra que también el caso presenció.
Le dijo:
–Tú has creído en los Profetas porque creías en mi Padre, y ahora crees que soy Dios. Si no crees en mi Padre, no buscas al Hijo, no lo conoces y no sabes de su Reino. Si todos hacen lo que ha hecho la que ha despreciado la Palabra que Yo traigo de mi Padre, mi Padre no me manda. Ésa ya sabía mi Padre que no lo amaba, aunque hiciera mucho uso de su Nombre. Tú darás testimonio cuando jamás pronuncie el Nombre de Dios.
Desperté, oí:
Dios le quitó del pensamiento y de su lengua, el que usara más su Nombre en falso.
Fue escándalo su silencio cuando no podía pronunciar el Nombre de Dios.
Todas las palabras las hablaba normal, pero el Nombre de Dios no tenía sonido.
Había quien le decía: “Deletrea”, y entonces quedaba como convulsionada.
La que amaba y creía, abandona el pan y a Dios sigue noche y día.
La que no amaba, hoy no lo puede dictar. Dicta la que amaba.
Ya, al presenciar la forma de Este Dios hablar, todos se convierten en llanto, que era el Amor expresar.
El que creyó en los Profetas, a Dios tuvo que buscar.
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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C6
miércoles, 7 de septiembre de 2016
La alegría de Dios
En Sueño Profético decían:
¡Qué alegría es la alegría, cuando es alegría de Dios! Estas palabras fueron en mi familia una herencia que iba de unos a otros.
Ya dijo otro que a veces contestaba con palabras que eran sentencias:
La alegría que no es de Dios,
no es alegría,
es engaño de tu vivir,
es estuche bien presentado
que nada tiene al abrir.
La alegría de Dios
se puede tener hasta en llanto,
se puede tener en pobreza,
cuando tú lleves sus pasos.
Dos amigos tuve yo,
y su familia y la mía
siempre estábamos preguntándonos:
que si hace falta algo
de lo que yo sea dueño,
dueño a vosotros os hago.
Estas dos familias, y la mía tres,
no teníamos nada más que el trabajo,
pero teníamos abundancia de alegría,
y a todo, aire le dábamos.
Hicimos una sociedad,
y a cada uno un contrato,
que esto se prometió:
no se admite alegría
si no es venida de Dios.
Cuando no tengas sufrir,
tendrás alegría;
y cuando venga sufrir,
esta alegría se convierte
en sentir a Dios en ti.
Y ya es sufrir y alegría,
porque el sufrir de la materia
tiene que llegar,
pero sintiendo a Dios,
puede decirse sufrir,
si es alegría en el sufrir
de sentir a Dios a tu lado.
Desperté, oí:
¡Qué presentación de Dios
hace alegría sin pecado!
¡Qué contrato que servía
para hacer a miles Santos!
Trabajo tenían de sobra
aquellas gentes tan buenas.
Y la alegría de Dios
despreciaba las quimeras.
Nunca tuvieron a Dios,
pensando: “Allí está, en el Cielo”.
Andaban con reverencia
porque Lo sentían dentro.
La alegría era de Dios
porque duraba el contento.
***
Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1
¡Qué alegría es la alegría, cuando es alegría de Dios! Estas palabras fueron en mi familia una herencia que iba de unos a otros.
Ya dijo otro que a veces contestaba con palabras que eran sentencias:
La alegría que no es de Dios,
no es alegría,
es engaño de tu vivir,
es estuche bien presentado
que nada tiene al abrir.
La alegría de Dios
se puede tener hasta en llanto,
se puede tener en pobreza,
cuando tú lleves sus pasos.
Dos amigos tuve yo,
y su familia y la mía
siempre estábamos preguntándonos:
que si hace falta algo
de lo que yo sea dueño,
dueño a vosotros os hago.
Estas dos familias, y la mía tres,
no teníamos nada más que el trabajo,
pero teníamos abundancia de alegría,
y a todo, aire le dábamos.
Hicimos una sociedad,
y a cada uno un contrato,
que esto se prometió:
no se admite alegría
si no es venida de Dios.
Cuando no tengas sufrir,
tendrás alegría;
y cuando venga sufrir,
esta alegría se convierte
en sentir a Dios en ti.
Y ya es sufrir y alegría,
porque el sufrir de la materia
tiene que llegar,
pero sintiendo a Dios,
puede decirse sufrir,
si es alegría en el sufrir
de sentir a Dios a tu lado.
Desperté, oí:
¡Qué presentación de Dios
hace alegría sin pecado!
¡Qué contrato que servía
para hacer a miles Santos!
Trabajo tenían de sobra
aquellas gentes tan buenas.
Y la alegría de Dios
despreciaba las quimeras.
Nunca tuvieron a Dios,
pensando: “Allí está, en el Cielo”.
Andaban con reverencia
porque Lo sentían dentro.
La alegría era de Dios
porque duraba el contento.
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Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1
lunes, 5 de septiembre de 2016
El que más ama menos calla
En Sueño Profético decían:
Hay quien cree que el que Dios elige para que enseñe de Aquí, éste tiene que estar sin descanso detrás del que no quiere cuentas con Dios. Este camino es bastante equivocado. El que lleva la Palabra de Dios, comunica sin esforzarse. Pues del que la oye es el deber del esfuerzo. Este esfuerzo es mejorando costumbres y desprendiéndose de todos los defectos que tuviera.
El Profeta es para dar testimonio de la Existencia de Dios y quitar los errores que el hombre tiene hechos de Aquí.
El que al Profeta escucha y defiende, cree que le hace favor.
Dios no es Dios para Dios, Dios es Dios para el que no es Dios.
Hay quien cree que es bueno con Dios porque cumple en sus actuaciones materiales, y hay veces que cumple con exceso, pero esto no es amar a Dios. Amar a Dios es defender la Palabra de Dios, y oírla, y divulgarla. A Dios no puedes quererlo y oír su Mensaje sin defenderlo.
Desperté, oí:
El que más ama menos calla, más defiende al Profeta y no consiente el insulto hacia éste.
El que cree en el Poder de Dios, cree en el Profeta, pues sabe que Profeta es Dios hablar a través del hombre.
El que conoce al que Dios le habla, ya puede dar gracias a Dios por este privilegio.
No aceptarlo es desprecio a este Poderoso Dios.
Siempre que habla Dios, es para enseñar de las cosas del espíritu y guiar a la materia a que conozca al espíritu.
Dios permite el nacimiento del hombre, pero el abandono de la materia es Llamada de Dios al espíritu.
Aquí el hombre no puede impedir nada.
***
Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C3
Hay quien cree que el que Dios elige para que enseñe de Aquí, éste tiene que estar sin descanso detrás del que no quiere cuentas con Dios. Este camino es bastante equivocado. El que lleva la Palabra de Dios, comunica sin esforzarse. Pues del que la oye es el deber del esfuerzo. Este esfuerzo es mejorando costumbres y desprendiéndose de todos los defectos que tuviera.
El Profeta es para dar testimonio de la Existencia de Dios y quitar los errores que el hombre tiene hechos de Aquí.
El que al Profeta escucha y defiende, cree que le hace favor.
Dios no es Dios para Dios, Dios es Dios para el que no es Dios.
Hay quien cree que es bueno con Dios porque cumple en sus actuaciones materiales, y hay veces que cumple con exceso, pero esto no es amar a Dios. Amar a Dios es defender la Palabra de Dios, y oírla, y divulgarla. A Dios no puedes quererlo y oír su Mensaje sin defenderlo.
Desperté, oí:
El que más ama menos calla, más defiende al Profeta y no consiente el insulto hacia éste.
El que cree en el Poder de Dios, cree en el Profeta, pues sabe que Profeta es Dios hablar a través del hombre.
El que conoce al que Dios le habla, ya puede dar gracias a Dios por este privilegio.
No aceptarlo es desprecio a este Poderoso Dios.
Siempre que habla Dios, es para enseñar de las cosas del espíritu y guiar a la materia a que conozca al espíritu.
Dios permite el nacimiento del hombre, pero el abandono de la materia es Llamada de Dios al espíritu.
Aquí el hombre no puede impedir nada.
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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C3
domingo, 4 de septiembre de 2016
Vanidad del hombre
En Sueño Profético hablaban de la vanidad del hombre. Decían:
Siempre que Dios habló en el hombre y para el hombre, el hombre rechazó lo que Dios estaba diciendo. ¡Lástima que esta vanidad lo retire de Dios!
Aceptando la forma en que estas Comunicaciones van comunicadas, no podrá el hombre decir: “Dios me perjudica”. El hombre sí puede decir: “Yo es que a Dios no amo”. Pero esto no lo dice el hombre de palabras, el hombre lo dice con su actuación. La actuación tiene más valor que las palabras. Esto fue dicho por el Maestro.
Me contó a mí un tal Ginés, que una mañana cuando el Maestro pasó por una calle, una mujer que allí Lo esperaba le dijo:
–Maestro, Tú por mucho que me hables de Dios, no puedes enseñarme nada que yo ya no haya aprendido. ¡Tu Enseñanza será para otros!
Estas Palabras salieron de la Boca de Dios Hijo:
–Tú no actúas como mi Padre manda. Tu actuación no es compañera de tus palabras. Mi Padre dice: “Éste es mi Hijo amado”, y tú no has deseado conocerme. Tus palabras no sirven, porque tu actuación es tibia y no de fuego.
Desperté, oí:
Esta mujer hablaba mucho de Dios sin querer conocerlo.
Valdría más que su actuación hubiera sido de fuego sin palabras.
Reflejaba su vanidad delante del mismo Dios.
¡Qué actuación más miserable, despreciar la Sabiduría de Dios, Maestro Único y también Poderoso!
La vanidad se le ve a aquél que dice que sabe, porque Dios lo deja saber.
Que si pensara que sabe, pensaría que no era saber.
***
Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C2
Siempre que Dios habló en el hombre y para el hombre, el hombre rechazó lo que Dios estaba diciendo. ¡Lástima que esta vanidad lo retire de Dios!
Aceptando la forma en que estas Comunicaciones van comunicadas, no podrá el hombre decir: “Dios me perjudica”. El hombre sí puede decir: “Yo es que a Dios no amo”. Pero esto no lo dice el hombre de palabras, el hombre lo dice con su actuación. La actuación tiene más valor que las palabras. Esto fue dicho por el Maestro.
Me contó a mí un tal Ginés, que una mañana cuando el Maestro pasó por una calle, una mujer que allí Lo esperaba le dijo:
–Maestro, Tú por mucho que me hables de Dios, no puedes enseñarme nada que yo ya no haya aprendido. ¡Tu Enseñanza será para otros!
Estas Palabras salieron de la Boca de Dios Hijo:
–Tú no actúas como mi Padre manda. Tu actuación no es compañera de tus palabras. Mi Padre dice: “Éste es mi Hijo amado”, y tú no has deseado conocerme. Tus palabras no sirven, porque tu actuación es tibia y no de fuego.
Desperté, oí:
Esta mujer hablaba mucho de Dios sin querer conocerlo.
Valdría más que su actuación hubiera sido de fuego sin palabras.
Reflejaba su vanidad delante del mismo Dios.
¡Qué actuación más miserable, despreciar la Sabiduría de Dios, Maestro Único y también Poderoso!
La vanidad se le ve a aquél que dice que sabe, porque Dios lo deja saber.
Que si pensara que sabe, pensaría que no era saber.
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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C2
sábado, 3 de septiembre de 2016
Este Manantial Divino es para que todos beban
En Sueño Profético decían:
Las Comunicaciones tienen que ser publicadas. Los Libros serán puestos a la venta, en público. Para el estudio ya tienen argumentos y Escritos suficientes.
Estas Palabras, tan inmensas en Teología, tan sencillas dichas y con tanto provecho, no pueden quedar en vía muerta. La Publicación no puede ser prohibida por ser Palabra de Dios. Dios permite al hombre y, al final, Él hace.
Tu Paz te aumentará, y los Libros se publicarán. Este Manantial Divino es para que todos beban.
Desperté, oí:
La Publicación se hace porque la prohibición es ahí.
Es de bien, el recordar que es Dios quien permite.
Quien a Dios llamara y sus Palabras no hubiera oído, antes que respuesta, tiene sus llantos y ruegos.
Dios llama y perdona, pero no te ruega.
***
Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - C7
Las Comunicaciones tienen que ser publicadas. Los Libros serán puestos a la venta, en público. Para el estudio ya tienen argumentos y Escritos suficientes.
Estas Palabras, tan inmensas en Teología, tan sencillas dichas y con tanto provecho, no pueden quedar en vía muerta. La Publicación no puede ser prohibida por ser Palabra de Dios. Dios permite al hombre y, al final, Él hace.
Tu Paz te aumentará, y los Libros se publicarán. Este Manantial Divino es para que todos beban.
Desperté, oí:
La Publicación se hace porque la prohibición es ahí.
Es de bien, el recordar que es Dios quien permite.
Quien a Dios llamara y sus Palabras no hubiera oído, antes que respuesta, tiene sus llantos y ruegos.
Dios llama y perdona, pero no te ruega.
***
Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - C7
jueves, 1 de septiembre de 2016
Cómo dejar de pecar
En Sueño Profético hablaban de cómo dejar de pecar. Llegaron unas mujeres que estaban pecando mucho y dijeron:
–Magdalena, tú contéstanos sin llanto ¿se puede dejar de pecar, estando pecando tanto?
Contestó la Magdalena:
–¿Es pregunta con Amor u os estáis de mí mofando? Porque según preguntéis, yo os iré contestando.
Respondió la que era más joven:
–Yo, antes ya de venir, a Dios Padre he llamado, por si no voy a cumplir lo que Él tiene mandado que me venga enfermedad y quede mi cuerpo sellado, para que todo el que lo vea se retire del pecado.
–¡Basta! –dijo Magdalena. Yo no necesito tanto, con que quieras que te enseñe a amar como yo Lo amo... Te voy a decir lo primero que a mí me fue pasando: Un día, estaba yo con unos cuantos hablando, y pasaron dos o tres, y dijo uno de los que estaban conmigo:
–¿Ves esos hombres? Dicen que son como hermanos de ese que llaman Maestro, Mesías, Hijo del Hombre, y otros Le llaman Dios Hijo”.
Miré con tanta insistencia que uno quedó parado, y me dijo:
–Magdalena, ¿quieres pasarte a este Lado?
–¿Es que tú a mí me conoces cuando mi nombre has pronunciado?
–Somos Discípulos del Hijo del Hombre, a quien su Padre ha mandado a salvar a pecadores y quitarlos del pecado, y a Él, como Dios que es, nadie Lo tiene en engaño.
Siguieron su caminar, y cuando anduvieron unos pasos los llamé con ansiedad para ir yo sola a Buscarlo.
–Decidme, ¿adónde podré yo ir que allí estuviera?, porque sé que ya no peco, porque pecar no pudiera con este Amor que siento en espíritu y materia.
Desperté, oí:
Cuando llegué a Verlo,
mis lágrimas se caían
en silencio en el suelo.
Y cuando me perdonó,
quise de mi espíritu arrancarme algo
para tener sólo a Dios.
Esto mismo le enseñé
a ésta que me preguntó:
¿Se puede dejar de pecar,
estando pecando tanto?
Dios quiere que ya no peques,
sin preguntarle tus daños,
porque si te Los refiere,
mueres de angustia y de llanto.
MAGDALENA
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C8
–Magdalena, tú contéstanos sin llanto ¿se puede dejar de pecar, estando pecando tanto?
Contestó la Magdalena:
–¿Es pregunta con Amor u os estáis de mí mofando? Porque según preguntéis, yo os iré contestando.
Respondió la que era más joven:
–Yo, antes ya de venir, a Dios Padre he llamado, por si no voy a cumplir lo que Él tiene mandado que me venga enfermedad y quede mi cuerpo sellado, para que todo el que lo vea se retire del pecado.
–¡Basta! –dijo Magdalena. Yo no necesito tanto, con que quieras que te enseñe a amar como yo Lo amo... Te voy a decir lo primero que a mí me fue pasando: Un día, estaba yo con unos cuantos hablando, y pasaron dos o tres, y dijo uno de los que estaban conmigo:
–¿Ves esos hombres? Dicen que son como hermanos de ese que llaman Maestro, Mesías, Hijo del Hombre, y otros Le llaman Dios Hijo”.
Miré con tanta insistencia que uno quedó parado, y me dijo:
–Magdalena, ¿quieres pasarte a este Lado?
–¿Es que tú a mí me conoces cuando mi nombre has pronunciado?
–Somos Discípulos del Hijo del Hombre, a quien su Padre ha mandado a salvar a pecadores y quitarlos del pecado, y a Él, como Dios que es, nadie Lo tiene en engaño.
Siguieron su caminar, y cuando anduvieron unos pasos los llamé con ansiedad para ir yo sola a Buscarlo.
–Decidme, ¿adónde podré yo ir que allí estuviera?, porque sé que ya no peco, porque pecar no pudiera con este Amor que siento en espíritu y materia.
Desperté, oí:
Cuando llegué a Verlo,
mis lágrimas se caían
en silencio en el suelo.
Y cuando me perdonó,
quise de mi espíritu arrancarme algo
para tener sólo a Dios.
Esto mismo le enseñé
a ésta que me preguntó:
¿Se puede dejar de pecar,
estando pecando tanto?
Dios quiere que ya no peques,
sin preguntarle tus daños,
porque si te Los refiere,
mueres de angustia y de llanto.
MAGDALENA
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C8
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