lunes, 31 de enero de 2011

Teología con rúbrica de Dios - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 5-6-7


En Sueño Profético decía Tomás de Aquino:

El hombre cree que Dios necesita que el hombre le certifique que Dios es Dios. El hombre cree, que si él no acepta, ya calla Dios. Dios continúa su Comunicación. Dios sabe que el hombre no acepta porque no ama, al no amar, no conoce este Lenguaje de Dios. Antes de leer el hombre la Palabra de Dios, debería ser sometido a un examen de Amor a Dios, a un examen que su práctica la hubiera hecho en el Prójimo, y el Prójimo hubiera dado las notas.

En estos Escritos que Aquí dictamos, distintos nombres y hablando Dios, ves una Teología de reverencia, una Teología con rúbrica de Dios. Si te detienes en las Palabras que son dictadas por Dios, verás que no sabes nada.

Yo, Tomás de Aquino, ensuciaría este Dictado si quisiera decir que es mío y no dictado por Dios. Esto, si con materia viviera y quisiera decir: “Esos Escritos los hago yo”.

¡Siendo yo Tomás de Aquino, supe tan poco de Dios…!

Esto son hechos diarios
que Dios manda para enseñar,
que nadie puede decir:
esto está escrito aquí o allá;
esto, hay un teólogo
que escritos hace igual.

Esto, jamás dirá el hombre,
cuando se ponga a pensar.
Si es Dios, le entrará miedo
de quererse comparar.

Pues si de Dios dices que eres,
estudia y aceptarás
que esta Teología
escrita no la verás.

¡Son Teólogos de la Gloria,
que Dios los manda a dictar!

Desperté, oí:

Yo que soy Tomás de Aquino,
me sorprende este Dictado.

Y las palabras que dicto,
de las mías ahí cuando viví con materia,
resultan escritos de párvulos.

Es mejor decir: ¡Dios mío!,
¿cómo yo voy a comparar
mis escritos con los tuyos?

Dame Luz, inteligencia,
para que yo vea claro
lo que es de Ti o de la Tierra.

Que yo acepte tus Palabras,
y las dé para el que quiera,
porque puedes preguntarme:

¿No Me oíste en la Tierra?

Si en la Tierra no Me oíste,
mi Gloria no te interesa.

Porque no hay mejor Teólogo,
que el que mis Palabras quiera.


TOMÁS DE AQUINO


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domingo, 30 de enero de 2011

Amor y Paciencia - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 212-213-214


En Sueño Profético hablaban del Amor y la Paciencia. Decían:

De todo lo que se trata con Paciencia, brota el Amor, y en todo Amor hay Paciencia. La falta de Paciencia te retira de Dios.

Estando éstos hablando, se acercaron dos mujeres y una dijo:

Yo entré un día en una posada, y a mi vez un hombre pidió un vaso de agua, y la dueña de la posada no se lo daba. Me miró a mí como pidiendo que le ayudara a que le dieran el agua. Entonces yo dije:

–Si el agua le pago, ¿le llena el vaso? –que sacó de un saco que a cuestas llevaba con sus cuatro trapos viejos.

Me contestó un “no” rápido, frío y retirado de Dios:

–No le doy el vaso porque tiene “el mal de azogue”, tarda en beber y termina ensuciando el suelo, dejando sus pisadas sucias por todo el portalón.

Le insistí que me diera el vaso, y cual sería mi suplica, que me lo dio. Sostuve el vaso mientras bebía, y antes de terminar se presentó Jesús el Salvador de los hombres con otro que luego me enteré que era Matías, y dijo:

–Tú no dirás que amas al Hijo del Hombre y que cumples sus Leyes. No te compadeces de él y luego le niegas lo de menos precio, que es el agua; de menos precio para el hombre, por la abundancia que mi Padre os dio.

Y mirándome a mí, dijo:

–Tu has tenido paciencia al dársela, porque amas y Yo te doy potestad para que le retires el mal que lo atormenta.

Desperté, oí:


Quedé de rodillas cuando vi sus manos tranquilas y sin movimientos sus brazos.

Y se marchó Dios Hijo pronunciando estas Palabras:

No te acordarás ni una vez de Dios Hombre, sin que veas sus manos temblando y su boca seca.

Con esto me verás a Mí en el pobre.

Si esto lo recibes con Amor, será olvidado tu mal hecho.

Dios ve cuando haces bien o mal. El bien lo Glorifica, y el mal lo azota.

Si las Palabras de Dios se oyeran como de Dios, no se pecaría.

El hombre las oye como de otro hombre, pero sin obedecerlas.


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sábado, 29 de enero de 2011

Descanso - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 19-20


En Sueño Profético decían:

Se cansa más de vivir la vida
el que menos ama a Dios;
se cansa más,
porque no encuentra el descanso.

Ya puede buscar caminos
por sitios más variados,
que descanso no verá.
Cada día encontrará
algo que robe el descanso.

El que ama, lucha por la vida,
y en esta lucha
encuentra el descanso;
nada le parece igual,
todo lo ve variado,
a todo le ve grandeza:
a lo barato, a lo caro;
siempre se siente feliz,
y aún espera con agrado
lo que otro llama sufrir.

¡Es grande la diferencia
de un vivir a otro vivir!.
¡Es falta de Amor
que la vida canse así!.

Dijo uno:

Había un farolero en mi pueblo
que encendía los faroles
con ritmo de canturreo
y alegría de vivir.
Treinta años llevaba
correteando el pueblo,
día tras día:
lluvias, vientos y fríos,
pero nunca se vio cansado;
nunca su cara apartaba tu trato.
Tenía costumbre de decir:

Hágase la luz del Cielo,
que yo no falte una noche,
que a oscuras no esté mi pueblo.

Cuando ya terminaba el recorrido
y se veía con el sereno:
uno acababa el trabajo
y el otro empezaba el nuevo.
También éste era de Dios,
de noche guardando el pueblo,
con su chuzo de compaña,
dando vueltas en silencio.

¡A éste tampoco le cansa la vida,
vive feliz en su silencio!

Desperté, oí:

Pensando en estos hombres,
te consideras feliz.

Te consideras feliz,
si algo en la vida te ha pesado.

Te consideras feliz,
si comparas tus trabajos
y tu forma de vivir.

Si vas buscando descanso
con cansancio de vivir,
nunca encontrarás descanso.

Porque el descanso es vivir
sólo para a Dios amarlo.


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viernes, 28 de enero de 2011

Nadie da mejor tu voz que la que dará tu cuerpo - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 4-5


En Sueño Profético decían:

No hay mejor para la enseñanza, que puedas preguntar al profesor.

Este hecho que Aquí cuento fue en Vida de Jesús, el Salvador de los hombres:

Estando un día todos los Discípulos con el Maestro, llegaron unos hombres y Le hicieron esta pregunta:

–Maestro, si te preguntan si eres Dios, ¿Tú dices sí, o dejas el sí para que lo diga otro?

Miró el Maestro a sus Discípulos y contestó:

–¿Quién de vosotros sabe que soy Dios mejor que mi Padre, que se ha hecho Hombre y está hablando en Mí? ¿Y quién podrá hablar de mi Padre mejor que Yo, que me he hecho Hijo y ya conocéis a los Dos?

–Si mi Padre baja a la Tierra sin hacerse Hijo, dejo el Cielo sin Dios, y mi Padre es del Cielo.

–¿Quién va a hablar mejor de Dios Padre, que Dios Hijo, mejor que el Único Dios?

–Yo he venido para la Salvación del hombre, y mi Nombre es Dios.


Desperté, oí:

Nadie tenía derecho a decir que era Dios, como el mismo Dios Padre, Dios Hijo.

Luego, el Espíritu de Dios Hijo hablaría en ellos. Entonces sí era el hombre el que diría: “A mí me habla Dios; en mí, Dios habla al hombre”.

Ningún hombre podría saber mejor que estos hombres si Dios bajaba en Espíritu a su carne.

¡Buena lección dio Dios Hijo,
y buena lección aprendieron!

Si no tienen Profesor,
no se quedan en silencio.

Nadie da mejor tu voz
que la que dará tu cuerpo.

Y no hay mejor contestación,
que conteste el propio Dueño.


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jueves, 27 de enero de 2011

Cuenta con Dios para todo - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 107-108


En Sueño Profético hablaban los Discípulos de Dios Hijo. Decían:

No hay seguridad más grande de que a Dios no ofendes, que hacer lo que Él manda.

Mucho nos decía estas Palabras:

“Si hacéis lo que mando y Me preguntáis qué debéis hacer, no os vendrá sufrimiento de arrepentimiento”.

Un día nos contó el Maestro, que estando en una posada, llegaron unos hombres a pasar la noche, para a la mañana siguiente madrugar y empezar la faena en los terrenos que cerca de allí tenían. Sabiendo que el Maestro era Dios y habiendo hablado varias veces con Él, no le dicen nada del negocio que entre manos traían. Decía el Maestro que estaban en trato con unas 4 docenas de vacas, y que esquivaban su cara de la mirada del Maestro. Hicieron su trato, y no pasaron dos días en quedar: el que vendió, con su dinero; y el que compró, sin vacas. Tenían una epidemia que el Maestro sabía, pero conociendo al Maestro los dos, ninguno cuenta con Él: ni el que vende, ni el que compra. Los dos tratan de ocultarse del que todo lo sabía, del que todo a Él obedece. Siguió contando el Maestro, que los dos fueron a buscarlo: uno, a llorarle sus culpas por no haber contado con Él para comprarlas; y el otro, fue pidiendo Perdón por saber que estaban contaminadas y a sabiendas las vendió. Estas Palabras dio el Maestro para los dos que Lo conocen y no aman:

“Si hacéis lo que mando y me preguntáis qué debéis hacer, no os vendrá sufrimiento de arrepentimiento. Las vacas hubieran sanado, y hoy estaríais dentro de la Obediencia que mi Padre en Mí vive y Yo enseño”.

Desperté, oí:

Se hace más daño,
el que cree en Dios y no ama.

El que no cree,
vive su vida aislada.

Aislada de lo Divino
que el demonio te separa.

Es mejor contar con Dios,
por mal que las cuentas salgan.

Pues si salen mal con Él,
es que no las vemos claras.

Cuenta con Dios para todo,
y luego no pongas faltas,
que después darás razón
a todo lo que Dios haga.


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miércoles, 26 de enero de 2011

El hombre crucifica la Carne, pero al espiritu no llegará - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 189-190


En este Sueño Profético me hablaban de la Crucifixión:

El hombre sabe del Dios Crucificado. De esto hay tanto escrito, que todos saben lo mismo. Se habla de la Crucifixión tan normal, que dudan de que viva. Dios Vivo, poco se venera. La Palabra “Vivo” extraña, hasta el punto de querer hacerle la vida imposible al que este Dios Vivo se comunica. De tanto hablar de su Muerte, pasa esta Muerte sin detención e impide pensar que Vive entre los hombres.

El hombre crucifica la Carne, pero al espíritu que es de Dios, a éste, por Libertad que coja, a este espíritu no llegará.

Desperté y vi un cuadro con Dios Hijo. Se veía el campo y muchos borregos.

Oí:

Si de Dios Vivo se hablara, a Dios Vivo conocerían.

Dios está Vivo, y todo lo vivo no es muerto.

La muerte no habla, y lo vivo no calla.


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