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martes, 8 de junio de 2021

El que no lleva cruz, no sabe si a Dios quiere

Quería dormirme y no me dormía.

En Sueño Profético decían:

Quiere el sueño para el Sueño Profético, pero no para el cuerpo. El cuerpo vive sin cuido porque a Dios va siguiendo. Y todo el que sigue a Dios tiene calvario, en escándalo o en silencio. Pero no coge otro camino, espera al sufrimiento. Busca donde hay sufrimientos y deja la medicina de palabras y de consuelo. Palabras que ya llevan medicamento. Todo es querer que todos sepan llevar la cruz.

Dijo uno:

Si sabes llevar la cruz, es el Amor el que te ayuda a llevarla. Y aunque el peso sea de hierro, a ti te parece de paja y te viene este pensar: “El que no lleva cruz, no sabe si a Dios quiere".

Desperté, oí:

Cierto que hasta que no llegue sufrir,

no sabes cuánto a Dios quieres.

Este llegar te descubre

el Amor que dentro tienes.

Y vas buscando sufrir

a sabiendas que Dios quiere

que levantes al caído

y al afligido consueles.

El que siga al Elegido,

ve que en todos sus momentos

es levantar al caído.

Caído no sólo de cuerpo,

es más caído el de espíritu.

Al de cuerpo se ofrecen,

a levantarlo, algunos.

Al de espíritu

son pocos los que se ofrecen,

por no decir ninguno.

El Elegido busca al de cuerpo,

pero antes al de espíritu.

Para esto quiere el Sueño,

para cundir lo que Dios le ha dicho.

Y ya, con este cundir,

enseña a llevar sufrir.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C7

lunes, 9 de noviembre de 2020

Estas Palabras enseñan a llevar la cruz

En Sueño Profético decían:
 
Si estas Palabras, con Fe las oyeran, tendrían que ver que no son de la Tierra. Estas Palabras enseñan a llevar la cruz que todos tienen en la Tierra. Que al no saber llevarla, haces de hierro la que es de madera. Y si sabes llevarla, Dios manda ayuda. Y el que te vea, no nota peso en el caminar que a ti te vea.
 
Dijo uno:
 
Enseña más a llevarla el que haya llevado cruces grandes, chicas o pesadas, pero que su rostro y palabras siempre vayan mandando a Dios alabanzas. El que lleve así la cruz, deja buena Enseñanza. Que, a veces, avergüenza al que se queja llevando cruz de paja.
 
Desperté, oí:
 
El Amor a Dios,
la aceptación y la confianza,
te hacen que lleves cruz
sin que la vean en tu cara.
 
Éstos son los que Dios elige
para que den Enseñanza.
 
Porque saben que la cruz
es difícil el llevarla
si se retiran de Dios.
 
Hay quien lleva la vida contento,
porque todo le salió
como él puso el modelo.
 
Éstos no pueden achicar sufrir
ni calmar lamento
del que no cree que vivir, vivir,
es cuando el hombre
ve tu cuerpo muerto ahí.
 
Lleva tu cruz alabando a Dios
y haz este pensar:
“Él sufrió más que yo”.
 
Con esta meditación
no notas peso
y sientes a Dios. 

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C5

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Pocos cogieron la cruz

En Sueño Profético decían:

Dejó Libertad hasta para el que Lo quería, cuando dijo:

“El que quiera, coja la cruz y me siga”.

Aquí entraron todos los hombres que pisaban la Tierra. Él llevaba la Cruz. Pero al que Lo quería, a él le llegaba el peso y el sufrir que Él llevaba, por los martirios que el que no quería que fuera Dios mandaba que Le dieran.

Él ofrecía su Reino, a ningún cambio, tan sólo para que Lo amaran, porque sin amarlo, no podía dar la Gloria.

Él repetía mucho:

“Seguidme por donde Yo vaya pisando, que este camino es corto. Pedid a mi Padre que la duda de que no soy Dios nunca os llegue. Seguidme, que ya se acaba mi tiempo, y todos verán que soy Dios del Cielo, enviado del Padre para que quede testimonio en la Tierra de mi Existencia en mi Reino, para que veáis que resucitaré de entre los muertos. Publicad mi Doctrina para que todo hombre sepa, por siglos sin fin, que yo bajé del Cielo a vivir entre justos y pecadores. Que lo mismo al justo que al pecador, le ofrezco mi Reino. Pero tienen que seguirme a Mí, o seguir mis Palabras cuando no Me tengan a Mí con Cuerpo”.

Desperté, oí:

Pocos cogieron la cruz,
porque el sufrir tiene gran peso.

Pero si el Amor es grande,
sigues sus Pasos contento.

No hay satisfacción mayor,
que ayudar al sufrimiento.

Como los hombres aquellos
que ayudaron al Maestro.

Unos le quitaron piedras,
agachándose en el suelo.

Otros quisieron ayudarle,
levantándole el Madero.

Y otros pedían al Padre
que cortara el sufrimiento,
que los dejara sin vida,
a los que los clavos pusieron.

Era Pasión y Calvario,
hasta llegar a su Reino.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C1

domingo, 31 de marzo de 2013

Estas palabras se las dijeron hasta clavado en la Cruz

En Sueño Profético hablaban de temas, unos distintos de otros. Hablaban de Hechos de Dios Hombre, de lo que dejó escrito, de actuaciones que el hombre desconoce. Porque los hombres que con Él vivieron, muy pocos Lo creyeron como Dios. Y de los pocos que veían que era Dios, muy pocos Lo amaban, que éstos hacían más daño. Los que no Lo amaban y Le veían, el Dios se Lo notaban, y quedaban por todos conocidos cuando Le pedían milagros poniendo delante estas palabras: “Si eres Dios, ¿por qué no lo haces?”.

Estas palabras se las dijeron hasta clavado en la Cruz.

Dios no lo hizo, porque si lo hace, obedece al hombre y desobedece al Padre, que en Él vivía y Él en el Padre, por ser el mismo Dios.

Él dijo antes de su Nacimiento todo lo que el hombre Le haría y Él le permitía. Él enseña a sufrir y luego resucita. Si no hubiera resucitado, su Cuerpo se baja después de haber estado clavado, y presenta sus Pies y sus Manos, sin heridas. Pero ¿qué más ver que la fosa vacía teniendo sus centinelas?

Comparaban sufrimiento de carne con Él, Vida de Eternidad segura en su Gloria.

Desperté, oí:

El que ama mucho a Dios, no le salen estas palabras:

“Si hay Dios, ¿por qué consiente este sufrimiento?”.

Estas palabras son del enemigo de Dios, que siempre está persiguiendo el sufrimiento para exponer sus razones, que si tú no amas, de Dios te alejas.

Te alejas en Caridad. Te alejas en no pedir la vida de Eternidad, que nadie puede dar en la Tierra.

Dan aclaración en Gloria de por qué Dios Hombre no se bajó de la Cruz.

Que digan qué hombre ha escrito esto antes, dando esta explicación que Dios manda que la den al espíritu arrobado.

Que las naciones se enteren de lo que en este Lugar está pasando.

Que puede que pidan cuentas, quedándose extrañados de que el mundo esto no sepa.

Es un deber el cundir medicina curativa para el cuerpo, sea de cualquier país.

Pues piensa: ¡tener secuestradas estas Palabras de Dios, dichas en la noche y escritas por la mañana...!

Tú nunca dejes parada, y vayan estos Mensajes donde más cundir les hagan.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 172-173-174

viernes, 23 de marzo de 2012

El hombre sigue clavando a Dios en la Cruz


En Sueño Profético decían:

Escribe y que compare el hombre, que a Dios, siempre, el hombre, Le hizo mal.

El hombre Lo negó cuando Él estaba en su Reino; no aceptaba cuando Dios anunciaba su Venida en los Profetas; fue perseguido para ser degollado; fue despreciado cuando su Carne iba a dar Luz al mundo; tuvo que coger el campo para que oyeran su Palabra, y Él oía, a veces, insultos; fue calumniado por el que Lo despreciaba, cambiando las Palabras que Él había pronunciado; fue presentado como el criminal que ya tiene justificado el crimen y le firman su sentencia; fue apedreado porque parecía poco lo que Le harían al final: la Crucifixión; entregar al Padre su Espíritu acompañado de dos ladrones; buscar y dar muerte al que Lo amaba, al que oía sus Palabras y en ellas veían y vivían su Gloria.

Después, Él mandaría su Espíritu al hombre que amara, para que el hombre siguiera llamando a Dios Vivo, el mismo que vivió con el hombre, que era el mismo Padre, que siempre había adorado el hombre que amaba. Pues, a éstos, también los maltrata el hombre y da muerte a muchos.

El que lea este Dictado, que piense si este principio fue justo y estuvo bien. Pues éste principio continúa haciéndolo el hombre: Dios que da Amor, Paz y perdona, y el hombre, que sigue clavando a Dios en la Cruz.

Desperté, oí:

Dios busca al necesitado,
porque éste necesita de Dios.

Dios viste al desnudo,
porque el hombre no ama a Dios.

Dios da de comer al hambriento,
porque el que come se olvida
del que no puede ganarse el sustento.

Dios da Palabras de Vida Eterna,
porque fortalecen al espíritu
que el hombre tiene abandonado.

Si este Dictado lee el hombre,
pidiendo borrar palabra,
que haga un escrito y guarde.

Que guarde y lo presente
cuando Aquí oiga llamada.

Que tiene que presentarlo
al mismo Dios que lo aguarda.

La Caridad y el Amor,
Dios manda que sea besada,
porque Caridad es Dios.

Si lees este Dictado,
coge libros y compara,
y verás que hablando Dios,
siempre el hombre Lo maltrata.

No rompas lo que está roto,
procura tapar la falta.

Pues si tapas, Dios te ve,
aunque el hombre lo destapa.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 16-17-18

martes, 12 de abril de 2011

Cruz y Calvario - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 259-260


En Sueño Profético vi a dos hombres peleándose y dándose golpes. Llegó Juan y para separarlos empujó a cada uno para un lado, quedando Juan como en cruz. Apareció Jesús y dijo:

–Mi Padre me manda para que os dé Paz, y Yo mi Paz os dejo, pero os aseguro que vosotros crucificaréis al Hijo del Hombre y quedará en la misma estampa que Juan. Si vosotros amáis a mi Padre, no podéis golpearse, porque el dolor llega a mi Padre. Si tú amas, no golpeas a este amado.

Siguieron caminando juntos el Maestro y Juan, y vieron a unas mujeres, y apartándose Juan del Maestro, les dijo estas palabras:

–Mi cuerpo no puede más caminar. Yo he oído que el Maestro será crucificado, y me ha hecho que yo haga su Estampa.

Oyendo estas palabras, y no oyéndolas por achicar sufrimiento, sacaron estas mujeres los pañuelos y caminaron acompañadas de sus lágrimas. A todo el que amaba al Maestro, lo enteraban de su Gran Dolor.

Desperté, oí:

Dios hizo que Juan se pusiera en cruz en el momento que Dios se presentó.

Juan sabía que era obra del Maestro.

Juan vivía porque vivía su Maestro. Juan ya no viviría cuando no tuviera Maestro.

Cuando corrió la noticia, ésta ya dicha varias veces por el mismo Maestro, entró grande silencio entre los Discípulos.

En sus rostros se reflejaba Cruz y Calvario.

Cuando amas se clavan en ti los golpes que le dan al Amado.


***

lunes, 29 de marzo de 2010

Aprended a conocer al que prepara mi Cruz, queriendo parecer bueno - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos - Pag. 1066-1067


En Sueño Profético hablaban de la Vida de Dios Hombre. Decían:

Estando una noche en una cena, en la casa de unos pudientes que al Maestro buscaban y Lo querían –no como hombre-, oímos hablar a Jesús y su Voz nos paró la cena.

Dijo uno:

-¿Cómo contar todo luego, el que aquí no esté presente esta noche? Si soy yo, que no pierdo palabras, ¡y temo cambiar los textos…!

-¡Cierto es! - contestaron más de la mitad de los invitados.

Ya dijo el Maestro:

El que no quiera que Yo sea Dios y Me oiga a Mí mismo pronunciar mi Nombre, actuando como único Dios, cambiará mis Palabras para que no siga mi Enseñanza. Pero mi Padre siempre mandará su Palabra, dicha con firmeza, en un Lugar que el hombre no pueda detenerla. Luego, se verá la diferencia de la palabra dicha por el hombre a la dicha por Mí en el que Yo hable. En el que Yo hable, tendrá fuerza de Dios Hijo, tendrá fuerza de Dios Padre; no podrá el hombre cambiarle palabra, por no aceptarlo mi Padre. Lo mismo que el que Me oye, sabe que soy Dios Hijo, por pronunciarlo ya mi Padre, todo lo dicho desde el Cielo, lleva a Dios Hijo y a Dios Padre, y el hombre no puede detenerlo.

Y poniendo sus espaladas hacia atrás, buscando descanso en la silla, dijo:

-¡Hombres necios de la Tierra, que en los mares no Me ven!

-¡Hombres incrédulos, que tienen que ver abrirse la Tierra para sentirse despojo!


Quedó un silencio, y de pronto dijo el Maestro:

-Todos los que estamos aquí, tenemos que continuar viéndonos. Primero se hace la siembra, y después se recoge la cosecha. Ahora sembráis con Dios Hijo, y luego mi Padre os dará Recolección Eterna.

Desperté, oí:

¿Quién hablaría del Maestro
mejor que los que con Él estaban
en la mesa del banquete?

¿Quién te aclarará palabras
mejor que el mismo Maestro?

Todos le hicieron preguntas
cuando Él quedó en silencio.

Cuando Él las contestaba,
todos iban comprendiendo.

Lo mismo hablaba de mares,
de montañas, de su Padre,
de que Él era el mismo Dueño del Cielo.

Te hablaba de su Crucifixión,
y ya venía el silencio.

Otra vez se oía decir:
Aprended,
para que no perdáis mi Reino.


Aprended a conocer
al que prepara mi Cruz,
queriendo parecer bueno.

Si os preguntan quiénes sois,
no neguéis al Maestro,
que del Cielo soy enviado
y muy pronto voy al Cielo.



***

jueves, 25 de marzo de 2010

“El que quiera, coja la cruz y Me siga” - Libro 86 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo X - Pag. 85-86-87


En Sueño Profético vi la Imagen de Dios Hijo de espaldas, y un madero al hombro, y dijo uno:

Esta estampa la vivió Dios Hijo cuando “los sin Dios” pusieron punto final a su martirio y lo llevaron al Calvario, donde le dieron destrozo a su Carne.

Esta Visión que Dios hace es la que se debe a estas Palabras: “El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Estas Palabras no son bien interpretadas por el hombre. Hoy, Aquí, en este Dictado, queda aclarado el porqué de estas Palabras que con tanta fuerza se repiten en el Evangelio:

Dios no dijo que Él le daría, al que Lo quisiera, martirio de cruz, porque dijera: “coja la cruz y Me siga”.

Pon Amor y comprenderás, que el que a Él Lo quisiera, Lo seguiría, pero Él tenía que advertirle que el hombre les daría martirio, por Creer y Quererlo, y esto ya era Seguirlo, con su cruz, como su Maestro.

Dios no hubiera querido nunca que lo que Él pasó, lo hubieran pasado los que eran suyos, pero la Libertad Él la da antes que el Amor, para que sea Amor con Libertad, que es el verdadero Amor: Amor que es vida Eterna, que tan sólo este Amor te hace que a Dios Lo quieras, olvidándote de todo.

El que se une a Dios, coge cruz, porque el hombre se la pone. En esta cruz se convierten la persecución y el sufrir que tú ya aceptas, por seguir un sufrir a sabiendas.

Desperté, oí:

Cuando Dios vivió de Hombre, el que no Lo seguía, no sufrió ni lo persiguieron.

Éste no cogió cruz.

Éste, cuando Dios dijo estas Palabras, no anduvo detrás de Él.

Volvió la espalda y se apartó sin cruz y sin Gloria.

Porque el Seguirlo era Creerlo y Amarlo. Y al Creerlo y Amarlo, ya te pondrían la cruz.

Esto es la interpretación de estas Palabras Evangélicas, dichas muchas veces pasando sólo por la boca.

Dios advierte con Amor y da Libertad para que, el que quiera Seguirlo, sepa que el que no ama le pondrán cruz.

“El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Esta humildad se la vieron a Jesús.

Y llegó hasta el Calvario, donde Lo vieron Morir.

Que esta Palabra la ponen, porque si dijeran, “Mataron”, nadie la podría oír.

El que dice, “Amor a Dios”, ya está preparado para sufrir.

Pero el que ama a Dios, a Dios tiene que seguir.


***