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miércoles, 1 de julio de 2026

Si de Dios Vivo quieres saber, busca el Lugar donde hable Él

En Sueño Profético hablaban del Lugar que Dios coge para hablarle al hombre:

A este Lugar Dios lo enseña con la misma Enseñanza que Dios Padre enseñó al Hijo. Aquí ve el hombre distinto Lugar, pero las mismas Palabras y Enseñanza. Este Lugar tuvo Enseñanza de cómo conocer a los espíritus malignos, diabólicos. Dios le hizo que conociera a Luzbel, dejando Dios a este espíritu que tomara parte en el arrobo, para que después, con esta Enseñanza, este Lugar enseñara a derrotarlo. Este Luzbel es príncipe de los espíritus diabólicos, ejército que él tiene en el abismo. Todo esto está visto y apartado por este Lugar. Ya, una vez enseñado, este espíritu queda a distancia, apartado, teniendo este Lugar fuerza para separarlo de donde esté este Lugar.

Si la Enseñanza no fuera de Dios, los espíritus diabólicos atormentarían al Lugar, trabucándole la Enseñanza y dejando desmentido el Mensaje. Este Lugar está preparado para enseñar a cualquiera que duda tenga de si la Visión es de Dios o de Luzbel. Aquí es donde se ve si el espíritu es traído por Dios o es actuación de pecado para desmentir el Poder de Dios.

Desperté, oí:

Si Dios no enseñara la actuación y los resultados del demonio –nombre conocido por todos–, el hombre le pondría pruebas a este Comunicante.

Le pondría pruebas, y mayoría de veces ofendería a Dios.

Dios, cuando deja que hagan uso de su Palabra, es porque antes Él enseñó.

El Dictado es sin equívoco, por ser dictado por Dios y comunicado por espíritus de su Gloria, que antes vivieron como el Comunicante.

En el arrobo no puede haber fallo, puesto que este arrobo no lo puede hacer nadie si no es Dios.

Cuando es el hombre el que hace, queda claro en lo material; en lo Divino no hay quien pueda llevarse el espíritu y luego dejarlo donde fue sacado, dándole vida otra vez a la materia.

Si de Dios Vivo quieres saber, busca el Lugar donde hable Él.

Y aquí aprenderás lo que luego los Libros publicarán.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C4 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Yo hablé por los Profetas

 En Sueño Profético decían:

Si el hombre pensara el porqué Dios hacerse Hombre, el hombre amaría a Dios. Si el hombre pensara esto, no habría un sólo hombre que a Dios no amara. Dios, antes de su Venida, se comunicó al hombre y habló para que el hombre conociera a aquel Dios que luego Lo vería sin Materia. Pero Dios quiso decir: “Yo hablé por los Profetas”, y “hoy os habla el mismo Dios”. Dios quiso darle al hombre facilidad para la salvación de su espíritu, y se hizo Hombre.

¡Si el hombre pensara lo que le hizo a aquel Niño…!: fue perseguido antes de nacer; sentenciado a muerte en su infancia; y clavado en madero cuando fue Hombre. Un vez que su Espíritu y Carne se fueron a su Reino, otra vez le habla al hombre. Y bien dicho es que habló y habla por los Profetas. El hombre mató a Dios, y hoy no mata su Carne, pero no acepta sus Palabras.

Desperté, oí:

Hoy el hombre no mata su Carne, pero no admite su Comunicación.

El que deje la materia y Aquí se vea con Dios, ¡cuántas veces y mil veces pedirá Perdón a Dios!

¡Si al leer estas Libretas, tienes que ver que son de Dios!, porque el saber que tiene el hombre, es diferente al de Dios.

Dios tiene tal Majestad que, al leer estos Escritos, se descubre el intelectual.

El intelectual se descubre porque escritos no ve igual.

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C4

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Dios quiere que se hable de Él en presente

En Sueño Profético decían:

Cayendo el Mensaje en sitio que sea bien desgranado, esto tiene una gran ventaja.

La Palabra de Dios no puede quedar ahogada. El hombre encierra la Palabra, pero como Dios que es, no le interrumpen las puertas.

Los cierres están hechos para el hombre, pero no para Dios. Por eso, cuando Dios habla, es para comunicarlo, hablarlo y gritarlo. Gritarlo, porque al querer ocultar este Poder Inmenso, este Poder grita, y este grito que no es grito, que es Poder Infinito, no puede obedecer al hombre.

Dios Hijo, Hombre, y por consiguiente Profeta, tuvo a más en contra, por no callar lo que el Padre le decía que no callara. Salieron miles y miles de fariseos, hubo separación de familias, apartaba a los que no querían oírlo, y oía las ofensas con sentencias. Pero la Palabra que el Padre Le daba, ésta, Él comunicaba. El Profeta no puede callar, y el que silencio aquí quisiera poner, mal informado está de este Inmenso Dios. Si Dios viviera otra vez de Hombre y Profeta, otra vez Lo matarían, porque este Dios no callaría.

Desperté, oí:

Dios quiere que se hable de Él en presente.

Si el hombre supiera que tiene que entregar cuentas como el recaudador, llevaría más limpia la administración.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C2

miércoles, 2 de noviembre de 2016

No hay más Gloria que busques a Dios donde hable

En Sueño Profético contaban un pasaje de la Vida de Dios Hombre:

Entrando un día el Maestro en una posada, con cinco de nosotros, vio que hablaban unos mozos, del Hijo del Carpintero. Éstos tenían referencias de que la Gloria la llevaba su Presencia. Como la voz levantaban, nosotros, sin intención de oír, oíamos lo que el grupo hablaba del Maestro. Insistía uno:

   –Yo estoy sin sueño hasta que lo conozca. Ayer estuvo en mi casa uno que bien lo conoce. Éste es amigo de Daniel, y empezó a hablarnos de Él a las dos y terminó a las diez, pero en mi casa nadie se movía por el hilo no perder. Mi madre esto repetía:

¡Dios, qué Grande eres!
¡Dios, qué Grande en el Poder!
Yo mañana ya lo busco,
hasta que dé con Él.

¡Quién nos limpiará de pecado,
como nos limpiará Él?

Yo no me atrevo a pedirle
nada que no sea Eterno.

Se acercó el Maestro y les dijo:

Yo soy Dios Hijo,
y mi Padre está en el Cielo,
que mi Padre Vive en Mí,
y Yo al lado del Carpintero,
al que la gente conoce
como padre del Maestro.

Yo iré mañana a tu casa
y entraré como en el Templo,
hablando lo que mi Padre
quiere que sepa este pueblo.
Y ya tu madre hablará
lo que le ha dicho el Maestro,
y para ella ya no seré
el Hijo del Carpintero.


Desperté, oí:

A este Dios no le enfadaba
oír “el Hijo del Carpintero”,
lo que sí a Él le enfadaba,
era el no querer conocerlo.      

Ya, el que Lo conocía,
a gritos decía: ¡Maestro!,
Maestro con la Enseñanza
del Padre que está en el Cielo.

Del Padre que está en el Cielo,
y en Tierra lo estamos viendo.

No hay más Gloria para Dios,
que lo busques donde hable,
o le pidas tu Perdón.

Este “busques” es para ti,
como igual es el Perdón.

Pero si tú ya lo sabes,
donde está hablando este Dios,
ve y oye su Palabra,
y después pide Perdón.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C6

lunes, 27 de junio de 2016

No debe extrañarte que Dios hable

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, Tú sabes que no es impaciencia el querer que ya estén los Libros publicados. Yo, Señor, si sólo me trajeras Aquí y no me enseñaras, no tendría tantas ganas de la Publicación, pero como Tú me enseñas no para mí, tengo que publicar para que con rapidez sea extendida tu Palabra”.

Dijo uno:

Tiempo ha tenido el hombre de saber si habla Dios a través del hombre. Aquí no es aparición para que el hombre desmienta, aquí no es decir “veo a Dios”, para quedar en el mismo lugar que otro que anteriormente lo dijo sin poder justificar.

Aquí no se puede discutir,
aquí se ve la Verdad,
Verdad que no puede ver
quien no ama de verdad,
y que le da sufrimiento
a éste que ama ya
antes de que viera esta Gloria,
que habita el Dios del Amor,
el Dios de la Libertad,
que deja que no Lo ame
todo el que no Lo quiera amar,
y perdona los pecados
de aquél que quiso pecar,
que sabía que había Gloria
y que había Eternidad.
A éste, Dios no le habla,
porque no le puede hablar.

Desperté, oí:

No debe extrañarte
que Dios hable,
y si debe extrañarte
que tú no ames.

Si te extraña que hable Dios,
no Lo llames para tu perdón.

Si aseguras que nadie Lo ve,
no hables tanto de Él.

Si por Cristiano te tienes,
haz y cumple lo que Él quiere.

Él te pide sólo Amor,
Amor, que si tú lo entregas,
Él te devuelve un recibo
de Paz y de Gloria llena.

Este Dios te hace un cambio,
pero deja que tú quieras.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - C6

lunes, 18 de junio de 2012

Tienes que ser niño cuando Dios hable

En Sueño Profético decían:

Para comprender las cosas de Dios, tienes que creer en Dios y amarlo. Si sólo crees, no comprendes. El creer no da la comprensión. La comprensión la da el Amor. Más comprende la madre al hijo por el amor, que por saber que es hijo suyo. Las cosas de Dios te las aclara el Amor.

En la Vida de Dios Hombre, hubieron grandes polémicas entre los que no amaban y los que amaban. Aquí había opiniones diferentes. La opinión del Amor resaltaba con su firmeza de aceptación. La del que sólo creía, siempre hablaba reformando los Hechos del Maestro. Y ya la opinión del que no creía en Dios, era vivir indiferente al Reino de Dios. Los que creían y no amaban, no los veías tranquilos, siempre era ira para el Maestro; querían condenarle y no encontraban condena; querían calumniarlo y su Presencia rechazaba la calumnia.

Dijo uno:

¡Cuánto Le culpaban de haber cogido por padres –a la vista del hombre– a José y María!

¡Cuánto Le calumniaron por buscar a los pecadores que Él sabía que sufrían hasta alcanzar el Perdón!

¡Cuántas ofensas oía cuando no curaba la carne, cuando no veían prodigios!

Todo el que no amaba, veía algo de Dios, pero menos que el que amaba, porque el Maestro les vedaba lo Divino, apartándolos.

Desperté, oí:

¡Cómo te hacen tres grupos
referentes a este Dios!

Unos son los que comprenden,
porque los guía el Amor.

Y diciendo “Dios lo ha hecho”,
¡esto será lo mejor!  

Los que no creen,
se juzgan Aquí y ahí sin Dios.

Y los que creen y no aman,
es el castigo mayor.

Porque tuvieron polémicas
corrigiendo a este Dios.

Si el Amor le falta al hombre,
nunca puede hablarle Dios,
porque el Lenguaje de Gloria
es niño con un mayor.

Niño que aún su ignorancia
no podría destacar
ni peligro ni venganza.

Pues aún tienes que ser
más niño cuando Dios hable,
para que digas amén.


***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 162-163

miércoles, 14 de marzo de 2012

No hay hombre que hable de Gloria dando estos datos


En Sueño Profético yo decía: “Éste es Dios”.

Esto lo dije sin verme yo de carne, y un Hombre, delante de mí, me quitaba la Visión para ver otra cosa cualquiera. Este Hombre estaba de espaldas, con una túnica de color entre el blanco y el crudo, y la tela daba sensación de Grandeza, de Poder, de reverenciarla, aunque no hubiera revestido a Dios. Esta Figura se agrandaba tanto, que te daba seguridad de firmeza, seguridad de dueño sin dueño, de dueño que no quiere decir “yo soy el dueño”, de dueño que con suavidad destruye, y que con fuerza perdona.

Todas estas Palabras, Dios hacía que ella sintiera, para que luego las recordara en el momento del Dictado. Dios le hace que participe de esta Inteligencia sin materia, y ya sus Palabras son de Dios a su espíritu.

Dijo uno:

Grande estudio tiene este Dictado, y gran Verdad se ve al leer. No hay hombre que hable de Gloria dando estos datos, si Dios no lo lleva y Dios no le dicta. En este Arrobo, Dios diviniza materia y deja espíritu sin materia, deja al espíritu limpio para entrar en su Gloria, y Él coge Carne y ropa, para la vista del arrobado. Dios que quita materia para vivir en su Gloria; Dios que se hace Hombre para que el hombre Lo vea.

Desperté, oí:

Dios hace el Arrobo
como premio al hombre.

Y el hombre no oye la Voz,
y del arrobado se esconde.

Dios de Poder y Paciencia,
por no agrandar el Infierno.

No merecen que la tierra
les produzca el sustento.

No merecen que la Gloria
esté en ruegos por ellos.

Por ellos, porque son más
los que desprecian al Cielo.

Debía de estar llorando,
el mundo con desconsuelo,
de ver cómo ama Dios,
y el hombre darle desprecio.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 12-13-14

martes, 29 de marzo de 2011

¿Por qué el hombre nunca cree que Dios hable? - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 232-233-234


En Sueño Profético decían:

Si creyeran en Dios Vivo, no extrañaría que Dios hablara.

Si creyeran en esta Vida, al hablar, muchas palabras se pensaban.

Si creyeran que Dios ve los secretos que tú guardas, no tendrían ciertos secretos, porque Dios los desbarataba.

Esta pregunta es de Aquí: ¿Por qué el hombre nunca cree que Dios hable? El hombre ofende a Dios cada vez que esto desmiente.

Otra pregunta se dicta para que el hombre comprenda: ¿Se puede creer en Dios sin aceptar el arrobo? Esto es creer en hijo sin aceptar que tuvo madre; creer que el mundo es de Dios y que Dios tiene que callarse.

Ya puede el hombre adornar la opinión de no creer que Dios hable, que si cree que hay Dios, tiene que oír a alguien: “Esto me lo dice Dios y me dice que no calle”; esto fue antes del mundo de las personas de carne, cuando hablaba Dios en la Gloria con espíritu sin carne. Luego ya, cuando hizo el Mundo, fue comunicación de espíritu y carne.

Ahora viene otra pregunta: “Si no es Dios, ¿quién puede comunicarse?, ¿quién puede hablarle a los muertos que ahí vivos nada saben? Esos vivos que Aquí quieren desmentir este Mensaje, no llegan a desmentir la raíz, que es lo que vale.

No hay quien crea que vive Dios e intente mandar que calle al que diga: “Dios me dice que de su Gloria yo hable”.

Desperté, oí:

¡Dice tan mal “creo en Dios”,
pero imposible que hable!

Dice aun peor, creer
en aquellos Profetas
que hablaron antes de Dios,
cuando Dios vino a la Tierra.

Al hombre que no aceptara
que Dios, como Dios que es,
actúa con sus Palabras,
debería darle pena
de ver que Dios se callaba.

¡Qué fácil sería para Dios,
cuando el hombre no aceptara,
dejarlo en la actuación
que él quiere que Dios haga!

Pero Él tiene su Reino,
y al hombre nunca se iguala;
ahí deja su materia
“pa” que elija sus Palabras.

Y Dios aparta desde Aquí
al que él mismo se aparta.

Es mejor no creer en Gloria,
si crees que Dios no habla.


***