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viernes, 19 de noviembre de 2010

Este sufrir en la Gloria me entró - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 247-248-249


En Sueño Profético hablaban espíritus que cuando vivieron con cuerpo hicieron pecados sin querer hacerlos. Porque el pecado lo hay admitido, sin querer estar pecando y ofrecido buscando donde vivirlo.

Dijo Agustín de Mónica:

Yo, si hoy tuviera cuerpo, con mi pasado ya vivido, no habría pecador que al oír mis palabras no mirara al Cielo pidiendo el Perdón. El pecador que no quiso pecar es el que su vida siempre fue buena, creyó y amó. A estos los persigue el pecado y no buscan el Perdón como no los llamen, en una noche, sus lágrimas en el llanto. Que estas lágrimas piden muerte, porque te ves sin derecho a ser perdonado. Esto, para comprenderlo, tienes que pasarlo. Yo pasé por el sufrir de estar pecando, pero es sufrimiento mayor cuando ya te has quitado, por sentir la Voz de Dios y no atreverte a contarlo. Pero el arrepentimiento no puedes ocultarlo. Y al oírlo, el que no era de Dios (aunque no escandalizaran sus pecados como yo escandalicé), sus palabras parecían espadas y en mi pecho se clavaban.

Cuando yo ya fui perdonado, me buscaban pecadores y a otros iba yo a buscarlos. A los que yo buscaba, en vez de hacerles preguntas, de mis pecados les hablaba, y les quitaba las cadenas con las que el demonio los amarraba para que a Dios no buscaran.

Desperté, oí:

Yo mucho pasé hasta que Dios me perdonó. Que esto fue una noche sin poder coger el sueño, porque sentía la Voz de Dios dentro de mi cuerpo.

Luego, la oí con Palabras, y mi cuerpo quedó de piedra cuando dijo su Voz:

Agustín no olvides el Perdón que mi Padre en Mí te ha dado.

Esto me hizo buscar a pecadores y contar mis pecados. Que yo contaba los míos, pero a ellos les prohibía el contármelos.

No hay sufrimiento mayor que, cuando quieres olvidar el pecado, acordarte de Dios.

Pero este sufrir en la Gloria me entró.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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domingo, 31 de octubre de 2010

Esta Teología no puede ser del hombre - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag, 137-138

En Sueño Profético hablaban espíritus que cuando tuvieron cuerpo Dios los premió trayendo sus espíritus a la Gloria. Decían que esta abundancia de Palabras ellos no tuvieron.

Dijo Tomás de Aquino:

Esto es Teología dicha en la Gloria. Lleva Enseñanza para teólogos y para todas las ramas de enseñanza. Aquí se cuentan Hechos de Dios Hombre, de cuando vivió de Hombre. Te hablan de la Madre Virgen, de José el Patriarca. Ya oyes unas Palabras de Dios Padre, cómo se hizo Carne con sus mismas Palabras, y su Espíritu baja a la Tierra. Y ahora habita en un espíritu para dar Enseñanza en la Tierra. Que esto lo dejó dicho cuando el hombre Lo mató. Esta Teología es para enseñar al que sabe de Teología. Si te hablan de Santidad, oyes lo que en los libros no habías leído.

Desperté, oí:

Ya puede dar gracias a Dios, unas gracias tapándose la cara, el teólogo que no acuda aquí y Dios lo deje con habla.

Yo ya he dicho mi nombre, y digo que esta Teología no puede ser del hombre.

Estos Mensajes te enseñan cómo debe de vivir el que diga “yo soy cristiano”.

Te hablan de las culturas, que el hombre está en fracaso.

Te abren las puertas que tú veías cerradas; y otras, que tú crees abiertas, estarán cerradas para el día que mueras.

A estos Dictados tienen que darles las máximas notas, por ser Dios hablando.

Yo digo y dejo escrito que mi Teología es de párvulo al lado de ésta.

El que tenga algún estudio le verá la diferencia.

Cuando salgan todos los Libros, pido a Dios que mi nombre aquí oigan.

TOMÁS DE AQUINO


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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Busca a pecadores, que Yo te daré las Fuerzas - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 149-150-151


En Sueño Profético decían:

No hay cosa que dé más Paz que tener siempre a Dios en tu memoria. Que ésta te ayuda a recordar que sin Dios no tendrás Gloria. Ya te hace que recuerdes si hiciste algo mal, que a Dios sufrir mandaste, que pidas a Dios el Perdón sin que te oiga nadie. Tu memoria lo recuerda porque tú amaste y sigues amando, cuando a Dios quieres quitarle disgusto y enfado.

Dijo Agustín de Mónica:

Siempre que se hace lo que no es de Dios, es porque a Dios no tienes siempre en tu pensamiento. El engaño de la Tierra te ofrece pecado, y cuando te das cuenta y quieres dejarlo, no hay sufrimiento mayor. Que este sufrir sale a la cara porque te quita las ganas de todo, y tú mismo te apartas del que sabe que pecaste, porque ya mal te tratan, aunque palabras no oigas, pero te dan la espalda. Y ya las noches el sueño te niegan, y el pecado en tu pensamiento lo agrandas. Yo pedí a Dios estar enfermo por si compasión me daban. Mi primer Éxtasis fue el que me quitó de que llamara a la muerte, que día y noche la pedía con mis manos en mi frente. Estando una noche así, estas Palabras oí:

Agustín, si siempre tienes mi Presencia, busca a pecadores, que Yo te daré las Fuerzas.

Desperté, oí:

Mis pecados tenía presentes y me hacían buscar a pecadores, que me hacían confesión.

Me contaban las noches que las lágrimas la almohada mojaban.

Y esta era mi contestación:

Si esto te está pasando, tú quieres el Perdón. No te tapes de cundir que dejaste el pecado y que serás perdonado como lo fue Agustín.

Pero tienes que odiar el mal que hiciste, y buscar a pecadores que sigan pecando porque Caridad con ellos no hay.

Si el que pecó, su arrepentimiento es por Dios, que ponga la mirada en el Cielo, y oirá el Perdón.

Esto lo dice Agustín, con el Mando de Dios.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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sábado, 4 de septiembre de 2010

Una noche oí una Voz - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 46-47-48


En Sueño Profético decían:

Cuando oyes tu nombre, tu espíritu recibe alegría. Cuando te piden consejo y el consejo lo reciben con alegría, tú también llevas parte en esta alegría. Todo es querer que sientan este Gozo de esta Vida. Que sin haber materia hay de todo. Un todo que no se olvida y cuando llegas al cuerpo, lo despierta la alegría. Ya te acuerdas de los tuyos, que Dios quiere que los quieras, y que luego vayas al Prójimo, porque Dios allí te espera.

Dijo uno:

Es trabajoso y sencillo el explicar cómo sientes estas Palabras, que no ves cuerpo y sabes que es Dios el que habla y manda. Él no prefiere, Él espera o busca. Espera al que lleva su camino, y busca al que pecó y no se atreve a Pedirle su Perdón. Y pasa noches y días recordando su pasado, en los sitios solitarios. Que aunque haya gente, delante de él tiene presente aquello que hizo mal y que no puede quitarse si Dios no lo va a buscar.

Desperté, oí:

Nadie se compadece del que pecó y ya no peca.

Nadie puede saber lo que tu espíritu siente cuando recuerdas el sufrir que con tu vivir a Dios mandaste.

Las noches eran lo peor y lo que más sufrir me hacía.

El reloj estaba andando, y las horas no corrían.

Quería rezar a Dios, y el Rezo no me salía.

Me sujetaba la frente, y ya, lágrimas caían.

Esto me hacía pensar que yo el Perdón no quería, porque me faltaba Paz, y el Rezo no me salía.

Ya, una noche oí una Voz, que de mi cuerpo salía, con estas palabras:

Ten presente tu pasado, pero que esto te sirva para quitar del pecado.

Esto fue lo que me hizo el sentirme perdonado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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lunes, 12 de julio de 2010

Si tú amas a tu hijo, a Dios tienes más que Amarle - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 80-81


En Sueño Profético hablaban del sufrimiento, decían:

Hay sufrimientos escondidos, pero otros no puedes esconderlos. Luego, está el que sufre y al sufrir no le guarda secreto. Este no piensa que a Dios pueden Ofenderlo, cuando vean que es persona que nada hace mal hecho, esto para el hombre, que para Dios habrá tenido momentos de pedir Perdón, por ver en sus recuerdos que alguna vez ofendió por falta de Caridad en algo que presenció.

Dijo Mónica de Agustín:

El sufrimiento de una madre no se puede comparar con otro sufrir, porque la palabra madre no puede ponerla nadie. Si tú amas a tu hijo, a Dios tienes más que Amarle. Y ya guardas tu sufrir para que a Dios no Lo culpen por Él dejar su Permitir.

Yo, cuando llegaba la noche, me venían estas palabras: “Señor, por mucho que yo sufra, que de Ti jamás me vaya, y así podré hablarle a las madres cuando les llegue sufrir y a Ti quieran Culparte. Yo, Señor, agrando el sufrir cuando pienso que no Te lo quito a Ti. Pero si Tú ya lo sabes que arrepentido vendrá, mi sufrir ya no es tan grande, porque pienso que la Gloria le darás”.

Desperté, oí:

Tuve grande sufrimiento cuando oía decir:

“Mónica sigue a Dios, y Dios no le quita el sufrir”.

Mi cuerpo abría puertas para que entrara la muerte.

Yo no quería vivir, para que mi presencia hiciera a Dios sufrir.

Cuando Dios a mi hijo me lo quitó del pecado, me buscaban muchas madres y me abrazaban llorando.

Unas para que pidiera por sus hijos; y otras porque habían llorado conmigo.

MÓNICA DE AGUSTÍN


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jueves, 6 de mayo de 2010

Dios ya te ha curado - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 71-72-73


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En Sueño Profético decían:

Para el que cree en Dios, si está enfermo, eres grande medicina. Esto es más para el espíritu, y el espíritu achica el dolor a la carne, y siente mejoría. Esto no puedes obligar ni a creerlo ni a que la visita del Elegido la pidan. Esto es creer y amar.

Dijo uno:

Yo acompañé a Juan de Dios varias veces a visitar a enfermos que lo llamaban. Y el que la llamada hacía con Fe, Dios a la Fe contestaba.

Aquí cuento una entrada que hizo en un hospital, que yo presencié este caso:

Había en la puerta del hospital dos chiquillos esperando a Juan, uno tenía 15 años, y el otro 13. Se acercó el de 13, y le dijo:

-¿Tú eres Juan, que Dios te manda y curas?

Se quedó Juan parado, y el mayor sigue:

-Es que mi padre está muy enfermo, y siempre te está nombrando. Pero no quiere llamarte, porque dice que debía de haberte llamado antes de estar enfermo. Pero que ya no merece llamarte, por si Dios concede su Curación, que el cree que se curaba. Esto, dice mi madre, que toda la noche lo está diciendo. Y mi madre quiere ir en tu busca, pero él no quiere.

Juan les contestó:

-Id al lado de la cama, que ya voy yo detrás.

Cuando Juan se acercó a la cama, ya notó que el color amarillo del enfermo se iba quitando y su cara iba cambiando.

Juan dijo:

-Me han hablado mucho de ti, que siempre me estás nombrando. Pues piensa que era a Dios al que nombrabas, porque ya te ha curado. Tú me nombrabas de noche, y el nombre me despertaba. Ya me dijo Dios en un Sueño: Juan, lleva la Curación cuando te llamen.

Desperté, oí:

La Fe la vivían todos. Los hijos oían a la madre:

-Padre dice que si Juan fuera a su cama, se curaba. Pero que cuando estuvo bueno no lo buscó para que de Dios le hablara. Que si Dios lo perdonara, ya a su cama llegaría.

Los hijos buscan a Juan, y Dios Curación da.

Hubo Fe y arrepentimiento, y los hijos y la mujer lo presentaron en el pueblo, diciendo: “Juan de Dios lo ha curado”.

Vieron Curación del Cielo, porque la enfermedad no tenía remedio.

JUAN DE DIOS


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viernes, 9 de abril de 2010

El Perdón no lo pedía por creer no merecerlo - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 57-58-59-60


En Sueño Profético decían:

Hay veces que se hace un mal, que lo hiciste sin querer hacerlo. Esto es ya arrepentimiento. Pero si no das con personas de Dios, el mal sigues haciendo.

Dijo uno:

Yo conocí a Agustín de Mónica y por él estoy en la Gloria. Fui pecador despreciado, y me veía sin remedio. El Perdón no lo pedía por creer no merecerlo. Una tarde, cuando en una plaza estaba en un banco sentado, pasó Agustín muy cerca, que ya de mí le habían hablado, se acercó y me dijo. “Me voy a presentar, soy Agustín el perdonado, que el Perdón sé que lo tengo porque Dios me lleva a su Gloria, me deja en Éxtasis y me habla. Pues si tú Lo llamas, quitándote los pecados de tu pensamiento y poniendo Amor y arrepentimiento, Dios te perdona”. No me pude contener, y mi pañuelo saqué, a la vez que el brazo en el hombro me ponía.

Ya sigue Agustín:

Me habían hablado de él, y que la muerte buscaba porque todos del grupo lo echaban. Yo, primero, me enteré si el pecado había dejado o si quería dejarlo. Cuando esto le dije fue cuando el pañuelo le secó las lágrimas. Me lo llevé unos días a mi casa, y algo de mí le conté. Que esto le traía más lágrimas, pero más buscaba a Dios.

Desperté, oí:

Su cara, sus palabras y sus lágrimas me obligaron a decirle quién era yo.

Cuando mi nombre oyó, me pidió que lo separara de amigos que tenían vida de pecado.

Sin trabajo, me seguía contento mis pasos.

Sólo quería que le hablara cómo Dios me perdonó.

Que esto era difícil de explicar, porque las noches enteras el Nombre de Dios de mi mente no me lo podía quitar con estas palabras:

Señor, mándame castigo antes que yo vuelva al pecado.

Señor, ponme en mi camino al que ya no esté pecando y quiere saber de Ti; o al que esté arrepentido y le pase como a Agustín.

Que vivía despreciado hasta que el Perdón lo llevó a vivir vida de Santos.

Si el perdonado busca a pecadores, ten seguro que los quita del pecado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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sábado, 6 de febrero de 2010

El Freno de la vida - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 143-144-145-146


En Sueño Profético hablaban de vivir amando a Dios, o de vivir sin Nombrarlo.

Dijo Teresa de Ávila:

El que viva sin sentir este Amor,
ya vive vida sin Vida,
ya vive vida de condenación.
Porque el Amor a Dios
es el freno de la vida,
para que no hagas mal
sabiendo que mal hacías
este freno tú lo pides,
porque yo se Lo pedía,
empleando estas palabras
que, a veces, en verso me salían.
Cuando el día me despertaba,
parece que me decía:
"Hoy vas a querer más
al que te deja la vida".
Yo abandonaba la cama
y de rodillas me ponía.
Sentía Su Mano en mi hombro,
pero en frente de mí Lo veía.
Unas veces, su Túnica
tenía movimiento,
porque el aire le acudía.
Cuando mi vista llegaba a su Rostro,
las lágrimas me caían.
Quería Besarle los Pies
y mi Cuerpo no se movía.
Quería Hacerle preguntas
que a mí preguntas me hacían.
Todo esto era rápido,
y ya su Voz me decía:
Si sigues llena de Amor
serás Pregonera mía,
y tienes que oír mi Nombre,
y darás respuestas mías.


Desperté, oí:

¡Quien podría explicar su Rostro,
y repetir Sus Palabras!,
si Él, aunque no Lo veas,
te da las Palabras.

Yo, lo que no olvidaba
era este sentir que sentía
cuando oía sus Palabras.

Estas Palabras te queman
y tú más quieres quemarte.

Estas Palabras debían de oírse
a la vez que el reloj
tocase la hora.

Y decir: "Señor, contigo
a cualquier hora.

que yo, al día,
no tenga un segundo mi memoria
sin acordarme de ti.

y que tu Presencia
siempre yo la esté nombrando
aunque me llamen loca,
de querer a Dios tanto".

¡Ay vida qué buena eres,
que dejas vida al que a Dios
no Le sigue sus Pasos!

¡Ay vida, que yo quisiera
que le negaras la vida
al que vive sin a Dios Amarle!

Antes de terminar el pensar,
a Dios tenía que Llamarlo, diciendo:
"Señor, no me dejes Libertad
para lo que estoy hablando".

TERESA DE ÁVILA


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