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viernes, 17 de junio de 2022

La tristeza es grave enfermedad

En Sueño Profético decían:

Si aceptas mirando al Cielo,

ya dices: ¡Señor, Te quiero!

Si a vivir Paz vas enseñando,

ya haces su Mando.

Si al caído levantas

y le ofreces tu ayuda,

ya verás que Dios

ayuda te manda.

Si retiras la tristeza,

a Satanás descontentas,

porque la tristeza,

de Dios te retira

y te pone escenas

que tú esperas.

Esperas y agrandas

y, también, contagias.

Todo esto pertenece a la tristeza.

Dijo uno:

La tristeza es grave enfermedad, que te pone enfermo sin tener enfermedad.

Luego está la pena: Ésta está justificada por un sufrir que tengas. Y cuando a Dios vas a buscar, Él ya te está esperando para consolar tu mal. Y ya tu sufrimiento lo vas achicando, porque sientes a Dios, y ya con su ayuda retiras la tristeza y vas dando ejemplo, mirando al Cielo, y en esta mirada ya dices: ¡Señor, Te quiero!

Desperté, oí:

Al decir “¡Señor, Te quiero!”, tienes el sufrir, achicas la pena y la tristeza no llega Aquí.

La aceptación a lo que la vida te dé –decían en el Arrobo– es la señal más grande de amar a Dios.

Si aceptas, no culpas jamás a Dios de lo que te llegue.

Y procuras ir tapando para no oír ofensas a Dios del que no Lo ama.

La tristeza es enfermedad del espíritu que el hombre desconoce por falta de creer en este Mundo.

Esta enfermedad contagia al que está lejos de Dios.

El que está cerca piensa en sufrimientos mayores, en ir a ayudarle y en ofrecerse a Dios para que le mande.

Acepta mirando al Cielo, que esto quiere decir: ¡Señor, Te quiero!

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C7

jueves, 30 de julio de 2020

Es grave pecado quitar de que a Dios vayan siguiendo

En Sueño Profético decían:

Adora a Dios y maldice al que Lo persiga.

Perseguir a Dios es el peor pecado que puede existir en el hombre.

Dios perdona al pecador que hizo el pecado, si quiere el Perdón después de no hacer pecado. Pero el que arrastró de Dios para que pecaran, éste no tiene Perdón.

Dijo uno:

Un día Le preguntaron a Jesús: “¿Maestro, es pecado grave el quitar al que Te sigue, poniéndole defectos a tu Enseñanza?”.

Cuando lleves mis Palabras al que te ha dicho que las preguntes, retírate de él, porque éste lleva la fuerza de Satanás, y puede hacerte daño cuando él vea que puede hacer daño.

Piensa, ¿qué es más grave, comprar la mercancía y tirarla, o ir detrás del vendedor pregonando que la mercancía es mala?

Éstos, cuando miren al Cielo, ya estaré Yo Allí con Cuerpo. Oirán palabras de remordimiento cuando vean que era Dios el que estaba en la Tierra viviendo de Hombre, y en Espíritu en el Cielo
”.

Desperté, oí:

Los que mandaron a que hiciera la pregunta no tenían amistad con el Maestro, y a todo el que podían lo quitaban de que Lo siguiera o fuera a conocerlo.             

Dios le pone la parábola del vendedor que tú no quieres su mercancía, o que no quieres que nadie la quiera, (esto siendo mercancía buena)

Uno hizo la pregunta, y enseñó a más de un ciento, un ciento en aquel día, pero aún siguen aprendiendo.

Es la Palabra de Dios la que te guara la Gloria y la que te guía el cuerpo.

Por eso es grave pecado quitar de que a Dios vayan siguiendo.


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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C1

miércoles, 17 de junio de 2015

Grave enfermedad no es la del cuerpo

En Sueño Profético vi una cama, y un hombre muy arropado la ocupaba, y salían y entraban muchos hombres.

Ya dijo uno:

“Este hombre tiene su carne enferma, y el hombre quiere curarla aunque cura no tenga”.

Apareció otro hombre, éste andando y con buena vestimenta. Y dijo el mismo:

“Este gran caballero es de la misma esfera que el que se encuentra enfermo sin remedio y el hombre quiere curar su cuerpo. Pues este hombre está con enfermedad de espíritu, pero más grave que el que tantos lo consuelan, y nadie se ocupa de él aunque digan que lo quieren. Él mismo no quiere curarse, y Dios, si él quiere, cura le lleva. En cambio, al de la carne enferma, Dios ya le mandó su llamada, y por más y más que vengan hombres cobrando visita, que será una gran renta, no le quitarán el mal, porque ya esa carne es muerta”.

Desperté, oí:

Es abandono del hombre
el dejar espíritu enfermo.

Es ocuparse tan sólo
de lo que no llega a Eterno.

Dos parábolas te han puesto
de la enfermedad del espíritu
y la enfermedad del cuerpo.

Lo del cuerpo, sin remedio,
y el mismo hombre sabiéndolo,
busca a hombres que le digan:
“puede que tenga remedio”.

El que su espíritu tiene
empiezo de enfermedad,
nadie intenta buscar
un remedio para curar.

¡Con lo fácil que sería
acabar con este mal!

Una vez que Dios daría
el sí, sin nada cobrar.

Cuando tengas mal cuerpo
y espíritu sin pecar,
no digas estoy enfermo.

Porque grave enfermedad
no es la enfermedad del cuerpo.


***

Libro 14 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1