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viernes, 7 de marzo de 2025

Medalla

En Sueño Profético decían:

Todo lo que sea para cundir y para ayuda del Instrumento, intentará quitarlo el espíritu del mal.

Dios, donde da sus Palabras, deja huella, da Sabiduría e Iluminación que quita la oscuridad del mal.

Todo lo de la Tierra se paga, y la mayoría, a buen precio. Todo lo de Dios, ¡qué pocos no le dan desprecio, sin que les pidan nada!

Dijo uno con el Mando de Dios:

Si estos Mensajes de Aquí, no existieran ya hace tiempo, el hombre los hubiera tapado. Esto es cundir, hablar y, luego, que cada uno se descubra con el bien o con el mal que a Dios le entregue.

Si los que dicen que aman a Dios, amaran, no podrían saber y no acudir. Y los que acudieron, no podrían vivir sin oír estas Palabras que hoy bajan del Cielo.

Tú haz porque no quede tapado lo que Dios manda en el Sueño. Que después, a dictar manda la insignia que Dios mandó con el nombre de “Medalla”. Ésta, está al alcance de aquel que quiera llevarla.

Todo es negar silencio para que el hombre vea que es Dios el que manda.

Desperté, oí:

Hablaban en este arrobo, que todo lo que sea cundir, es hacer que más se conozca el Poder de Dios.

Igual que los Mensajes, siendo Palabra de Dios, como el Evangelio, no pueden decir que son copiados. Igual es la medalla que Dios Hijo presenta al Instrumento.

Para quitarle dudas que podrían atormentarla, esto fue para ella y para el que quiera copiarla.

El verla, ya dice algo y saca algunas palabras.

Puedes cambiarle el color, sin agrandarla ni achicarla. Una cara te presenta el Espíritu de Dios. La otra cara es la Virgen Madre, portadora de milagros.

Dios no obliga a que la lleves, ni a que leas los Mensajes.

Pero sí a que no se quede en cofre, echando la llave.


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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C7

jueves, 29 de julio de 2021

La medalla y la niña

En Sueño Profético decían:

Ésta es la Gloria. Aquí ya está el espíritu del cuerpo destrozado por los médicos buscando la curación. Pero no tuvo remedio, porque su tiempo ya se cumplió.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

El que haya presenciado este caso que dictan, ve que esto, de la Tierra no es.

Se van a decir las palabras que dijo el Elegido: “La medalla se la di yo. Mientras su cuerpo vivió, la tuvo. Pero ya no vive. Para que viva sucia y enterrada, que se la ponga la madre”. La madre dijo un “no” con mucho desprecio. Y el Elegido dijo: “Yo se la quito y me la llevo”. La niña fue al sitio que no hace falta decir nombre, porque da pena grande.

Decían en el arrobo, que tan sólo al pensar que la presencia del Elegido había estado con la niña, para llevarle alegría, tenía que llegarle el día a la madre de llamar al Elegido pidiéndole perdón.

Desperté, oí: 

El día pasado ha sido día de no comprender que Dios está aquí hablando. Sin comprender, por falta de creer y amar.

A Esto hay que dedicarle todo el tiempo, para romper las barreras que ponen los espíritus que no son de Dios.

Decían en le Sueño, que este Elegido iba mandado al enfermo. Y que su presencia, si eran de Dios los enfermos, les dejaba gran ánimo.

Que el ánimo es el medicamento del espíritu.

Y que de este medicamento, su receta es tener siempre a Dios en tu pensamiento y en tu espíritu.

Decían en la Gloria: “Si el hombre creyera quién manda estas Palabras, la vida al Elegido se le cambiaría”.

Es vida de sufrimientos para acarrear al Cielo.

El desprecio, a tu presencia no ha sido, aunque han querido que sea.

La medalla y la niña la nombraban de noche y de día.

Esto hace sufrir, pero deja al descubiertos los cuerpos sin a Dios sentir.

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Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C2