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jueves, 18 de enero de 2024

La niña

En Sueño Profético decían:

Es pena que el hombre desconozca todo lo que vaya del espíritu, cuando debería ser normal el aceptar.

Si hay dos mundos, uno espiritual y otro material, es de una lógica aplastante que un mundo sepa d otro, ya que el Dueño de los dos es Dios.

El hombre acepta el material, y dice que también el espiritual, pero que no diga nadie: “Yo he visto o veo a Dios, y habla en mí, y me habla para que yo diga lo que Él me dice”. Oír esto es ponerse en contra de este Lugar. 

Contaban de una zagala  que yendo a coger leña, cuando ya hacía el haz, se le apareció una mujer, y con la fuerza que sus ropas llevaban, hacía que la niña se arrodillara y sus manos cruzara, quedando la niña unos minutos oyendo y no pudiendo hablar; cuando aquello pasaba, cogía la niña su haz de leña y contenta caminaba, llegaba a su casa con la expresión de que una pluma fuera la carga, soltaba la leña, reunía al padre y hermanos, y les contaba el caso ocurrido. Buenos palos se llevó del padre y de un hermano mayor que tenía. Un día se fueron detrás de ella y cuando la vieron de rodillas, quisieron llegar a ella para maltratarla, pero quedaron inmóviles, sin poder mover lengua ni brazos, pero sí oyeron:

"Yo le doy calor de madre,

porque soy Madre del Cielo,

y siempre que venga al campo,

se llevará mi consuelo.

Desperté, oí:

La niña llamaba a la madre,

y la Virgen respondía.

La niña llamaba a la madre

porque sabía que vivía.

Ellos no aceptaban nada

que de otro Mundo veniera.

La madre, cuando murió,

a la niña le decía:

Me voy para el que no me quiere,

Me quedo para el que me ama.

Siempre que me quieras ver,

di a la Virgen una plegaria.       

Esto decía a la niña

cuando a la madre llamaba.

Siempre que me quieras ver,

di a la Virgen una plegaria.

La madre amaba a Dios,

y sólo la niña amaba.

Ella dejó ahí a su niña,

y la Virgen la cuidaba.

Si ellos creen en este Mundo,

la Virgen también les habla.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C5

jueves, 29 de julio de 2021

La medalla y la niña

En Sueño Profético decían:

Ésta es la Gloria. Aquí ya está el espíritu del cuerpo destrozado por los médicos buscando la curación. Pero no tuvo remedio, porque su tiempo ya se cumplió.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

El que haya presenciado este caso que dictan, ve que esto, de la Tierra no es.

Se van a decir las palabras que dijo el Elegido: “La medalla se la di yo. Mientras su cuerpo vivió, la tuvo. Pero ya no vive. Para que viva sucia y enterrada, que se la ponga la madre”. La madre dijo un “no” con mucho desprecio. Y el Elegido dijo: “Yo se la quito y me la llevo”. La niña fue al sitio que no hace falta decir nombre, porque da pena grande.

Decían en el arrobo, que tan sólo al pensar que la presencia del Elegido había estado con la niña, para llevarle alegría, tenía que llegarle el día a la madre de llamar al Elegido pidiéndole perdón.

Desperté, oí: 

El día pasado ha sido día de no comprender que Dios está aquí hablando. Sin comprender, por falta de creer y amar.

A Esto hay que dedicarle todo el tiempo, para romper las barreras que ponen los espíritus que no son de Dios.

Decían en le Sueño, que este Elegido iba mandado al enfermo. Y que su presencia, si eran de Dios los enfermos, les dejaba gran ánimo.

Que el ánimo es el medicamento del espíritu.

Y que de este medicamento, su receta es tener siempre a Dios en tu pensamiento y en tu espíritu.

Decían en la Gloria: “Si el hombre creyera quién manda estas Palabras, la vida al Elegido se le cambiaría”.

Es vida de sufrimientos para acarrear al Cielo.

El desprecio, a tu presencia no ha sido, aunque han querido que sea.

La medalla y la niña la nombraban de noche y de día.

Esto hace sufrir, pero deja al descubiertos los cuerpos sin a Dios sentir.

***

Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C2