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martes, 21 de septiembre de 2021

La prisa del hombre

En Sueño Profético vi mucha gente. Iban deprisa y sus caras estaban tristes. Unos, venían de vuelta y no podían decirles a los que iban, que cayeran en la cuenta de que andar camino sin Dios, gran fatiga cuesta; que la prisa se imponía, para que a Dios no siguieras, porque tiempo no tenías.

Esta es la vida que el hombre le tiene puesta a su cuerpo: Prisa, a su salvación. Tiempo, a su condenación.

Dijo uno:

La prisa del hombre

hace que el hombre sea malo.

La prisa del hombre

roba la Caridad

y no siente lamento del que sufre.

La prisa del hombre

desbarata la familia.

La prisa del hombre

te hace que no disfrutes del campo,

que no admitas a las aves,

que su vuelo es al Cielo,

siempre a Dios consultando,

y en sus trinos y chirridos,

al Cielo reverenciando.

Pues igual podría hacer el hombre,

aunque alas no tenga:

echar la mirada al Cielo

y dar desprecio a la Tierra,

que de ahí sale la prisa

que no paga buena renta,

que te paga con engaño,

como juguete que das al niño

cuando quieres engañarlo.

Esta gente que se ha visto, los que venían de vuelta, tenían la vida ya pasada: Años que se fueron con la salud y la belleza que Dios dejó en sus días y a Dios no Le agradecieron.

Desperté, oí:

Se veían las mismas vidas, en unos, ya queriendo dejarlas y queriendo decir: “¡La Tierra da mala paga! Pero nadie se paró, por la prisa que llevaba”.

Luego, éstos, verían, de ellos, la misma prisa tirar, para que no hubiera tiempo de enseñar a amar a Dios.

La vida siempre es la misma, el hombre es el que la cambia.

Sin pensar que el cuerpo vive el tiempo que el espíritu quiere.

Y el espíritu está siempre humillando a la materia.

Si esto el hombre pensara, seguro que cambiaría la prisa de la Tierra, por el reposo al espíritu, que es el que da buena paga, ¡y eterna!

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C2 

viernes, 17 de abril de 2020

La prisa de la vida

En Sueño Profético decían:

Hasta que el hombre no enseñe a vivir los Mandamientos de Dios, no dejará el hombre de vivir peor que las fieras que nunca tuvieron cría. Porque la cría algo les amansa en su instinto de fiera, si no ven que vas a quitársela.

Dijo un espíritu con el Mando de Dios:

El hombre, sus inventos son para acabar antes con todo, hacerlo aprisa y destruirlo rápidamente.

Esto es comida cara, comida aprisa y saber que viene el daño.

Esto es la prisa de la vida, que el hombre le llama adelanto.

¡Si el hombre pensara que el adelanto sin Dios es adelanto en fracaso, hacer pendientes donde no existen orejas, sortijas donde no hay manos…!

Pon primero “vive con Dios”, y luego vive adelanto. Pero que éste nunca te lleve a estar de Dios retirado, aceptando leyes del hombre y las de Dios anulando.

Desperté, oí:

Dios no te dice
no al adelanto.

Lo que quiere es que vivas
contento su Mando,
sin pensar: “¡Esto pasó!
¡Yo vivo hoy el adelanto!”.

De casas ya destruidas,
que se juntaron familias
y crecieron niños en el pecado.

¿Esto también es adelanto?

Debería el hombre poner
el adelanto
para acabar la miseria.

Y que la palabra “hambriento”
fuera de siglos pasados,
cuando Dios bajó a la Tierra.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C9