sábado, 28 de enero de 2017

Dios manda que sea publicado

En Sueño Profético hablaban de estos Escritos dictados en Gloria, antes dichos al espíritu.

Comparaban la verdad con el engaño,
la razón con la injusticia,
el desprecio y el halago,
el color blanco y el negro,
el gigante y el enano,
el chaparro con el pino,
el águila y el canario,
la riada y la sequía
cuando de agua se está hablando.

Dijo uno:

¿Quién no sabría destacar lo que en parejas se ha nombrado, lo que cada cosa era, por no verlo claro? Se trataría de un enfermo con los sentidos atrofiados, y sería peligroso no tenerlo vigilado.

Pues más claro se ve aquí que el hombre a Dios no ama.

Esto, el que puede publicar todo lo que Dios manda que sea publicado.

Los hombres que pueden y no lo hacen, ¿qué disculpa darán a Dios el día que entierren su cuerpo?

De esta generación morirán muchos sin leer este Evangelio, dicho a un espíritu sin cuerpo para que el hombre no pueda reformar este “Diciendo”.

Desperté, oí:

Siguen en la Gloria nombrando
lo que no puede el hombre dudar
por estarlo viendo.

Un manantial
que ves que brota el agua,
y un agua que cae del cielo.
Siendo agua las dos,
una está en el suelo,
y allí pones tu vista
para mirar y verlo.

El agua que echa la lluvia
cae del cielo.
La del venero es de Dios,
pero miras al suelo.


***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C6