martes, 12 de septiembre de 2017

No admite el Poder del Cielo que a Dios le reforme el hombre

En Sueño Profético decían:

No puedes creer en Dios, amarlo y reformar los Mandamientos.

No puedes creer en Dios si no vives su Evangelio.

Todo lo que Dios creó, hizo y enseñó, fue para la vida del hombre. Creó para que su cuerpo viviera. Y enseñó a cómo vivir sin pecar y a que fueran quitando del pecado al que pecado vivía. Creó la Tierra, el Sol y el agua antes que al hombre. Luego, fue creándolo todo para el hombre, y ya Dios le pone nombre: “Mundo material”, donde todo queda, menos el espíritu. Porque el espíritu no es materia, es Vida que vive en el suelo, pero no queda en la Tierra. Es Vida para darle vida al cuerpo. Cuando Dios llama, el espíritu ya deja sin vida al cuerpo. Por eso tienes que darle preferencia al espíritu, que es lo que va a quedar.

Si esto lo pensara el hombre, no podría reformar nada que por Él ya fuera creado o dicho.

Desperté, oí:

No admite el Poder del Cielo
que a Dios le reforme el hombre.

Viviendo los Mandamientos,
ya tienes que ser buen hombre.

Si tratas de reformarlos,
en demonio te conviertes.

Haciendo que el mal se vea bien
y que el pecado sea aceptado por el hombre
como el nacimiento de hombre o mujer.

Tener este pensamiento y ejercerlo
es vivir mando de Luzbel.

Que este “avance” lleva el mundo
por el hombre no creer
que en su cuerpo va un espíritu.

Que este espíritu no muere
y queda eterno, vivo,
en la Gloria de Dios Padre,
o en sitio que él quiso: Infierno,
profundidad de martirio.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3