viernes, 16 de marzo de 2018

Amar y creer

En Sueño Profético decían:

Es más difícil amar que creer. Puedes creer y no amar. Pero si amas tienes que creer.

Estas dos actuaciones, sus reacciones y sus respuestas, son distintas unas de otras.

El que sólo cree, le molesta el mando, y si puede, a cara o espalda, lo hace transformado.

El creer sólo te puede hacer más daño que no creer. Al no creer, siempre estás perjudicando.

El que sólo cree, en sus grandes apuros lo ves llamando a Dios. Y Lo busca cuando le hace falta, como se busca el mercado. Con la gran diferencia de que en el mercado, después de que des el dinero, puede que lo que pagues, luego te haga daño, y esos mismos dineros al cementerio te echaron.

Desperté, oí:

Dios compadece al que sólo creyó y luego se paso a Amarlo.

Pero el que cree y en los apuros materiales dice “¡Dios mío!” y sigue su vida sin Amarlo, éste no vendrá a su Gloria cuando ya suelte ese taje y viva sólo el espíritu.

Hay una diferencia grande del que cree con el que ama.

El que ama, si comprende o no comprende, actúa antes de que termines las palabras.

Y hay veces que las palabras no hacen falta en el Lenguaje de Dios, porque ya el Amor manda.

El que hace lo de Dios, viéndolo difícil y costándole trabajo, no ama, cree.

Madre que lleva al hijo en brazos, que no lo quiere, pero que sabe que es suyo, ésta siempre irá ofendiendo a Dios y renegando, porque le falta el Amor.  


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2