viernes, 23 de marzo de 2018

Hacerle reforma a la Palabra de Dios es no creer en Dios

En Sueño Profético decían:

Cuando el sufrimiento en ti se achique, lo verán crecer en el que sufrimiento puso o dejó que se anclara.

Dijo uno:

Al que ha vivido con cuerpo y ha conocido a un Enviado de Dios, sea pobre, rico, hembra, varón, místico o que haya sido gran pecador, si Dios le da sus Palabras y le dice “dilas en mi Nombre”, al no adorarlas ni quererlas oír, ya está despreciando su Gloria. Y si tú no quieres su Gloria ahí, ¿cómo Dios te va a entrar en ella para una eternidad?

Si pensaran esto, no podrían mirar al Cielo en un momento de gran apuro que supieran que en la Tierra no podían dar el remedio.

Tú no dejes de cundir el Mando que de Aquí lleva tu espíritu. Que esto le hace pensar al que no quiere que Dios esté Vivo con Cuerpo de Carne.

Quieren un Dios muerto, para, el que dice que Lo ama, reformarle sus Mandamientos.

Desperté, oí:

El hombre, si a Dios amara, no podría oír decir: “Dios allí da un Mensaje a diario”, y no acudir.

Hacerle reforma a Dios en sus Palabras es no creer en Dios, o creer y querer a Dios para engañar al que Lo quiera. Que éste, si de verdad ama, conoce la mentira.

Ya está el sufrimiento rondando donde pudieron quitar sufrir y no quisieron quitarlo.

Éstos abrieron las puertas a espíritus condenados.

El que ama a Dios, los conoce y los tiene comparados con el que lleva traje nuevo y el interior sucio y derrotado.

Pero esto es peor, porque morir sucio es morir condenado.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5