En Sueño Profético decían:
Hay más que están en pecado –aunque no crean pecado–, que los que ves haciendo pecado. Al que está haciendo pecado, lo están viendo y pueden juzgarlo. El que se cree bueno y no oye la Palabra de Dios –antes dicha y ahora diciendo–, tiene más pecado. Porque si él a Dios amara, Le quitaría sufrimiento. Dios sufre con el que pecado está haciendo.
Si el bueno a Dios no busca y además no Le quita sufrimiento, no es para Dios bueno, aunque el hombre lo tenga por bueno.
Dijo uno:
Hombre bueno no puede ser el que viva vida sin ofrecerse a Dios para hacer que los hombres lo bueno lo vean bueno y lo malo lo vean malo.
Hombre bueno es el que a Dios, siempre –en silencio o un poco alborotado–, quiere que todos Lo quieran, y ejemplo él ya va dando; y le tiene compasión, más al cojo, que al que no ve cojeando. Que eso sale del espíritu. El cuerpo, lo que hace, es engaño.
Desperté, oí:
El bueno que no es de espíritu
tiene muchísimos cambios.
Y no le da compasión
aquel que ve cojeando.
El bueno que a Dios Le sirve
es el que va practicando
Caridad, Amor al Prójimo,
y rogar por el desgraciado.
Si tu presencia alborota
para que piensen pecado,
nunca llegar a la puerta,
y coger camino cambiado.
No dar palabra ni acción
que se contente al diablo.
Si eres bueno de espíritu,
conoces lo bueno de Dios,
y lo que el hombre llama bueno,
pero que es malo.
Hombre bueno
es el que a Dios sigue
y sus Palabras va practicando.
Creyéndolas que las dijo
y que hoy las sigue mandando.
***
Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. capitulo 2
La bondad nace del espíritu y la pregona el cuerpo: practicando la Caridad,evitando palabras o acciones que inviten al pecado, transmitiendo Amor para que todos amen.
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