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lunes, 21 de julio de 2025

Son Palabras por Dios dichas

En Sueño Profético decían:

Se van a dictar frases que están dichas y que en este arrobo se han repetido:

“El que me mire, Te vea. Y el que Te vea, no Te olvide”.

“Quiero a Dios Padre, quiero a Dios Hijo y quiero a Dios Espíritu Santo”.

“A ti, Primer Sagrario de Dios y Reina de todas las madres, ruega por los pecadores”.

“Si Dios no fuera Dios, detrás del hombre no iría, y no haría de Pastor buscando ovejas perdidas”.

“Quiere a Dios por lo que Él te quiere, y no Lo quieras por lo que te da”.

“Si el bueno fuera bueno, el malo no sería tan malo”.

Estas son unas mínimas frases que, en 28 años, se han dicho al espíritu sin cuerpo, en el arrobo que Dios hace del Cielo a la Tierra.

Desperté, oí:

Si los teólogos y literatos
quisieran saber del Cielo,
Aquí tendrían para ver Verdad
sin darle silencio.

Son Palabras por Dios dichas,
sin que le lleguen
culturas ni talentos.

Son Enseñanzas Divinas
de un Dios Vivo
que está en su Gloria con Cuerpo.

Esto no admite la duda
y se puede comparar
con Palabras que Dios dijo
antes de su Nacimiento,
la noche de Navidad.

Y después de su Nacimiento,
la Enseñanza que Él deja,
sin ser copia,
hoy la ves igual.

No tiene disculpa el hombre
que, pudiendo,
 Aquí, espaldas le da.

Porque Dios da sus Palabras
a nivel de noche y de día,
sin que el hombre 
las pueda ocultar.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C7 

sábado, 27 de enero de 2024

Palabras dichas por Dios Padre a Dios Hijo

En Sueño Profético contestaban al pensar de este Elegido:

Si el pensar así no fuera, sería pedir lo que no es de Dios, sería pedir el bien para los espíritus que viven mando de Satanás.

El pedir del que ama a Dios es: “Señor, si su vivir va a ser sin arrepentimiento, llévatelo a tu Reino, sin que lo vean enfermo”.

Sigue el Mensaje un espíritu de la Gloria:

Si el hombre pensara todo lo que a Dios, cuando vivió de Hombre, le hizo el hombre, no le extrañaría nada de lo que le hicieran al que Dios trae a su Gloria para que lleve sus Palabras a la Tierra. Pues aquí han hecho mucho daño y más quieren hacer los espíritus malos. Con Amor de Dios, estos espíritus quedan retirados y metidos en el cieno.

Desperté, oí:

No hace falta decir todo el mal que aquí han hecho.

Y quisieran seguir haciendo, empezando por los que más son del Elegido.

Esta noche pasada el sueño no llegaba y el pensar era: “Señor, ¿dime qué hago para que mis palabras no sirvan de enfado?”.

“Yo pido muerte antes de que no cumplan las Palabras dichas por Dios Padre a Dios Hijo”.

“Que pronto salgan de aquí más Libros y que otra vez esto se repita, hasta que Dios dé aquí Escándalo”.

Aquí han querido hacer más mal del que han hecho, pero no han podido.

***

Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C4

martes, 1 de diciembre de 2020

Las palabras bien dichas van iluminadas por Dios

En Sueño Profético decían:

El que ama a Dios, antes de hablar, mide sus palabras. Las palabras bien dichas van iluminadas por Dios. Hay palabras que quitan peso al sufrimiento, y hay palabras que forman gran sufrimiento.

Yo oí contar una historia un día a uno que la presenció yendo con el Maestro. Decía, que al pasar por una plaza, había una mujer pegándole a una niña y diciéndole palabras con grande soberbia, y echándole grandes maldiciones en las que nombraba a Dios Padre. Fue uno de los Discípulos a decirle que el Maestro iba entre nosotros. Lo paró el Maestro, deteniéndolo con su Mano, y el Maestro fue el que se acercó a ella diciéndole:

   –Mi Padre te concedió un hijo, el que tanto le pedías, pero nunca te concederá la maldición que hoy le estás pidiendo, por ser petición de Satanás. Tu hija te la concedió mi Padre, porque Yo quiero que vean mi Poder hacer prodigio en la misma carne. Tú siempre has ido en mi contra, y el Poder de mi Padre en Mí hace que tu hija sea una más de mis Discípulos. Ella vivirá la Justicia que Yo enseñó, y su inocencia de niña hará que el padre sea bueno.     

Desperté, oí:

Estas palabras decían

lo poco que era de Dios.

Y Dios quería que vieran

su Mando y su Poder

en su misma hija actuando.

La niña siempre oyó

la maldición hacia el padre.

De nueve años que tenía,

cinco ya estaban aparte.

Cuando la niña sabía

que iba a pasar el padre,

lo esperaba contenta,

aunque engañara a la madre.

Estas eran sus palabras

enganchada al cuello,

y su trenza

casi al suelo llegaba:

“Dime que mañana ya

te vienes conmigo a casa”.

“Dime que madre y tú,

ya no tendréis más palabras,

de aquellas que yo oía,

que Dios oía y lloraba”.

El padre, cuando se iba,

el pañuelo no faltaba de sus ojos,

y su vista deprisa al Cielo echaba.

¡Perdón, no sólo por mí,

perdón por todo el que haga

lo que yo hice una vez

que no puede entrar en casa!

El padre sabía la hora

que la hija lo esperaba,

y corría del trabajo

esperando que la madre

un día lo perdonara.

La maldición de la madre

era decirle a la hija:

“¡Permítalo Dios del Cielo,

el que siempre conocí,

que te caiga un marido,

que tu padre sea un santo,

con todo lo que yo he sufrío!”.

“Y que si mañana vas

otra vez allá a esperarlo,

queden tus ojos sin ver,

y conozcas apalpando”.

El que oía estas palabras,

se santiguaba a su paso.

Y el que oía a la niña,

seguro que se hacía santo.

***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C7

miércoles, 19 de octubre de 2016

Aprended mis Palabras, que siempre son dichas para Enseñanza

En Sueño Profético hablaban de Dios Hombre enseñando a los Discípulos a cómo conocer al espíritu del mal y cómo ahuyentarlo y retirarlo de ti.

Contaban en Gloria este hecho de Jesús y los Discípulos:

Yendo un día los Discípulos enseñando a buscar el Reino de los Cielos, vieron a dos mujeres que se acercaron a ellos haciéndoles preguntas que más te retiraban del camino de Dios, que se unían a los Discípulos. Ya que habían recorrido un largo trayecto, dijo uno de los Discípulos:

   –Tenemos que volver a preguntarle al Maestro el sitio, porque yo creo que vamos por el sitio contrario y no recuerdo adonde vamos.

Miró a los 5 que con él iban, y ninguno recordaba dónde había dicho el Maestro. Echaron paso atrás, y más aprisa volvieron. Al llegar al sitio donde estaba el Maestro, ya recordaron dónde Él los había mandado. No los dejó el Maestro ni que hablaran ni que se disculparan, y oyeron de Él:

   –Habéis estado al servicio de espíritus que están en contra de Mí, que son espíritus diabólicos, y mi Padre en Mí os ha retirado el Mando, y ya habéis quedado sin saber donde ibais, para que volvierais dando desprecio al pecado. Aprended mis Palabras, que siempre son dichas para Enseñanza: “Si vosotros, al llegar las mujeres que por sus preguntas se veían que estaban al servicio de Satanás, les habláis de mi Padre que está en el Cielo y de Mí que soy Dios Hijo por Él enviado, ni ellas siguen, ni vosotros olvidáis el Mando”.

   –¡Sí, Maestro! –todos a una vez contestaron.

Desperté, oí:

Todos querían echarse más culpas que las que habían pasado.

“Fui yo el que más hablé”. Esto lo dijo Santiago, pero los 5 querían ser culpables.

Esto ya les sirvió
cuando alguno preguntaba;
daban la contestación
y con gran rapidez
al Maestro le nombraban.

Ya no oían otras palabras:

“El Maestro ha dicho...
Cuando el Maestro vaya…
Su Reino no es de este mundo…”
–ellos pensaban y hablaban.

¡Qué cierto que si así les hablan a las mujeres,
con ellos, paso no avanzan!

Ellas llevaban veneno
y ellos vivían ignorancia.

Que ignorancia es de Dios,
pero con esta Enseñanza.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C8

miércoles, 18 de febrero de 2015

Éstas son Palabras dichas en la Gloria Celestial

En Sueño Profético hablaban de mí, o sea, dirigiéndose a mí. Nombraban muchos los Libros cuando varias veces dijeron: “Ella”.

Dijo uno:

Aquí se nombra a ella por ser el Instrumento que lleva este Mensaje. Aquí se habla al hombre, pero se ordena al que Dios manda. Dios le da Mensajes y Palabras con Libertad y en la Libertad Dios hace presencia, y ya quita Libertad al que al Instrumento quiera vedarle Palabras que Aquí le han dicho que ahí lleve.

¿Cuántos pensarán pensar y en el pensar se morirán, aunque los vean andar? Pensarán en pillar algo en la lectura de esta grandiosidad que Dios manda que se escriba para que quede sellado todo lo que Aquí se diga. Que luego habrá generaciones que lean con Amor lo que hoy con desprecio miran. Y en esta misma que hoy viven, cuando lleva estas aclaraciones, puede que miren arriba y les haga mucho bien, y ya el pecado olviden. Porque al leer estos Libros jamás de Dios se retiran. Es por esto por lo que Dios manda que se escriba y quede para la Historia que a diario venía un espíritu a la Gloria, que Dios dejaba carne vacía. Que había Arrobos en los que la carne se resistía, pero el Mando de Dios es despegue y alegría.

Desperté, oí:

¿Quién comprendería el Arrobo si ella no lo explicara?

Si fuera sólo para ella era Arrobo sin Palabras, porque jamás escribiría lo que en la Gloria le contaran o lo que viera de vivos que aún andan en la Tierra o lo que hablaran los muertos que Aquí viven sin materia.

Es diferencia, aunque Dios también lo quiera, venir sólo para ti o venir para que quede en la Historia.

Éstas son Palabras dichas en la Gloria Celestial.

El que quiera que las lea y el que desprecio da, a Dios se lo da a conciencia.

Todo lo que diga Dios para que otro lo aprenda es Evangelio de Dios.

Si el hombre quiere cambiarlo no es admitido por Dios.

Todo aquél que diga palabras y diga “me las ha dicho Dios” no puede cambiarse nombre, porque Evangelio es su voz.


***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII - C1

sábado, 29 de marzo de 2014

Palabras dichas a la inteligencia

En Sueño Profético hablaban y decían:

Esto es para la Gloria y para el espíritu que Aquí viene traído por Dios.

Estas Palabras dichas a la inteligencia, luego serán dichas para que la materia oiga, compare y aprenda.

El que oiga hablar y explicar de lo que Aquí le enseñen, claro ve que es actuación de espíritu sin materia.

El espíritu, cuando vive con materia, tiene su tope de saber de Aquí, y por mucho que quiera saber, no llega a descubrir esta Gloria.

El hombre que quiere saber de Aquí por sus propios medios, se encuentra la Gloria cerrada. Y el que quiere saber por Dios, Dios le da la Llave de lo Infinito.

Dios une sus espíritus, los que están Aquí con los que sufren por la incomprensión del que no ama.

Dijo uno:

El que Aquí viene no es por hacer investigaciones, es por amar, por amar a todo lo que Dios manda, por levantar a todo el que ve caído, por evitar que la pureza se manche, porque sus brazos abrazan el sufrir que no ve nadie, porque ha creído en Dios y sufre para igualarle.

Éstos son a los que Dios dice:
“A mi Gloria voy a llevarte”.

Éstos son los que predican
sin predicar enseñarles.

Éstos son los que te hablan
de los ríos, de los mares,
del aire, de la tormenta,
de las ciencias naturales,
de todo lo que el hombre
no puede a ellos enseñarles.

Porque Dios quiere que sepan
un Saber, Saber de nadie,
un Saber que es Dios hablando
de donde el hombre no llega.

Desperté, oí:

El hombre no llega al Cielo
por su forma de saber.

A veces se evita Gloria,
ajustando tres y tres.

A veces él se condena
queriendo tanto saber.

El hombre quiere saber de Gloria,
por saber otro saber.

Y Dios quiere que practique
Evangelio sin leer.

El afán que tiene el hombre,
es saber y más saber,
para decir: ¡Dios no vive!
¡Mi saber es más saber!

Un ¡Dios mío, no sé nada!,
anula todo saber,
porque Dios te enseña entonces
un Mundo que nadie ve.

Nadie puede estar en Gloria,
que Dios aprenda de él.


***

Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag. 47-48-49