En Sueño Profético decían:
La vida de la materia es dura y trabajosa el vivirla, cuando la vives sin pensar que es tiempo breve, cuando te crees seguro de que no mueres, cuando no digas con calma: “ésta es vida de juguete, que aquí estamos de prueba”. Una prueba que te sirve para presentarte a Ésta.
Dijo uno:
Yo siempre iba detrás, cuando viví con materia, del que vivía vida trabajosa por no pensar en los otros que vivieron como él y que el mundo lo dejaron y no dispusieron de tiempo para dar algún encargo; encargo para cuidar algo que él había guardado, de la noche, de los aires, de la lluvia de verano, cuando sin esperar lluvia, estropea lo segado. Este cuido puede ser a un pájaro enjaulado, pero este cuido lo dan a las riquezas de Tierra, a conservar a un cacharro, cuidándolo y poniéndolo con el brillo necesario. También, a veces, conservan de tal manera los pecados, que los heredan familias.
Ahora piensa en el que vive sabiendo que está de paso, adorando sólo a Dios, siguiendo siempre sus Pasos, diciendo: “¿Quién será el dueño de esto en lo que yo no mando y el hombre me ve de dueño y yo como dueño mando? ¿Qué harán de las buenas costumbres que mis padres me enseñaron? Quiero que hasta el respirar tenga adoración al Cielo, que es el vivir de verdad”
Desperté, oí:
Este último vivir
de adoración a esta Gloria,
te hará vivir ahí sin trabajos,
sin pecar y con contacto de Gloria.
Te hará que veas la vida,
larga, suave y contenta.
Amanecerá el día
y pensarás estas palabras
cuando despierto te veas:
¿Podré despedir al día
por vivir hasta la noche?
Si vivo, mándame fuerzas
para estas peticiones.
Que al pecado lo desprecie
como verdugo que viera
“preparao” para mi muerte.
Y que las cosas de este mundo
no me quiten de mi mente
el pensar que estoy de paso.
Que sigo al que estuvo aquí,
y me voy porque viene
el que tiene que cumplir
otro poco de tiempo, breve.
Que esto es nacer y morir.
Que el nacer queda en la Tierra.
Y el morir no existe Aquí.
Si de esa vida te despegas,
ya empiezas Gloria a vivir.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 99-100-101
jueves, 24 de enero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Salario que ningún hombre te podría pagar
En Sueño Profético decían:
Si ella no hiciera Caridad, sería admitido dudar de la Revelación. La Caridad que ella vive es directa de Dios, es Caridad con alegría, Caridad sin descanso, Caridad que ella quisiera que todos practicaran. La Caridad es un deber que todos tienen. Éstos son los que para Dios no tienen deber, o sea, no son responsables –y vi a muchos niños, y el mayor tendría unos 10 años.
Dijo uno:
Estos niños deben ser enseñados a tener Caridad y a que la practiquen, pero estos niños no pueden ser responsables. Son responsables cuando tienen edad de ganar un salario, cuando ya no son niños, cuando ya son hombres. Entonces son responsables si faltan a la Caridad.
Si acudes a donde de ti necesitan, ya estás visitando a Dios, y Dios te lo paga.
Desperté, oí:
Te lo paga con el salario que ningún hombre te podría pagar, y es dándote sitio en su Gloria.
Si a Dios amas, tú en Dios confías. Si Lo amas, buscas donde esté. Y si en Él confías, cuéntate como uno más en su Gloria.
Si acudes al necesitado y acudes por Dios, a Dios sentirás.
Porque peso te quita y palabras que confortan te dará.
Yo, a veces, cogía en brazos
a quien mis brazos no podían,
y no puedo decir cómo,
pero en mis brazos seguía.
Seguía yo caminando,
caminando noche y día,
hasta llegar a dejarlo
en la cama y con comida.
E iba en busca de otro,
y más fuerza ya tenía.
¿Qué duda puede tener,
que no era Dios
aquel que a mí me venía?
Pues se cundió y se cundió,
que no era Juan,
que era Dios.
JUAN DE DIOS
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 100-101-102
Si ella no hiciera Caridad, sería admitido dudar de la Revelación. La Caridad que ella vive es directa de Dios, es Caridad con alegría, Caridad sin descanso, Caridad que ella quisiera que todos practicaran. La Caridad es un deber que todos tienen. Éstos son los que para Dios no tienen deber, o sea, no son responsables –y vi a muchos niños, y el mayor tendría unos 10 años.
Dijo uno:
Estos niños deben ser enseñados a tener Caridad y a que la practiquen, pero estos niños no pueden ser responsables. Son responsables cuando tienen edad de ganar un salario, cuando ya no son niños, cuando ya son hombres. Entonces son responsables si faltan a la Caridad.
Si acudes a donde de ti necesitan, ya estás visitando a Dios, y Dios te lo paga.
Desperté, oí:
Te lo paga con el salario que ningún hombre te podría pagar, y es dándote sitio en su Gloria.
Si a Dios amas, tú en Dios confías. Si Lo amas, buscas donde esté. Y si en Él confías, cuéntate como uno más en su Gloria.
Si acudes al necesitado y acudes por Dios, a Dios sentirás.
Porque peso te quita y palabras que confortan te dará.
Yo, a veces, cogía en brazos
a quien mis brazos no podían,
y no puedo decir cómo,
pero en mis brazos seguía.
Seguía yo caminando,
caminando noche y día,
hasta llegar a dejarlo
en la cama y con comida.
E iba en busca de otro,
y más fuerza ya tenía.
¿Qué duda puede tener,
que no era Dios
aquel que a mí me venía?
Pues se cundió y se cundió,
que no era Juan,
que era Dios.
JUAN DE DIOS
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 100-101-102
martes, 22 de enero de 2013
Mayoría de lo que desea el hombre, te hace perder la Gloria
En Sueño Profético hablaban de los muertos que están vivos y de los vivos que están muertos. Decían:
Hay vidas de sufrimiento, que este sufrimiento les sirvió para estar vivos siempre con Dios en la Gloria. Y hay vidas tan cómodas, vividas con abundancia de todo, empezando por las fiestas que te retiran de Dios, que éstos, aunque los vean vivos, están muertos para Dios.
El sufrimiento, muchas veces, es báscula que te pesa el peso que tú aguantas; que en esto, a veces, hay engaño.
Hay quien cree que aguantaría peso, porque nada le ha pasado. Éstos no sirven de ejemplo, porque no pueden decir: “yo aguanto tanto peso”.
Hay quien saca las uñas refiriendo el sufrimiento de otro.
Desperté, oí:
En vida de fiestas mundanas y sufrimiento sin estar preparado para el sufrir de la materia, puedes estar muerto aunque te vean vivo.
El hombre busca el vivir, el tiempo que está en la Tierra, donde haya más pecado, que lo alimentan el dinero y las fiestas.
De éstos, pocos ganan la Gloria; tan pocos, porque el hombre esto desea.
Sufrimiento recibido diciendo: “Señor, que este sufrir me dé renta para ir enseñando al que también sufrir tenga”.
Al hombre, el sufrimiento,
por chico que sea, le pesa.
Y no sabe que el sufrir
vive siempre en la materia.
Pero si en ti vive Dios,
el sufrimiento se aleja.
Se aleja del espíritu,
aunque quede en la materia.
Mayoría de lo que desea el hombre,
te hace perder la Gloria.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 117-118
lunes, 21 de enero de 2013
Chatarra sin valor
En Sueño Profético decían:
Hay quien se cree eterno y que nadie le hace falta. Esto, el que nunca tuvo enfermedad y dinero le sobró.
Dijo uno:
Yo tuve trato con un hombre que así, como se ha dicho, vivía, y me contó qué le hizo cambiar un día que visitó la tienda de un anticuario. Allí, dice que vio objetos que contaban siglos y siglos de años. Dice que le hizo pensar en lo poco que su vida duraba, comparando con una palangana de loza que allí tenían para vender. Y ya, más le sorprendió, un caldero y un ánfora, que el dueño le aseguraba que eran del tiempo que vivió Dios Hombre. Viendo el dueño su extrañeza y sus seguidas preguntas para saber los años de aquellos cacharros, le sacó unas tenazas de antes del Nacimiento de Jesús, que dice le dijo que el nombre que entonces le daban los más humildes era el de “atizonadora”. Su aspecto era el de no desearla, y su valor superaba todo lo que allí tenían, según este dueño le dijo. Ya sintió vergüenza a su vanidad, pensar que cuando pasaran treinta años, ¿cómo estaría él?, y el desprecio que el hombre le daría. Pero fue mucho peor pensar, cuando vio que el dueño no se ponía de pie por tener sus piernas sin fuerzas de la enfermedad que en él vivía.
Ya le dijo este anticuario:
–Mi enfermedad me ha hecho poner este “vivir”, ya que mi capital perdí y mi salud. Hoy no puedo estar de pie, y tengo que valerme de otro para quitar y poner. Y cualquier desecho de estos cacharros, el hombre pagará lo que el cacharro quiera, obligando al hombre a que lo adore y lo mime y lo presente como fantasía apreciada por el hombre.
Desperté, oí:
¡Cómo va dando la vida vueltas
y parándose en los puntos
que Dios manda!
Este hombre, un buen día,
deseó comprar chatarra.
Chatarra sin el valor
que el hombre más valor daba.
Cuando vio que toda tenía
una vida, pero larga,
se vio la suya tan corta,
que al Cielo fue su mirada.
El dueño le fue contando
como calcar que señalas.
La tienda del anticuario
lo despojó de sus faltas.
Y se salio de la tienda,
los dos con llanto y sin habla.
***
Libro 14 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo II - Pag. 50-51-52
domingo, 20 de enero de 2013
Ceniza o polvo queda
En Sueño Profético hablaban del espíritu y de la materia, del cuido a la carne y del olvido a lo Eterno. Decían:
El sufrimiento de Dios es el desprecio del hombre a su Gloria y las ansias de vivir para la Tierra, sin pensar que en Tierra queda, y al darte sepultura, ya eres pienso de tierra; y cuando escarbe otra carne y quiera ver tu materia, se encontrará que no hay nada; si acaso unos pobres huesos que los despreció la tierra, y cuando pase más tiempo, ceniza o polvo queda.
Dijo uno:
Se va a comparar un algo del espíritu y materia. Hagamos esta visión –y se vio una sepultura de haber sacado la tierra para ver si en el fondo quedaba algo de materia. Nada se podía ver, tan sólo veías tierra–. Ya se vio una mujer de espaldas, con estilo de otra época, que el hombre llama pasado, y la voz del Mando dijo:
Esta es la misma mujer que el hombre enterró su cuerpo, pero el espíritu está donde no existen los muertos. Este espíritu hace visión como si tuviera cuerpo, porque el espíritu es Vida y la carne cementerio, sitio que el hombre no piensa que allí ya queda en deshecho.
Desperté, oí:
Más de un siglo
ya llevaba esta mujer
en la Gloria con los Vivos.
Igual veías su espíritu
que antes de verla muerta.
Porque muerta no existía,
aunque no tenía materia.
Que era lo que vivía,
lo que el hombre ahí desprecia.
Dios deja la sepultura
para que el hombre vea
que de dos juntos que hay,
como espíritu y materia,
el espíritu no muere.
Éste pasa a Vida Eterna,
donde Dios le pone traje
cuando Él visión la quiera.
Este estudio el hombre olvida,
y Dios manda den recuerdo.
Recuerdo, al recordar
que la carne has de enterrar
y el espíritu es eterno.
Pero cuida de que vaya
donde no existen los muertos.
Que los que no están con Dios,
viven en un cementerio.
Éste, puesto ya por Dios.
Por el hombre antes quererlo.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 9-10-11
sábado, 19 de enero de 2013
“El que quiera oírme como él, también Yo lo llamo”.
En Sueño Profético vi unas murallas. Se entraba dentro de las murallas y había un sitio como un palacio o patio, de gente de títulos. Parecía una iglesia pero no tenía Santos. Los asientos eran de piedra. Allí no había nadie ni nada, pero algo había, había el Mando de Dios mandando a las murallas que quedaran en Visión y el espíritu se enterara. Había personas hablando, y allí no veías nada.
Ya dijo una voz sin cuerpo, porque cuerpo no hacía falta:
En este mismo sitio dio el Maestro grandes Enseñanzas. Ya, el hombre tiene estos arcos en otros sitios de pedazos y piedras que se han llevado, y según sea el que roza los arcos, puede tener contacto de sentir de Gloria, si hace vida de su mandar, que el Mando lleva impregnado en las piedras de la muralla y los arcos. Pues en esta Visión que Aquí en Gloria se ha dado, un día quisieron echar a uno, por señalarlo de pecador sin merecer lo digno de oír a Jesús. Viendo Dios Hombre y Maestro el movimiento de empujones y palabras cortadas, que mitad salían fuera y mitad quedaban dentro de la boca, dijo señalando a uno de sus Discípulos:
–Ve por en medio de todos abriendo paso, y dile que venga, y ya él viene dándome a Mí la cara y a ellos la espalda, y luego Le diré que mire a ellos, para que el que quiera oírme como él, también Yo lo llamo.
Cuando llegó el pecador al sitio, se arrodilla y Le dice:
–Señor y Maestro, llevan razón, no debí haber entrado con la vida que hice hasta conocerte a Ti un día que me lo dijo uno del campo, que en su campo estaba yo con él. Ibas Tú con muchos, de espaldas, y tus telas yo vi que a mí me iban hablando. Se venían como para mí. Me puse de rodillas y aunque había otros mirándome, no me contuve mi llanto, y pecado desprecié.
Sólo dijo el Maestro estas Palabras, que sirvieron para que se quedara el que ya no iba más a pecar:
Desperté, oí:
“El que quiera oírme como él,
también Yo lo llamo”.
Estas Palabras sirvieron
para que se conocieran
a los que no dejaran pecado.
Este pecador Lo busca
cuando no hace pecados.
Y Le sirve al Maestro
para dejarlos callados.
Muchos iban a oírlo
con sus pecados guardados.
Él, cuando ya se presenta,
iba libre de pecado.
Esperaba su Perdón,
si podía ser alcanzado.
Él nunca hubiera dicho:
“Maestro, éste ha pecado”.
***
Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pag. 56-57-58
viernes, 18 de enero de 2013
Mensaje de miedo
En Sueño Profético decían:
Si hicieran un pensar, el que está en contra de Dios viviría cubierto en miedo cuando viera este seguir que Dios manda desde el Cielo.
¿Quién puede subir estos Escritos donde los han subido, sin poderoso de la Tierra decir: “yo puedo subirlos por el Poder que Dios a mi cuerpo deja”?
Esto, el Elegido no se lo ha oído a ninguno. Él va dando reverencia a los grandes de la Tierra y a los chicos. Él recibe el mal trato por decir que Dios existe, y que lo lleva a su Gloria, donde materia no existe.
Si el hombre pensara esto, vería que era Dios el que a Ella la lleva.
¿Quién puede nadar donde grande corriente hubiera, que arrastrara toneladas? Pues más difícil es llegar donde estos Escritos llegan y no los pueden parar.
Si el hombre pensara esto, miedo le daba el pensar: “Si todo lo que yo tengo, me lo tengo que dejar y presentarme sin cuerpo Al que no hay ser con vida que engaño Le puedan dar”.
Si el hombre pensara esto, echaría el paso atrás, aunque Aquí ya no sirviera.
Dijo uno:
Este Arrobo no dicta lo que el hombre no quiere Dios que lo sepa.
Este Arrobo, haces números, y te da justa la cuenta, cuando pienses a los sitios que han llegado estas Sentencias.
Desperté, oí:
Es el Mensaje de miedo,
cuando pienses en la muerte,
que la muerte es a tu cuerpo.
Al espíritu no lo mata,
porque es uno que flota,
que no llegan las balas.
¡Qué cierto que dan mal trato,
y se enfrenta indiferencia,
el que más puede en la Tierra
cundir estas Palabras,
que las llevan sin materia!
Éstos creen que sus cargos
después de muertos les sirven.
Y no saben que el espíritu
deja muerte y él vive.
El hombre cree que es algo,
y no sabe que si no ama a Dios,
no sirve.
¡Qué miedo le llegará
al que vea que esto sigue!
***
Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - Pag. 71-72-73
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