domingo, 7 de abril de 2013

Esclavo de la materia

En Sueño Profético decían:

Hay quien gana perdiendo el tiempo. Esto dice el que no ama: peder el tiempo, le llama, a vivir poco para lo material y no tener descanso en lo espiritual.

Hay quien vive sólo para lo material y está a la obediencia de lo innecesario. El que no esté entregado a Dios, vive a las órdenes de lo material. La materia hace esclavo al espíritu. El espíritu que practica la Palabra de Dios, con facilidad vive su materia. La materia enseñada por el espíritu, se nota en lo sencillo que te habla de todo lo material; importancia que para éste nada tiene, diciendo materia.

Hablaba uno, esclavo de la materia, con otro sin darle valor a nada que no fuera de Aquí.

Dijo el materializado:

   –Este año, mi amigo, diez fincas ha heredado, y con lo que ya tenía, un castillo y una finca, que la linde da al otro lado del río... ¡Esto es tener un amigo!

Un poco se contuvo el que ya vivía Aquí:

   –¿Ya has terminado con tu amigo el del castillo, las fincas y la linde pasando el río? Pues mi amigo no tiene nada más que a Dios, y cuando se queda solo, Dios le hace una Visión y le presenta la Gloria, y le da una explicación, que luego, él, nos lo cuenta, y ya nos sobra de “to”, pero nos faltan palabras para dar gracias a Dios, por mandarnos un amigo que en él oigamos su Voz. ¡Esto si que es un amigo! Y este amigo es para “tos”, “pa” el que pecó y no peca, “pa” el que no creyó y hoy cree, “pa” el que no quiso buscar donde estaría un pobre que hiciera él caridad, y una vez que la hiciera, ya tenía a Dios que amar. ¡Esto si que es un amigo! ¡Y este amigo es pa “tos”!

Desperté, oí:

El amigo que es amigo,
es el espiritual.

Y el que te manda a la Gloria,
es el que en él habla ya,
dando su Misericordia.

Éste no tiene ni duda,
que es el Rey de esta Gloria.

Cuando hables de un amigo,
nunca nombres su caudal,
pero sí te recomiendo,
que sea espiritual.

¿De qué te sirve el amigo
que a Dios no nombra “pa” “na”,
y alardea de millones
que Dios le quiere dejar?


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 197-198-199

sábado, 6 de abril de 2013

“Yo soy la Verdad y la Vida”

En Sueño Profético decían:

Este es mi Reino, el que el hombre destruir quiere.

Ésta es la Gloria de Dios Padre, la Gloria de Dios Hijo, y Yo soy el mismo Dios.

“Yo soy la Verdad y la Vida”. Esto fue dicho por mi Padre en Mí.

Mi Padre quiso bajar a la Tierra, se hizo Hombre, y ya enseñaba Dios Padre en Dios Hijo, que todo era el mismo Dios. Aunque mi Presencia era Materia, mis Palabras eran Dios.

El Hombre mata mi Carne y mi Padre le da la Resurrección, y hoy está la misma Carne con el Padre, que son Dos, pero que sólo un Dios hay.

Dios en Esencia soy Yo, Dios que me hice de Carne, y Dios Padre manda su Espíritu a que se comunique a la Carne.

Todo esto fue dicho por Mí, que Lo dijo en Mí, mi Padre.


Desperté, oí:

Hoy da Dios mismo su Nombre, aunque todo lo dicho es Dios.

Dios Saber, que el saber humano no sabe nada de este Saber.

Dios, Amor del que Lo quiere, y refugio del pecador.

Dios, Refugio del que el pecado lo aparta y ya sigue a Dios.

¿Por qué el hombre no abriga
las Palabras de este Dios?

¿Por qué no estudia las frases
que Él mismo las dictó?

Aunque siempre es el mismo Mando,
aunque oigas otra voz,
es Dios el que comunica,
Arrobo y Revelación.

Ya te pueden dar el nombre
de otro que ahí vivió,
que el que a éste comunica,
es tan sólo el mismo Dios.

Hoy ha dado la Palabra
y ha dado la Explicación,
Dios Hijo, que es Dios Padre,
aunque Aquí Viven los Dos.

Está claro para el que ama,
que Dios se hiciera Hijo y Hombre
para que todos se amaran.

El hombre no tiene Amor,
y con Matarlo, Amor paga.

Si estudias este Mensaje,
se te cambiará la cara.

Porque Dios dice en su Gloria
lo que hace el que no ama.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 26-27-28

viernes, 5 de abril de 2013

Constante adoración

En Sueño Profético decían:

Si el hombre creyera en Dios, buscaba su Camino. Y si Lo amara, no podía pecar.

El Amor a Dios te obliga, sin obligar, a constante adoración.

Dijo uno:

Se adora cualquier objeto
que tuvo alguien que amaste,
algo de alguna familia
que como herencia tomaste,
algo que el dueño adoraba
y tú heredas el adorarle.

Pues figúrate si amas a este Dios,
cómo debes de adorarle,
y saber que Él te guarda
en su Gloria incomparable
a los que antes que tú
su Gloria Él quiso darles,
porque ellos la pidieron
en su forma de adorarle.

Éstos no hicieron pecados,
pecados de perdonarles.
Éstos, si hicieron intento,
pronto llamaron al Cielo
por el pecado tentarles;
pronto dijeron: “¡Dios mío!,
si peco, ya no Te amo;
si peco faltan raíces,
porque Amor con pecado
es un dice que no dice”.

Ya, el que dice que cree y no busca,
no cree.
Puede que escarbes buscando el tesoro y no esté,
pero no puede ser saber donde está
y no querer escarbar.

Desperté, oí:

Estos Dictados, al leerlos,
se nota que no son de Tierra,
donde va letra con punto y
punto “pa” que se entienda.

Se ve su Literatura
de una riqueza sin hombre.

Sin hombre con su cultura,
universidad y Premio Nóbel.

Estos Escritos dictados
con Mando de Aquí del Cielo,
los dictan hombres de Dios,
que Sabios sí fueron luego.

Hombres que fue amar primero,
buscando Sabiduría
que Dios mandara del Cielo.

Luego cogían el saber
de la cultura de libros
que Dios manda el aprender.

La grande Literatura
es la dictada del Cielo
que ahí fueron grandes hombres,
y en Gloria lo siguen siendo.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 168-169

jueves, 4 de abril de 2013

Antes muerta que callar mis palabras

En Sueño Profético decían:

No hay quien ame,
y amando, deje de amar.

No hay quien busque queriendo,
y ya que ha encontrado,
olvide el buscar.

No hay quien diga ¡Dios mío!,
queriendo engañar,
si ese ¡Dios mío!
sale de un gran amar.

¡Es tan sencillo el querer
cuando Amor habita ya!  

Es triste y causa pena,
que pocos quieran amar.

No hay quien quiera seguir a Dios,
y le canse este caminar.

No hay quien llore a Dios
arrepentido de su mal,
y Dios le nombre pasado
sin quererlo perdonar.

Yo pregonaba su Amor,
y daban ganas de amar,
pero el hombre perseguía
esta forma de enseñar.

Yo enseñaba sin libros
ni textos que el hombre hiciera.
Yo contaba lo que oía
que Dios me decía sin habla,
o lo que Dios me ponía
en Visión, que no había nada.
Ni había habla ni Visión
para aquel que a Dios no amara.

El que a Dios quería ver,
antes de oír mi habla,
me buscaba para decirme:
Teresa, ven a mi casa,
que mi familia te espera,
y llena tienes la casa
de buena gente que quiere
que enseñes a que Amor nazca.

Ya me entraba una alegría
y un fuerza en mis palabras,
que pararlas no podía,
y antes muerta que callarlas.

Estas Palabras de Dios,
que Dios te da para darlas,
si no las dieras serías
alma, pero endemoniada;
ya faltabas a la Obediencia,
y a Luzbel dabas compaña.

Desperté, oí:

Antes de no obedecer,
que Dios me mande martirios,
dejándome con Luzbel.

Yo no callaba el Amor
que dentro de mí vivía.
Yo no podía mandar
al que del Cielo venía,
y otras veces me llevaba
haciéndome compañía.

Cuando ya me despertaba
de aquel sueño sin dormirme,
era cuando notaba este Amor
y pensar el perseguirme.

¡Qué lástima que no busquen!
¡Qué lástima que no sientan!
¡Qué lástima que no sigan
persiguiendo a muchos hombres
por éxtasis que tuvieran!

¡Si el hombre se dedicara
a buscar como las fieras,
a este Amor, que a más lo busques,
más quiere Dios que Lo quieras!

Yo fui fiera en defender
las Palabras de mi Dios,
y a Dios nunca Lo enfadé.

Si callo por obediencia
al que con Dios hoy no está,
yo tampoco voy a la Gloria,
y hoy le sirvo a Satanás.

Yo tenía que ir gritando
el Mando de este Mandar.
Aquel que sienta este Amor,
imposible este callar.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 179-180-181-182

miércoles, 3 de abril de 2013

El hombre debería enseñar esta Enseñanza

En Sueño Profético vi mucha gente, y una voz dijo:

Estos cuerpos están muertos, pero el espíritu vivo. Éstos no quisieron muerte para el espíritu. Ponían el cuerpo después, y primero el espíritu.

Esto, si Aquí no se vive y se explica, nadie sabe del espíritu con estas aclaraciones que no admiten estudio para decir: “es verdad”.

Dijo uno:

Del espíritu no sabe el hombre, no habla y no enseña. Cuando debía ser la primera enseñanza que el niño tuviera.

Espíritu, nombrarlo con grande preferencia al cuerpo. Enseñar que Dios es Vida en espíritu y cuerpo, pero al cuerpo le retira la vida. Al espíritu no le retira la vida, pero al que no Lo quiso sí lo aparta de su Reino, y ya es espíritu muerto en el contacto de Dios.

Es vivo para ir en contra del Mando de Dios. Es vivo para llevar al cuerpo, mientras tiene vida, al pecado. Y es vivo para hacer servicio a Satanás. Este espíritu coge disfraz y acción de mil maneras.

Esto, a más practiques la Palabra de Dios, más notarás lo que es de Dios o lo que es engaño. Por eso, tanto se repite en Gloria que el hombre debería enseñar esta Enseñanza.

Desperté, oí:

Da descontento el pensar
que a hombres con mucho estudio
no les puedes del espíritu hablar.

Hablar lo que enseñan en Gloria
y que pueden comparar.

Que con los siglos que han pasado,
cuando el mundo Dios creó,
no puede tener reforma:
espíritus buenos, espíritus malos.

Cuerpo que rechaza bienes que tenga
cuando le llegue la muerte,
y su cuerpo quedará
como el que vivió miserias.

¡Ves cómo al cuerpo no le sirve
tanto cuido que le tengas!

Vive sólo para Dios
el tiempo que estés en la Tierra.

Que una vez que entierren el cuerpo,
no sirve dinero ni influencia.

Todo es mala enseñanza
que tiene el hombre en la Tierra.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 18-19-20

martes, 2 de abril de 2013

Las Leyes de Dios no son leyes, son “llamadas de Amor”

En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios o las leyes de la Tierra. Decían:

Las Leyes de Dios, si no las cumples, son algo que a cumplir te lleva, son algo que sale de dentro, que tú llamas desde fuera. Las Leyes de Dios, si las cumples por miedo, no lo haces por Dios.

Dios se ofrece al hombre como Refugio, como Medicamento para el espíritu, como Bálsamo que suaviza la herida, que si tú eres constante, este Bálsamo te cura.

Las Leyes de Dios no son leyes, son “llamadas de Amor”. De un Amor que, viéndolo, ves a Dios. Y en las leyes del hombre te retiras de Dios.

Dios no puede aceptar las leyes del hombre. Dios permite, pero no acepta. Aceptar lo del hombre sería haber dos Dioses, y ya se discutirían las Leyes del espíritu, que son las que Dios tiene.

Desperté, oí:

Es poco comparar, gigante y enano:
Ley de Dios, ley del hombre.

El que cumple las Leyes de Dios,
si pone Amor delante,
a nada le ve trabajo,
y hasta el cumplir lo agranda.

El que cumple las del hombre,
les pone gran importancia
porque el miedo va delante.

Y una vez que no las cumpla,
puede algo grave pasarle.

Luego, estas mismas leyes
las quita otro que mande.

Dios Único y Poderoso,
sus Leyes son: mucho amarle.

Y en este amarle mucho,
Él siempre ya va delante.

Cumple las Leyes Divinas,
y no cumples, que es amarle.


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Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 160-161-162

lunes, 1 de abril de 2013

Pídele a Dios que siempre sepas aceptar el sufrimiento que llegue

En Sueño Profético decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que tienes que hacerlos chicos. Y así vas desatando aquello que hacías mayor con tu sufrir y tu llanto.

Que esto, casi siempre te enfrenta con Dios, pidiendo cuentas y queriendo enmendar los Caminos de Dios.

El sufrimiento recibido, pidiéndole a Dios ayuda, ayuda mandan del Cielo para pasar ese camino, que tiene que seguir a la vida mientras que esté vivo el cuerpo.

Dijo un espíritu de su Gloria:

El medicamento para el grande sufrimiento es llamar a Dios, de palabras o de acción.

Que ¿cómo es esta llamada?: mirando al Cielo y guardando la calma, no dejando que la Paz se vaya. Porque Paz con alboroto, la Paz allí no se queda. La Paz se queda contigo, por mucho sufrir que tengas, si tú dices:

Señor, ¿cómo llevo este sufrir?

Que yo no ofenda ni callando, cuando oiga: “Dios, ¿por qué lo has permitido?”. Que yo aquí dé la respuesta: “¿Tú has visto a una madre buena negar la comida al niño?”. Quien esto lo censurara, ni a Dios quería, ni sabía valorar la palabra hijo.

Desperté, oí:

Si la madre no niega la comida,
¿cómo Dios se va a negar
a no dar respuesta a tu petición?

Lo que pasa
es que tú no lo entenderías,
y lo que al niño no le pasa,
a ti te pasaría.

El niño, con su llanto,
más lo acunas.
Y él, al final,
duerme en tus brazos.

El que ya dejó de ser niño,
cuando llegan contrariedades,
estas palabras le oyes:

“Dios, ¿por qué lo has permitido?”.

Y te retiras de Él,
cogiendo otros caminos.

Y agrandas el sufrimiento.

Pídele a Dios,
en el día y en la noche,
que siempre sepas aceptar
el sufrimiento que llegue.

Que hay sufrimientos que llegan
para ver cómo respondes.

El pensamiento cogido
como niño acunando,
piensa que ya llega el día
que se marcha de tus brazos.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. 173-174-175