miércoles, 7 de agosto de 2013

Libertad

En Sueño Profético hablaban de la Libertad, de ser libre en todos tus actos. Decían:

La Libertad la practica
el que a Dios no ama.

La Libertad es peligrosa
y todos no pueden usarla.

La Libertad hay que tratarla
como medida que mides
del líquido que derramas.

Que con una gota más,
si la medida esta llena,
ya rebose le verán.

El que ama a Dios,
en todo pone el Amor,
en todo lo que Dios manda,
y ya no puede usar Libertad.

¿Quién usaría Libertad para no acudir al hijo, cuando lo oiga con desesperación llorar en su primer año de vida, que ni habla ni anda, que sabes que no podría contar el mal que tú le hicistes usando la Libertad?

Pues si numeras todo lo de esa vida, verás que la Libertad la coge el que no pone el Amor de Dios por delante de todos sus actos.

Desperté, oí:

Pon Amor de Dios
en lo que es tuyo
y en lo ajeno.

En lo que es tuyo lo desprecias.

En lo ajeno, dices:
“Señor, líbrame de que use la Libertad”.

Y si estás debajo de techo,
ya en la calle miras al Cielo
y a Dios las gracias Le das diciendo:

“Señor, nadie me podía ver,
pero Tú me estabas viendo”.

“Señor, el que usa Libertad
no cumple tus Mandamientos”.

De la Libertad te sale el crimen,
el robo y el adulterio.

Y el que no ame a Dios,
más Libertad está viviendo.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 122-123-124

martes, 6 de agosto de 2013

Dar buen pago al que espera mal cobro

En Sueño Profético decían:

Enseña más el Amor que la fuerza; te hace volver el buen trato y el mal trato te retira.

No hay represión mayor, que donde hiciste un mal te devuelvan un bien.

La moneda pagada con el mismo valor que te la dieron, es del hombre el pago.

El pagar bien, sin ocuparte del pago que a ti te dieron, esto es de Dios.

Dijo uno:

Esta es la Enseñanza que el hombre no practica, a pesar de que Dios no deja de recordarla. Pero Aquí no entra la persecución a Dios, a sus santos y a su Gloria. Este cambio de moneda es dar buen pago al que espera mal cobro, porque mal trabajo hizo en el trabajo de su comportamiento.

Desperté, oí:

Cierto que queda de estatua de piedra
el que reciba el bien
por el mal que hizo,
sin recordarle sus daños.

Pero que el mal no sea hecho
sabiendo que a Dios
va haciéndole el daño.

Ya lo dice en el Arrobo,
que ésos son otros daños.

No es lo mismo jinete
que va corriendo y pisando
sin ocuparse del trote
porque en llegar va pensando.

Que el que monta con la ira
para ir pisoteando,
haciendo carnicería
la carne que va dejando.

Aquí tienes que apartarte
porque van endemoniados.

Y Dios los dejó sin Luz
con el nombre de condenados.

Para que por donde vayan,
sean conocidos
con el nombre de diablos.


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 3-4

lunes, 5 de agosto de 2013

Cundir es llenar Gloria

En Sueño Profético decían:

Dios no bajó a la Tierra para un grupo de hombres. Dios bajó para el mundo entero, para que hablaran de su Gloria los que Lo amaban; para que el que había oído hablar de Él, lo comprobara con su presencia y se fuera cortando el pecado; para el pecador que estaba pecando, que lejos veía la Gloria, y cuando del Maestro le hablaran no podría seguir pecando porque el pensar ya no lo dejaría cuando oyera su Enseñanza; para que el poderoso no viviera ajeno del que limosna pedía, para que no dijera: “Dios te ampare”, dejándole el cesto vacío, para que pensara: “El mismo que a mí me consiente las sobras, puede hacer que no me llegue”; para que el que pide, nombre a Él y no pida con golpes ni con palabras de muerte. Para todo esto vino Dios –dicho ahí del hombre–. Aquí se dice bajó, por estar arriba en Gloria enseñando y dando explicación; para que cuando enseñen en materia, sepan descifrar estos Arrobos, que puede que el más listo no comprenda, no comprenda cuando cierre las puertas al que Dios manda.

Repetían mucho:

Cundir es llenar Gloria. Cundir es propagar la salvación del espíritu. Cundir es buscar terrenos, echar semilla, y habrá Recolección Eterna.

Desperté, oí:

No habla Dios a un hombre, es que habla a través de un hombre.

Esto, antes de bajar a la Tierra y después de que se subió al Cielo.

Ya, cuando Lo vieron un Hombre, caminando para enseñar su Doctrina,
no habló a través de nadie.

Era el mismo Dios en Espíritu y Carne.

Su caminar no paró, y oyendo: “¡crucificadle!”, el caminar no dejó.

El Padre vivía en Él, y tenía que publicarse.

Él no podía callar, porque el Mando era del Padre.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pag. 3-4

domingo, 4 de agosto de 2013

Comida guardada, y hambrientos que morían

En Sueño Profético decían:

Si Dios no tuviera Elegidos y desde que hizo el mundo nadie Lo hubiera visto en las mil formas que Él tiene, cada hombre haría un Dios a su manera.

Que piense el hombre, que con esta Comunicación diaria, “los cerca” y “los lejos”, ¡qué trabajo más grande le cuesta al Comunicante que digan: “es cierto, aquí Dios habla”!

Que éstos son los espíritus del mal que se apoderan del que no está reforzado de la Palabra de Dios, aunque lo oigas de Dios hablando. Si este hablar de Dios lo sintieran, ¿quién mejor para cundir que la Iglesia?

Dijo uno:

Si Esto quedara en silencio, la actuación no era de Aquí, donde no existe el cuerpo.

Tú coge justificantes de los seglares, y que vayan a la Iglesia con respeto, con Amor a Dios y sin callarse.

Dios Hombre, en su Vida pública, quiso que todos Lo siguieran.

Él no obligó como Dios que era. Pero si uno no le servía, Él ya lo dejaba fuera, y seguía a más buscando para que cundieran que era Dios.

El que no lo cundía, no Le servía. Era comida guardada, y hambrientos que morían.

Sus Palabras siempre son Vida, y tenerlas en silencio es condena que se firman.

Tú sigue camino adelante, que siempre habrá quien espere al caminante.

Desperté, oí:

Si hoy Dios no mandara Mensaje,
se alegraban los demonios.

Que son los que ponen el engaño
a escondidas o con descaro.

Dios sigue mandando Mando
hasta que el mundo se entere
de lo que Aquí está pasando.

Tú coge al que más te sirva
y que te oiga Palabras
que vean que son Aquí dichas.

Si estas Palabras cambiara
con faltas que cree que fueran,
ya no te sirve, por tratarte
como se trata en la Tierra.

Que sólo oigan tu Mando,
y ya no te ven persona.

Éstos Le sirven a Dios
para cundir que Esto
está dicho en la Gloria.

Que puede que este cundir
te ayude a subir la cuesta.

Que Dios Allí da respuesta
al que Le cundió el “Decir”.

Que la respuesta es vivir
sabiendo que Él te espera.

Pero ¿qué puede decir
el que dejó la materia
y no quiso saber nada
de un Dios que sabe
si Lo amas o Lo desprecias?

El que Lo ama,
se nota en el cundir,
en no cansarse,
o en la Obediencia.

En el cundir,
es avaricia lo que siente,
y más quiere repartir.

En el cansarse,
no lo quiere ni decir
para que no se lo paren.

Y en la Obediencia,
da grande tranquilidad
en la forma que lo acepta.


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Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 164-165-166-167

sábado, 3 de agosto de 2013

Dios siempre está delante del hombre

En Sueño Profético decían:

Es falta de sentido común decir que amas a Dios, pero que no quieres hablar con el que dice: “Dios habla en mí”; esto es pedir comida, tener hambre y cerrar la boca; esto es ver el difunto y no aceptarlo hasta que leas el certificado de defunción.

Cuando Dios Le habla al hombre, el que quiera saber si es verdad, no le hace falta nada más que querer saber de Dios, y ya Dios hará que éste lo vea a Él.

Dios no habla para que su Palabra sea un comentario más para el hombre, Dios habla para que tú sepas que Dios Vive y para ver si tú Lo amas, y para que el que Lo ame, disfrute de esta Gloria, Lo ame más y enseñe a que Lo amen otros.

De Dios se habla como si Dios no estuviera siempre delante.

Desperté, oí:

Dios siempre está delante del hombre.

Pero si no Lo amas, no Lo ves.

No Lo ves y Lo ofendes.

Y Él te ve, te oye y te deja que Lo ofendas.

Hay quien cree que callando no ofende a Dios.

A Dios Lo alabas con hechos y palabras.

Y con tu silencio puedes ofenderlo.

Tú puedes tener silencio de palabras y guerra de espíritu en contra de Dios.


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág.

viernes, 2 de agosto de 2013

“Yo no sirvo ni para desatarle las sandalias”

En este Sueño Profético hablaban de Juan. Decían:

Juan tenía Poder del Maestro para hacer en su Nombre lo que al Padre le agradaba. Este Espíritu que a él le mandaba, más tarde sería Maestro; ya, Dios Hombre, Maestro y Profeta; Hombre sin intervención de materia; Maestro para enseñar a retirarte del pecado; y Profeta porque la Palabra no era suya, era del Padre, de quien también era su Espíritu y su Mando. Esto era el mismo Dios hecho Carne. Pues con todo lo que Dios le dio a Juan, Juan decía esta hermosa frase: “Yo no sirvo ni para desatarle las sandalias”. Esto debía de servir de ejemplo para tantos cuantos lo hubieran leído. Cuando coge de Portavoz y Lugar para hablar al hombre, este Lugar tiene que ser reverenciado.

Desperté, oí:

El que no te reverencie, Yo Me aparto.

El Lugar que Yo habito, no ofende al hombre. Este Lugar es vigilado por Dios Padre, sabiendo las ofensas que le hace el hombre.

Escrito está: “El que va en contra del Hijo, va en contra del Padre”.

“Y el que insulta al Profeta, más le hubiera valido no haber nacido”.



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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 130-131

jueves, 1 de agosto de 2013

Donde dos aman, no hay contra

En Sueño Profético hablaban dos hombres del Amor a Dios. Se daban razones humanas, no mal dadas para el que no hubiera amado mucho. Esto era refiriendo un caso que en su vida con materia presenciaron estos dos hombres a otros que discutían cómo había que vivir para decir “yo amo a Dios”. Éstos querían que el Amor a Dios fuera pesado, que si tú tenías unos gramos de Amor a Dios, ya podías decir: “yo amo a Dios”.

Dicen éstos, que fue llegar Teresa, y quedar silencio a las palabras que se oían con la firmeza de esta Teresa. De esta Teresa, que era ansiedad lo que tenía para que todos amaran.

Ya es esto de Teresa:

Estáis discutiendo el Amor a Dios, y para acabar la discusión, tenéis que amar. Donde dos aman, no hay contra. Donde dos aman, hay más Amor porque el grande Amor se junta y ve la misma visión. Si el Amor fuera pesado, ¿dónde encontraría yo un peso que me pesara el Amor que tengo yo? Si este peso que yo tengo es el que me da la fuerza para enfrentarme yo al hombre mientras viva con materia, que luego amará mi espíritu sin oír tantas ofensas. Sin oír, porque si oyes, ya te encuentras libre y suelta, tan sólo al Mando de Dios, sin vivir nada de Tierra, porque en la Gloria de Dios, el discutir no se encuentra.

Desperté, oí:

Yo discutía con el hombre
que ya discusión tenía.

Éstos hablaban de Dios,
diciendo que Lo querían,
sin obediencia a su Voz.

Si hubieran puesto en un peso
el Amor que a Dios tenían,
queda el peso como estaba,
porque Amor aquí no había.

El Amor no tiene peso
cuando más quieres amar.
El Amor no se discute
cuando Amor te oyen ya.

Yo discutía el Amor
para que el que tuviera Amor,
enseñara más a amar.

El Amor que yo sentía,
yo tenía que publicar
para que todos amaran
y no callaran el amar.

Si tú sientes este Amor,
das palabras al sentir,
pero palabras de Amor.

¡Ay Amor que en el sufrir,
va la alegría de Dios!

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 150-151