En Sueño Profético se oía a Dios Hijo estas Palabras:
“No valoran tu presencia porque no creen en mi Existencia”.
“Si el hombre creyera que después de muerto tiene que ser por Mí, en mi Padre, juzgado, buscaba a quien Yo doy mis Palabras para todos los que quieran oírlas”.
“Si el hombre las desprecia, cómo va, luego, su espíritu a vivir en mi Gloria, donde no existe nada más que mis Palabras, que son la Vida del espíritu”.
“Los hipócritas saben que existo, pero no aman a mi Padre ni a Mí, que somos el mismo Dios. Rezan el Padre Nuestro profanando, porque no cumplen ni aceptan”.
¡Hombres culpables del mal que hoy existe en la Tierra!
¡Te alabamos, Señor! Esto fue dicho en la Gloria.
Desperté, oí:
¡Gloria, Señor, en la Tierra
que el hombre a Ti te niega!
Porque si no Te negara,
en la Tierra Gloria había,
porque Gloria es tu Presencia.
Eran Palabras con Fuerza,
que no podías dudar
que el mismo Dios las dijera.
¡Qué fondo tienen las Palabras
que Dios Hijo dice
en Arrobo al espíritu!:
“No valoran tu presencia
porque no creen en mi Existencia”.
Valorar es saber
y entender lo que valoras.
Si no crees, no valoras;
desprecias, pisas y ofendes,
quitando el valor
que otro ve que tiene.
El hombre valora el tiempo,
que es lo que menos manda.
Le valora el tiempo a Dios
para oír sus Palabras.
Y a la Llamada de Dios no acude
porque el tiempo le hace falta.
Si el hombre pensara en el tiempo
que está al Mando de Dios,
contaría con el tiempo,
con esta contestación:
“Ahora, en este momento,
me está dejando el tiempo Dios”.
“Puede que en este momento
el plazo se me cumplió,
y lo que iba a hacer luego,
sin hacer se me quedó”.
***
Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 3-4-5
sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
El freno y el pensar
En Sueño Profético decían:
Al hombre le hace falta el pensar. El pensar te hace que frenes. Y el frenar es imprescindible para el hombre.
Dijo uno:
El hombre no puede ser hombre de Dios si no frena en sus momentos. El hombre, por buena presencia que tú le veas, si no sabe frenarse, no puede ser hombre de Dios, y por consiguiente, Dios no quiere su amistad. El hombre que vive su vida sin preocuparse de frenar, vive en peligro para el espíritu, y también para la carne.
Mi padre, siempre que nos levantábamos de la mesa después de la cena, éstas eran sus palabras a sus tres hijos, contándome yo: “Pensad mañana como hoy habéis pensado: en no hacer nada que os dé arrepentimiento. Id siempre preparados y frenad a tiempo, que el freno y el pensar, os darán Paz de Dios, y a Dios tendréis contento. Siempre que veáis el peligro, echad el freno”. Y seguía con sus palabras, y nosotros aprendiendo. Por eso, yo recomiendo el pensar, antes de hacer nada mal hecho, porque no hay cosa mayor que la entrada en este Reino.
Desperté, oí:
Este padre fue un hombre
que nunca hizo nada mal hecho.
Si algo veía en el camino
que al final no era derecho,
pronto frenaba la acción,
si así era, o de palabras.
A todo lo que iba a hacer,
primero el pensar le daba.
Esto, dice que hace falta
para la vida del mundo,
que te engaña y te maltrata.
Te engaña cuando te ofrece
todo lo que ahí se acaba.
Te engaña cuando el pecado
te lo envuelve diciendo:
“no es cosa mala”.
Te engaña porque se alegra,
y risa en tu llanto manda.
El que piensa lo que hace,
el freno le quita marcha.
***
Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - Pág. 31-32
Al hombre le hace falta el pensar. El pensar te hace que frenes. Y el frenar es imprescindible para el hombre.
Dijo uno:
El hombre no puede ser hombre de Dios si no frena en sus momentos. El hombre, por buena presencia que tú le veas, si no sabe frenarse, no puede ser hombre de Dios, y por consiguiente, Dios no quiere su amistad. El hombre que vive su vida sin preocuparse de frenar, vive en peligro para el espíritu, y también para la carne.
Mi padre, siempre que nos levantábamos de la mesa después de la cena, éstas eran sus palabras a sus tres hijos, contándome yo: “Pensad mañana como hoy habéis pensado: en no hacer nada que os dé arrepentimiento. Id siempre preparados y frenad a tiempo, que el freno y el pensar, os darán Paz de Dios, y a Dios tendréis contento. Siempre que veáis el peligro, echad el freno”. Y seguía con sus palabras, y nosotros aprendiendo. Por eso, yo recomiendo el pensar, antes de hacer nada mal hecho, porque no hay cosa mayor que la entrada en este Reino.
Desperté, oí:
Este padre fue un hombre
que nunca hizo nada mal hecho.
Si algo veía en el camino
que al final no era derecho,
pronto frenaba la acción,
si así era, o de palabras.
A todo lo que iba a hacer,
primero el pensar le daba.
Esto, dice que hace falta
para la vida del mundo,
que te engaña y te maltrata.
Te engaña cuando te ofrece
todo lo que ahí se acaba.
Te engaña cuando el pecado
te lo envuelve diciendo:
“no es cosa mala”.
Te engaña porque se alegra,
y risa en tu llanto manda.
El que piensa lo que hace,
el freno le quita marcha.
***
Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - Pág. 31-32
jueves, 28 de noviembre de 2013
La falta de creer Aquí
En Sueño Profético decían:
La falta de creer Aquí, hace que el hombre se porte mal ahí.
El hombre no tiene motivos para ofender a Dios si pensara: “Él tiene la llave de mi vida; y el Mando para, después de enterrar mi cuerpo, mandar el espíritu al Infierno”.
El hombre debía de sufrir cuando viera que a Dios no buscaban, cuando sus Palabras cayeran en oídos sordos para él.
Dijo uno:
Si el hombre creyera que después de la muerte empieza la Vida –y ya sin muerte–, no ofendía tanto a Dios como Lo ofende.
El que en Dios cree y a Dios ama en la muerte de un ser querido, dice: “Señor, gracias, yo sé que está contigo”.
¿Cómo vas a ofender en la Tierra a un superior que vida te deja? Pues los días que vivas son gracias que debes.
Y mete en la cuenta a algún ser querido que cerca tuvieras, cerca no de distancia, cerca de cariño... El que cree y ama, mira para el Cielo y dice:
Dios mío,
antes de ofenderte,
mándame castigo:
que vea sufrir
al ser más querido.
Antes de ofenderte,
mándame a algún sitio
que vea sufrimiento;
que el mío, al pensarlo,
ya lo vea chico.
Señor, dame Luz,
que vea tu Camino.
Señor, dame fuerzas,
que las necesito;
porque soy débil
y poco Te sigo.
Señor, dame Fe,
o dame castigo.
Desperté, oí:
Alaba a Dios en el sufrir,
y verás peso quitarte.
Piensa en el que más sufrir tiene,
aunque veas silencio grande.
Nunca Le digas: “no puedo”.
Porque el sufrir que Dios manda o permite,
lleva su altura y su peso.
El hombre ofende a Dios
porque no ama ni cree.
Si ama, alaba;
y si cree, teme.
¡Qué pena tiene que ser
el quererlo por temerle!
La pena es que te das cuenta
cuando remedio no tiene.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 93-94-95
La falta de creer Aquí, hace que el hombre se porte mal ahí.
El hombre no tiene motivos para ofender a Dios si pensara: “Él tiene la llave de mi vida; y el Mando para, después de enterrar mi cuerpo, mandar el espíritu al Infierno”.
El hombre debía de sufrir cuando viera que a Dios no buscaban, cuando sus Palabras cayeran en oídos sordos para él.
Dijo uno:
Si el hombre creyera que después de la muerte empieza la Vida –y ya sin muerte–, no ofendía tanto a Dios como Lo ofende.
El que en Dios cree y a Dios ama en la muerte de un ser querido, dice: “Señor, gracias, yo sé que está contigo”.
¿Cómo vas a ofender en la Tierra a un superior que vida te deja? Pues los días que vivas son gracias que debes.
Y mete en la cuenta a algún ser querido que cerca tuvieras, cerca no de distancia, cerca de cariño... El que cree y ama, mira para el Cielo y dice:
Dios mío,
antes de ofenderte,
mándame castigo:
que vea sufrir
al ser más querido.
Antes de ofenderte,
mándame a algún sitio
que vea sufrimiento;
que el mío, al pensarlo,
ya lo vea chico.
Señor, dame Luz,
que vea tu Camino.
Señor, dame fuerzas,
que las necesito;
porque soy débil
y poco Te sigo.
Señor, dame Fe,
o dame castigo.
Desperté, oí:
Alaba a Dios en el sufrir,
y verás peso quitarte.
Piensa en el que más sufrir tiene,
aunque veas silencio grande.
Nunca Le digas: “no puedo”.
Porque el sufrir que Dios manda o permite,
lleva su altura y su peso.
El hombre ofende a Dios
porque no ama ni cree.
Si ama, alaba;
y si cree, teme.
¡Qué pena tiene que ser
el quererlo por temerle!
La pena es que te das cuenta
cuando remedio no tiene.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 93-94-95
miércoles, 27 de noviembre de 2013
El bueno, tiene a más buenos que hacer
En Sueño Profético hablaban del bueno y comparaban con los colores. También hablaban del bueno que fruto no daba.
Ya dijo uno:
Siendo el azul, azul, para nombrarlo tienes que destacar un azul de otro, porque dentro del azul hay azul fuerte, azul suave y azul que será, pero es azul para pocos. Esto les pasa a algunos buenos.
Aquí digo unas Palabras dichas por Dios Hombre en la Tierra:
“Hay buenos que no dan fruto, y ya les falta el ser buenos. El bueno siembra conmigo para que recoja otro, y él da abundancia de fruto. Si conmigo no siembra ni da fruto, no es hombre bueno, dicho por Mí en la Tierra, dicho por mi Padre en el Cielo. Si el hombre le dice bueno, no es Palabra de Evangelio. El bueno tiene que ir por las llanuras y los cerros siempre diciendo: “Dios dice que nos espera su Reino”.
Desperté, oí:
El bueno, para ser bueno,
tiene a más buenos que hacer.
El bueno, para ser bueno,
tienen el fruto que ver.
Y el que ama va aprendiendo,
y a más buenos quiere hacer.
Dios Hombre dijo en la Tierra:
“No es hombre bueno
aquel que él sólo se salve”.
“El bueno tiene que hacer
lo que hacen mis Discípulos:
publicar mis Mandamientos”.
Para publicar de Dios,
no puedes ir en silencio.
***
Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pág. 140-141
Ya dijo uno:
Siendo el azul, azul, para nombrarlo tienes que destacar un azul de otro, porque dentro del azul hay azul fuerte, azul suave y azul que será, pero es azul para pocos. Esto les pasa a algunos buenos.
Aquí digo unas Palabras dichas por Dios Hombre en la Tierra:
“Hay buenos que no dan fruto, y ya les falta el ser buenos. El bueno siembra conmigo para que recoja otro, y él da abundancia de fruto. Si conmigo no siembra ni da fruto, no es hombre bueno, dicho por Mí en la Tierra, dicho por mi Padre en el Cielo. Si el hombre le dice bueno, no es Palabra de Evangelio. El bueno tiene que ir por las llanuras y los cerros siempre diciendo: “Dios dice que nos espera su Reino”.
Desperté, oí:
El bueno, para ser bueno,
tiene a más buenos que hacer.
El bueno, para ser bueno,
tienen el fruto que ver.
Y el que ama va aprendiendo,
y a más buenos quiere hacer.
Dios Hombre dijo en la Tierra:
“No es hombre bueno
aquel que él sólo se salve”.
“El bueno tiene que hacer
lo que hacen mis Discípulos:
publicar mis Mandamientos”.
Para publicar de Dios,
no puedes ir en silencio.
***
Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pág. 140-141
martes, 26 de noviembre de 2013
Seguro de vida para el espíritu
En Sueño Profético decían:
Hazte un seguro de vida,
primero para el espíritu
y después para el cuerpo.
Que el seguro del espíritu
es capital que va creciendo,
que te entregan en la Gloria
cuando ya no existe el cuerpo,
para que el cuerpo no ensucie
la Divinidad del Cielo.
Hazte el seguro de vida,
que no hace falta dinero,
ni te exigen los papeles,
ni te entregan documento.
Pero queda tan seguro,
que nadie puede ser dueño,
por ser el dueño tu espíritu
y Aquí no venir los cuerpos.
Si el cuerpo entrara en la Gloria,
ni el nombre podía tenerlo,
por ser el cuerpo enemigo
del Mando que da este Cielo.
Gloria es Amor a Dios,
Obediencia y arrepentimiento.
Si siempre vives Amor,
no hace falta la Obediencia,
porque todo lo harás
sin sacrificio y contento.
Y si algo hiciste mal,
fue engaño o alguna fuerza
del espíritu del mal,
que acecha y te hace pensar
que el seguro no da renta.
Desperté, oí:
¡Qué razones dan en Gloria
y el hombre no las comprende!
En cambio, en las de la Tierra,
siempre se siente listo y no torpe.
¡Qué cierto que el hombre
hace el seguro del cuerpo
sin seguridad de disfrutarlo!
Y no se hace el del espíritu,
que de Dios recibe el pago.
¡Hazte el seguro de vida al espíritu,
y no pienses en el pago!
Que por mucho que tú mandes,
más te tiene Dios guardado.
Y nunca podrás decir:
“Yo pagué sin disfrutarlo”.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 199-200-201
Hazte un seguro de vida,
primero para el espíritu
y después para el cuerpo.
Que el seguro del espíritu
es capital que va creciendo,
que te entregan en la Gloria
cuando ya no existe el cuerpo,
para que el cuerpo no ensucie
la Divinidad del Cielo.
Hazte el seguro de vida,
que no hace falta dinero,
ni te exigen los papeles,
ni te entregan documento.
Pero queda tan seguro,
que nadie puede ser dueño,
por ser el dueño tu espíritu
y Aquí no venir los cuerpos.
Si el cuerpo entrara en la Gloria,
ni el nombre podía tenerlo,
por ser el cuerpo enemigo
del Mando que da este Cielo.
Gloria es Amor a Dios,
Obediencia y arrepentimiento.
Si siempre vives Amor,
no hace falta la Obediencia,
porque todo lo harás
sin sacrificio y contento.
Y si algo hiciste mal,
fue engaño o alguna fuerza
del espíritu del mal,
que acecha y te hace pensar
que el seguro no da renta.
Desperté, oí:
¡Qué razones dan en Gloria
y el hombre no las comprende!
En cambio, en las de la Tierra,
siempre se siente listo y no torpe.
¡Qué cierto que el hombre
hace el seguro del cuerpo
sin seguridad de disfrutarlo!
Y no se hace el del espíritu,
que de Dios recibe el pago.
¡Hazte el seguro de vida al espíritu,
y no pienses en el pago!
Que por mucho que tú mandes,
más te tiene Dios guardado.
Y nunca podrás decir:
“Yo pagué sin disfrutarlo”.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 199-200-201
lunes, 25 de noviembre de 2013
Tienes que ser y parecer
En Sueño Profético decían:
Tienes que ser y parecer, esto en la línea de Dios. Ser sin parecer, no tiene valor. Y si pareces y no eres, tienes que contestar: “No, yo no soy lo que tú crees”.
Por eso, la mayor tranquilidad,
es que sepan lo que tú eres
sin tener que preguntar.
Si tú das Amor al Prójimo,
deben verte actuar,
dando Amor sin importancia,
que el que recibe dirá,
aunque lo veas de lejos:
“Lleva un sello que no esconde,
que va diciendo verdad”.
No es sólo ser lo que eres,
tú debes de publicar.
Con tu forma de vestir,
a veces llevas un aval,
que ya saben lo que eres
sin papeles enseñar.
Esto es una ventaja,
que conozcan sin hablar,
por tu forma de vestir,
al soldado o capitán,
a la hembra, al varón,
al chiquillo al saltar,
al anciano en su quietud,
y al ave en el volar.
Todo esto, si se ve,
no hace falta preguntar.
Representa lo que eres,
y ya devuelves aval.
Hay quien dice:
“A mí no me importa “na”,
que piense cada uno aquello
que el pensar le haga pensar”.
Éste no es el camino
que Dios manda caminar.
Dios dijo y dice estas Palabras: “Por vuestras obras verán sois cristianos”.
Desperté, oí:
Bien claro te dice Dios,
que dejes ver lo que eres.
Si en la puerta pones título,
ya te buscará el que quiere.
Y si no pones el título,
es fácil que nadie sepa
lo que tú tienes oculto.
Que carece de sentido,
querer que no sepa nadie,
lo que ya sin preguntar
se puede dar por sabido.
Hay un refrán verdadero:
que para lucir cabeza,
no puedes llevar sombrero.
Y si el pelo te lo tapas,
no tienes mata de pelo.
Estudia estos refranes
que se firman verdaderos.
Que el hombre vea la cima,
“pa” que no crea sendero.
Esto son comparaciones,
que dictamos, de este Cielo.
***
Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 191-192-193
Tienes que ser y parecer, esto en la línea de Dios. Ser sin parecer, no tiene valor. Y si pareces y no eres, tienes que contestar: “No, yo no soy lo que tú crees”.
Por eso, la mayor tranquilidad,
es que sepan lo que tú eres
sin tener que preguntar.
Si tú das Amor al Prójimo,
deben verte actuar,
dando Amor sin importancia,
que el que recibe dirá,
aunque lo veas de lejos:
“Lleva un sello que no esconde,
que va diciendo verdad”.
No es sólo ser lo que eres,
tú debes de publicar.
Con tu forma de vestir,
a veces llevas un aval,
que ya saben lo que eres
sin papeles enseñar.
Esto es una ventaja,
que conozcan sin hablar,
por tu forma de vestir,
al soldado o capitán,
a la hembra, al varón,
al chiquillo al saltar,
al anciano en su quietud,
y al ave en el volar.
Todo esto, si se ve,
no hace falta preguntar.
Representa lo que eres,
y ya devuelves aval.
Hay quien dice:
“A mí no me importa “na”,
que piense cada uno aquello
que el pensar le haga pensar”.
Éste no es el camino
que Dios manda caminar.
Dios dijo y dice estas Palabras: “Por vuestras obras verán sois cristianos”.
Desperté, oí:
Bien claro te dice Dios,
que dejes ver lo que eres.
Si en la puerta pones título,
ya te buscará el que quiere.
Y si no pones el título,
es fácil que nadie sepa
lo que tú tienes oculto.
Que carece de sentido,
querer que no sepa nadie,
lo que ya sin preguntar
se puede dar por sabido.
Hay un refrán verdadero:
que para lucir cabeza,
no puedes llevar sombrero.
Y si el pelo te lo tapas,
no tienes mata de pelo.
Estudia estos refranes
que se firman verdaderos.
Que el hombre vea la cima,
“pa” que no crea sendero.
Esto son comparaciones,
que dictamos, de este Cielo.
***
Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 191-192-193
domingo, 24 de noviembre de 2013
Hombres de una siembra
Me acosté a las cinco de la madrugada porque estuve con una enferma grave y ella no quería que me fuera de su lado. Decía que, estando yo con ella, no le daría miedo de la muerte, a la que esperaba por tener un cáncer que le tenía el cuerpo deformado.
Antes de dormirme oí:
¡Este Dios de esta Gloria y esos hombres de la Tierra...!
Quedé dormida y en Sueño Profético decían:
Cuánto eleva el hombre el traje
que el espíritu tiene ahí.
Pues teniendo pedrería,
el traje no viene Aquí.
Yo vi morir a un avaro,
al que siempre recordé
cómo escondía el dinero
“pa” que muriera con él,
“pa” que a nadie le sirviera
lo que no servía a él.
Éste nunca tuvo Amor,
ni sabía el que no comía,
ni buscó nunca el dolor.
Engañaba al más humilde,
sin pensar que estaba Dios,
olvidando estas Palabras:
“En el Prójimo estoy Yo”.
Por eso las almas limpias
son las que viven ahí,
no queriendo hacer pecado,
pensando venir Aquí,
y mandándole al Prójimo
lo que a Él pueda servir,
y a veces dando en el Prójimo
lo que te hace falta a ti.
Desperté, oí:
¡Este Dios que ama al hombre
y no quiere que se pierda
el que ya permitió ahí,
y Lo espera Aquí en su Gloria!
¡Este Dios de esta Gloria
y esos hombres de la Tierra,
que no aman porque olvidan
que son hombres de una siembra!
De una siembra que se acaba,
cuando acaba la cosecha.
Y este grano ya no sirve
ni “pa” venta ni “pa” siembra.
Este grano se ha perdido,
enterrado y sin protesta,
porque el grano de trigo,
protesta cuando lo siembran.
La materia ahí del hombre,
dura poco y sin protesta.
Ama y ven Aquí a esta Gloria
y Aquí ya tienes cosecha.
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. capitulo 5
Antes de dormirme oí:
¡Este Dios de esta Gloria y esos hombres de la Tierra...!
Quedé dormida y en Sueño Profético decían:
Cuánto eleva el hombre el traje
que el espíritu tiene ahí.
Pues teniendo pedrería,
el traje no viene Aquí.
Yo vi morir a un avaro,
al que siempre recordé
cómo escondía el dinero
“pa” que muriera con él,
“pa” que a nadie le sirviera
lo que no servía a él.
Éste nunca tuvo Amor,
ni sabía el que no comía,
ni buscó nunca el dolor.
Engañaba al más humilde,
sin pensar que estaba Dios,
olvidando estas Palabras:
“En el Prójimo estoy Yo”.
Por eso las almas limpias
son las que viven ahí,
no queriendo hacer pecado,
pensando venir Aquí,
y mandándole al Prójimo
lo que a Él pueda servir,
y a veces dando en el Prójimo
lo que te hace falta a ti.
Desperté, oí:
¡Este Dios que ama al hombre
y no quiere que se pierda
el que ya permitió ahí,
y Lo espera Aquí en su Gloria!
¡Este Dios de esta Gloria
y esos hombres de la Tierra,
que no aman porque olvidan
que son hombres de una siembra!
De una siembra que se acaba,
cuando acaba la cosecha.
Y este grano ya no sirve
ni “pa” venta ni “pa” siembra.
Este grano se ha perdido,
enterrado y sin protesta,
porque el grano de trigo,
protesta cuando lo siembran.
La materia ahí del hombre,
dura poco y sin protesta.
Ama y ven Aquí a esta Gloria
y Aquí ya tienes cosecha.
***
Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. capitulo 5
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