sábado, 30 de julio de 2016

El que mucho ama, no puede pecar

En Sueño Profético hablaban del que Dios habla en él. Decían:

¡Qué pesar tan grande le queda al que tuvo la Palabra de Dios “diciendo” y no quiso oírla! Suerte que no suele repetirse a los mismos.

Estos que ahí no la oyeron, la oirán “dicha”, pero no “diciendo”. Éstos no gozarán de esta Gloria dicha ahí, no tendrán disculpa para aminorar sus sufrimientos.

Cuando se veda, tú tienes disculpa; cuando no es vedado, es desprecio tuyo; cuando ya no tienes lo que pudiste tener, no da compasión tu súplica: agua que tiraste y hoy lloras por no poder recogerla.

Si Dios premia el Lugar donde Él dice su Palabra, también premia al que quiere oírlo. El Lugar que Dios coge de Vivienda tiene grandes sufrimientos que el hombre le pone. El que oye a este Comunicante, esta Comunicación le quita el sufrimiento, razón para que oiga sin disculpa esta Palabra de Dios “diciendo”. La Publicación publicará lo que Dios dice. Si el hombre se quedara ahí, bien estaría que despreciara el Saber de Aquí.

El hombre va de Aquí y tiene que venir Aquí –de donde fue mandado–, o ir a sitio sin Dios, Abismo, lugar permitido por Dios, que de no ser permitido, ya no sería Dios.

Desperté, oí:

El Abismo lo quieren los mismos que se condenan.

Los que no pecan una vez sólo, pecan porque quieren pecar.

El pecado no extraña en el que no ama.

En el que dice que ama, tampoco extraña.

Y ya, el que mucho ama, no puede pecar.

No puede pecar, quita al que va a pecar, y sufre por el que está pecando.

El que a Dios mucho ama, sin decirlo se sabe.


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Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - C3

viernes, 29 de julio de 2016

Cárcel que te da Libertad

En Sueño Profético decía Teresa de Ávila:

No hay quien empiece a amar a Dios
y después deje de amarlo.

No hay quien a Dios Le pida Amor,
y Dios el Amor le niegue.

Yo puedo hablar por mí,
cómo el Amor se siente.

Empezaré por decir,
que este Amor te viene solo
cuando tú piensas en Aquí,
cuando vives en la Tierra.

Es frecuente el oír:
¡Dios perdona los pecados...!
¡Tú sigue tu vida así...!

Esto, dos me lo dijeron,
y con los dos discutí.
Si yo hice los pecados,
fue antes de amar así,
fue antes de que a Dios yo viera
ese Rostro de sufrir,
que el sufrimiento Le llega
con los pecados de aquí.

Esto, ya que me lo oían,
mucho se oía el decir:
“Teresa, cuenta el empiezo,
que yo te voy a seguir”.
Ya me salían palabras
dichas desde el mismo Cielo.
Ya me venía a mis labios
un Amor que, prisionero,
en mí era Libertad
que soltando iba a los presos.

En un éxtasis oí:

La Cárcel de Aquí del Cielo
te da tanta Libertad,
que preso te metes luego,
cuando puedes elegir:
me voy con vivos o muertos.

Este éxtasis me hacían
que lo contara y explicara.

Desperté, oí:

¡Qué trabajo me costaba explicar
donde no había Amor!
¡Qué trabajo más trabajo
era no enfadar a Dios!

Cuando tenía que hablar
en el sitio que Lo amaban,
juntaba las horas del día
con la noche y la mañana.
¡Teresa, sigue contando
el Amor que no te cansa!
¡Teresa, yo viviría
contigo en la montaña!

Esto le oías decir
a familias emparejadas;
a mujeres, a chiquillos,
a cualquiera que yo hablara
del Amor, que sientes fuego,
que te quema, y más llamas
a todo lo de esta Gloria,
aunque llanto me costara.

Amaba tanto a mi Dios,
que el hombre me maltrataba.
Pero yo sentía la Voz
del Padre que lo mandaba.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - C6

jueves, 28 de julio de 2016

La duda en contra del sí

En Sueño Profético hablaban de la duda. Decían:

La duda está en contra del “sí”.

Si tienes duda, el “sí…” te sale largo.

Cuando tienes seguridad sale el “sí” de adentro, y rápida es la palabra.

Dijo uno:

La duda tiene que emplearse cuando tú no puedas palpar, cuando no veas Sol y quieran que digas que los rayos te queman.

Dios siempre que habló, nunca dejó duda; y si el hombre la puso, la puso y luego quiso convertir su duda en un “no”.

Dios siempre hará lo que el hombre no puede hacer.

En la vida de Dios Hombre, la duda quitó a muchos de que conocieran a Dios con Materia. La duda quitó a éstos, porque a Dios no amaban.

Si tienes grande Amor, no pones duda, amas y este Amor te hace ver la Verdad.

¡Yo amé tanto a Jesús, antes de que los pastores a Belén fueran! Y un día cuando a la faena iba, me crucé con unos cuantos, que éstos iban con panderos, y cantando unos cantos que en ellos veías el Cielo, el Cielo que envolvía a ellos.

Yo allí no puse duda y corrí a preguntar:

   –¿Vais en busca de ese Niño que nos tienen anunciado?

Contestaron sin soltar los panderos ni las flautas:

   –Sí, allí vamos a postrarnos a sus Pies. Pues teníamos tantas ganas de poderlo conocer, que si no nos ve postrados y ofreciéndonos a su vez, ¿cómo decir yo: ¡Dios mío!, Te quisiera conocer?

No terminaron las palabras y a ellos me emparejé:

   –Puedo seguir con vosotros, para llegar donde Él. Porque yo no pongo duda en lo que cierto ya es.

   –Si tú duda no la pones, siete vamos en vez de seis.

Desperté, oí:

Yo no ponía la duda
de que no fuera verdad,
ya que este Dios venía
a Salvar la Humanidad.

No venía a pedirte,
no venía a que le dieras,
no venía a obligarte
que su Reino lo quisieras.

Pues si estudias esto nada más,
entonces lo verás de verdad,
de verdad y sin que la duda
pueda su parte tomar.

Yo la duda la dejé,
y a ellos me emparejé.
A ellos me emparejé,
porque la deuda dejé,
de tanto como lo ame.

Pues llegué a ver a Él,
al que estaba en un Portal,
que más parecía un retablo,
que un sitio para nacer.

¡Este Dios, Grande en Amor,
que Él mismo se hizo Hombre!

Se hizo Hombre y Él sabía
que el hombre lo mataría.

Si amas, no tienes duda.
Si dudas, bien poco amas,
porque la duda no deja
que tu Amor sea sin falta.

Únete a los Pastores,
y ya tu duda se acaba.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C5

miércoles, 27 de julio de 2016

Amar todo lo que sea de Dios

En Sueño Profético hablaban de vivir sin amar todo lo que sea de Dios.

Dijo uno:

En amando a Dios, ya todo te sobra.

Otro dijo:

Esto es lo que falta que el hombre aprenda. Hay quien dice: “Yo amo a Dios, y en cumpliendo lo litúrgico, ya voy al Cielo”. Aquí le falta enseñanza, al que así crea esto.

Para amar a Dios,
tienes que empezar primero
demostrando caridad,
que la caridad escondida
no se puede practicar.
La caridad se demuestra,
hay veces, que al ver andar.

Mis padres a mí me enseñaron
que tuviera caridad al andar
hasta por el sembrado.

Mi padre, cuando iba al campo,
buscaba poner los pies
donde no hiciera daño,
y si pasaba por un venero
y veía a niños jugando,
echando piedras,
y a veces los padres mirando,
él no formaba pelea,
pero quedaba parado
y decía tales palabras,
que obedecían a su paro.

¡No ensuciéis el agua,
que a Dios podéis enfadarlo!
Puede que venga un sediento
buscando este venero
porque Dios lo haya mandado.
Porque todo lo que hagáis,
si no es bueno,
pensad en alguno
que puede ser perjudicado.
Y si lo que hacéis es bien,
haciéndolo, ya os está Dios premiando.

Más de una vez paró a algún hombre
por su gesto de desmayo,
por los andares sin fuerza
o por sus sucios ropajes,
o por que fuera un vicioso,
ya por todos despreciado.

Un día, dice mi padre, que se encontró a un hombre llorando sentado en una gradilla, y que por su olor y sus trazas, se veía el haber estado bien embriagado, pero ya había pasado el delirio, y quedó como guiñapo. Empezó contándole que lo habían echado del trabajo, que antes lo habían echado su mujer y sus hijos de su casa, que a Dios le pedía la muerte, y que muerte no llegaba. Estas palabras que Aquí digo, las dijo él en todo el pueblo cuando ya hacía vida buena.

   –No hablemos de lo de atrás; dejemos el ayer para que Dios lo juzgue; ¿quieres ser ya hombre nuevo? ¿quieres trabajo, y ropa cambiada por la que tienes? Pero tienes que ofrecer a Dios lo que ya no tienes. Tienes que empezar diciendo: “Señor, que yo soy otro hombre”, y darle gracias a Dios, porque siendo aquel hombre, me has mandado a mi camino uno que venga en tu Nombre. Que si yo te voy a dar por tu bien estas razones, es para que tu familia a Dios llame, y Dios perdone.

Desperté, oí:

Este hombre ama a Dios
en todo lo que Dios ama.

Este hombre está pendiente
del pan que Dios bendice,
que si lo pisas,
no ves creciendo las ramas.

Enseña a que respeten
el venero donde Dios manda
a los sedientos que beban,
y luego que den las gracias.     

Porque no hay gracias más fuerte,
que cuando la sed la aplacas.

Pero aún es mejor
cuando hace la enseñanza
de quitar al bebedor
de que vida mala haga.

Pero para colocarlo
tenía que llamar a Dios,
que ayudara a reformarlo.

Él le compraba la ropa,
y a su casa lo llevaba
a la hora de comer.

Pero tenía confianza
en que Dios siempre le pusiera:
“Yo ya no hago lo de aquél”.

Pedía con grandes fuerzas
que su familia y él
hicieran ya vida nueva.

Esta Caridad es Dios,
se vea al que se vea.

Porque caridad sin Dios,
es cojo con dos muletas.


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Libro 6 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4

martes, 26 de julio de 2016

Receta falsa

En Sueño Profético decía Agustín de Mónica:

Cierto es, que si no pecas y amas a Dios, quitas a muchos de que pequen. No pecando y amando, ya Dios te manda.

El pecado es la enfermedad del espíritu. Esta enfermedad necesita para curarla, a grandes doctores de gran adoración a Dios, doctores que vivan tan sólo para el estudio del espíritu. Este estudio está abandonado por el hombre. Pocos podrían contestar cuando les preguntaran: ¿qué es un arrobo? ¿cómo es la salida del espíritu? ¿cómo es el retorno a la materia? ¿cómo explicar Mundo sin materia? ¿cómo comprender sin palabras? ¿cómo tener torpeza para lo material y en lo Divino tener este avance?

Esto, si no se lo oyes a quien lo vive, nunca podrás saberlo con exactitud: espíritu fuera del cuerpo, hacer Vida para enseñar luego a la materia a que sea obediente a las Leyes Divinas.

Yo, cuando hablaba de mis arrobos, ya me oía el que amaba pero que de Aquí no sabía, explicando con palabras.

Un día, llegaron dos grandes talentos muy apreciados por la enseñanza. Me preguntaron tantas preguntas y yo tanto contestaba, que ya el más inteligente en la Tierra –y sin poner duda lo era–, sacó el pañuelo y limpiándose sus ojos me dijo:

   –Agustín, debería prohibirse el hablar del Elegido mientras él estuviera con materia y recibiendo el Mensaje de Dios. He visto una diferencia de lo que ayer me hablaron a lo que te he oído yo, que mira lo que te digo: que voy a pasar vergüenza cuando oiga la palabra “profesor”, y mi lengua tendrá momentos de que palabras sujete.

Desperté, oí:

Aquí es Agustín
el que compara el oír,
con que te cuenten arrobo,
o sea, el que viene Aquí.

Hombres de grande cultura,
se achican al oír contar,
a Agustín, un Sueño en Gloria.

Ni las letras ni el papel,
ni el mejor escrito en la historia,
pueden hacer comprender
cómo separan y arroban.

Comparemos en la carne:
¿cómo haría el diagnóstico el médico,
sin ver enfermo delante?

La receta sería falsa.

Y aquí podrías comprobar.

Pero las cosas de Dios,
tiene que ser que las cuente
el mismo que le pasó.

Porque siendo él arrobado,
todos conocen a Dios.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C4

sábado, 23 de julio de 2016

Dios no lo quiere

En Sueño Profético hablaban de no querer lo tuyo y desear lo que no te pertenece, de buscar el peligro a sabiendas, y de comer lo prohibido sin pensar: “Dios no lo quiere”.

Todo este referir que Aquí en Gloria se refiere, es para Enseñanza de ahí, todo para Gloria del hombre.

Dijo uno que fue discípulo de un Discípulo de Dios Hombre:

Estas primeras palabras de este arrobo, fueron las que me hicieron pensar que, el Discípulo, hablaba Dios en su boca, aunque a la vista viera yo al Discípulo. Estas palabras y otras mucho más profundas, siguió hablando en el Nombre del Maestro.

Estaban Juan y Matías, y cuando llegaron los que estaban esperando –y yo también, aunque no me cuento–, empezaron a hablar de Gloria, de lo que les decía su Maestro, poniendo un comparar y poniendo unos ejemplos que, por prisa que tuvieras, te tenías que quedar. Y no les estaban hablando a hombres que no fueran del lugar de las letras y las leyes, eran hombres muy cabales en estudios de la Tierra. Pero ya, ante esto que Dios mismo enseña, ¿quién diría “yo sé”?, ¿quién diría palabras que mejor las comprendieran? Pues ya se quedaban parados, a grupos, que por querer saber no se marchaban. Y grande se hace el grupo, y a Juan y a Matías acompañaban hasta llegar al punto que esperaba el Maestro. Todo lo que ellos habían dicho, fue dicho antes por el Maestro. Pero el oír estas palabras que dicto, ya no tenían compañero. Estaba sentado con el resto de los Discípulos, y al vernos, Él fue el primero en ponerse de pie y mirar al Cielo. Ya dijo:

Juan y Matías, que la siembra sea cuidada por vosotros y por ellos, que mis Palabras vienen de mi Padre y son siempre de provecho”.

Y quedó silencio, y otra vez se oyó:

Del que no busque mi semilla y le dé desprecio pisando la tierra, Yo nunca le hablaré a mi Padre cuando esté en mi Reino. El que sigue a mis Discípulos, es a Mí al que Me va siguiendo”.

Desperté, oí:

En una Palabra dicha en Él sin que saliera dicha por Él en otro, se veía la diferencia, porque faltaba su Imagen.  

Él quería que enseñaran y aprendieran, cuidando Enseñanza y abrigando Palabras y Ejemplos.

Cuando quedaron sus Discípulos, sus Palabras iban oyendo.

Pero la Imagen de Dios, dicha en ellos: “Maestro”, la Tierra ya la perdió.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos,  Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7

viernes, 22 de julio de 2016

El que ayuda al Elegido

En Sueño Profético decían:

El que ayuda al Elegido en su interior se ve que, para este Caso, más quiere hacer por ser lo que su vida ha cambiado, pero un cambio poniendo en todo el Poder de Dios.

Este Poder tiene fuerzas que ven que han pedido, en todo, lo que es para este Caso, que mucho repiten en la Gloria que hoy no hay ninguno que pueda presentar esta cantidad de Libros, todo dicho con el Mando de Dios y muchos con sus Palabras dichas. Que esto se ve cuando lees los Libros, si los leen grandes escritores de Teología o seglares de grandes carreras tienen que decir que Esto no es de la Tierra.

La Tierra engaña cuando el hombre tiene que defender lo que sabe que otro no lo tiene igual que él, que es la Palabra de Dios dicha con su Voz, y nadie puede decirle “esto sí, esto no”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Aquí, lo que Esto pone en el pensar es pedir a Dios perdón por el desprecio que han tenido tantos años a estas Palabras, que son las mismas que Dios decía cuando vivía en la Tierra, pero éstas fueron dichas y hoy las está diciendo. Para el que crea en Dios Hijo, tiene más fuerza oírlo hablar que contar lo que habló cuando Él vivía en la Tierra.

Estas palabras son dichas en la Gloria para que tu pensar y tu espíritu tenga doble fuerza.

Desperté, oí:

No sufras porque pienses lo que querías poder hacer. Aquí, piensa que Dios es el Dueño de donde está lo difícil y lo sencillo que te hacen a ti.

Estando diciendo estas palabras se vio una Luz grande con Humos Divinos, esto en el despacho de la carne que Dios me unió, estaba con cuerpo como cuando copiaba los Mensajes y su mirada quería darme alegría, y dijo:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo lo necesita tu espíritu para ir al Prójimo, que allí está Dios para enseñar como tienes que abrazar o perdonar, pero que tu presencia de Dios no falte.

Tu pensar que sea cada día queriendo más a Dios por grande sufrir que quieran poner. Que éstos quedan en cieno sin poder quitar esta Grandeza, que ya está publicada con 64 Libros con la Palabra de Dios.

Cuanto más daño quieran hacer, más grande dará Dios los Milagros.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V