En Sueño Profético decían:
Cuando Dios
elige, sabe que el Elegido tiene que elegir, tiene que buscar quien le ayude y
tiene que apartar al que no le sirve y puede envenenar al que está sirviendo.
Dijo el que
ya sigue la Enseñanza:
Yo seguí a
Dios Hombre, y sus Palabras fueron dichas para siglos sin fin, para todas las
razas. Por eso su Vida de Hombre era caminar y mandar que fueran en su Nombre
enterando al mundo de su Existencia de Hombre en la Tierra. Su Enseñanza era
medida y sin medida, que así se la daba a sus Discípulos y al que Lo seguía.
Sus Palabras había veces que eran repetidas y explicadas para cualquier hecho
que pasó y que Él no admitía, porque sus Palabras no eran de la Tierra, eran
del Cielo para la Tierra.
Esta
Enseñanza era de las más fuertes:
“El que no esté conmigo está en contra de Mí. Y a éstos temedles más que al que está pecando de escándalo. Que el que está pecando de escándalo puede que algún día llore y Me busque. Al que está en contra de Mí, peca el que va a buscarlo, porque hace creer que lo quiere y no respeta mi Mando, y él se nota poder porque va de él tirando. Si el amo de llaves tiene amistad con el que roba, no es extraño que un día le dé la llave. Pues el que está conmigo, oyendo mis Enseñanzas, fácil le será saber el que no Me ama. Lo que Yo muchas veces os digo, que parece escándalo, es Enseñanza”.
Desperté, oí:
¿Qué diría el
dueño de la casa cuando viera al amo de llaves con el ladrón, sentado a la
misma mesa?
Más confianza
le da al ladrón que al dueño.
Al dueño se
la quita y se la da al ladrón.
Si el Maestro
veía que uno iba con quien no estaba con Él, pronto le hacía comprender el
porqué de la Enseñanza.
Él no podía
hacer daño, el otro a Él sí.
El otro a Él
no podía guardarle secretos, porque Dios ya los sabía.
Pero el que
va sí entera, aunque no quiera enterar.
Y acepta su
opinión de sus ideas en contra de Dios.
Y va dando
mala enseñanza, como el amo de llaves que admite como amigo al ladrón.
Dios Hombre
al pecador lo buscaba y apartaba al que en contra de Él estaba.
***
Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C5
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