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miércoles, 1 de abril de 2026

No desmientas lo de Dios

En Sueño Profético decían:

No poder ver y desmentir, tiene disculpa. Poder ver, no querer ver y desmentir, tiene castigo. Esto en el trazo de Dios. Comparemos en lo material: Castigar unos documentos que no has leído ni has estudiado. Esto traería consecuencias graves cuando el dueño estuviera ceñido a las leyes legales. Pues figúrate Dios, mandar sus Palabras, no quererlas oír y dar mal trato, con palabras diabólicas, al que día a día busca donde poderlas dejar para que su fruto sea seguro y abundante.

Dijo uno:

Es difícil saber quién pintó el cuadro, aunque el hombre diga que es fácil. Pero si el que está pintando no niega a nadie su visita, aquí no cabe duda al decir quién pintó el cuadro. Alfarero que moldea y que pueden estar mirando. Quien desmintiera aquí ya era vivir pecado, porque podría perder el alfarero el salario.

¿Ves lo que es el no querer ver cuando el ver no te han quitado?

Desperté, oí:

No desmientas lo de Dios si el ver no te lo han negado.

Que puede que Dios te aparte para que no sigas el daño.

Daño con tu desmentir.

Si al alfarero desmientes, ya no vende cacharros.

Que puede que tuviera fama el estilo que tuviese para moldearlos.

Y puede que ya no venda al creer que son otras manos.

Hazte una idea al decir si es Dios el que esto ha dictado.

¿No crees que se cortarían a montones los pecados?

Sigue haciendo comparaciones como al empiezo de este Dictado.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 27 de agosto de 2013

No desmientas las Palabras que dictan de Aquí del Cielo

En Sueño Profético decían:

Es falta de no saber que tu saber es bien corto. Queriendo corregir a Dios, ya descubres tu inteligencia. Dios se comunica para que el hombre se ame, para que el hombre no se condene. Dios se comunica para que el hombre tenga presente esta Vida; para que pensando en ella, no se cometan pecados; para enseñar al hombre a amar; para que el hombre vea que Dios juzga, y que premia al espíritu limpio, al espíritu que a Dios ama y quiere enseñar cómo ganar la Gloria.

Dijo uno:

Dios, cuando vivió de Hombre, no buscó a los escribas ni a los inteligentes de la Tierra, Dios buscó a hombres de grande corazón y espíritu limpio, como su Padre tenía mandado. Estos hombres rudos fueron los que cundieron la Presencia de Dios de Carne, en Vida de esta Materia y después de Dios Hijo ir al Padre. A éstos, les mandaba su Espíritu en Sabiduría, pero todos veían a Pedro y a los Diez, con sus imperfecciones, que ésto lo veía el que su vida la tenía entregada a lo material: el mercader, el comprador de esclavos, el fariseo y el débil de espíritu que tenía amistad con éstos ya nombrados. Pero el que amaba a Dios y tenía ansias de saber de su Gloria, buscaba las Palabras de Amor que éstos repetían con el mismo Amor que Dios se las daba. Dios sabía que estos rudos no le cambiaban Palabra; habían sido siempre rudos, y por rudos, sus palabras siempre fueron desechadas del que cultura tiraba, la tiraba en los rudos, porque sabía que se callaban.

Desperté, oí:

No desmientas las Palabras que dictan de Aquí del Cielo.

Que son Palabras recordando a que el hombre sea bueno.

Que son Palabras para pagarlas, no con precio de dinero.

Si Dios coge al que el hombre lo tiene por ser inútil, es para que vea el hombre que en amando ya Le sirve.

¡Qué más da que pongas punto o que no sepas vocales, si Dios a lo que te manda es a que todos se amen!

Dios deja esa motita para que el hombre la aclare, que podría Dios mandar sin la motita dictarle.

Pero si amas a Dios, ni la motita te sale, porque sientes el Amor de Dios Hijo y Dios Padre.

Dios manda Amor en Palabras, que el Amor es lo que vale.

Deja tu literatura “pa” cuando el hombre te hable.

Así verás más a Dios cuando veas que ella hable.

Si esto no fuera de Dios, ya buscaría un pasante antes que nadie le oyera: “Dios me dice que yo hable”.

Pero el que escribe de Aquí, ya pueden rectificarle, que no niega una Palabra aunque al hombre así no agrade.

No te fijes en los puntos, ni defiendas las vocales, que Dios dicta Aquí más veces, para que vean que no sabe.

Si ya quieres los Escritos para los intelectuales, ponle los puntos en su sitio, para que lean y se paren.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 142-143-144-145