En Sueño Profético decían:
Hay cosas que son y no deberían ser. Y hay cosas que deberían ser y no son. Esto es en las leyes del hombre. Las de Dios no pueden tener cambio: cosas que Dios haya dicho por ser el Único Dios, no por Poder que tuviera, ni por ser Único Dios; no, esto va después. Primero está su Sabiduría, sin poder el hombre entender por qué puso noche y día, por qué deja enfermedad, por qué la muerte no avisa. Avisa cuando ya el hombre ve muerte porque no hay vida. Pero nadie ha de saber: a mí la muerte me llega tal día, tal año, tal mes, con fecha y hora fija. De esto Dios tiene el secreto, que es pura Sabiduría.
¿Quién podría comprender por qué coge un Instrumento y el hombre a Él no ve, una vez que da Palabras y también da su Poder, y deja escondido lo fácil que al hombre le haría creer?
Pero, ¿cómo se hablaría de la Libertad de Él? Ya, con ver a Dios delante, ¿quién podría hacer el mal?, y ¿cómo decir: “yo hago bien; yo cumplo la Ley de Dios; yo no veo, Él me ve; yo cumplo porque Lo amo, y sé fijo que me iré en una estación del año que me llame; y yo iré sin exponerle razones como el hombre suele hacer: sin enfados, sin corajes, porque me voy con Él”?
Desperté, oí:
Nunca habrá una reforma
en las Palabras de Dios.
Nunca Dios dará la Gloria
para aquel que diga no.
Aquí actúa con fuerza
la Sabiduría de Dios.
Que puso la Libertad
y nunca pensará el hombre:
“Yo amo por Dios mandar”.
“Yo amo porque Dios quiere,
y si no, Infierno da”.
El hombre que a Dios no ama,
es porque tiene amistad
con espíritus no buenos,
que en contra de Gloria van.
El hombre que ama a Dios,
sabe que Dios no reforma.
Porque reforma sería,
dejar un mundo sin Gloria.
***
Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6
miércoles, 7 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
Calvario sigue a la Gloria de Dios
En Sueño Profético decían:
Siempre que Dios habla, en vez de querer saber, repasan lo que otros dijeron que Dios les habló. Empieza la discordia, comparaciones, y como final, queriendo que Dios no hable.
A mí me obligaban a que con ellos dijera que mentira era aquello de que yo a Dios lo viera. Y yo escribo como yo era: no había que esforzarse para ver que Dios me hablaba y hacía que Lo viera. Yo siempre estaba contenta, y los insultos resbalaban como la nube en la sierra, y no es porque se taparan de que mis oídos oyeran lo que no se dice a nadie, aunque motivos éste diera. Había días que los insultos empezaban antes que las claras del día. Gracias que el Amor de Dios con todo esto podía, y me iba a mi oración y en mi espíritu vivía. Aquí ya nadie veía lo que este Dios me decía. Yo dije más de una vez: “¿Por qué no le hablas a alguno de estos que no Te quieren ver?”. Esto yo se lo decía y Perdón pedía a mi vez. ¡Si a todo el que Dios le habla fue por lo que amó antes él! Ya no sabía decirle, de rodillas ante Él.
Hoy no descansan mis ruegos, pidiendo el publicar, para quitarte sufrimientos que Aquí sabemos nada más, y el que desde ahí adore a esta Gloria Celestial. Que el hombre en vez de adorar, calvario le da al Lugar.
Desperté, oí:
¡Que calvario repetido
por el que no ama a Dios!
¡Qué calvario más lucido
por el que le habla Dios!
Este calvario te quita
todas las penas y dolor.
¡Ay Calvario que tuviste,
primero Tú, siendo Dios,
y Te dejaron la Cruz
para ayuda de tu dolor!
Dolores que yo quisiera
tenerlos constantes yo,
para decir con sonrisa:
“pero no los tiene mi Dios”.
Calvario que se repite,
siempre por falta de Amor,
que el hombre dice contento:
“calvario que pongo yo”.
Sin pensar que este calvario
sigue a la Gloria de Dios.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5
Siempre que Dios habla, en vez de querer saber, repasan lo que otros dijeron que Dios les habló. Empieza la discordia, comparaciones, y como final, queriendo que Dios no hable.
A mí me obligaban a que con ellos dijera que mentira era aquello de que yo a Dios lo viera. Y yo escribo como yo era: no había que esforzarse para ver que Dios me hablaba y hacía que Lo viera. Yo siempre estaba contenta, y los insultos resbalaban como la nube en la sierra, y no es porque se taparan de que mis oídos oyeran lo que no se dice a nadie, aunque motivos éste diera. Había días que los insultos empezaban antes que las claras del día. Gracias que el Amor de Dios con todo esto podía, y me iba a mi oración y en mi espíritu vivía. Aquí ya nadie veía lo que este Dios me decía. Yo dije más de una vez: “¿Por qué no le hablas a alguno de estos que no Te quieren ver?”. Esto yo se lo decía y Perdón pedía a mi vez. ¡Si a todo el que Dios le habla fue por lo que amó antes él! Ya no sabía decirle, de rodillas ante Él.
Hoy no descansan mis ruegos, pidiendo el publicar, para quitarte sufrimientos que Aquí sabemos nada más, y el que desde ahí adore a esta Gloria Celestial. Que el hombre en vez de adorar, calvario le da al Lugar.
Desperté, oí:
¡Que calvario repetido
por el que no ama a Dios!
¡Qué calvario más lucido
por el que le habla Dios!
Este calvario te quita
todas las penas y dolor.
¡Ay Calvario que tuviste,
primero Tú, siendo Dios,
y Te dejaron la Cruz
para ayuda de tu dolor!
Dolores que yo quisiera
tenerlos constantes yo,
para decir con sonrisa:
“pero no los tiene mi Dios”.
Calvario que se repite,
siempre por falta de Amor,
que el hombre dice contento:
“calvario que pongo yo”.
Sin pensar que este calvario
sigue a la Gloria de Dios.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5
lunes, 5 de octubre de 2015
Venerarlo en una flor
En Sueño Profético vi sembradas unas flores altas que parecían nardos. Iban mujeres y algunos hombres y cortaban aquellas varas, después las ponían en un camino. Y dijo uno:
“Por este camino pasó bastantes veces el que Dios Padre mandó para librar al hombre de la condenación, conocido por Dios Hijo y Maestro. Esto era camino de Israel. Estas flores, el tiempo que florecían era, cuando dieron Crucifixión a Este Dios y Maestro. A pesar de que hace más de doscientos años, aún se siguen poniendo unas flores para perfumar sus Pisadas. Todo el que las llevaba se agachaba y las ponía con Amor, con mimo de no hacerle daño a una Reliquia que Vive, a su Dueño. Cuando llega este tiempo, raro es el sitio que no las siembran para después aquí traerlas. Hay veces que llegan de pueblo a pueblo, como si fueran una misma vara. Luego, cuando ya se secan, los mismos que las pusieron, se encargan de retirarlas. Hay quien asegura que esas varas –porque la flor se seca– curan el mal y lo espantan. Yo sí puedo decir que hay veces que al retirar las varas queda señalado un Pie, y hay veces que los besos dejan limpio el redondel, pues queda bastante rato la forma como es su Pie. Ya de allí no se mueven hasta que señal no ven”.
Desperté, oí:
Estos que las flores llevaban,
de Dios nunca se olvidaban.
A Dios tenían cuando sembraban,
a Dios tenían cuando cortaban,
y Dios los estaba viendo
cuando las flores poniendo.
Luego, a Dios tenían,
pensando en cuando las recogerían.
Y ya, cuando las quitaran,
a guardar y besar las varas,
pero besaban primero el Pie
que veían en el suelo.
Esto es amar a Dios,
venerarlo en una flor.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C8
“Por este camino pasó bastantes veces el que Dios Padre mandó para librar al hombre de la condenación, conocido por Dios Hijo y Maestro. Esto era camino de Israel. Estas flores, el tiempo que florecían era, cuando dieron Crucifixión a Este Dios y Maestro. A pesar de que hace más de doscientos años, aún se siguen poniendo unas flores para perfumar sus Pisadas. Todo el que las llevaba se agachaba y las ponía con Amor, con mimo de no hacerle daño a una Reliquia que Vive, a su Dueño. Cuando llega este tiempo, raro es el sitio que no las siembran para después aquí traerlas. Hay veces que llegan de pueblo a pueblo, como si fueran una misma vara. Luego, cuando ya se secan, los mismos que las pusieron, se encargan de retirarlas. Hay quien asegura que esas varas –porque la flor se seca– curan el mal y lo espantan. Yo sí puedo decir que hay veces que al retirar las varas queda señalado un Pie, y hay veces que los besos dejan limpio el redondel, pues queda bastante rato la forma como es su Pie. Ya de allí no se mueven hasta que señal no ven”.
Desperté, oí:
Estos que las flores llevaban,
de Dios nunca se olvidaban.
A Dios tenían cuando sembraban,
a Dios tenían cuando cortaban,
y Dios los estaba viendo
cuando las flores poniendo.
Luego, a Dios tenían,
pensando en cuando las recogerían.
Y ya, cuando las quitaran,
a guardar y besar las varas,
pero besaban primero el Pie
que veían en el suelo.
Esto es amar a Dios,
venerarlo en una flor.
***
Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C8
domingo, 4 de octubre de 2015
Esto es Dios
En Sueño Profético vi el campo. Se veía todo a la misma altura, aunque echaras la vista lejos. Era sembrado de trigo.
Ya dijo un hombre que salió de en medio de las espigas:
Este sembrado, si lo miras y lo piensas, cierras los ojos y ves a Dios. Ni con manos que hombres cogieran espiga por espiga y quisieran ponerlas iguales y a la misma altura, podría conseguirse. Pues aquí, con la Mirada del Cielo, todas a la misma Mirada, suben; todas engordan su grano para cuando llegue la siega, para cuando llegue el segador segando sin preferencia de espiga.
Se formó aire y dijo el mismo:
¿Quién podría hacer este bamboleo, tan igual y tan perfecto, si no es Dios? Ahora, si cambia el aire porque se lo mande Dios, será la espiga obediente. –y todas se vieron como dar reverencia al sitio donde teníamos la cara, al revés de cuando el aire primero, que espigas nos daban la espalda– Esto es Dios, si miras al Cielo. Si piensas en esto, ya el pan lleva secreto, como todo lo que cría el agua y el sol que baja de arriba. Si piensas, dices: “esto es Dios”, y miras al Cielo.
Desperté, oí:
A millones,
por decir número de espigas,
Dios la mueve
sin Palabras y sin esfuerzo.
Tan sólo mandando al aire
que sale de esta Bóveda,
donde existe Hijo y Padre.
Espíritu es el Mando,
para mandarle a la lluvia,
al crecimiento y al aire.
Al Sol lo manda con fuerza,
cuando la siembra se hace.
Y ya se convierte el trigo
en harina, en amasijo,
y en hacer redondos panes.
El fuego lo va dorando,
y cuando comes el pan,
de Dios te vas acordando.
“Este es mi Cuerpo”, les dijo
a los Discípulos cenando.
Todo es Mando de Dios,
aunque no veas el Mando.
***
Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria, que Enseñen - Tomo II - C6
Ya dijo un hombre que salió de en medio de las espigas:
Este sembrado, si lo miras y lo piensas, cierras los ojos y ves a Dios. Ni con manos que hombres cogieran espiga por espiga y quisieran ponerlas iguales y a la misma altura, podría conseguirse. Pues aquí, con la Mirada del Cielo, todas a la misma Mirada, suben; todas engordan su grano para cuando llegue la siega, para cuando llegue el segador segando sin preferencia de espiga.
Se formó aire y dijo el mismo:
¿Quién podría hacer este bamboleo, tan igual y tan perfecto, si no es Dios? Ahora, si cambia el aire porque se lo mande Dios, será la espiga obediente. –y todas se vieron como dar reverencia al sitio donde teníamos la cara, al revés de cuando el aire primero, que espigas nos daban la espalda– Esto es Dios, si miras al Cielo. Si piensas en esto, ya el pan lleva secreto, como todo lo que cría el agua y el sol que baja de arriba. Si piensas, dices: “esto es Dios”, y miras al Cielo.
Desperté, oí:
A millones,
por decir número de espigas,
Dios la mueve
sin Palabras y sin esfuerzo.
Tan sólo mandando al aire
que sale de esta Bóveda,
donde existe Hijo y Padre.
Espíritu es el Mando,
para mandarle a la lluvia,
al crecimiento y al aire.
Al Sol lo manda con fuerza,
cuando la siembra se hace.
Y ya se convierte el trigo
en harina, en amasijo,
y en hacer redondos panes.
El fuego lo va dorando,
y cuando comes el pan,
de Dios te vas acordando.
“Este es mi Cuerpo”, les dijo
a los Discípulos cenando.
Todo es Mando de Dios,
aunque no veas el Mando.
***
Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria, que Enseñen - Tomo II - C6
sábado, 3 de octubre de 2015
Ruega por los pecadores
En Sueño Profético enseñaban a curar al espíritu, a conocerlo entre el sano. Decían:
Ruega por el pecador
y exígele al que no esté pecando,
y ya te unes a la Virgen,
y oración vas agrandando.
Ruega por el pecador,
si tú no estás pecando.
Dijo uno:
Hay quien empieza a pecar
por otro que está pecando,
porque no ruega por él
y lo maldice gritando,
y ya no sigue el camino
que Dios le tiene mandado.
Ruega por los pecadores
y desbarata el pecado;
que el ruego y la oración
es perseguir al pecado
y acercar hombres a Dios.
Ruega por los pecadores,
que esto es contentar a Dios.
El hombre practica poco
lo que sirve para Dios,
y no sabe que si practica
la oración, al pecador,
Dios le concede la ayuda,
y la fuerza que le manda
deja al pecado sin vida.
Desperté, oí:
Si ruegas a Dios con Fe,
Él te dará entendimiento
para saber conocer
cuándo un espíritu
está sano o está enfermo.
O se va a curar,
o se está enfermando.
Es la acción de la carne
la que da contestación
a lo enfermo o a lo sano.
El que no hace oración,
no sabe diagnosticarlo.
Y le falta compasión,
y ya no puede curarlo.
La oración,
con la acción acompañando,
va dejando una huella
que a Dios tienen que llamarlo.
Es sufrir
querer que el hombre busque
al que esté pecando.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5
Ruega por el pecador
y exígele al que no esté pecando,
y ya te unes a la Virgen,
y oración vas agrandando.
Ruega por el pecador,
si tú no estás pecando.
Dijo uno:
Hay quien empieza a pecar
por otro que está pecando,
porque no ruega por él
y lo maldice gritando,
y ya no sigue el camino
que Dios le tiene mandado.
Ruega por los pecadores
y desbarata el pecado;
que el ruego y la oración
es perseguir al pecado
y acercar hombres a Dios.
Ruega por los pecadores,
que esto es contentar a Dios.
El hombre practica poco
lo que sirve para Dios,
y no sabe que si practica
la oración, al pecador,
Dios le concede la ayuda,
y la fuerza que le manda
deja al pecado sin vida.
Desperté, oí:
Si ruegas a Dios con Fe,
Él te dará entendimiento
para saber conocer
cuándo un espíritu
está sano o está enfermo.
O se va a curar,
o se está enfermando.
Es la acción de la carne
la que da contestación
a lo enfermo o a lo sano.
El que no hace oración,
no sabe diagnosticarlo.
Y le falta compasión,
y ya no puede curarlo.
La oración,
con la acción acompañando,
va dejando una huella
que a Dios tienen que llamarlo.
Es sufrir
querer que el hombre busque
al que esté pecando.
***
Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5
viernes, 2 de octubre de 2015
Haz Caridad pensando en el Cielo
En Sueño Profético decían:
Si haces Caridad,
que siempre sea
pensando en el Cielo.
Si no la hicieras por Dios,
cámbiale el nombre primero,
porque las cosas de Dios
tienen diferente sello.
Por eso no hay duda con el que diga:
“Dios me habla a mí en el Cielo”.
Porque lleva Caridad
a medida de Evangelio.
Dijo uno:
Dios Hombre decía, que la Caridad al espíritu era el mayor “cundir” que podías dar; que la lástima a la carne, te diera después de que hubieras tenido Caridad al espíritu.
Yo le oí estas Palabras –que por ser dichas por Dios, hoy son las mismas–:
“Compadeced primero al pie, y después ocupaos de la sandalia. Pues muchos más, preferid al espíritu, dándole Caridad para sanarlo, porque éste siempre tendrá vida en el sitio donde Yo estoy o donde vive Luzbel. Que mi Padre allí lo mandó porque a mi Padre no Lo creyó como Dios Único, como hoy tampoco creen que Yo soy el mismo, que mi Padre vive en Mí”.
“Con Todo el que no Me quiera, Yo no hago de Dios para darle mi Gloria, porque ya mi Gloria sería como este mundo de carne”.
“Tened Caridad con el que vive sin oír mis Palabras, que pecó y no Me busca”.
“Tened Caridad para que puedan oírla cuando pidan mi Perdón”.
Desperté, oí:
Esta es la Caridad
que el hombre poco practica.
El hombre da compasión
al vestir y a la comida.
Y abandona al pecador,
para que pecado siga.
El hombre no piensa en Dios
ni practica su Enseñanza.
El hombre habla de Dios
con la menor importancia.
Hasta que llega el momento
de que la vida se acaba,
y ya le oyes su Nombre
con timidez y sin ganas.
El que tuvo Caridad
y el pecado fue quitando,
con Paz le oyes decir:
“Señor, si quieres,
puedes curarme”.
“Y seguiré a tu servicio,
aumentándote el rebaño”.
Éstos son los que tienen
que seguir ahí enseñando.
Porque Caridad sin Dios,
no es lo que Él ha enseñado.
***
Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C4
Si haces Caridad,
que siempre sea
pensando en el Cielo.
Si no la hicieras por Dios,
cámbiale el nombre primero,
porque las cosas de Dios
tienen diferente sello.
Por eso no hay duda con el que diga:
“Dios me habla a mí en el Cielo”.
Porque lleva Caridad
a medida de Evangelio.
Dijo uno:
Dios Hombre decía, que la Caridad al espíritu era el mayor “cundir” que podías dar; que la lástima a la carne, te diera después de que hubieras tenido Caridad al espíritu.
Yo le oí estas Palabras –que por ser dichas por Dios, hoy son las mismas–:
“Compadeced primero al pie, y después ocupaos de la sandalia. Pues muchos más, preferid al espíritu, dándole Caridad para sanarlo, porque éste siempre tendrá vida en el sitio donde Yo estoy o donde vive Luzbel. Que mi Padre allí lo mandó porque a mi Padre no Lo creyó como Dios Único, como hoy tampoco creen que Yo soy el mismo, que mi Padre vive en Mí”.
“Con Todo el que no Me quiera, Yo no hago de Dios para darle mi Gloria, porque ya mi Gloria sería como este mundo de carne”.
“Tened Caridad con el que vive sin oír mis Palabras, que pecó y no Me busca”.
“Tened Caridad para que puedan oírla cuando pidan mi Perdón”.
Desperté, oí:
Esta es la Caridad
que el hombre poco practica.
El hombre da compasión
al vestir y a la comida.
Y abandona al pecador,
para que pecado siga.
El hombre no piensa en Dios
ni practica su Enseñanza.
El hombre habla de Dios
con la menor importancia.
Hasta que llega el momento
de que la vida se acaba,
y ya le oyes su Nombre
con timidez y sin ganas.
El que tuvo Caridad
y el pecado fue quitando,
con Paz le oyes decir:
“Señor, si quieres,
puedes curarme”.
“Y seguiré a tu servicio,
aumentándote el rebaño”.
Éstos son los que tienen
que seguir ahí enseñando.
Porque Caridad sin Dios,
no es lo que Él ha enseñado.
***
Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C4
jueves, 1 de octubre de 2015
El alimento del espíritu
En Sueño Profético decían:
Al espíritu no le llega la comida, por grandes manjares que comas, si no le das Oración de acción y de orar. Ten por seguro que se pondrá enfermo y si el espíritu está enfermo la carne no está sana para Dios.
Dijo uno:
El alimento del espíritu llega a la carne, el de la carne no llega al espíritu. El hombre no ve carne enferma hasta que la carne, ella misma, se acusa de su mal. Si no presenta dolencias el hombre no dice carne enferma.
La carne enferma es la que cumple lo que cumple en contra de lo que Dios tiene mandado, y ya le llega enfermedad del espíritu. El espíritu puede tener muchas enfermedades de diferentes grados, como dice el médico. Puede tener carne enferma y espíritu sano, pero el espíritu enfermo no tiene el cuerpo sano, aunque le veas hablar, aunque lo veas andando. Ya hará cosas el cuerpo que el espíritu le está mandando, todas serán sin su ajuste porque espíritu enfermo está mandando.
Desperté, oí:
¡Qué poco se ocupa el hombre de alimentar al espíritu!
Cuando el médico y el medicamento deberían ser primero para él.
Y ya enfermaría el cuerpo con su enfermedad de materia, pero no con enfermedad que el que no ama no entiende.
Y al no entender no saben tratar a estos enfermos, aquellos que quisieran ayuda dar.
Los médicos del espíritu son los que están en la Tierra para curar al espíritu, si Amor a Dios le tuvieran.
Qué lástima que al que Dios le dio su Mando le falte Amor y ya no enseñe.
Pero Dios manda Enseñanza y el que ama ya Lo encuentra.
***
Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V
Al espíritu no le llega la comida, por grandes manjares que comas, si no le das Oración de acción y de orar. Ten por seguro que se pondrá enfermo y si el espíritu está enfermo la carne no está sana para Dios.
Dijo uno:
El alimento del espíritu llega a la carne, el de la carne no llega al espíritu. El hombre no ve carne enferma hasta que la carne, ella misma, se acusa de su mal. Si no presenta dolencias el hombre no dice carne enferma.
La carne enferma es la que cumple lo que cumple en contra de lo que Dios tiene mandado, y ya le llega enfermedad del espíritu. El espíritu puede tener muchas enfermedades de diferentes grados, como dice el médico. Puede tener carne enferma y espíritu sano, pero el espíritu enfermo no tiene el cuerpo sano, aunque le veas hablar, aunque lo veas andando. Ya hará cosas el cuerpo que el espíritu le está mandando, todas serán sin su ajuste porque espíritu enfermo está mandando.
Desperté, oí:
¡Qué poco se ocupa el hombre de alimentar al espíritu!
Cuando el médico y el medicamento deberían ser primero para él.
Y ya enfermaría el cuerpo con su enfermedad de materia, pero no con enfermedad que el que no ama no entiende.
Y al no entender no saben tratar a estos enfermos, aquellos que quisieran ayuda dar.
Los médicos del espíritu son los que están en la Tierra para curar al espíritu, si Amor a Dios le tuvieran.
Qué lástima que al que Dios le dio su Mando le falte Amor y ya no enseñe.
Pero Dios manda Enseñanza y el que ama ya Lo encuentra.
***
Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V
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