En Sueño Profético hablaban del que más le servía a Dios. Ponían comparaciones de algo que estás llenando pero que aún no está lleno, con algo que ya está lleno o que está rebosando. Decían:
Si lo estás llenando,
puede que, por circunstancias,
dejes de llenarlo.
Y si una vez lleno lo quitas,
no lo ves rebosando.
Pero si llega a tener rebose,
tú no puedes ocultarlo,
y ya todos estarán viendo
el rebose de este cántaro,
que puede beneficiar o cundir
que el cántaro está rebosando.
Pues para servir a Dios,
tienes que tener rebose,
sin ocultarlo.
Si te falta este rebose,
todo lo verás muy lejos,
todo lo verás muy alto,
y antes de empezar camino,
ya te notarás cansado.
Dijo uno:
El rebose puede estar en todo. Hay quien tiene rebose de fantasía de su misma profesión, y está tres días y tres noches hablando y no lo notas cansado. Pues en el Amor a Dios, si te llega este rebose, tú ya te notas molesto si tu habla no es para Dios.
Desperté, oí:
Si no hay rebose Divino,
antes de empezar, te cansas.
Si no hay rebose Divino,
no te salen las palabras,
porque las palabras,
cuando te salen para Dios,
es porque rebose ha habido.
Luego, ya, esta ansiedad
de querer que te comprendan,
tiene que pedirle a Dios
que actúe en el que te oiga.
Pero tú jamás te cansas
de la altura o la distancia.
Llénate de Amor de Dios
y deja que Amor rebose.
Y así ya por donde vayas,
el Nombre de Dios lo oyes.
***
Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4
martes, 31 de enero de 2017
lunes, 30 de enero de 2017
El hombre debería darle preferencia al Espíritu
En Sueño profético decían:
Si el hombre estudiara lo que es el espíritu, el hombre vería a Dios en este estudio.
Si el hombre practicara la Vida del espíritu, vería la verdad y la mentira, cuando alguno quisiera engañar.
Si el hombre supiera lo que es espíritu, viviría una vida de Paz, y a su cuerpo lo convertiría en centinela para el espíritu guardar.
El hombre aprende todo lo que sirve temporal, y él mismo vive engañado, porque no sabe el final de esa vida trabajosa. Que no le sirvió de nada el darle tanta preferencia a lo que por fuerza acaba.
Dijo uno:
Si el hombre, su primer estudio fuera al espíritu, nadie se extrañaría de que Dios se comunicara al espíritu que a Él amara y de que Él quisiera darle sus Palabras para enseñar al cuerpo a que vaya detrás del espíritu.
El espíritu es la vida del cuerpo. El cuerpo es permitido. El espíritu es vida que Dios manda.
Cuerpo, que pertenece al suelo. Espíritu, que la Gloria es su casa. Si el espíritu no se ensució, o si se ensució y a Dios Le pidió Perdón, Dios le dice: “Esta es tu casa”. Pero tienes que ser tú el que hagas esta llamada.
Desperté, oí:
¡Sería hermoso
y de gran provecho,
si el hombre le diera
preferencia al espíritu,
y luego, a la suciedad del cuerpo!
Suciedad, cuando el espíritu se va
y deja el cuerpo muerto.
Este cuerpo ya es igual
a todos los cuerpos muertos,
millonario, intelectual
o pordiosero.
¡Todo queda en suciedad!
Lo que siempre queda vivo
es el espíritu
que quiso con Dios estar.
Éste, si llamó a Dios,
se quitó la suciedad.
¡Qué lástima que los hombres
le den tanta preferencia
a lo que queda en suciedad!
Que mayoría la llevan
antes de ser muertos ya.
***
Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - C3
Si el hombre estudiara lo que es el espíritu, el hombre vería a Dios en este estudio.
Si el hombre practicara la Vida del espíritu, vería la verdad y la mentira, cuando alguno quisiera engañar.
Si el hombre supiera lo que es espíritu, viviría una vida de Paz, y a su cuerpo lo convertiría en centinela para el espíritu guardar.
El hombre aprende todo lo que sirve temporal, y él mismo vive engañado, porque no sabe el final de esa vida trabajosa. Que no le sirvió de nada el darle tanta preferencia a lo que por fuerza acaba.
Dijo uno:
Si el hombre, su primer estudio fuera al espíritu, nadie se extrañaría de que Dios se comunicara al espíritu que a Él amara y de que Él quisiera darle sus Palabras para enseñar al cuerpo a que vaya detrás del espíritu.
El espíritu es la vida del cuerpo. El cuerpo es permitido. El espíritu es vida que Dios manda.
Cuerpo, que pertenece al suelo. Espíritu, que la Gloria es su casa. Si el espíritu no se ensució, o si se ensució y a Dios Le pidió Perdón, Dios le dice: “Esta es tu casa”. Pero tienes que ser tú el que hagas esta llamada.
Desperté, oí:
¡Sería hermoso
y de gran provecho,
si el hombre le diera
preferencia al espíritu,
y luego, a la suciedad del cuerpo!
Suciedad, cuando el espíritu se va
y deja el cuerpo muerto.
Este cuerpo ya es igual
a todos los cuerpos muertos,
millonario, intelectual
o pordiosero.
¡Todo queda en suciedad!
Lo que siempre queda vivo
es el espíritu
que quiso con Dios estar.
Éste, si llamó a Dios,
se quitó la suciedad.
¡Qué lástima que los hombres
le den tanta preferencia
a lo que queda en suciedad!
Que mayoría la llevan
antes de ser muertos ya.
***
Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - C3
domingo, 29 de enero de 2017
Dile muertos a los vivos que no quieren a Dios
En Sueño Profético decían:
Hay momentos en la vida que si a ti te llegaran, no sabrías cómo los recibirías:
Carne enferma con dolencias, sin esperanza que curen, y muerte de un ser querido.
Si estos sufrimientos ves en otro, piensa si fueran tuyos, y ya tú mismo te haces cambio y castigas tus sentidos y tu lengua, si juzgaste como el sufrir habías visto.
Dijo uno:
La muerte es lo único que te quita las esperanzas de que te vean vivo. En lo demás puedes hacerte grandes castillos, y ya vives con la esperanza de un día decir: “el sufrimiento se ha ido”. Tiene que ser más sufrimiento el que piense que el muerto no puede ser vivo. En cambio, el que cree en Aquí, siempre lo tiene vivo, y hace su vida igual porque lo siente consigo.
Desperté, oí:
Dile muertos a los vivos
que no quieren a Dios.
Y no les llames muertos
a los que quisieron a Dios
cumpliendo sus Mandamientos.
A éstos, diles:
“ya viven la Vida Eterna”.
Y pide que rueguen por ti
para que tú no la pierdas.
***
Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7
Hay momentos en la vida que si a ti te llegaran, no sabrías cómo los recibirías:
Carne enferma con dolencias, sin esperanza que curen, y muerte de un ser querido.
Si estos sufrimientos ves en otro, piensa si fueran tuyos, y ya tú mismo te haces cambio y castigas tus sentidos y tu lengua, si juzgaste como el sufrir habías visto.
Dijo uno:
La muerte es lo único que te quita las esperanzas de que te vean vivo. En lo demás puedes hacerte grandes castillos, y ya vives con la esperanza de un día decir: “el sufrimiento se ha ido”. Tiene que ser más sufrimiento el que piense que el muerto no puede ser vivo. En cambio, el que cree en Aquí, siempre lo tiene vivo, y hace su vida igual porque lo siente consigo.
Desperté, oí:
Dile muertos a los vivos
que no quieren a Dios.
Y no les llames muertos
a los que quisieron a Dios
cumpliendo sus Mandamientos.
A éstos, diles:
“ya viven la Vida Eterna”.
Y pide que rueguen por ti
para que tú no la pierdas.
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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7
sábado, 28 de enero de 2017
Dios manda que sea publicado
En Sueño Profético hablaban de estos Escritos dictados en Gloria, antes dichos al espíritu.
Comparaban la verdad con el engaño,
la razón con la injusticia,
el desprecio y el halago,
el color blanco y el negro,
el gigante y el enano,
el chaparro con el pino,
el águila y el canario,
la riada y la sequía
cuando de agua se está hablando.
Dijo uno:
¿Quién no sabría destacar lo que en parejas se ha nombrado, lo que cada cosa era, por no verlo claro? Se trataría de un enfermo con los sentidos atrofiados, y sería peligroso no tenerlo vigilado.
Pues más claro se ve aquí que el hombre a Dios no ama.
Esto, el que puede publicar todo lo que Dios manda que sea publicado.
Los hombres que pueden y no lo hacen, ¿qué disculpa darán a Dios el día que entierren su cuerpo?
De esta generación morirán muchos sin leer este Evangelio, dicho a un espíritu sin cuerpo para que el hombre no pueda reformar este “Diciendo”.
Desperté, oí:
Siguen en la Gloria nombrando
lo que no puede el hombre dudar
por estarlo viendo.
Un manantial
que ves que brota el agua,
y un agua que cae del cielo.
Siendo agua las dos,
una está en el suelo,
y allí pones tu vista
para mirar y verlo.
El agua que echa la lluvia
cae del cielo.
La del venero es de Dios,
pero miras al suelo.
***
Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C6
Comparaban la verdad con el engaño,
la razón con la injusticia,
el desprecio y el halago,
el color blanco y el negro,
el gigante y el enano,
el chaparro con el pino,
el águila y el canario,
la riada y la sequía
cuando de agua se está hablando.
Dijo uno:
¿Quién no sabría destacar lo que en parejas se ha nombrado, lo que cada cosa era, por no verlo claro? Se trataría de un enfermo con los sentidos atrofiados, y sería peligroso no tenerlo vigilado.
Pues más claro se ve aquí que el hombre a Dios no ama.
Esto, el que puede publicar todo lo que Dios manda que sea publicado.
Los hombres que pueden y no lo hacen, ¿qué disculpa darán a Dios el día que entierren su cuerpo?
De esta generación morirán muchos sin leer este Evangelio, dicho a un espíritu sin cuerpo para que el hombre no pueda reformar este “Diciendo”.
Desperté, oí:
Siguen en la Gloria nombrando
lo que no puede el hombre dudar
por estarlo viendo.
Un manantial
que ves que brota el agua,
y un agua que cae del cielo.
Siendo agua las dos,
una está en el suelo,
y allí pones tu vista
para mirar y verlo.
El agua que echa la lluvia
cae del cielo.
La del venero es de Dios,
pero miras al suelo.
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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C6
viernes, 27 de enero de 2017
Milagros con Fe y Amor
En Sueño Profético hablaban de los milagros. Decían que para ver milagros tenías tú que querer verlos, y que los milagros llegaban al espíritu y luego pasaban al cuerpo, y que había veces que Dios mandaba milagros para el que estaba pidiendo por el que le hacía falta este milagro en su cuerpo.
El hombre pide milagros y los pide ofendiendo, a veces con gesto duro y con dudas de que Dios pueda hacerlos.
Dijo uno:
Yo vi pedir un milagro a un hombre con tanta fuerza y tanta confianza, que Dios le mandó respuesta.
Pedía por un amigo que a medias con él tenía una huerta. En todo estaban de acuerdo, como si fueran un solo dueño, pero el nombre de Dios les hacía discutir. Uno jamás Lo nombraba, y del otro era su respiración y no podía ocultarla. Yo le oí:
“Señor, haz que tu Nombre en él lo oiga, aunque mi lengua se enferme y ya nadie en mí lo oiga, que más veces lo diré en mi memoria. Señor, que su espíritu se cure y que mi cuerpo se enferme”.
No terminó las palabras y dijo: “¡Por allí viene!”. Antes de decir palabras, el nombre de Dios se oyó:
“Tengo que creer en Dios y que su Nombre me oigan. Las vacas que ayer tenía, y que hoy estarían muertas, están de pie y con vida. Mis gritos llenaron el establo de chiquillos y de mujeres”.
Desperté, oí:
La Fe y su Amor a Dios son tan grandes, que ofrece a Dios su cuerpo para que enfermedad le llegue y a cambio pueda oír “¡Dios mío!” en la boca del que tanto había ofendido.
Cuando pidas los milagros no importa a quién le lleguen, lo que importa es que tú sepas que tu súplica a Dios llega.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
El hombre pide milagros y los pide ofendiendo, a veces con gesto duro y con dudas de que Dios pueda hacerlos.
Dijo uno:
Yo vi pedir un milagro a un hombre con tanta fuerza y tanta confianza, que Dios le mandó respuesta.
Pedía por un amigo que a medias con él tenía una huerta. En todo estaban de acuerdo, como si fueran un solo dueño, pero el nombre de Dios les hacía discutir. Uno jamás Lo nombraba, y del otro era su respiración y no podía ocultarla. Yo le oí:
“Señor, haz que tu Nombre en él lo oiga, aunque mi lengua se enferme y ya nadie en mí lo oiga, que más veces lo diré en mi memoria. Señor, que su espíritu se cure y que mi cuerpo se enferme”.
No terminó las palabras y dijo: “¡Por allí viene!”. Antes de decir palabras, el nombre de Dios se oyó:
“Tengo que creer en Dios y que su Nombre me oigan. Las vacas que ayer tenía, y que hoy estarían muertas, están de pie y con vida. Mis gritos llenaron el establo de chiquillos y de mujeres”.
Desperté, oí:
La Fe y su Amor a Dios son tan grandes, que ofrece a Dios su cuerpo para que enfermedad le llegue y a cambio pueda oír “¡Dios mío!” en la boca del que tanto había ofendido.
Cuando pidas los milagros no importa a quién le lleguen, lo que importa es que tú sepas que tu súplica a Dios llega.
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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
jueves, 26 de enero de 2017
Amarse como Yo os he amado, y al Prójimo como a vosotros mismos
En Sueño Profético hablaban de la Caridad. Decían:
Si la caridad no es de Dios, al bueno lo haces malo, y tratarás de que piense lo que nunca había pensado.
Hay quien hace caridad empujando a la venganza. Otros dan la caridad y a Dios ponen de culpable con estas palabras de insulto: “¿Dios, por qué consiente esto, con lo bueno que yo siempre he hecho?”. Esto lo dice en público, como el pregón el pregonero. Ésta no es la Caridad que se respira del Cielo. Con la Caridad que va de Dios, al malo lo ven ya bueno, porque esta Caridad transmite la Paz al cuerpo y te hace que comprendas que Dios no es un dictador. El dejó sus Mandamientos, que cumpliendo estas dos frases ya te dan el camino de las otras:
“Amarse como Yo os he amado, y al Prójimo como a vosotros mismos”.
Amando como Él, haces bueno al malo, y al Prójimo como si tú fueras.
El Prójimo ya siente la necesidad y la compaña de Dios, porque Prójimo es Dios.
Desperté, oí:
Si no llevas a Dios,
no vayas al Prójimo.
Porque tus palabras
darán venganza y odio.
Amando a Dios,
llamas al Prójimo.
Y tus palabras nunca serán
de venganza ni de odio.
Practicando el Nuevo Mandamiento
que Dios al hombre le dejó,
ya el hombre sería bueno
con la Presencia de Dios.
***
Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C4
Si la caridad no es de Dios, al bueno lo haces malo, y tratarás de que piense lo que nunca había pensado.
Hay quien hace caridad empujando a la venganza. Otros dan la caridad y a Dios ponen de culpable con estas palabras de insulto: “¿Dios, por qué consiente esto, con lo bueno que yo siempre he hecho?”. Esto lo dice en público, como el pregón el pregonero. Ésta no es la Caridad que se respira del Cielo. Con la Caridad que va de Dios, al malo lo ven ya bueno, porque esta Caridad transmite la Paz al cuerpo y te hace que comprendas que Dios no es un dictador. El dejó sus Mandamientos, que cumpliendo estas dos frases ya te dan el camino de las otras:
“Amarse como Yo os he amado, y al Prójimo como a vosotros mismos”.
Amando como Él, haces bueno al malo, y al Prójimo como si tú fueras.
El Prójimo ya siente la necesidad y la compaña de Dios, porque Prójimo es Dios.
Desperté, oí:
Si no llevas a Dios,
no vayas al Prójimo.
Porque tus palabras
darán venganza y odio.
Amando a Dios,
llamas al Prójimo.
Y tus palabras nunca serán
de venganza ni de odio.
Practicando el Nuevo Mandamiento
que Dios al hombre le dejó,
ya el hombre sería bueno
con la Presencia de Dios.
***
Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C4
miércoles, 25 de enero de 2017
Vive tranquilo y piensa en la Vida Eterna
En Sueño Profético hablaban de la vida, de los años que un cuerpo puede tener vida. Ponían comparaciones que sólo en el Cielo oías.
Se vio como una avenida, toda llena de gente. Iban muy juntos, y de espaldas porque ya habían pasado la vida. Y dijo uno:
De todos los que se han visto, ninguno llegó a noventa, porque noventa es tirar de una vida trabajosa. Trabajosa no sólo para el que lleva los noventa, es más trabajosa para el que tiene que cuidar estos noventa.
Dios, Sabiduría Infinita, hace esa vida corta para que antes de que lo pienses ya te encuentres en la otra, que es la Eterna.
Aquí no cuentan los años. Aquí no sirve belleza.
Dijo uno:
Si la vida del cuerpo fuera larga y normal se vieran los noventa, ¡cuántos perderían la Eterna!
Pensemos este pensar que ningún hombre lo piensa:
¿Ha pensado el hombre de estudios lo que sería una casa con cuatro ya de noventa? Que esto sería normal cuando una carne con otra, Dios la uniera, teniendo estos hijos nada más.
Desperté, oí:
Para cuidar al mayor,
tienes que amar mucho al Cielo.
Si piensas los pocos
que a los noventa llegan,
tu vida ya no la ves tan trabajosa,
y tú mismo te la alegras.
Te la alegras
pensando que son noventa años,
y a éstos, pocos llegan.
El hombre pasa la vida
haciendo planes y echando cuentas.
Vive apartado de Dios,
y no llega a los noventa.
¡Vive esa vida tranquilo,
pensando en la Vida Eterna!
¡Cierra las puertas al pecado,
y ya, lo que Dios disponga,
nunca quieras reformarlo!
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2
Se vio como una avenida, toda llena de gente. Iban muy juntos, y de espaldas porque ya habían pasado la vida. Y dijo uno:
De todos los que se han visto, ninguno llegó a noventa, porque noventa es tirar de una vida trabajosa. Trabajosa no sólo para el que lleva los noventa, es más trabajosa para el que tiene que cuidar estos noventa.
Dios, Sabiduría Infinita, hace esa vida corta para que antes de que lo pienses ya te encuentres en la otra, que es la Eterna.
Aquí no cuentan los años. Aquí no sirve belleza.
Dijo uno:
Si la vida del cuerpo fuera larga y normal se vieran los noventa, ¡cuántos perderían la Eterna!
Pensemos este pensar que ningún hombre lo piensa:
¿Ha pensado el hombre de estudios lo que sería una casa con cuatro ya de noventa? Que esto sería normal cuando una carne con otra, Dios la uniera, teniendo estos hijos nada más.
Desperté, oí:
Para cuidar al mayor,
tienes que amar mucho al Cielo.
Si piensas los pocos
que a los noventa llegan,
tu vida ya no la ves tan trabajosa,
y tú mismo te la alegras.
Te la alegras
pensando que son noventa años,
y a éstos, pocos llegan.
El hombre pasa la vida
haciendo planes y echando cuentas.
Vive apartado de Dios,
y no llega a los noventa.
¡Vive esa vida tranquilo,
pensando en la Vida Eterna!
¡Cierra las puertas al pecado,
y ya, lo que Dios disponga,
nunca quieras reformarlo!
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2
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