En Sueño Profético decían:
Si los que dicen que aman hubieran cogido lo espiritual como esto material que el Elegido vive, ya estarían estos Escritos, dictados en la Gloria, donde deberían estar. Lo mismo que el Elegido pidió ser Elegido con su comportamiento, para dar Enseñanza de seguir el Camino de Dios, lo mismo piden cuando Dios aparta.
El que puede llevar lejos Su Palabra y la deja después de lo del hombre, éste Le pide a Dios ser apartado, porque a Dios no Le sirve.
Dijo uno:
Deberían vivir con miedo los que pueden servir a Dios y se alejan del que Dios le da poderes para que diga: “Esto es Evangelio no leído, de la Palabra que Dios dejó escrita”. Este Evangelio es dicho al espíritu, dejando sin mando al cuerpo. Que luego obedece cuando el espíritu oye el Dictado para que quede justificado el arrobo.
Desperté, oí:
Son los que más pueden los que guardan el poder para servir a Dios.
Éstos, jamás podrán ser Elegidos, diciendo: “Me habla Dios”.
Tiene poco escondrijo decir “amo a Dios” y que Dios espere que tú quieras servirle.
Espera, por no hacer de Dios con la fuerza del castigo.
A Dios se Le ve más el Dios en el Amor al hombre y en el Perdón.
El castigo, el hombre lo busca, pero no va de Dios.
De Dios va la Libertad a lo que el hombre quiere, que es no servirlo ni quererlo.
Éste es el castigo mayor que tiene el hombre, si hace stop en su pensamiento.
Lo demás no es castigo, si a Dios llevas de Compañero, que esto lo sabes tú sin decirlo.
¡Pon a Dios lo primero y no te pongas castigo!
***
Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C6
martes, 28 de febrero de 2017
domingo, 26 de febrero de 2017
Esa vida es tan corta, que no te da tiempo a pensar
En Sueño Profético decían:
El hombre que vive apartado de Dios y persigue sus Palabras apartando a más, es rueda sin motor cuesta abajo, que al final se estrella. El hombre pone su tiempo en lo que no le responde ni le sirve para cuando abandone el cuerpo.
El hombre no piensa, cuando se va el día, lo que en la noche le espera. Y si ve amanecer un nuevo día, debería pensar: “¿Tendré la noche como tengo el despertar?”. Y también admitir este pensar: “¿Se negará algo de mi cuerpo a servirme hasta esta noche llegar? ¿Tendré que encamar mis fuerzas por negarse a de mi cuerpo tirar?”.
Esto es un insignificante pensar, de tantos que se podrían dictar.
Dijo uno:
La muerte va con la vida,
sin un segundo faltar.
Aquel que no piense en ella,
retirado de Dios está,
porque el contacto de Dios
te hace en ella pensar.
Que este pensar tranquilo
te enseña a vivir Paz,
a que pienses en los vivos
que hace tiempo muertos están.
Que unos, viviste con ellos.
Y tros, la historia
te recuerda lo que fueron.
Desperté, oí:
Cuantas más palabras oyes en la Gloria, más te extrañas cuando ves que les dan importancia a algunos hombres y les cuelgan medallas que no sirven para este Reino, cuando ves que a Dios no nombran y ellos se cuelgan méritos.
Nombraban vida y muerte:
Vida, que con Dios no llega muerte. Y muerte, que sin Dios, Vida se pierde.
Si la vida del cuerpo fuera eterna como la del espíritu, ya Dios habría acabado el mundo.
Pero haz este pensar:
“Esa vida es tan corta, que no te da tiempo a pensar”.
Piensa en la Vida que es Vida para estar siempre con Dios, y ya si llega la muerte, es muerte para el que la vivió y al cuerpo le dio sepultura.
Si el hombre aprendiera y enseñara esta asignatura, ya vería esa vida corta, torpe y sucia.
Y lo haría todo bien hecho, pensando: “La muerte llevo dentro de mi cuerpo, y tiene que presentarme a Él, que yo sin Él ya muero”.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3
El hombre que vive apartado de Dios y persigue sus Palabras apartando a más, es rueda sin motor cuesta abajo, que al final se estrella. El hombre pone su tiempo en lo que no le responde ni le sirve para cuando abandone el cuerpo.
El hombre no piensa, cuando se va el día, lo que en la noche le espera. Y si ve amanecer un nuevo día, debería pensar: “¿Tendré la noche como tengo el despertar?”. Y también admitir este pensar: “¿Se negará algo de mi cuerpo a servirme hasta esta noche llegar? ¿Tendré que encamar mis fuerzas por negarse a de mi cuerpo tirar?”.
Esto es un insignificante pensar, de tantos que se podrían dictar.
Dijo uno:
La muerte va con la vida,
sin un segundo faltar.
Aquel que no piense en ella,
retirado de Dios está,
porque el contacto de Dios
te hace en ella pensar.
Que este pensar tranquilo
te enseña a vivir Paz,
a que pienses en los vivos
que hace tiempo muertos están.
Que unos, viviste con ellos.
Y tros, la historia
te recuerda lo que fueron.
Desperté, oí:
Cuantas más palabras oyes en la Gloria, más te extrañas cuando ves que les dan importancia a algunos hombres y les cuelgan medallas que no sirven para este Reino, cuando ves que a Dios no nombran y ellos se cuelgan méritos.
Nombraban vida y muerte:
Vida, que con Dios no llega muerte. Y muerte, que sin Dios, Vida se pierde.
Si la vida del cuerpo fuera eterna como la del espíritu, ya Dios habría acabado el mundo.
Pero haz este pensar:
“Esa vida es tan corta, que no te da tiempo a pensar”.
Piensa en la Vida que es Vida para estar siempre con Dios, y ya si llega la muerte, es muerte para el que la vivió y al cuerpo le dio sepultura.
Si el hombre aprendiera y enseñara esta asignatura, ya vería esa vida corta, torpe y sucia.
Y lo haría todo bien hecho, pensando: “La muerte llevo dentro de mi cuerpo, y tiene que presentarme a Él, que yo sin Él ya muero”.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3
sábado, 25 de febrero de 2017
Cuando una oveja se aleja
En Sueño Profético decían:
Amar a Dios sin seguirlo,
es amor con falta de Amor.
Y amarlo y seguirlo,
guárdate la explicación,
que el Amor ya está hablando,
aunque no oigan tu voz.
Este Amor tiene que estar
siempre haciendo guardia al Cielo,
y aquello que sea de Dios,
has de cumplir lo primero.
Dijo uno:
Con ese rebaño ahí en la Tierra,
¡cuánto sufre Aquí el Pastor
cuando una oveja se aleja!
Sufre, porque no es Pastor
que grita ni tira piedras.
Sufre, porque no quisiera
que ninguna se perdiera.
Y sufre, porque no quiere
que su Mando el hombre haga
como dictador que dicta,
que si no cumple su mando,
lo encarcela o lo mata.
El buen pastor avisa al rebaño,
y tira la piedra sin que haga daño.
Ya, si tú te vas,
tú te haces el daño,
y vivirás con esta estampa
el día que te llegue la hora
de abandonar la Tierra:
“Yo dejé el rebaño,
y ahora estoy sin Pastor,
sin Gloria y condenado”.
Desperté, oí:
Si amas,
no puedes amar sin seguir.
Si amas,
al Mando te sale el sí,
y si no oyeras Mando,
ya no podrías vivir.
Ésta es la diferencia
que tú puedes valorar,
para pensar:
“yo no amo,
y a mí me falta el amar”.
El que el Mando de Dios coja dirá:
Señor, quiero estar en tu rebaño
y no me quiero apartar.
El día que no me mandes,
estaré muerto,
aunque me vean andar,
porque tu Mando es Vida,
y en tu Mando
ya me das Eternidad.
***
Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2
Amar a Dios sin seguirlo,
es amor con falta de Amor.
Y amarlo y seguirlo,
guárdate la explicación,
que el Amor ya está hablando,
aunque no oigan tu voz.
Este Amor tiene que estar
siempre haciendo guardia al Cielo,
y aquello que sea de Dios,
has de cumplir lo primero.
Dijo uno:
Con ese rebaño ahí en la Tierra,
¡cuánto sufre Aquí el Pastor
cuando una oveja se aleja!
Sufre, porque no es Pastor
que grita ni tira piedras.
Sufre, porque no quisiera
que ninguna se perdiera.
Y sufre, porque no quiere
que su Mando el hombre haga
como dictador que dicta,
que si no cumple su mando,
lo encarcela o lo mata.
El buen pastor avisa al rebaño,
y tira la piedra sin que haga daño.
Ya, si tú te vas,
tú te haces el daño,
y vivirás con esta estampa
el día que te llegue la hora
de abandonar la Tierra:
“Yo dejé el rebaño,
y ahora estoy sin Pastor,
sin Gloria y condenado”.
Desperté, oí:
Si amas,
no puedes amar sin seguir.
Si amas,
al Mando te sale el sí,
y si no oyeras Mando,
ya no podrías vivir.
Ésta es la diferencia
que tú puedes valorar,
para pensar:
“yo no amo,
y a mí me falta el amar”.
El que el Mando de Dios coja dirá:
Señor, quiero estar en tu rebaño
y no me quiero apartar.
El día que no me mandes,
estaré muerto,
aunque me vean andar,
porque tu Mando es Vida,
y en tu Mando
ya me das Eternidad.
***
Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2
jueves, 23 de febrero de 2017
El Amor a Dios al hombre
En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios, de su Sabiduría, del Amor tan grande que le tiene al hombre.
Ya sigue Teresa de Ávila:
El que su Amor sienta,
tiene que hacerlo sentir
a gente mala y a gente buena,
que a veces este sentir
te hace pensar:
“Yo no quería a Dios,
aunque nadie lo supiera,
cuando de Él me tapaba
y le huía a las penas
que yo podía socorrer
y me alejaba de ellas.
Tengo que cambiar mi vida
y entregarme,
para que todos lo vean,
que mi Amor a Dios es tan grande
que ocultarlo no pudiera”.
Estas confesiones me hacían
que yo contestara,
y si no daba mi nombre,
ya sabían quién hablaba.
Yo nunca llegué a decir:
“Señor, yo estoy cansada”.
Yo no podía estar en reposo
por la fuerza que me empujaba,
para que todos oyeran mi nombre,
y luego, si sentían Amor a Dios,
me llamaran.
Y el que ni lo sentía ni quería,
de palabras me maltrataba.
Yo, las veces que lloré,
no eché por mí las lágrimas,
las eché por el que a mí
me mandaba con sus Palabras.
Desperté, oí:
Cuando por dentro te sientes
este Amor con tanta Fuerza,
tanto Fuego, y tanta alegría,
ya lo ves todo inservible,
si no es para acarrear
a esta Vida.
A mí me veían rara
en opiniones que me pedían.
Si no me nombraban a Dios,
ya diálogo no había.
Yo tenía que dialogar
para contagiar mi vida.
Yo tenía que estar hablando
de mis éxtasis dormida.
¡Ay Sueños que yo pedía
para que Dios me riñera,
si no debía de ser
de aquella forma que era!
Yo primero decía:
Sueñas despierta,
y no mandas en tu acción
y te quedas como muerta,
viendo y oyendo,
sin yo poder contestar
para recoger respuesta
que yo luego quería dar.
El que tenga este contacto,
más habla después de muerta.
Porque muerta ven ahí,
la ropa de Vida Eterna,
que es la vida que viene Aquí.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C6
Ya sigue Teresa de Ávila:
El que su Amor sienta,
tiene que hacerlo sentir
a gente mala y a gente buena,
que a veces este sentir
te hace pensar:
“Yo no quería a Dios,
aunque nadie lo supiera,
cuando de Él me tapaba
y le huía a las penas
que yo podía socorrer
y me alejaba de ellas.
Tengo que cambiar mi vida
y entregarme,
para que todos lo vean,
que mi Amor a Dios es tan grande
que ocultarlo no pudiera”.
Estas confesiones me hacían
que yo contestara,
y si no daba mi nombre,
ya sabían quién hablaba.
Yo nunca llegué a decir:
“Señor, yo estoy cansada”.
Yo no podía estar en reposo
por la fuerza que me empujaba,
para que todos oyeran mi nombre,
y luego, si sentían Amor a Dios,
me llamaran.
Y el que ni lo sentía ni quería,
de palabras me maltrataba.
Yo, las veces que lloré,
no eché por mí las lágrimas,
las eché por el que a mí
me mandaba con sus Palabras.
Desperté, oí:
Cuando por dentro te sientes
este Amor con tanta Fuerza,
tanto Fuego, y tanta alegría,
ya lo ves todo inservible,
si no es para acarrear
a esta Vida.
A mí me veían rara
en opiniones que me pedían.
Si no me nombraban a Dios,
ya diálogo no había.
Yo tenía que dialogar
para contagiar mi vida.
Yo tenía que estar hablando
de mis éxtasis dormida.
¡Ay Sueños que yo pedía
para que Dios me riñera,
si no debía de ser
de aquella forma que era!
Yo primero decía:
Sueñas despierta,
y no mandas en tu acción
y te quedas como muerta,
viendo y oyendo,
sin yo poder contestar
para recoger respuesta
que yo luego quería dar.
El que tenga este contacto,
más habla después de muerta.
Porque muerta ven ahí,
la ropa de Vida Eterna,
que es la vida que viene Aquí.
TERESA DE ÁVILA
***
Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C6
miércoles, 22 de febrero de 2017
Las cosas de Dios no admiten disculpa
En Sueño Profético decían:
Hay cosas que tienes que ocultar, y hay cosas que tienes que publicar.
Dijo uno:
Este Escándalo que está en silencio, no es Querer de Dios, es Permitir.
Dios se hace Hombre y vive entre el hombre, no exige que Lo quieran. Pero sí dejó al descubierto al que Lo quería, al que Lo buscaba y al que Le dio desprecio cerrándole la puerta cuando Él pasaba.
Había veces que enviaba a los Discípulos por otro lado, y había veces que los hacía que fueran por otro lado para que los vieran y el remordimiento rompiera la disculpa que había puesto la indiferencia.
Las cosas de Dios no admiten disculpa cuando no hay Amor.
Desperté, oí:
Dios manda Palabras que queden escritas para el que quiera estudiarlas.
Pero el Elegido da sentir sin palabras, que el sentir compone Palabras que van de Aquí.
Este contacto de un espíritu que aún tiene materia, no pueden compararlo hoy con ninguno.
Por ser de Dios este Caso, se ha repetido varias veces que hoy es único, y por ser único, el hombre pone la indiferencia y pone al descubierto lo poco que a Dios ama.
No puedes amar, no buscando y pasando por la puerta del Amado y no entrar.
Cuando este Amor sea por Dios mandado.
¡Qué cierto que hay cosas que tienes que ocultar!
Pero ésta tienes que publicar.
Si hubieras intentado ocultarla, no llegan a doce los Arrobos, y Dios te hubiera retirado el Mando.
Amor y Obediencia han ido aumentando el Mando.
***
Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3
Hay cosas que tienes que ocultar, y hay cosas que tienes que publicar.
Dijo uno:
Este Escándalo que está en silencio, no es Querer de Dios, es Permitir.
Dios se hace Hombre y vive entre el hombre, no exige que Lo quieran. Pero sí dejó al descubierto al que Lo quería, al que Lo buscaba y al que Le dio desprecio cerrándole la puerta cuando Él pasaba.
Había veces que enviaba a los Discípulos por otro lado, y había veces que los hacía que fueran por otro lado para que los vieran y el remordimiento rompiera la disculpa que había puesto la indiferencia.
Las cosas de Dios no admiten disculpa cuando no hay Amor.
Desperté, oí:
Dios manda Palabras que queden escritas para el que quiera estudiarlas.
Pero el Elegido da sentir sin palabras, que el sentir compone Palabras que van de Aquí.
Este contacto de un espíritu que aún tiene materia, no pueden compararlo hoy con ninguno.
Por ser de Dios este Caso, se ha repetido varias veces que hoy es único, y por ser único, el hombre pone la indiferencia y pone al descubierto lo poco que a Dios ama.
No puedes amar, no buscando y pasando por la puerta del Amado y no entrar.
Cuando este Amor sea por Dios mandado.
¡Qué cierto que hay cosas que tienes que ocultar!
Pero ésta tienes que publicar.
Si hubieras intentado ocultarla, no llegan a doce los Arrobos, y Dios te hubiera retirado el Mando.
Amor y Obediencia han ido aumentando el Mando.
***
Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3
martes, 21 de febrero de 2017
Con pocos hombres buenos, no se conocería "hombre malo"
En Sueño Profético decían:
Te da tanta Paz en tu espíritu cuando has hecho el bien, que ya no piensas nada más que en hacer el bien por donde ves que el bien esperan.
Dijo uno:
Yo me crié siempre oyendo que no había ahorro que luego te diera, en la enfermedad o en la vejez, más renta que haber vivido siempre haciendo el bien. Pero que el bien llevara a Dios, llevara el bien que hacías. Y al que lo recibía, hacerle ver que el bien iba de Dios. Pues tanto practiqué esta forma de vivir, que cuando fui hombre y ya tuve mi vida independiente, y mis padres veían que ya tenía mi sueldo, nos juntábamos unos amigos, y el número doce éramos, o sea, doce. Nos propusimos que donde hubiera sufrimientos, achicarlos; donde hubiera hambre, llevar comida; y donde los chiquillos estuvieran tristes, llevar juguetes que les dejaran la tristeza por los suelos y la alegría acampara en sus caras. Las caras de los abuelos también cambiaban.
Desperté, oí:
Doce amigos fueron suficientes
para que el pueblo cambiara.
Cada uno iba cundiendo
las necesidades dónde estaban.
Había algunas necesidades chicas,
que si no se quitaban,
el pecado buscaban.
Dios nos mandaba la ayuda,
y algunos daban
sin darle importancia.
Pero nuestras caras,
antes de hablar,
daban las gracias.
Todo es oír y practicar
la Palabra de Dios.
Y sintiendo su Presencia,
ya reciben y ven a Dios.
Con unos pocos hombres buenos,
buenos de Dios,
se borraría y no se conocería esta palabra:
“hombre malo”.
Porque el bueno le quitaría
el crecimiento a lo malo,
con el abono del bien ir dando.
***
Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C3
Te da tanta Paz en tu espíritu cuando has hecho el bien, que ya no piensas nada más que en hacer el bien por donde ves que el bien esperan.
Dijo uno:
Yo me crié siempre oyendo que no había ahorro que luego te diera, en la enfermedad o en la vejez, más renta que haber vivido siempre haciendo el bien. Pero que el bien llevara a Dios, llevara el bien que hacías. Y al que lo recibía, hacerle ver que el bien iba de Dios. Pues tanto practiqué esta forma de vivir, que cuando fui hombre y ya tuve mi vida independiente, y mis padres veían que ya tenía mi sueldo, nos juntábamos unos amigos, y el número doce éramos, o sea, doce. Nos propusimos que donde hubiera sufrimientos, achicarlos; donde hubiera hambre, llevar comida; y donde los chiquillos estuvieran tristes, llevar juguetes que les dejaran la tristeza por los suelos y la alegría acampara en sus caras. Las caras de los abuelos también cambiaban.
Desperté, oí:
Doce amigos fueron suficientes
para que el pueblo cambiara.
Cada uno iba cundiendo
las necesidades dónde estaban.
Había algunas necesidades chicas,
que si no se quitaban,
el pecado buscaban.
Dios nos mandaba la ayuda,
y algunos daban
sin darle importancia.
Pero nuestras caras,
antes de hablar,
daban las gracias.
Todo es oír y practicar
la Palabra de Dios.
Y sintiendo su Presencia,
ya reciben y ven a Dios.
Con unos pocos hombres buenos,
buenos de Dios,
se borraría y no se conocería esta palabra:
“hombre malo”.
Porque el bueno le quitaría
el crecimiento a lo malo,
con el abono del bien ir dando.
***
Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C3
lunes, 20 de febrero de 2017
Vete al campo y a la gran capital, y piensa: ¿quién mueve todo?
En Sueño Profético decían:
Vete al campo y a la gran capital y piensa: “¿Quién lo mueve todo?”.
Mira al mar y mira al cielo: ¿quién podría, sino Dios, llevar esta agua lejos, y resucitar las tierras que sedientas están muriendo?
El hombre tiene que pensar que todo baja del Cielo. Baja Bendición de Dios, para espíritu, primero. Y baja la Libertad para que tú a Dios Lo quieras o Le des desprecio.
Dijo uno:
Si el mar, la lluvia, el aire y el trueno tuvieran Libertad como el hombre, haría tiempo que el mundo estaría acabado, como cuando Dios lo hizo sólo con Cielo.
El aire, el agua y el trueno son los tres personajes que al hombre ponen silencio, después de que uno de estos tres personajes hable con la fuerza y el poder que nadie puede quitarle.
Desperté, oí:
Puedes ver estos tres personajes
en bravura o en lentitud muerta.
Pero piensa
que llevan la misma fuerza.
Esto es Poder de Dios sin Libertad,
como al hombre deja.
La Tierra, el agua y el aire
son con los que el hombre no se enfrenta.
Este Mensaje se titula:
“Vete al campo y a la gran capital,
y piensa: ¿quién mueve todo?”.
Tienes que pensar muy poco
para que mires al Cielo
y te veas como microbio.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
Vete al campo y a la gran capital y piensa: “¿Quién lo mueve todo?”.
Mira al mar y mira al cielo: ¿quién podría, sino Dios, llevar esta agua lejos, y resucitar las tierras que sedientas están muriendo?
El hombre tiene que pensar que todo baja del Cielo. Baja Bendición de Dios, para espíritu, primero. Y baja la Libertad para que tú a Dios Lo quieras o Le des desprecio.
Dijo uno:
Si el mar, la lluvia, el aire y el trueno tuvieran Libertad como el hombre, haría tiempo que el mundo estaría acabado, como cuando Dios lo hizo sólo con Cielo.
El aire, el agua y el trueno son los tres personajes que al hombre ponen silencio, después de que uno de estos tres personajes hable con la fuerza y el poder que nadie puede quitarle.
Desperté, oí:
Puedes ver estos tres personajes
en bravura o en lentitud muerta.
Pero piensa
que llevan la misma fuerza.
Esto es Poder de Dios sin Libertad,
como al hombre deja.
La Tierra, el agua y el aire
son con los que el hombre no se enfrenta.
Este Mensaje se titula:
“Vete al campo y a la gran capital,
y piensa: ¿quién mueve todo?”.
Tienes que pensar muy poco
para que mires al Cielo
y te veas como microbio.
***
Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2
Suscribirse a:
Entradas (Atom)