Mostrando entradas con la etiqueta creencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta creencia. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2026

Tu creencia buscó este Sitio

En Sueño Profético se vio una nube grande en el campo. No se puede decir cómo se quitó la nube y quedó el Cuerpo de Dios Hijo con su Túnica y su Manto. No se veía todo el Cuerpo, y ya dijo estas Palabras:

     - Di sin temor las Palabras que mi Padre dice en Mí, porque tú eres Elegido porque tu creencia buscó este Sitio, que espera al que crea mi Existencia.

Esto ya despide al que quiera que Aquí venga el silencio. 

Se quitó la Visión y las Palabras, y un espíritu de la Gloria decía:

Tendrás ganas de llorar cuando recuerdes, despierta, la Visión de Dios y sus Palabras, pero el Poder de Dios y el Amor hace que queden las lágrimas sin poder salir por el sentir que sientes. Este es un sentir que como no lo sientas no lo puedes decir.

Desperté, oí:

Al ver la Presencia de Dios y sus Palabras no puedes decir cómo sientes en tu cuerpo esta Grandeza.

Y te llega este pensar: “Yo, Señor, no la merezco”.

Pero antes de que se vaya el pensar con tristeza, dices: “Señor perdóname, si yo lo que quiero es dar mando a tu Existencia y a tus Palabras. Lo que yo quiero es que todos vean lo que yo veo, dicho con tu Mando”.

No se puede decir el escándalo que esta Grandeza Divina va a formar con los Libros que tiene publicados, que se están cundiendo por todos los sitios.

Ponen palabras y visión como hicieron los pastores en Belén, y ya el Niño de Dios aquí nacer.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

martes, 19 de julio de 2022

La calle de la Creencia

En Sueño Profético se vio una calle. Había unos bancos cubiertos por hombres, mujeres y niños. Las ropas decían que hacía siglos que esto que se va a contar ocurrió. Se puso un hombre de pie y dijo estas palabras:

Esta calle tiene el nombre de “La Creencia”. Cuando bajó Dios Hijo a la Tierra, aquí esperaba y Lo esperaban todos los que querían Verlo y Conocerlo, para hacerle preguntas y vivir con creencia de Gloria. Estos que se han nombrado buscaban al Maestro y a sus Discípulos. El Maestro allí los citaba para que Lo esperaran con las mujeres y los hijos.

Dijo una mujer:

Yo tenía temor por ponerme delante del Maestro, como sus Discípulos Lo llamaban. Para mí era Dios, Hijo de Dios Padre. Yo tuve mal trato con mi marido y un hijo que teníamos con catorce años. El mal trato fue porque yo quería que ellos siguieran al Maestro como Lo seguían los Discípulos. Como no creían, se negaron y yo me fui de mi casa a vivir con un matrimonio que conocía y sí creían. Un día, cuando el Maestro esperaba para hablar y enseñar, me mandó llamar con un Discípulo suyo. Yo, con él me presenté y poniendo su Mano en mi hombro me dijo:

“Si no vives con tu marido porque no cree y aquí no viene, vas diciendo que crees poco en mis Palabras. Mis Palabras son para que con Amor puedan traer a mi presencia al que hizo mal y el arrepentimiento lo haga con más creencia. Si mis Palabras vives mañana, él me buscará y su creer cundirá”.

Desperté, oí:

Este caso que se ha contado fue a mí a la que me pasó. Pero cuando hice lo que el Maestro me mandó, a mi hijo y mi marido fui a buscar a mi casa, diciendo: “El Maestro me manda”.

Los dos se cambiaron de ropa y al Maestro fueron a buscar. Cuando Lo vieron, delante de todos dijeron:

“Venimos a que nos mandes, para cundir la vida tan mala que, por no venir aquí, hemos pasado”.

Yo contesté diciendo: “Señor, dame el Perdón, porque yo, como no venían a Verte, no les hacía nada: ni comida, ni limpieza de ropa ni de casa”.

Esto dijo el Maestro, para mí Dios Hijo:

“Abrazaos con la creencia de que tenéis el Perdón. Que esto puede servir para que muchos no pierdan la Gloria”.

El cambio de nuestras vidas fue tan grande, que a mí, a mi marido y a nuestro hijo, nos paraban preguntándonos: “¿Por este cambio os pagan?”.

Mi respuesta eran lágrimas. Y más cuando oí que a esta calle le habían puesto el nombre de “La calle de la Creencia”.

Todas estas Palabras Dios ha mandado dictarlas, contando todo el mal que hice yo. Me di cuenta de que para acercar a Dios no puede ser hacer lo que no hace Dios.

Dios perdona, no castiga como hice yo.

Después de esto, mi querer fue más grande para los dos: para mi marido y para el que la carne unida nos dio.

Si te hacen sufrir mucho, busca a Dios, y ya puede que te pase como a mí me pasó cuando olvidé la Tierra y me entregué al Mando de Dios.

Esto que se ha escrito ha sido dictado por un espíritu de la Gloria.

Esto son Enseñanzas con Palabras de Amor y de Perdón.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C4

lunes, 11 de enero de 2021

La Obediencia, más pertenece al Amor que a la creencia

En Sueño Profético decían:

Sin Obediencia, no puedes decir que a Dios amas.

No tener Obediencia, es no aceptar lo que Dios está diciendo.

Hay quien dice que ama, y rechaza lo que le están diciendo que Dios ha dicho.

La Obediencia, más pertenece al Amor que a la creencia. Puedes obedecer por creer, pero no por Amor. Obedecer por Amor, es sin obligación.

Cuando amas, obedeces sin mando.

Cuando amas, el Amor suelta la Obediencia, y la Obediencia descubre el Amor, lo descubre porque es Dios el Descubridor.

Dijo uno:

Si estudias todas las Palabras de Dios Hombre, verás cuántas veces te nombra la Obediencia del Padre:

Dios Padre mandó al Hijo, y el que Lo obedecía, sabía que era el que Lo amaba, una vez que la Obediencia y el amarlo eran con Libertad. Al obedecer, ya amaban y eran suyos. Él sabía el que Lo amaba, más por obedecer, que por decir: “Yo amo al Maestro”. Si decía “yo amo al Maestro”, tenía que ver su Obediencia; si obedecía, sobraba decir: “Yo amo”.

Desperté, oí:

¿Quién puede mejor mandar,

que aquel que Dios le da el Mando?

¿Quién puede mejor saber

lo que hoy es bien,

mañana engaño?

¿Quién te puede retirar

del peligro que no ves,

porque te falta saber

lo que Dios ya ha dicho a aquél

que le ha dicho sin Palabras?

La obediencia sin Amor,

es para cosas de la Tierra,

que el hombre pone su mando

y te exige la obediencia.

Pero cuando es Amor de Dios,

del Cielo y de la Tierra,

tienes que ser obediente,

obediente a su Obediencia.   

Esto que voy a decir

es obediencia de Tierra:

Si vas a viajar en tren,

en la estación tú lo esperas,

pues si no esperas al tren,

sabes que en tierra te quedas.

Aquí no existe el Amor,

aquí existe la fuerza.

La fuerza, no la de Dios,

porque Dios bien que te espera.

Obedece, que es Amor,

un Amor que no te manda.

***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - C6

martes, 2 de junio de 2015

Al hombre le sobran ideas y le falta creencia

En Sueño Profético decían:

Si el hombre estuviera seguro de que le espera otro Mundo después de ese, buscaba al que Dios trae a este Mundo. Porque el que Dios trae no puede equivocarse, ya que entonces no era Dios el que en este Mundo hay.

Si el hombre creyera seguro en los Evangelios no le extrañaba nada lo que le pasara a los Elegidos.

Dijo uno:

Al hombre le sobran ideas y le falta creencia en lo que no ve porque no es materia. Si creyera, antes que las letras, ponía la creencia. Sin creer en la botica tú en la botica no entras a por el medicamento cuando creas que la botica es otro establecimiento más, aunque gran falta te hiciera porque lo esperara el enfermo y tú, con el medicamento, la salvación le dieras. Pues igual es el trato del Elegido, si no crees no buscas, ni aceptas, ni pides al Elegido: “¿Cuál sería mi camino para no perder la Gloria? Porque le agradaría a Dios que yo sufrir no Le diera”.

Si el hombre creyera en este Mundo esperaría y jamás perdería el tiempo en las cosas de la Tierra.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que el creer te lleva a la fuente cuando tú quieras beber el agua!

¡Qué cierto que los peligros, si tú los crees, de ellos te alejas!

Y cuando crees que ves un gran cargo siempre haces reverencia.

Es la creencia la que obliga a todo lo de la Tierra a creer lo que no vio, pero que alguien lo cuenta.

Y lo tiene que aceptar con documentos que cuentan la verdad o la mentira, pero pone verdad.

Piensa tan sólo este pensar:

¿Quién puede creer en Dios y en el Mundo espiritual y no buscar al Elegido por no creer que es verdad?

Si creyeran en Dios vivo miedo les daría al pensar: “¿Qué palabras diré yo en el Juicio Final?”

Que a este Juicio tú llegas y ya sabe el tribunal si el Juez Supremo dará castigo o perdonará.

El daño siempre es el mismo cuando te falta el amar.

Y el perdón hay quien lo pide y Él demora su llegar.

Sólo Dios sabe el pedir y si el perdón lo dará.

Pero si hubiera creencia el hombre no olvidaría este Juicio Final.


***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII