En Sueño Profético decían:
La presencia del Elegido hace falta en el bien y en el mal. En el bien, para ayudar. Y en el mal, para quitar el disfraz del engaño al que se nombra cristiano.
Cuando se cree, se busca. Y cuando se busca, se encuentra, y ya puedes decir: “Dios a mí también me premia”.
No es igual decir “me han dicho”, que decir “yo lo estoy viendo aquí, en el sitio que Esto está ocurriendo”.
Perderán muchos la Gloria por dar a la Palabra de Dios este gran desprecio.
Desperté, oí:
Sean cundidas estas Palabras.
El ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) no puede nadie hacerlo como no lo haga Dios.
Arrobo es hacer que el cuerpo quede por unos minutos sin el espíritu, y el espíritu lleve al cuerpo al Mando de Dios.
El cuerpo queda como traje que espera que el cuerpo se lo ponga.
Este Poder de Dios, el hombre sabe que no es de la Tierra.
Pues si ves que Esto es Poder de Dios, el no acudir, es falta de Amor.
El Amor conoce todo lo que Dios le da Mando en la Tierra.
Si Esto lo desprecias, no llames a Dios cuando tu cuerpo la muerte sienta.
***
En Sueño Profético se oían estas palabras:
“Señor, Contigo quiero todo, sin Ti no quiero nada. Señor, que por mucho que yo sufra, que no diga: Señor, ¿por qué me pasa este sufrir? Que si yo pensara esto, sí era sufrir”.
Dijo uno:
Estas palabras son de este Elegido. Que antes de ser Elegido hace siembra de paciencia; lo torcido lo pone derecho y a Dios coge de Refugio, pidiendo Mando para levantar al caído. Amando, más fuerzas Dios te manda. Que esto se ve en las vidas de los Elegidos. No hay Elegido por Dios que el hombre no le haya hecho grandes sufrimientos. Y es que son pocos los que quieren saber de Dios en estos tiempos. Tiempos de cultura y crimen, de romper los Mandamientos, que aquí entra todo lo que Dios le pide al hombre para no perder su Reino.
El que el Amor de Dios sienta, ama a los Mandamientos. Porque piensa: “Si esto es Mando de Dios, ¿cómo yo lo voy a romper o reformar?”
Desperté, oí:
Si hay Amor, no rompes los Mandamientos de Dios.
Los entras en tu espíritu, y tu cuerpo va diciendo “soy de Dios”.
Pero, ¿cómo romper la Palabra de Dios?
Hombres cultos, que deberían de poner estudios para enseñar las Palabras de Dios o de Satanás.
Que estos espíritus, de muchas maneras, llevan a pecar.
La alegría que vaya siempre delante, dando escándalo de lo que Dios hable.
Se ve la Fuerza de Dios en la petición que vas haciendo.
Cuando no tengas remedio tienen que llorar los que pudieron hacer y no hicieron.
Que ya hay muchos que perdieron el Cielo.
Aquí no llega la lástima, porque ellos lo quisieron.
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En Sueño Profético decían:
Dijo un día el Maestro en la montaña:
"Dad gracias a mi Padre por la Enseñanza que Yo os estoy haciendo, ya que os ha tocado recibirla del mismo Dios viéndolo en Carne. Luego, seguirá la misma Enseñanza, porque Yo dejaré escritas mis Palabras y mandaré mi Espíritu, pero no veréis mi Cuerpo de Carne, veréis mis Palabras, notaréis mi Presencia, pero sin verme a Mí delante".
Se vieron caras tristes, pero Él siguió hablando:
"El que a mi Presencia no obedezca, luego obedecerá al sufrimiento, cuando recuerde mis Palabras y ya no Me esté a Mí viendo. Dad gracias a mi Padre por haberse hecho Dios Hombre en este tiempo que todos los de la Tierra podéis saber de Dios Hombre, pero vosotros habéis recibido más premio. El que oiga mis Palabras y esté viviendo sin cumplirlas por falta de Obediencia, aunque pecado no esté haciendo, ya está haciendo pecado, porque sin Obediencia, ni aprenden ni enseñan. Y entonces, ¿de qué servirá mi Evangelio cuando Yo ya falte de Materia? Porque en Espíritu, estoy presente en Tierra y Cielos, que en Cielos también estoy de Carne. Practicad Obediencia, que de ahí sale Enseñanza".
Desperté, oí:
Fue uno de los sermones más largos,
¡pero qué corto se hizo!
¡A cuántos hizo pensar,
dar gracias por su Presencia,
el poderla contemplar!
Hubo quien dijo:
"Maestro, ¡cuántas veces
Te he ofendido
sin seguirte tus Pisadas!
No me veía con fuerzas
para seguir tu mandar.
Pero ya, cuéntame como niño,
y perdona mi pasado,
si tú lo ves merecido.
Si ves que no lo merezco,
mándame algún castigo,
que el amor que me ha entrado
es seguir ya tu Camino.
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En Sueño Profético decían:
No te quejes de la vida si conoces al que Dios trae a su Gloria para que estas Palabras diga, que son Palabras de Vida Eterna, que no están escritas, que son dichas Aquí al espíritu, y estas mismas Palabras son después dictadas al cuerpo, cuando ya está en éste, el espíritu.
Dijo un espíritu que Dios le da Mando para que siga el Dictado:
Se ven cosas en el que Dios trae a su Gloria, que si no las ves no las crees.
Era para que todos le retiraran sufrimientos, aceptando lo que dice que ya Dios ha dicho en ella. Pero si los demás no le hacen caso, los espíritus del mal se encargarán de que éstos hablen y hagan lo contrario que tienen que hacer, y ya ensucian al que pecó y quiere ser perdonado.
Decían:
Las fuerzas no te faltarán en tu cuerpo aunque presentes dolencias y cansancio del sufrimiento. Que este sufrimiento lo tienes guardado, y en los días y en las noches, robándole tiempo al sueño, lo vas recordando.
Desperté, oí:
Viendo la vida que hace el que Dios trae Aquí, no hacen falta más palabras para que Verdad vean.
Los espíritus que no son de Dios tienen camino libre donde los reciben con compasión.
Si estudiaran estos Mensajes que dicen en la Gloria, verían que los espíritus, según sean, así se portan.
Si son de Dios, te dan consejo que el Elegido ya dio.
Y si no son de Dios, te aconsejan mal y te dominan con una fuerza que ves tu cara cambiada.
A los espíritus del mal tienes que reconocerlos cuando del Elegido te quieren retirar.
Cuando aquí tienes que hacer un servicio, te ponen el tiempo escaso y te hacen que te entretengas con un pájaro que veas volando.
¡Es pena que para entregar un Premio que da Dios tengas que sufrir tanto!
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En Sueño Profético decían en la Gloria Palabras que daban alegría y miedo:
Estas dos palabras van muchas veces unidas.
La alegría la tiene el que cree Esto y ve la cantidad de cartas que están enviando pidiendo para este Elegido premio, y lo que se está dando a conocer este Caso.
Esto da alegría. Y miedo, al que pudo hacer y puede, y no hace por dar a conocer este Caso.
Dijo un espíritu que sigue el Mensaje:
Éste que pudo hacer y no hizo, cuando vea el Escándalo que se está formando, tendrá que pensar: “Señor, ¿cómo yo que pude hacer y no hice, ahora que estoy enfermo, voy a pedirte la curación de mi cuerpo?” Pues éstos son los que tienen que vivir ya como si estuvieran muertos, y viviendo su espíritu en el sitio que su nombre es: Infierno. Esto le extraña más al fariseo que cumple las Leyes de Dios, Ofendiéndolo, llevando una ofensa medida, y la otra, escondida, para hacer mal donde Dios habla.
Desperté, oí:
Las palabras alegría y miedo son para pensarlas.
Muchas veces engaña el bien al mal y lo deja en fracaso.
Que esto lo pueden ver en este Elegido, por el sufrir que está pasando.
Pero Dios le pone en su pensamiento estas Palabras:
“Si no hay sufrimiento, no puedes presentar el título en el Cielo”.
Este Caso ya no puede tener más altura que tiene.
El espíritu Dios lo trae a la Gloria. Y sus Palabras Dios las manda a la Tierra.
Decían en la Gloria, que el Elegido, para ser Elegido, antes tuvo que pasar caminos de pinchos.
Si todos los que conocen este Caso pensaran en la muerte, cuidarían del Elegido, para cuando muriera el cuerpo, estar en la Gloria juntos.
Las cintas grabadas con la letra de estos Mensajes, que se cundan.
Porque en ellas, uno canta o habla, y muchos lo oyen.
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En Sueño Profético decían:
“Gracias Señor” es palabra muy bien dicha, “Gracias Señor porque te veo en momentos de mi vida”.
Dijo uno:
A Dios lo nombra más el que más lo Ama.
A Dios lo nombra más el que siente su compaña.
Hoy has dicho “Gracias Señor” con alegría por las palabras que has oído de la ayuda que te mandan los que están lejos y sienten esta compaña, y por los que están cerca y te ayudan con grandes ganas.
“Gracias Señor” fueron tus últimas palabras, hasta que te puso silencio el Sueño, y ya las oías dichas a tu espíritu sin cuerpo.
Decían que al que Dios le da sus Palabras, algún Poder también Dios le da cuando habla, y el que las oye debe abrazar estas Palabras y no despreciarlas por creer que las suyas son más acertadas.
Desperté, oí:
La oración del Elegido llega al que está lejos lo mismo que al que está cerca.
Es oración sin descanso.
El día lo hace grande, y la noche le da oración con fuerza al espíritu arrobado.
“Gracias Señor” es el cierre del Mensaje.
Mensaje que dicta Dios de lo que el hombre no sabe.
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En Sueño Profético explicaban cómo enseñar el Espíritu del niño. Decían:
La primera enseñanza del niño tiene que ser la Caridad; el niño no sabe si hace bien o mal, pero su Espíritu sí, y si su Espíritu lo enseñas a que haga lo que a Dios le agrada, verás los reflejos en su materia. El Espíritu del niño tiene saber, pero este saber se va manifestando muy poco a poco, a medida del crecimiento de su carne. Si el hombre no se ocupara de enseñar el Espíritu del niño a que ame a Dios, este Espíritu se encargará de moldear al niño para que cuando sea hombre, no sea un hombre de Dios. El niño es el secante en el que todo el mal empapa; el Espíritu no necesita palabras para enseñarlo al bien o al mal. La ira se le contagia al niño, la soberbia también, y el hablar normal de crímenes y que vean golpear con ira la carne, encallece el Espíritu viendo normal lo que a Dios el hombre ofende.
Desperté, oí:
A Dios ofende cuando el hombre trata mal a otro hombre.
A Dios ofende cuando el hombre mata la carne de otro hombre.
A Dios ofende el que con su trato y hechos ha manchado la inocencia del niño.
El Espíritu del niño es Espíritu de Dios, que el hombre tiene que cuidar que la materia no la ensucie.
Del Espíritu del niño, es responsable el del hombre.
Si el hombre cuida el del niño
y lo enseña a mucho Amar,
este hombre y este Espíritu,
en la Gloria entra ya.
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