jueves, 8 de febrero de 2018

Arrobo y Dictado, no puede plagiar el hombre

En Sueño Profético decían:

Este Caso, hoy único, quedará tan amarrado por Dios, que el hombre no podrá reformarlo.

Las Palabras al espíritu y luego dichas al cuerpo, dictadas, éstas quedarán escritas y por el mismo hombre selladas. Porque Dios ha puesto este camino para que luego no puedan ser cambiadas. No puede ser cambiada la actuación que ha tenido el espíritu, ni la enseñanza que ha dado el cuerpo. Pues esto también quedará sellado –la obra en el Prójimo– sin poder el hombre cambiarlo.

Dijo uno:

El hombre no ayuda a edificar en el Camino de Dios, y cuando está edificado, intenta o quiere hacer reformación.   

Antes de que el cuerpo del Elegido abandone la Tierra, quedará todo sin poder hacer reforma.

Desperté, oí:

Arrobo y Dictado,
no puede plagiar el hombre.

Si no fuera Enseñanza,
quedaría en manos del hombre.

Y ya no saldría la cuenta
de esta Verdad tan gigante.

Todo lo que va de Dios
debería respetarse.

Porque sólo el reformar,
ya es falta de a Dios amarle.

El que dice “Dios me dice”,
no puede el hombre,
a este decir, llegarle.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

miércoles, 7 de febrero de 2018

Cuando tú quieres, no puedes fingir que no quieres

En Sueño Profético hablaban del espíritu y del cuerpo. Decían:

Hay cosas en tu espíritu que no las sabe tu cuerpo, porque tú las detienes cuando llega el momento, que es fingir lo que no estás sintiendo. Que esto se puede hacer en lo malo y en lo bueno. Pero en las cosas de Dios no puedes fingir Amor si por dentro no lo sientes, porque el cuerpo te descubre en tu cara y en tus gestos. Esto es madre con hijo en brazos que quiere ocultar que lo quiere. No podría hacer el papel. En cambio, si no lo quería e iba a dejarlo, haría el papel apretando y acunando aquello que no sentía. Esto sí puede tu cuerpo demostrarlo. Pero si el espíritu es de Dios –cosa que a Dios agranda–, tú no puedes taparlo haciendo el papel de que no lo amas.

Desperté, oí:

Va el Mensaje a que cuando tú quieres, no puedes fingir que no quieres.

En cambio, en el no querer, sí puedes hacer el papel y engañar, aunque sea por poco tiempo.

Pero el Amor a Dios tú no puedes fingirlo por papel o por convenio, porque este Amor pide que lo vayan viendo.

Decían que una madre podía fingir, sin querer al hijo, que mucho lo quería.

Pero quererlo y hacer ver que no lo quiere, no hay quien pueda hacer este papel, porque el Amor busca ser descubierto.

Pues piensa amar a Dios y poder guardar silencio.

Es más fácil hacer ver que Lo quieres sin quererlo, que quererlo ocultando este queriendo.

No puedes querer a Dios y vivir como el que no Lo está queriendo.

En cambio, el que no Lo quiere, puede fingir en algunos momentos.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C9

martes, 6 de febrero de 2018

Señor, no Te enfades por lo que pienso

Quedé dormida pensando a dónde ir para cundir y dar a conocer estos Escritos, que si el hombre quiere leerlos, ve que no son del hombre. Pensaba tantas cosas que me dormí diciendo: “Señor, no Te enfades por lo que pienso. ¡Si yo tuviera poder como Tú tienes…!”.

En Sueño Profético daban contestación:

Si recibieras el Mensaje con lentitud y viendo bien el desprecio del hombre, no hubieras llegado a tener el tercer Mensaje, porque el silencio habría ido en contra del Mando de Dios.

Dios no podía decir, cuando se hizo Hombre, que no era Dios, porque el hombre no quisiera su Presencia. No la quería ni la quiere.

El Nombre de Dios formaba la guerra, separó a padres e hijos. El que en Él creía, entregaba al hijo; y el que no creía, pero las razones le ponían la verdad de su Nacimiento, mandó degollar a todo niño que naciera en la misma fecha que Dios tenía anunciada a humildes y a poderosos.

El que aquí quería el silencio, iba en contra del Padre Eterno, que tenía su Nacimiento y Crucifixión anunciada por los Profetas. Lugar que Dios manda que digan lo que Dios dice en ellos para Enseñanza de los demás.

Desperté, oí:

Dios hombre
tuvo que hacer en el Templo
lo que no quería,
pero el hombre se Lo pidió.

Si el Mensaje es para el hombre,
tienes que buscar
donde más Lo quieran,
más Lo respeten y más Lo adoren.

Dios no prefiere,
es el hombre el que busca,
y Dios ya elige.

Busca más con la aceptación,
que con llamarlo.

Si acepta sin elegir,
ya elegido, va enseñando.

Si el desprecio al Mensaje
lo vieras bien, sin enfado,
ya no mediaría el Amor.

Sería Poder de Dios
haciendo su Mando.

Pero no Amor de Dios
al hombre mandando.

El empiezo del Mensaje
ha sido también mandado.


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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C3

lunes, 5 de febrero de 2018

Si Dios no permitiera, estaría el mundo acabado

En Sueño Profético hablaban del Permitir de Dios. Decían que cómo podía pensar el hombre que Dios no permitiera.

Si Dios retirara su Permitir, quedaría ese mundo sólo con tierra. Los mares los secaría para que nada viviera.

Si el hombre pensara lo que a Dios Hombre Le hizo el hombre, no le extrañaría que dejara su Permitir. Su Permitir es para que sirva de Enseñanza, para que el hombre vea que manda a un espíritu con sus Palabras y le permite al hombre que sea despreciado el Lugar que Él manda. Aquí ves que va Dios, porque el hombre no es ésta su actuación.

¿Quién va a dar la llave de su casa y luego va a implorar para que la puerta le abran, quede en el peor rincón y con cortedad pida todo lo que le haga falta? Esto no sólo un día, esto años y años.

El Dueño de los dos mundos permite para Enseñanza.

Desperté, oí:

Si dices “yo amo a Dios”,
desprecia su Permitir
y vive pensando Aquí.      
Y ya te irá la respuesta
de lo que es el querer de Dios
o el Permitir.

Vivir su Permitir
no es vivir amándolo,
como no sea el Elegido
que va llevando su Mando.
 
No confundas permitir
del que te lleva al pecado,
con permitir del que a Dios
sigue en el sufrir y más amando.

Si Dios no permitiera,
estaría el mundo acabado.

Dios permite ahí en la Tierra
por ser corto ese paso
hasta que el cuerpo lo entierras.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C1

domingo, 4 de febrero de 2018

El Amor a Dios es el que te pone fuerzas en el pensamiento

En Sueño Profético decían:

Si amaran, abrirían los ojos y verían, y los oídos les servirían para oír esto que baja del Cielo.

Si amaran, verían la postura del Instrumento: quiere hacer y no quiere; quiere hacer lo de Dios lo primero, sin ponerle preferencia a nada que exista en el suelo. Mando de Dios o sentir, siempre pone lo primero.

Si el hombre utilizara los ojos, los oídos y la lengua para todo lo de Dios ponerlo lo primero, entendería este Lenguaje como la madre cuando aprieta al hijo en su pecho.

Dijo uno:

El Amor a Dios es el que te pone fuerzas en el pensamiento, y ya tus palabras van abriendo puertas para este “Diciendo”, que Dios da su Mando para que lo vayan cundiendo.

Tu repetir siempre sea:

“Dios me dice..., Dios me Manda..., Dios quiere que esto así se haga...”

El que esto así no acepte, no le oigas sus palabras, que las manda el abogado del Diablo, que éste se presentó cuando Dios vivió con Cuerpo. Pero Dios lo retiraba con Palabras o con su Brazo. También lo sacaba del cuerpo del que quería curarse, o para que vieran que su Poder le podía al engaño.

Desperté, oí:

Vieron que era Dios –aunque veían a un Hombre – en el Poder, en el Amor al Prójimo y en la forma que daba el Perdón.

Le oyeron muchos estas Palabras:

“Quiero que te oigan lo que vas a hacer, pero no lo que has hecho. Lo que vas a hacer, acerca a mi Reino. Lo que hiciste, ya pertenece al Perdón, y el Perdón lo dirá o guardará en silencio”.

“Yo sé lo que vas a hacer, pero no los que te están viendo”.

“Si lo oyen de tu boca, puedes hacer a hombres que te sigan y del mal huyan contentos
”.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3

viernes, 2 de febrero de 2018

El Amor a Dios te hace que conozcas lo de Dios o lo del hombre

En Sueño Profético hablaban de Dios y del hombre, de la duda que siempre ponía el hombre en lo de Dios. Decían:

Si eres hombre de Dios, no puedes tener duda cuando te digan esto o aquello está haciendo Dios. Lo que sí te notarás serán deseos que te quitarán la tranquilidad, por oír o ir a ver donde Dios da sus Palabras o deja huella para que vean que Dios visitó con su Poder o con su Presencia aquel Lugar, para que el hombre no olvide su Presencia en el bien o en el mal.

Dijo uno:

La duda no puedes evitar que se presente, pero si no le abras la puerta, la duda no entra y no te mortifica la Fe que tú tengas.

Da mal ejemplo el que a Dios dice que ama y duda pone y no acude para cundir lo que aquí pasa.

Cuando hay Fe, esta Fe te da alegrías, te quita dudas y ves normal que Dios esté entre el hombre que cree en Él y se ofrece a cundir sus Palabras.

Desperté, oí:

Dice mal creer en Dios, hablar de lo que dejó dicho y no buscar lo que hoy está diciendo.

Pero está peor leer “y vendrá mi Espíritu”, y no acudir teniendo el Lugar cerca, por si pudieras morir sin tiempo de arrepentimiento.

El Amor a Dios te hace que conozcas lo de Dios o lo del hombre.

Lo del hombre es escalera que subes y bajas.

Lo de Dios es subida que el hombre jamás puede bajar ni pasar.

Que la duda no le va, porque no tiene palabras que puedan justificar que Dios no da estas Palabras.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C6

jueves, 1 de febrero de 2018

La humildad se niega por ser Dios el que le habla

En Sueño Profético hablaban del místico, del contemplativo y del que Dios cogía de Instrumento para que repitiera lo que Dios le daba para el hombre.

Este Instrumento, si lo sigues, ves Mando y reacciones que no son de místico ni de contemplativo. Ves fuerza arrolladora y desobediencia a la palabra del hombre. Ves Sabiduría de tal importancia, que a más sabiduría de la Tierra, más sube esta Sabiduría Divina, sin poder llegar el hombre.

A este Lugar lo verás humilde si no intentan reformar estos Escritos. Si intentan hacerle reforma, para mejorar lo que Dios le ha dicho al espíritu en el Sueño Profético y luego al cuerpo le manda que escriba, verás que la  humildad del Instrumento se retira, porque ya no ve delante Amor que a Dios siga, porque el Amor a Dios se conoce por aceptar y ver bien lo que Dios diga.

Desperté, oí:

No es lo mismo hacer para ti, que hacer para enseñar.

Y no es lo mismo hacer tú tu mismo mando, que hacer Mando que Dios te está mandando.

Esto, para comprenderlo, tienes que hacerte párvulo, y Dios ya te da premio.

No compares nunca nada con el que Dios le dice: “Ve y publica mis Palabras”.

Aquí la humildad se niega por ser Dios el que le habla.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C3