sábado, 30 de septiembre de 2017

Yo voy el sufrimiento a pisar

En Sueño Profético decían:

Extraña ver sufrimiento donde a Dios aman y a Dios ponen lo primero. Extraña donde desconocen este Amor Divino, que siempre tuvo presente lo que el hombre Le hizo a Dios y las lágrimas que derramó la Madre Virgen. Si esto tienes presente, te da vergüenza si tú no sufres y a Dios no sigues para quitar sufrir donde el sufrir esté.

Dijo uno:

Un sufrimiento sin apartarte de Dios, siempre da un buen ejemplo. Y tiene gran puntuación cuando ya el espíritu deja al cuerpo.

Al sufrimiento tienes tú que dominarlo, y ya le quitas el crecimiento.

Mi madre me enseñó a mí cómo llevar el sufrimiento el tiempo que ahí viví.

Decía que había quien su sufrimiento era chaparro y lo convertía en palmera. En cambio, el que su confianza ponía en Dios, si su sufrimiento era de la altura de la palmera, lo dejaba más bajo que el chaparro, y hasta podías pisarlo sin darte cuenta.

Desperté, oí:

¡Qué alegría es pensar, en el sufrimiento, “yo voy el sufrimiento a pisar”!

Esta mujer, que su espíritu está en la Gloria, siempre decía que el sufrimiento dominado quedaba en enano.

Y al sufrimiento alimentado, por fuerza le dabas crecimiento.

Sufrió, y quitaba sufrimientos porque el sufrir despreciaba, y a la confianza en Dios la alimentaba.

No es pecado vivir el sufrimiento, pero mandas a Dios más glorias si no le das alimento.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C4

viernes, 29 de septiembre de 2017

Haz que tu espíritu siempre tenga la salud de la Gloria

En Sueño Profético hablaban del espíritu enfermo. Decían:

El diabólico es el que persigue la Palabra de Dios.

El espíritu enfermo es el que se retira de Dios, aunque veas que reza el Padre Nuestro. Esta enfermedad puede entrar en el sufrimiento o en las grandezas que el hombre lucha tanto por tenerlas.

La enfermedad del espíritu no es como la de la carne. Que si ésta quieres curarla, mayoría de veces no puedes y no sabes si Dios quiere la curación que tú pides, porque puede ser más curación, que no te cures.

El espíritu enfermo, si tú dices: “yo quiero curarme, Señor”, Dios ya te ha curado. Y nunca te negará Dios la curación, porque tu espíritu enfermo no puede entrar en la Gloria de Dios si tus sentidos no están perturbados, que éste ya es enfermo de carne. Pero estos enfermos no se están Aquí citando hoy.

Desperté, oí:

Haz que tu espíritu siempre tenga la salud de la Gloria, y que guíe a tu cuerpo para que sirvas para el Cielo antes que para la Tierra.

¡Qué cierto
que si quieres tener
tu espíritu siempre sano,
puedes tenerlo!

Y asegura,
que jamás te llegará entierro.

Pero tienes que coger y practicar
las recetas que van con este Sello.

Que es la Palabra de Dios
dicha y hoy diciendo.

Da esta receta, diciendo,
para el que quiera tener
su espíritu siempre bueno.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C6

jueves, 28 de septiembre de 2017

Vive los Mandamientos de Dios

En Sueño Profético decían:

¿Qué cuentas le entregará a Dios el que hace tantos años supo esta Verdad Divina, que el Cielo manda a la Tierra para que los hombres que aún viven esa vida den testimonio de Ésta? Que la mayoría ya está en puertas de abandonar esa vida, que el hombre la cuida con el buen trato del pecado.

Pecado: fuerza del mal, que el hombre le ha abierto el paso con la cultura y el adelanto.

Dijo uno:

Cultura y adelanto lo está practicando el hombre para los animales. Castigan el azotar a un animal. Y premian al que más hombres mate y presente la bandera en el campo de combate, dando gran número de muertos al enemigo.

Enemigo: nombre que llevan los dos, y que ninguno practica los Mandamientos de Dios.

Desperté, oí:

Hasta que el hombre no viva los Mandamientos de Dios, no se le dará sepultura a la palabra “enemigo”.

Si los dos que se enfrentan aman a Dios, no suena el disparo, hay abrazo que le puede al disparo.

¡Qué cierto que el progreso ha sido civilización para compadecer al animal y practicar la cultura para retirar de Dios!

Castigan por maltratar a un animal, y premian y dan cruz de valentía al que presenta más bajas en una guerra final.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C1

miércoles, 27 de septiembre de 2017

No hay ayuda que dé más ayuda, que la Fe y la Esperanza

En Sueño Profético hablaban del ánimo en el camino de Dios:

Si el ánimo te faltara, tú el camino dejabas. Porque el camino es duro porque el hombre lo pone duro, porque no cree en Dios. El ánimo pide Mando, y ya, al cuerpo obliga a que obedezca su Mando. El ánimo es el motor del cuerpo, que lo obliga el Mando del Cielo. Que este ánimo lo despide la Fe, y ya el cuerpo es pluma en mano, que el movimiento lo da la mano, y la pluma escribe lo que tú vas pensando.

Hombres de Fe quería el Maestro cuando Él hablaba y daba Mando. Si Fe faltaba, ¿cómo ver a Él en sus Palabras? El que hacía su Mando con Fe, no podía compararse ni amistad tener con el que oía su Palabra y quería reformarla por creer saber más que Dios, aunque vieras a un Hombre, pero el Dios se veía en esa Carne.

Desperté, oí:

El que creía y Fe tenía, no podía mover un pie sin decir: “Maestro, tu Mando quiero”.

“Ya tengo la Fe preparada. Nada me podrá salir bien si no cumplo tus Palabras”.

“Si las cumplo, vivo Fe y Esperanza”.

El ánimo lo despiden estas dos palabras:

“No hay ayuda que dé más ayuda, que la Fe y la Esperanza”.

“El que esto no lo viva, ¡qué pesada será la carga!”.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7

martes, 26 de septiembre de 2017

El hombre no puede el tiempo cambiarlo

En Sueño Profético hablaban del mundo del hombre, de la Fe que a Dios pedía y de la Fe que Dios mandaba en la confianza que en Dios ponía. Decían:

El tiempo siempre es el mismo. El mundo no tiene cambio. El hombre quiere cambiarlo apartándose de Dios, y ya vive en el pecado.

Los tiempos no tienen cambio, ni el hombre puede cambiarlos. Él se cambiará el vivir, a su cuerpo dominando el tiempo que esté vivo ahí. Pero el tiempo lleva el mando de Aquí, en el sol, en el agua y en el aire.

A la vida del cuerpo, cuidarla para que no muera, no llegará nunca el invento del hombre.

Dijo uno:

El hombre cuida los tiempos para él vivir Libertad en contra del Cielo. Y la Libertad no puede romper los Mandamientos de Dios, por estar Dios Vivo Aquí en el Cielo.

El que vive Libertad, se aparta de Dios, y su Libertad lo lleva al Infierno. Que ¿qué es el Infierno?: sitio que tú quisiste, que no está Dios. Que la Libertad que Él te dejó cuando tu cuerpo vivía, tú la usaste en servicio y obediencia a Luzbel.

Desperté, oí:

La Gloria es para todos, pero tienes tú que ganarla haciendo el Mando de Dios y maldiciendo lo que no va de Dios.

El hombre, a la falta de Amor a Dios y al desprecio a su Gloria, le pone el personaje de “los tiempos han cambiado”.

Los tiempos obedecen a este Mando, y el hombre no puede el tiempo cambiarlo.

Que su invento y su cultura quiten la palabra “tiempos”, porque el tiempo es presencia de un Dios Vivo que juzga a vivos y muertos.

El hombre quiere vivir libremente el pecado, y que sirva de defensa: “¡Es que los tiempos han cambiado!”.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4

lunes, 25 de septiembre de 2017

El sufrimiento te huye poniendo a Dios primero

En Sueño Profético decían:

Cuando el espíritu tiene contacto en la Gloria, ve pobre lo de la Tierra y le pone la importancia a lo que luego Aquí venga. Que de esta forma de pensar se contagia el que quiera, y ya coge camino seguro el tiempo que viva en ella.

Dijo uno:

Alaban a Dios los ángeles, y ruegan por el que es bueno, para que buenos a Dios mande. Que este “bueno” son reflejos de la vida que tú haces. Esto es vencer el mal, que al mal quiere arrastrarte. Los espíritus de la Gloria que ahí vivieron con cuerpo, hacen ruegos a Dios Padre por los que ahí viven con cuerpo, para que se traigan a su memoria que el cuerpo pertenece a los muertos. Que esta palabra es la última que se lleva el cuerpo.

Desperté, oí:

Hablaban de la Gloria: resplandor Divino que ve el que a Dios llame.

Hablaban de la Tierra: suelo sucio, que al Cielo no puede llegarle.

Decían que el cuerpo, su último nombre era decirle muerto.

En cambio, al espíritu, era pedirle con ruegos para que Dios intercediera por los que aún no estaban muertos.

Lleva tu cuerpo por el Camino de Dios, y ya te unes a estos ruegos.

Que son los que ahí te sirven para quitar el sufrimiento.

El sufrimiento te huye poniendo a Dios primero.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

domingo, 24 de septiembre de 2017

Para obedecer tienes que amar

En Sueño Profético decían:

Tiene grandes ventajas el que conoce el Lugar donde Dios se comunica. Pero igual que tiene las ventajas, tiene la responsabilidad si no cumple la obediencia a este Lugar, porque no es el Mando del Lugar.

Para obedecer tienes que amar. Porque puedes obedecer creyendo, sin amar. Pero piensa cómo será la obediencia, quitando, poniendo. Al final, algo malo dirá tu lengua.

¡Ves como ya está aquí la responsabilidad!

Al que no tiene trato ni conoce este Lugar, Dios no le pedirá las cuentas como al que lo conocía y podía divulgar por la altura, por el mar y por la tierra.

Dijo uno:

Si comparas con el que a Dios ama, al que no ama, aunque crea, verás diferencia grande. En la obediencia sin Amor, es el cuerpo el que obedece. En la obediencia amando, es el espíritu, y ya obliga al cuerpo. Aunque el cuerpo dé señal de protesta, más le obliga el espíritu a responder obediencia.

Es que la obediencia a Dios son los pies del hombre para subir y bajar la cuesta. Que con los pies y Su ayuda, poco trabajo te cuesta.

Desperté, oí:

No se han dicho las ventajas,
porque tendrías que escribir,
día y noche, una semana.

Si el hombre pensara esto,
¿cómo se iba a negar
al Mando que le mandara?

Lo que tenía es que decir:

¡Gracias, Señor!
¿Quién soy yo para vivir tan cerca
del Instrumento de Dios?

Que todo el que lo conoce
se libra de condenación.

Se libra,
si él quiere coger la obediencia
que en el Lugar deja Dios.

Dios deja sus Palabras
en el Lugar que Él arroba,
porque sabe que son dichas
para salvar a los hombres.

Desprecia la responsabilidad
y coge las grandes ventajas
que te devuelven el amar.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C1