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jueves, 27 de agosto de 2026

Mira al Cielo, piensa en Dios y júzgate tú mismo

En Sueño Profético decían:

Este Mensaje se titula: “Mira al Cielo, piensa en Dios y júzgate tú mismo”.

Dijo uno:

Mirar al Cielo ya es frenarte, pensar en Dios es arrepentimiento y juzgarte tú mismo es alabanza a Dios. Al que haga este pensar se le presentarán delante el bien que le hizo a Dios o el mal, le llegarán Ángeles a su derecha y los espíritus del mal a su izquierda para tirar de su espíritu y quitarle el pensar de todo el mal que hizo. El que haga este pensar llorará si piensa:

    – ¿Qué bien le hago yo a Dios? ¿Qué cumplo del Nuevo Testamento que al hombre le dejó? ¿Qué sé de cómo vive el Prójimo sabiendo que allí está Dios? ¿Cómo acojo las Palabras que Él me manda con Amor? Voy a cambiar mi vivir y voy a pedir perdón a Dios. Perdón por no darte de tu tiempo un momento para Ti, por no dedicar mi vida sabiendo que es Tuya ahí y que si quieres no acabo de decir este pedir. Señor, perdona los actos que hice por no pensar en Ti. Señor, perdona mi lengua, que nunca sirvió para cundir lo que Tú dices en la Gloria. Señor, si Tú me perdonas no pasará un día que yo no mire al Cielo, piense en Ti y sea juez de mis actos, y siempre estaré Alabándote.

Si este Mensaje llevas aprendido en tu memoria todo lo harás bien hecho, en el Cielo y en la Tierra. Que al Cielo llega el bien cuando se hace ahí primero.

Desperté, oí:

Llevando en tu memoria: Mira al Cielo, piensa en Dios y júzgate tú mismo, ya todo lo harás bien hecho.

Pero si enseñas este Mensaje más acarrearás al Cielo.

Abraza frase por frase, estudia empiezo y final y si no cambias de vida Gloria nunca sentirás.

Esto el que vive vida que por Dios no está mandada.

El que cumple lo de Dios con el empiezo bastará.

Y si ya enseña el Mensaje buen servicio a Dios le hará.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 16 de julio de 2025

Dios habla en el hombre para la salvación del mismo hombre

En Sueño Profético decían:

Ella, mayoría de veces actúa sin su mando. Ella es mandada desde Aquí. Ella, hay veces que sin saber se retira, y hay veces que se hace ver con más frecuencia. Todo esto es obra de Dios. Dios actúa sin preguntarle al hombre. Dios actúa para que el hombre vea que es Dios. Todo lo que Dios hizo fue sin consultar con el hombre; el hombre lo vio cuando ya estaba hecho.

Yo, uno de sus Discípulos, 
nunca de Él me retiré.
Pero yo nada sabía
antes que lo hiciera Él.

Había veces que, 
estando ocurriendo el hecho,
no sabía lo que iba a suceder.

Para mí, siempre era sorpresa  
todo lo que hacía Él,
no porque no tuviera Poder
para destruir y hacer.

Digo que era sorpresa,
porque aunque mucho hablábamos,
nunca decía Palabras
que el Padre le hubiera dado
para realizar prodigios
en la ciudad o en el campo.

Siempre hacía cosa nueva,
esto, pero sin trabajo.

¡Cómo dio vista al ciego
y levantó al paralítico
y resucitó a la moza
que tanto habían llorado!

Todo esto Él lo hacía 
y ocurría a cada paso.
Pero ninguno sabíamos 
lo que íbamos a hacer, 
ni cuándo.

Él era Dios, 
y al hacerse Hombre,
ya por el Padre era mandado;
era mandado desde la Gloria
por el mismo que a la Tierra fue enviado.

Desperté, oí:

No te extrañe que Dios haga
lo que tú no puedas saber.

Si Dios habla en ese hombre,
para que tú Lo veas a Él,
no te enfades cuando diga:
“esto me lo ha dicho Él”.

Al que Dios le habla,
búscalo, recíbelo, síguelo,
pero no lo obligues.
Él hará que lo encuentres.
   
Recíbelo, 
para que Él te reciba en su Gloria.
Y síguelo, 
para que Él te eche delante.

Pero no lo obligues,
que Él te responde.

Dios habla en el hombre
para la salvación del mismo hombre.
Dios no habla en el hombre
para que tú te retires más de Dios.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9 

miércoles, 26 de abril de 2023

Sois ramas del mismo árbol

En Sueño Profético decían:

Se van a decir Palabras que Dios dijo a sus Discípulos cuando vivió con Cuerpo en la Tierra, que hoy las sigue diciendo sin pisar Tierra, pero sí con Cuerpo:

“Os buscarán más para deciros que Yo no soy Dios, que para deciros que quieren conocerme”.

“Se fijarán más en lo que hagáis mal, o lo parezca, que en el bien que vais dejando”.

“Id preparados para los ladrones que quieren robaros el tiempo y menos tiempo tengáis para mis Palabras oírlas y llevarlas donde más las oigan”.

“Estad siempre unidos, pensando que aunque Yo os dé distinto Mando, mi Mando es el mismo, porque Yo mando según la altura que estoy viendo y con las fuerzas que cada uno va a poder llevar mi Mando”.

“Que os conozcan más que sois mis Discípulos por vuestro comportamiento, que por que lo diga vuestra lengua. El comportamiento sale del espíritu. La palabra puede salir de un fariseo”.

Desperté, oí:

Era el ejemplo el que firmaba: “Yo soy Discípulo del Maestro”.

Era el no decir “yo no tengo tiempo”, el que oía más Mando.

Los Discípulos oyeron de Él:

“Sois ramas del mismo árbol,

que Yo las voy cogiendo

cada una para un Mando”.

“Hay ramas cortas

que Yo agrando.

Y hay ramas grandes

que dejo en el árbol”.

“Pero si pensáis que soy Dios Hijo,

dejáis a mi Padre el Mando,

y Yo doy Mando a mis Discípulos”.

“Vivid ejemplo,

que da silencio y escándalo”.

“No penséis en el tiempo,

si Yo antes os di Mando”.

***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C8

lunes, 6 de abril de 2020

El Mundo de Dios es siempre el mismo

En Sueño Profético decían:

¡Qué diferencia tan grande:
Mando de Dios, mando del hombre!

El Mando que va de Dios,
siempre es el mismo:
Amor al Prójimo, pecado no.

Sin estas dos asignaturas
no puede elegirte Dios,
si no has cambiado de vida
como a Agustín le ocurrió
y a otros pecadores
que Dios sus Palabras les dio
porque buscaron refugio
en el Primer Sagrario de Dios.

Dijo uno:

Si te acercas a Dios amando al Prójimo, ya entenderás su Mando y no pondrás los porqués en tu espíritu, y siempre estarás dispuesto a obedecer sin cansancio. Obedece y pide que no exista el silencio. Que todos sepan el Mando, que es el camino para que a Dios se ofrezcan y abunden los perdonados. Que éstos, la mayoría, fueron pecadores por retirarse de Dios o por engaño de espíritu condenados.

Desperté, oí:

Cierto que el mundo del hombre cambia según el que manda.

El Mundo de Dios es siempre el mismo.

Por haber un solo Dios, que es el Dueño del Mundo.

Del mundo que hizo para el hombre, y del suyo, Reino Eterno, que entra el que quiere su Reino Prometido.

Al que Dios le da sus Palabras, el que lo oye, si es de Dios, sabe que no son suyas.

Y si ama a Dios, él sabe que es de Dios aunque no lo diga.

Por eso el teólogo sabe que aquí no hay mentira.

Sería querer decirle al día, noche; y a la noche, día.

Tu silencio sea escándalo, porque así Dios lo dicta.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C9

viernes, 23 de enero de 2015

Lo mismo que el Evangelio

En Sueño Profético decían:

Dios Creador y único en Sabiduría, que da la Enseñanza con tal perfección que no admite otra enseñanza. Esta Enseñanza es para el momento, para después y para lo Eterno. Es Enseñanza de palabras, pero palabras con cimientos. Es Enseñanza no de lo que vas viendo. Es Enseñanza que tú llevas ya por dentro y en el momento de hablar das la Enseñanza y van aprendiendo. El que enseña está lleno de la Gloria Divina y es el portador de la Palabra de Dios

Estas palabras son dichas por espíritus que ahí vivieron o por espíritus puros que nunca tuvieron materia, que fueron creados por Dios Omnipotente. Éstos fueron el suelo de la Gloria, principio que Dios hizo para la Bóveda Divina. Lugar que luego conocería el hombre que ya Él hizo con materia. Este Lugar vive sólo Presencia y Mando de Dios. Su Mando nos da la Palabra y los espíritus damos resonancia y sonido que lleva el espíritu a la carne, y ya da la Enseñanza de las Leyes de Dios.

Desperté, oí:

No hay quien lea estos Libros y no se note con Paz.

Si eres de Dios te afirma, porque sientes este Amor.

Si pones confianza diciendo “ya me lo arreglará Dios”, en estos Libros verás hechos que a otros les ocurrieron, lo mismo que a ti, y Dios arreglo le dio.

Si te crees pecador y te crees sin remedio estos Libros te dirán de otros que pecado hicieron, que dejaron el pecado y pensaron en el Cielo.

Y a Dios querían mandarle su belleza, su dinero, su juventud y sus hechos.

Sus hechos cuando cambiaron, que fueron: buscar a aquél pordiosero y repartirle sus riquezas, y ya agradar a Dios del Cielo.

Estos Libros te enseñan lo mismo que el Evangelio, pero con tal abundancia que te pones a leerlos y ves casos que pasaron y que el tuyo se encuentra entre ellos.

Si todo lo que Dios hizo cuando vivió en la Tierra lo tuviera el hombre escrito, no habría duda de que el hombre más Evangelio tendría.


***

Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VII

jueves, 25 de septiembre de 2014

Brazos de un mismo cuerpo

En Sueño Profético decían:

Debería ver la vida del Elegido,
el que no lo cree,
para que creyera;
y el que lo cree,
para ayudarle hasta llegar al Calvario.

No sabes si el Sol calienta,
hasta que te has encontrado
al Sol en horas de fuerza
y sin la sombra de un árbol.

Por eso hay muchas cosas
que si no has visto o pasado,
no puedes hablar de ellas;
refieres lo que otro vio,
con verdad o con engaño.

Dijo uno:

El que lea estos Libros,
verá que el Dictado
y el vivir del Elegido
son brazos de un mismo cuerpo,
mandados.

El espíritu escribe
y el cuerpo lo va firmando.
Que la firma, es el hombre
el que al Elegido exige.

En amando, lees y firmas,
y cundes a grandes voces:
“Dios existe, Dios es Vivo”.

Dios no le teme al hombre
que cree que Le corta su camino.

Desperté, oí:

Entre despierta y dormida
oía Palabras,
y contestar no podía.

Y si ahora no las dictan,
perdidas se quedarían.

Fue despertar del arrobo
y decir lo que ella no podría.

Pues a la materia cansada
o alboroto de la Tierra,
le cuesta trabajo, no al espíritu.

El espíritu es la vida
que se encuentra con el cuerpo
que casi siempre domina
para ir en contra del Cielo.

Si el hombre creyera en Dios,
no podría hacer lo que hace.

Si no amaba, por temor,
bien tendría que portarse.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C2

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Dos mandos en un mismo cuerpo

En Sueño Profético hablaban del espíritu y la carne:

“Cuerpo temporal. Espíritu eterno. Cuerpo al que le das preferencia, y al espíritu desprecio. Cuerpo que hace presencia de lo que manda el espíritu”.

Hablaban de dos mandos, pero en un mismo cuerpo. Hablaban de la rapidez del espíritu y la lentitud del cuerpo. Decían:

Según haga la acción el cuerpo, ha sido el mando del espíritu.

Todo lo que es de Dios y por Dios lo haces, es obra buena y acción de ejemplo. Esto es mando de espíritu que a Dios contenta.

Todo lo que no sea hecho para Dios, di y piensa: “esto es mando de un espíritu que no es de Dios”. Este espíritu llega, con su mando, a retirarte de Dios.

Dijo uno:

El hombre cree que el cuerpo es el que manda. El hombre cree en todo lo material, vea o nunca haya visto ni jamás pueda ver.

Pero en lo que a él le deja la vida y al nacer le dijo: “Vida, vive en el cuerpo”, en este Dios, Poder y Mando, cree poco el hombre.

Desperté, oí:

Hace falta hablar del espíritu
como se habla del cuerpo.

Y lo mismo que se piensa en el mañana,
por si llegas a ser viejo,
pensar con muchas más ganas:
“esto no lo hago
porque el Cielo lo pierdo”.

Si piensas en la vejez,
que es fea, triste y corta,
¡cómo olvidarte de Dios,
que te regala la Gloria!

Si el hombre pensara esto,
preferiría al espíritu
y olvidaba lo del cuerpo.

El cuerpo tiene final,
el espíritu es eterno.


***

Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 60-61-62

sábado, 16 de noviembre de 2013

Esto es el mismo Dios dando sus Palabras Vivas

En Sueño Profético hablaban de publicar las Comunicaciones de Dios, de dar a conocer estos grandiosos Mensajes.

Decían:

Estos Arrobos tienen que ser publicados por la misma materia que siente los Arrobos. Estos Sueños tienen que ser interrogados para que la Enseñanza sea mayor. En la interrogación pueden ver la Sabiduría de Dios. En la interrogación verán la Paz de Dios en las Palabras del mismo Dios. Esta Publicación es retrasada, primero por ser Dios el que habla; y segundo por ser el hombre el que tiene que publicar. Dios, que ama al hombre; y el hombre, que a Dios no ama. Dios no quiere condenar al hombre; y el hombre que a Dios desafía. Dios, que quiere dar a conocer su Gloria; y el hombre, que interés no tiene. Dios da la Publicación para que el hombre no diga: “Esto no lo sabía yo”.

Estos Libros harán que se hable de Dios, harán ver fácil la Comunicación de Dios; verán un hecho viviente de un Instrumento de Dios. Por eso hay que publicar con el sí o con el no, que el Instrumento resuene con resonancia de Dios. Todo lo que el hombre lea, será Palabra de Dios.

Bien dicha esta frase
que en tiempos antes se dictó:
“Caldero hirviendo,
caldero que hirvió;
hombre que ayer viste,
hombre que hoy veo yo;
Sol que ayer dices que viste,
Sol que hoy veo yo”.

Siendo la misma Palabra
y siendo el mismo Dios,
tienes que dejar cerrado
el libro del que te habló
de la vida de los Santos
que otro hombre escribió,
por éste que es Libro Vivo
con la Palabra de Dios.

Con lo que dicen de noche,
de día mandan dictar,
y lo que dictan escribe,
ponle por nombre “Lugar”.

Desperté, oí:

Ponle el nombre que quieras,
pero reverencia a Él.

Al Dueño de estas Palabras,
dichas en hombre o mujer.

Y muchas veces en niños,
sin poderlas comprender.

Esto es el mismo Dios
dando sus Palabras Vivas
de todo lo que pasó:
de la Muerte y de la Vida.

Esto es candela con llamas.
Las ascuas te acercan más,
pero tú buscas las llamas.

Las llamas tienen más fuerza,
aunque sean las mismas ascuas.

Porque si candela buscas,
sabes que queda en ascuas.

Es lumbre y ascuas que queman,
pero más viva es la llama.

El Dueño de ese rescoldo,
hace llamas sin Palabras.


***


Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 37-38-39

viernes, 20 de septiembre de 2013

No es lo mismo creer que aceptar

En Sueño Profético hablaban de creer todo lo que viene de Dios. Aquí, lo que Dios manda; y ahí, lo que viene.

Dijo uno:

No es lo mismo creer que aceptar, ni el Amor aquí se puede igualar. El aceptar, hay quien acepta por unas normas o unas reglas que impone el hombre, pero en su interior es sin creencia, que si no exigiera el cumplirlas, no las cumplía. Luego, está el creer y ya hacer las cosas por creencia. Pero faltando el Amor, aquí todo quedará frío, aquí todo se recibirá con duda, aquí a todo dirá no, será imposible el pensar en la Venida de Dios, será imposible aceptar a María Madre de Dios, que Dios Padre cogió de Templo y Virginidad dejó. Pero será más imposible pensar en la Resurrección, llevándose el Cuerpo intacto, como si no hubiera estado enterrado entre la tierra. Esto, si no hay Amor, no hay quien lo comprenda.

Dijo otro:

Es la Fuerza del Amor Divino la que te hace creer, la que te lleva a la Gloria, la que en éxtasis te deja. Todo es un puro Amor mezclado con la creencia, diciendo: “De Dios vienen”. Notas como Elevación, notas el don de Firmeza, el don de la Fe cristiana que Dios dijo ahí en la Tierra: “Bienaventurados los que creen sin ver, los que creen porque el Amor les hace que crean”.

Desperté, oí:

Pide sólo Amor a Dios,
que detrás viene creencia.

Pide Luz si no la tienes,
que Dios sin Luz no te deja.

La creencia sin Amor,
te deja fuera de Gloria.

Y si aceptas por cumplir,
siempre llevarás el “no”
dispuesto “pa” discutir.

El Amor te hace ver sitio,
color y volumen,
cuando refieran de Dios.

¡Qué triste tiene que ser
el creer y el aceptar
sin Amor a Dios tener!

Porque las reglas del hombre
se cumplen a puntapiés.

Y las que Dios no te exige,
pero son Mando de Él,
tú las cumples dando gracias,
poniendo besos en sus Pies.

Éstos son los tres resúmenes,
de amar, de aceptar o de creer.

En amando, dos te sobran,
pones el número uno
cuando ya borres el tres.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 215-216-217

jueves, 20 de septiembre de 2012

Todo lo que va del Cielo tiene el mismo Sello

En Sueño Profético decían:

No hay Premio mayor, que poder saber de esta Gloria. El que desprecie este Premio, desprecia a Dios. El que no adora, no ama. Y el que ama, ya adora.

Hay palabras que dice el hombre, que se contradicen. Pongamos primero ésta: “Yo creo en Dios, y para mí Dios es lo primero”. ¿Cómo debería ser su reacción ante un Elegido por Dios?: cualquiera, menos la indiferencia. Y como cumplido para otro que esté oyendo desmerecer a este Lugar comparándolo con la falsedad de la Tierra, para quererle poner defectos, –que los defectos que ponen son los Dones que Dios le da–, ¿cómo decir estos hombres: “Yo amo a Dios”? No puedes decir a una madre, que la quieres, cuando no abras la puerta a su hijo que aún depende del mayor por ser niño. Esto es lo que hace el hombre con Dios: Dios manda a su Hijo, y Lo mata el hombre, y dice el hombre, que quiere al Padre. Dios manda su Palabra, siempre dicha, para la Salvación del hombre: el hombre la desprecia y dice: ¡Dios mío!

Dice uno:

En esta actitud fue cuando Dios Hombre tuvo que descubrir, llamándoles: “Hipócritas, hombres peligrosos que guardáis veneno y engañáis al inocente, id adonde os conozcan, que os sacarán los ojos por ser vuestros mismos demonios”. Estas Palabras tuvo Dios Hijo que decirlas a los hipócritas y fariseos.

Desperté, oí:

Dios conocía, como Dios, a todos los hombres.

Los dejó en Libertad, y luego los clasificó cuando vio que querían destruir a Dios.

Hablaban del Padre llenos de hipocresía y apedreaban al Hijo.

Hacían adoración mirando al Cielo y preparaban los martirios para Él, que estaba en la Tierra, que era el mismo del Cielo.

¡Poco eran las Palabras que les decía el Maestro!

El que cree en Dios, no puede darle desprecio a las Palabras del Padre, que el mismo Dios decía en el suelo.

Todo lo que va del Cielo lo tienes que conocer por llevar su mismo Sello.

Yo te voy a describir, para que sepas conocerlo:

Aquel que veas del brazo del hambriento y del enfermo.


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 176-177-178

miércoles, 22 de febrero de 2012

Que tu espíritu haga lo mismo que los de esta Gloria


En Sueño Profético decían:

Si quieres saber si amas a Dios, ten amistad con el que Dios se comunica, y en cada hecho que haga, piensa si tú lo harías igual, y si tus reacciones serían las mismas en el momento de desmentirte, guardar silencio a los insultos del hombre, borrar con facilidad el mal que te hayan hecho, cambiar tu bien por el mal recibido.

El que Dios se comunica, es su Amor tan grande a este Dios, que junta el mal que le hacen al bien que él quiere hacerle a Dios, que ya no ve mal.

Si tú haces esto, tú amas a Dios sin medida, tú Lo amas y puedes enseñar a que amen.

Dios, cuando trae Aquí a un espíritu, es porque este espíritu vive ahí la Paz, y Dios lo entra normal Aquí en la Gloria, y normal Dios habla en esta carne.

Esta Vivienda en la que Dios vive cuando tiene que hablarle al hombre, ya se ofreció para que Dios viviera en ella, ofrecimiento que Dios sabía, pero ella no.

El que Dios le habla, antes ha tenido su espíritu contacto con la Gloria. Este espíritu ha estado en el Prójimo; ha practicado la Paciencia, el Perdón y ha sufrido por el pecador. Esto a Dios agrada, pero cuando tú lo haces sin saber vas a ser cogido como Vivienda.

Desperté, oí:

Haciendo tu espíritu lo mismo que los de esta Gloria, Dios vive Aquí y en tu espíritu.

Vivir "con" tu espíritu, no es vivir "en" tu espíritu.

Al vivir con tu espíritu, te deja Libertad. Al vivir en tu espíritu, te deja sin voluntad ni mando.

A Dios enfada el que duda aquí ponga.

Dios hace sencilla su Comunicación, para que acepte el hombre.


***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 159-160

lunes, 19 de diciembre de 2011

Mejor será la balada dicha por el mismo cordero - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético explicaban un hecho de la Vida de Dios Hombre:

Estando un día el Maestro enseñándonos a enseñar, dijo estas Palabras:

–Todos los que estáis a mi Obediencia y a mi Mando, no buscaréis a otro que os enseñe de la Gloria de mi Padre. Buscar otra enseñanza, es no creer Yo soy el Hijo de Dios, a quien mi Padre ha puesto su complacencia. Aprender de otro, es tener falta de esta Enseñanza. Todo el que aprende de Mí, es para enseñar.

Dijo Pedro:

–Maestro, me has quitado peso con tus Palabras. Dos días antes que hoy, tuve unas palabras con unos que estaban parados en las cuatro esquinas y querían contarme de uno que decía que hacía prodigios. Yo quedé un poco detenido y contesté un poco a mi costumbre –mi costumbre cuando veo no quieren reconocerte como Dios Hombre–. Estas fueron las palabras de los que Te igualaban con los que dicen hacían prodigios: “Pedro, ¿cuándo te esperamos para que vengas a oír hablar de Dios Padre?”. Fue oír esto y mis palabras se escaparon de mi boca: “Con invitarme a ir a oírlo no me ofendes a mí sólo, ofendes a Él también, ya que otro no puede hablar del Padre como Él, por ser Él el Padre hecho Hijo y Hombre. Ese no puede hablar como el Maestro ni puede tener su Enseñanza porque no ama; si amara, buscaba al Hijo y ya enseñaba lo que el Padre manda. Esto lo dije un poco subido de tono, y dio lugar a que acudieran algunos.

Desperté, oí:

Las Palabras del Maestro quitaron peso a Pedro.

Pedro no calló, porque callar era aceptar que había más dioses.

Pedro no oía palabras que hablaran del Padre, como no fueran dichas por su Maestro.

¿Quién hablaría de su casa
mejor que el propio dueño?

Y ¿quién vería la falta al cacharro
mejor que el propio alfarero?

Si a Dios lo tienes delante
y sabes que estás aprendiendo,
no busques a quien te hable
lo que Dios te está diciendo.

Mejor será la balada
dicha por el mismo cordero.


***

jueves, 27 de octubre de 2011

No es lo mismo haber pecado, que pecar o estar pecando - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 71-72-73


En Sueño Profético decían:

Dios habla al hombre para que el hombre hable de Dios. Dios quiere que su Nombre esté en la boca del hombre. El hombre que de Dios mucho habla, piensa en Dios, ama a Dios y enseña cómo no hacer pecados. No hay hombre que ame a Dios y calle, pues si calla no puede enseñar a amar a aquél que callado está porque vive del pecado.

Aunque no diga mi nombre, ya creo que se ve claro que soy Agustín, el hombre que vivió siempre en pecado, hasta que miré al Cielo y vi que era perdonado.

No pude saber entonces
si fue mi arrepentimiento
o las ansias del Perdón
que yo oyera del Cielo.

Luego, ya, me fue diciendo
en el Sueño, en arrobo,
lo que me estaba pasando,
porque esto tú lo sientes
sin poder explicarlo.

No era porque me faltaran
palabras de ahí de la Tierra;
no, era porque un sentir
que Aquí sientes sin materia,
es difícil describir.

Luego me venía el pensar:
“Con tanto como pequé,
a quién le podré decir
que Dios se deja a mí ver”.

Las manos me las ponía
sujetándome la frente,
pidiendo: Perdón, Dios mío,
cómo a mí Tú me has elegido,
habiendo tanto inocente.

No había terminado
de decir estas palabras,
y borraba de mi mente
este reproche yo a Dios.

En mi cabeza no entraba
que en vez de quitarme vida,
a la Gloria me llevara.

Desperté, oí:

Si Agustín te habla de Dios,
nunca deja de decirte
que fue un gran pecador.

No podía comprender
el hacer tantos pecados
y que Dios le hablara a él.

Cuando ya se arrepintió,
se dedicó día y noche
a hacer a Dios oración.

La oración la hacía más veces
salvando al pecador.

No veía las distancias
cuando alguien le decía:
Agustín, aquél pecó,
y necesita tu guía.

No es lo mismo haber pecado,
que pecar o estar pecando.

En haber pecado, tuviste llanto,
llanto de arrepentimiento.
En pecar o estar pecando,
aún sigues a Dios ofendiendo.

Haz como hizo Agustín,
que con las manos en la frente,
a Dios llamó desde ahí.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***