miércoles, 16 de agosto de 2017

Veías, sin ir a ver

En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios. Decían:

Lo que el hombre tiene que ir a ver, Dios trae a que lo vea al que Él le da Mando para enseñar a que el hombre crea lo que no tiene delante, que es lo espiritual. Que muy pocos creen en la Vida que, enterrado el cuerpo, más Vida hay.

Dijo uno:

Es para pensar, que se dé tanta confianza a lo que digan para el cuerpo y pongan tantas dudas en lo que del Cielo baja.

Yo creía antes de ver, cuando era cosa que Dios hacía en cualquier Lugar que me dijeran, si el Lugar ponía antes que nada lo de Dios, la caridad y la compasión.

A mí me gustaba estudiar –para aprender– a la persona que tenía el Don de recibir un Mando de Dios. Si algo me contaban, ya con mi estudio, yo lo copiaba y, pronto o tardando, verdad me daba.

Desperté, oí:

Tiene que vivir vida trabajosa
el que para creer tenga que ver.

Cuando el ver lo da el espíritu.

Si al espíritu Dios le da Enseñanza,
esta Enseñanza te hace sentir y ver
lo que está a larga distancia.

Pero es difícil hacer ver
aquello que tú estás viendo
tan fácil de comprender.

Que, antes de ser Elegido,
veías, sin ir a ver.


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Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C4

martes, 15 de agosto de 2017

Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón

En Sueño Profético decían muchas veces estas palabras:

“Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti. Todo lo que tú repartes para el espíritu, es Premio para ti. Que este repartir no va midiendo estatura de clases.

Si el hombre pensara esto, aquellos que te conocen llorarían al recibir.

Dijo uno:

Piensa en un simple árbol que, en medio de un campo, grande cobijo te diera. Y luego que vieras al dueño buscando cualquier ramaje que alguna sombra le diera, mientras tú te aprovechabas de lo que del dueño era.  

Esto te hace pensar que Esto no es de la Tierra. Como esto que el Instrumento ya dice sin que lo oiga nadie:

“Señor, el que me mire, Te vea. Y el que Te oiga, no Te olvide”.

Esto es ir dando Premio y guardando sufrimiento.

Dios, Juez Supremo, perdona y manda Premio que la Tierra no daría.

Desperté, oí:

Dios premia al que Lo sigue sin valorar lo que otro tiene y sin a Él culparlo. Dios premia cuando tú das pensando: “Dios lo recibe”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti.

Si piensas estas pocas palabras, ves el Tribunal de Dios.

Que tiene grande diferencia con el tribunal que compone el hombre.

Este Tribunal dispone con el Mando que da este Cielo que caiga algún agua en aquello que veas seco.

Pues sembrando y regando, se puede ver tallo nuevo.

Esto, sin Amor a Dios, no intentes el comprenderlo.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2

lunes, 14 de agosto de 2017

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

En Sueño Profético se oían Palabras que escandalizaban al que a Dios no amaba. El que Lo ama, Lo reverencia y sufre por el hombre querer cambiar sus Palabras, que son de Vida Eterna. Se van a dictar unas de ellas:

No hay pecado mayor, que romper la carne que Dios une. El romper esta carne es más pecado que en un momento de ira mates o a ti te maten. A la carne unida Dios le da más preferencia que a los hijos y a los padres.

Dios Hijo en su vida pública dijo estas palabras:

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

A la carne que su Palabra había unido, Él le dejaba la preferencia. Y si uno no podía seguirlo, Él lo buscaba hasta que los dos estaban de acuerdo y la carne seguía unida. En cambio, al que no Lo siguió por los hijos o por los padres, el Maestro no los buscó.

Desperté, oí:

Entendido queda, que siendo los hijos mayores o chicos y tener sitio donde los cuidaran.

Si ya los padres no estaban de acuerdo, el abandonarlos por el Maestro ya daban gran ejemplo.

Pues si esto es un Mandamiento de Dios, ¿cómo el adelanto del hombre quiere ponerse por encima de Dios?

Condenaban en la Gloria, y ponían como pecado mayor que ningún pecado, el romper la carne que Dios une.

Dios Hombre le quita derechos a hijos y padres, y le da preferencia a la carne que Él une, para que obedezca, y a Él le ruegue por el que seguirlo no quiera, sea la mujer o el hombre.

Decían que la ira era arranque del Demonio.

Y romper la carne que Él une, era estudio meditado de muchos demonios.

Si el hijo no es de una misma carne, es hijo sólo de madre.

Que ya para siempre el pecado llevó.

Y madre no es para Dios.

La madre es la que tiene el hijo con la misma carne que Él unió.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C8

domingo, 13 de agosto de 2017

Pedid y recibiréis

Quedé dormida pidiéndole a Dios abundancia para el que más me ayudara –en lo que fuera ayuda–, y mis últimas palabras fueron: “Señor, pero que sea lo que Tú quieras”.

En Sueño Profético decían:

Es justo que el cántaro busque la fuente que dé más limpia el agua y más abundancia de agua vea. Busca más el cansancio la silla que el descanso.

Todo lo que más te sirva, más tienes que pedirlo o buscarlo. Tú vas echando semilla, y según la tierra, así verás el tallo.

Son Palabras de Dios Hombre estas que dejó en la Tierra: “Pedid y recibiréis”.

Dijo uno:

Él premia directamente, pero el hombre no lo entiende. Y hay veces que te premia a ti para que tú premies. Este premio puede ser Amor y Caridad al que sufrir tiene. También premia en abundancia de paciencia y en conformidad a lo que venga.

Desperté, oí:

Todo lo que Dios te dé, es para que tú seas el dueño y lo administres pensando en Él.

Si así lo haces, tú abundancia ves.

La Caridad lleva al Cielo al que nunca pensó ir, por la vida que le vieron.

La Paciencia siempre gana, y puede transforma en llano la montaña.

Ya, al vestir al desnudo y dar de comer al hambriento, si a Dios Lo tienes presente, lo va diciendo tu contento.

Contento que va transformando al mal en un arrepentimiento.

Pídele a Dios que te dé lo que quiera que repartas, porque lo tuyo es de Él.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Qué hago yo para cambiar de vida?

En Sueño Profético decían:

Si el hombre se diera cuenta de lo corta que es esa vida, no ajustaría tantas cuentas y no desearía aquello que su muerte abandonara y luego otro lo disfrutara. ¡Bueno…, según el hombre le llama! Porque disfrutar es hacer lo que Dios manda.

Dijo uno:

Yo tenía un gran amigo que no le daba valor a aquello que fruto no le daba. Y tanto aprendí de él, que un día me dijo: “Ahora veo lo que vale la enseñanza que da el saber que aquí se está por una corta temporada. Voy a tener que aprender de ti, porque has alargado la enseñanza”.

Nos poníamos los dos a hablar en un mesón en el que frecuentemente nos veíamos, y ya veías que las sillas y los banquillos arrastraban para oírnos hablar. Había quien preguntaba: “¿Qué hago yo para cambiar de vida?, que esta vida me amarra a lo que tiene valor para el día de mañana, en el que ya no vivo yo”.   

Desperté, oí:

El hombre le da valor
a la piedra que es más piedra,
que la pone en un rincón
y la venden cuando muera.

O a la joya que guardó,
que muchos ya la tuvieron.
Y a más muertos enterró,
más alto le ponen el precio.

Estudia la vida
que puede vivir un cuerpo,
y dale valor
a lo que traes al Cielo.

Aprende de estos dos hombres
que hoy hablan desde el Cielo,
y que tú oigas decir
lo que oye el segundo del primero.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C3

viernes, 11 de agosto de 2017

Esto es Palabra de Dios

En Sueño Profético decían:

¿Por qué el hombre no acude a preguntar cuando Dios se manifiesta, en vez de esperar siglos para oír del que sabe, lo que sabe, luego ya contado de muchas maneras?

Dijo uno:

Cuando Dios se comunica, en la forma que Dios quiere, debe quedar sellado por la persona que sea.

El que haya conocido y haya tratado al Lugar en el que Dios hace presencia, si hace algún libro, tiene que ser con la aceptación del Lugar o hecho por alguno de los que dijeron: “Esto es Palabra de Dios”. De no ser así, puede poner el agua clara, de fango; y el fango, de agua clara. Porque Esto, mal dicho, aparta de la Comunicación Divina, cada época, cada tiempo, hace siglos, o en el momento que le toca a él hacerlo público –aquel que está viviendo–, que es el que puede decir: “yo conozco el caso, y mi firma quedará para todos los tiempos”.

Todo lo que después escriban no será tanta verdad como lo que escribió, de cuando el Elegido vivía, él que lo siguió porque veía a Dios. Desmentir no podrían. Y mejorar es no creer lo que es Dios: Fuente de Sabiduría y Creador y Dueño del Universo, Único Rey en su Reino. Su Palabra es vida temporal en el cuerpo y Vida Eterna en el espíritu.

Desperté, oí:

¡Qué trabajo le cuesta al hombre hacer lo que manda Dios!

Que si esto lo pensara, le pondría la razón con un “¡Dios mío, perdona!”.

¡Si al que recibe tus Palabras, Tú tienes que iluminarlo, y después ya son dictadas!

Si el hombre creyera en Dios, con Amor o con miedo, no podría intentar hacer reforma ni desprecio.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

miércoles, 9 de agosto de 2017

Si no crees, haz por creer

En Sueño Profético decían:

Si creyeran en la Vida de Aquí,
no sufriría tanto el que Dios elige ahí.
Y si el que cree,
amara con alegría,
recibiría el mando
del que de Aquí el Mando lleva.

Este Mando es con Amor,
cuando Amor está esperando.
Este Mando no lo acuna
el espíritu que no está entregado.

Dijo uno:

Si no crees, haz por creer.
Y cuando creas, haz por amar.
Y cuando ames,
tú lo sabrás antes que nadie,
porque el Amor a Dios
te hace incansable.
Y ya lo verás todo hueco y vacío,
donde de Dios no veas que hablen.

Esta Enseñanza es repetida: de muchas palabras se está acabando el tiempo de repetirlas donde reciben el desprecio. Dios manda donde su Mando esperan y adoran con alegría. También manda con fuerza que tienen que hacer el Mando. Como cuando la Tierra tiembla, como todo lo que el hombre no puede parar con sus fuerzas.

Desperté, oí:

Deberían pedir de rodillas y llorando,
a Dios, que no les faltara Mando,
aunque los caminos tuvieran pinchos
y los pies fueran sangrando.

Todo el que puede servir a Dios,
ya en el servir está premiado.

El Instrumento entiende,
sin palabras y sin sonido,
lo que Dios le está mandando.

Si tú crees al Elegido,
sabes ya de quien es el Mando.

No mires al Elegido
y piensa que es Dios
el que está mandando.

El Instrumento, con la acción,
a Dios contesta:

¡Señor, yo, de tu Mando no me canso!
¡Mándame, que yo lo espero
sin protestas y sin llanto!


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C1

martes, 8 de agosto de 2017

Aquí no puede vivir el que a Dios no buscó ahí

En Sueño Profético se vio un camino estrecho y unos pasos señalados. Y dijo uno:

En este camino se paró el Maestro para dar Enseñanza al que Lo creía, y al que dudaba, remordimientos. Estas fueron unas palabras:

¡Cómo no pensarán que al que Yo mando, le doy mis Palabras, Sabiduría y Fuerza para conocer a los espíritus que persiguen mi Mando!”.

“Cuando Yo doy mis Palabras, el Lugar que las lleva no necesita oídos para oír ni ojos para ver. Todo va en mi Mando, y se lo dice el sentir. Porque no es al Lugar al que desprecian y ofenden, que es a Mí. No digáis nunca una palabra sin decir mi Nombre, que Yo la doy al espíritu para que a vuestra lengua nunca le llegue silencio. Los que más crean que Yo soy Dios Hijo, más os buscarán y menos desprecio en ellos veréis. El desprecio es siembra que nace del espíritu
”.

Desperté, oí:

¡Qué Palabras se oían en aquel camino que pisó el Maestro!

Dios, con su Poder, hace Visión en el hecho que pasó cuando Él vivió con Cuerpo.

Siempre será la misma Enseñanza, por haber un sólo Dios, un sólo Espíritu y un sólo Cuerpo.

El que quiera cambiar la Palabra de Dios, que se cuente con los muertos.

Pero no muerto de cuerpo, muerto de espíritu, y ya no vive este Reino.

Aquí no puede vivir el que a Dios no buscó ahí.

O el que Lo buscó e intentó el desmentir con su forma de actuar y fue agrandando su sufrir.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7

lunes, 7 de agosto de 2017

Coge el Amor de Dios sin reformar sus Palabras

En Sueño Profético decían:

Si dices “yo creo en Dios”,
no cambies Los Mandamientos.

Si dices “yo creo en Dios”,
haz por vivir su Evangelio,
porque al creer y cambiar
puede contestar el Cielo.

Dios se hace Hombre y enseña
para que vayan siguiéndolo.
No hacer lo que Él enseña
es porque no está bien hecho.

Dijo uno:

El Testamento de Dios, el que lo cambie tiene Aquí condenación. Que esto puede evitarlo el Representante de Dios, no aceptándole al hombre que entre ninguna reforma en la Casa de Dios, ni con el que nace ni con el que muere, ni con el rico que paga ni con el pobre por Caridad. Porque la Caridad se niega al mando que no es de Dios. Caridad es cuando media el Amor de Dios. Si no existe este Amor, es caridad satánica, y ya no es Caridad.      

Desperté, oí:

El que cree en Dios y Lo ama
es chimenea,
que si hay lumbre,
por fuerza echa humo.
Si no hay lumbre,
no ves humo
y de la chimenea no hablas.

Coge el Amor de Dios
sin reformar sus Palabras,
y las chispas que ya dejes,
seguro que prenden llamas.

La reforma es al cuerpo,
a aquello que al cuerpo tapa.

Aquí tienes libertad
para dar buen ejemplo
o para hacer pecar.

Si a los pies pones zapatos
en vez de poner sandalias,
vive tranquilo y contento,
que esto a Dios no enfada.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C1

domingo, 6 de agosto de 2017

La obediencia es un don que viene de dos caminos

En Sueño Profético decían:

Sin obediencia a Dios, no digas “yo a Dios Lo amo”, porque la obediencia sale del Amor que tú has mandado.

La obediencia es un don que viene de dos caminos: del amor o del temor. Pero esto ya no es don, el que por miedo obedezca.

El Elegido es gigante en Amor a Dios, pero si no tiene más altura la obediencia, Mando no le manda Dios.

La obediencia es tan precisa como la respiración. La respiración, para el cuerpo. La obediencia, para Dios.

Sin respirar muere el cuerpo. Sin obediencia no manda Dios. Porque el Mando ya lo harían con reforma y sin Amor.

Decía Teresa de Ávila que para seguir a Dios tenías que amarlo tanto, que no llegara el pensar, en el sufrir o en el Mando, de “yo puedo sufrir más”, ni “¿está bien mandado este Mando?”. Porque el Amor te ayudaba a comprender lo que Dios había mandado. Y en el sufrimiento, siempre sentías su Presencia, y el sufrir perdía fuerzas y tú lo ibas achicando.

Desperté, oí:

Yo mucho seguí a Teresa, y me sirvieron sus palabras para que otros aprendieran.

Aprendieran a pasar ese camino exigente, que a más te alejes de Dios, más verás que el sufrir crece.

Ella te iba marcando, con su obediencia, el Camino, y te enseñaba a pisar con fuerza donde había pinchos.

Esto era mucho de ella:

Señor, quiero siempre oír tu Mando
y que conteste obediencia.

Pues si tu Mando no hago,
será el día que mi carne ya esté muerta.

¡Yo vivo, pero no vivo,
si tu Mando no sintiera!


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1

sábado, 5 de agosto de 2017

Señor, que de Ti nunca me retire

En Sueño Profético decían:

Compadece al que veas descalzo y no pienses por qué no lleva zapatos.

Levanta al que está caído en el suelo, y aquí, sí, piensa: “yo sé que Dios me está viendo”.

Enseña a vivir Prójimo, y quitarás sufrimientos.

Antes de que hable tu lengua, piensa: “que a Dios yo no enfade”.

Si quieres meter en la Gloria, hazte médico de espíritus, e irás curando con tus obras.

Dijo uno:

La enfermedad del espíritu se contagia fácilmente, y el hombre la hace más grave porque curarla no sabe.

El hombre parece que se avergüenza de dar el diagnóstico para la curación del espíritu poniendo a Dios delante con estas palabras:

Busca sitios donde se respire la Presencia de Dios y la Paz sirva de techo. Y en la Tierra, mientras la pises, que siempre estés pidiéndole a Dios: “Señor, que de Ti nunca me retire. Donde el pecado cobijen, que mi sentir no lo aguante y mi presencia yo retire”.

Desperté, oí:

Al hombre, su cultura,
lo está haciendo analfabeto grave.

No te habla del espíritu
ni de que otro Mundo hay.

Quiere que admitas pecado
como el sol, el agua y el aire.

Quiere que la cultura te sirva
para que teniendo comida delante,
no comas y mueras de hambre.

Para que enciendas la lumbre,
y echándole agua,
quieras que suban las llamas.

Para que el niño ya sepa
lo que no pueden decir las letras,
que es sentir el peligro y el pecado.

¡Es lástima que los hombres
no aparten y enseñen
lo que Dios tiene mandado!

Que aparten de la cultura estas palabras:

“El pecado ya no existe.
Estamos muy bien formados”.

Da pena, risa y miedo
el oír este adelanto.


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Libro 29 - Dios Habla en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7

jueves, 3 de agosto de 2017

Para entenderse los hombres no necesitan ni cultura ni dinero

En Sueño Profético decían:

Para entenderse los hombres no precisan ni cultura ni dinero, si todos practicaran las Palabras que manda el Cielo.

Si estas Leyes no las cumplen, siempre habrá un descontento, y no se podrá acabar el crimen, el robo y el adulterio.

Para que se entiendan los hombres tienen que pensar que no son eternos en ese lugar que viven los cuerpos.

Para que se entiendan los hombres tiene que haber un acuerdo y enseñar que hay otro Mundo sin obligar a quererlo, pero sí a practicar sus Leyes mientras tenga vida el cuerpo. Para entenderse los hombres no pueden prescindir de cumplir los Mandamientos. Esto no es obligar a que a Dios tengas que quererlo, pero sí a tener presente que tú eres administrador de la acción que haga tu cuerpo.

Si ves que le cumples a Dios la Ley que Él ha puesto, ya tú te culpas a ti si Amor no llevas por dentro.

Pero tu ejemplo y enseñanza es cumplir la Ley del Cielo.

Desperté, oí:

Repetían mucho en la Gloria que Dios no obligaba a quererlo, pero sí tenía en cuenta el no enseñar sus Mandamientos.

Mandamientos practicados, ya te admiten la cultura, y dinero vas presentando al hambriento y al desnudo.

Mandamientos practicados, tienes que vivir Prójimo, que es lo que el hombre vive sin practicarlo.

Mandamientos practicados, no hay barrera mayor para el mal dejar anulado y ya vivir como hermanos.

Titula este Mensaje con estas cortas palabras: “Para entenderse los hombres no necesitan ni cultura ni dinero”.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

miércoles, 2 de agosto de 2017

El mundo no tiene arreglo porque el hombre a Dios no ama

En Sueño Profético se vio el campo y tres hombres de espaldas. Iban hablando alto, más alto que de costumbre se habla aunque estés en el campo.

Sólo se oía a uno. Los otros dos iban callados, de palabras, pero sin palabras iban hablando.

De estos hombres, dos iban buscando descanso de no oír ruidos, de no saber nada de su trabajo. El otro vivía en el campo y del campo. A éste era al primero que se le oían palabras para escribirlas e irlas presentando, para que a muchos les sirvan, que no sean hombres del campo.

Ya dijo:

El mundo no tiene arreglo
hasta que Dios el mundo acabe
y empiece otro mundo nuevo.

El mundo no tiene arreglo,
por ser el Dueño Dios
y el hombre no querer al Dueño.

Si el Dueño no fuera Dios,
el mundo tendría arreglo,
pero ya no estaría Dios
como está en aquel cerro,
y en esta grande pradera,
y dentro de nuestros cuerpos,
y en estas bonitas flores,
y en los pájaros, en su vuelo.

¡Y si le digo en los corderos…!
Es vergonzoso para el hombre
como piden el alimento
o se quejan del sufrir
cuando les duele su cuerpo.

Éstos se acercan al hombre
con un balar tembloroso.

Porque quieren al hombre, piden,
guardándose el sufrimiento
para que no sufra el hombre.

Yo no olvido a una cordera
que siempre iba rozando
su lana por mis piernas
cuando me veía sentado
en una grande piedra.

Tenía un balar de amor,
no de fuerza,
que hacía que en el rebaño
todos al dueño quisieran.

Si el hombre amara al Dueño
del Cielo y de la Tierra,
el mundo así no sería.

Desperté, oí:

Parece que nos robó
el campesino el habla.

“El mundo no tiene arreglo
porque el hombre a Dios no ama”.

Se le oía cuando terminaba
las últimas palabras.

“Y Dios no destruye el mundo
por lo mucho que Dios
al hombre ama”.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C1

martes, 1 de agosto de 2017

Una Palabra de Aquí, anula mil de ahí

En Sueño Profético hablaban del que Dios le da sus Palabras para llevarlas al hombre y para que sepa dar respuesta a las preguntas que le hagan. Este Lugar tiene fuerza y tiene quietud, que actúa según el Mando que Dios le manda. Unas veces el Mando es de abrir puertas; y otras, de dejar puertas cerradas. Que para cerrarlas, el Lugar manda Mando y espera llamada, que aquí ve el que a Dios ama y quiere ponerse al servicio del Instrumento que Dios le manda.

Dijo uno:

Si el hombre pensara lo que es un arrobo de espíritu, no podría vivir sin acudir donde le dijeran que estaba el Lugar que su espíritu llevaba las palabras para Enseñanza de esta Vida, donde lo material no entra por el valor que tenga dado por el hombre, que olvida la muerte del cuerpo y olvida el momento y la hora que el que lo vea vivo, lo vea muerto.

Desperté, oí:

Si creyeran en Aquí,
no podrían verle,
al que Dios elige para enseñar,
tanto sufrir.

Ellos que pongan la obediencia
y tú da las palabras y la fuerza.

Una Palabra de Aquí,
anula mil de ahí.

Tus Palabras sean mandadas
como Aquí a escribir mandan.

Pero tu presencia tiene que ser
pensada donde llega,
por no ser tuyo el Mando,
y ya Dios recibe las ofensas.

Estas Enseñanzas te llevan
a hacer la Carrera Divina,
que todos pueden tener
si a Dios ahí aman.

Este Reino Prometido aprueba
presentando Amor al Prójimo
y obediencia a los Mandamientos de Dios.


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Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C1