jueves, 8 de noviembre de 2018

Hacer pública la Palabra de Dios

En Sueño Profético decían:

Dios está dejando al hombre al descubierto, sin sitio para esconderse. Para que el que quiera, Lo quiera; y el que no Lo quiera, que piense que Dios lo sabe, para el día que su cuerpo quede debajo de tierra.

Dijo uno:

Esto es trompeta en oídos, que aunque estén delante sordos, la oyen, por el gesto que pone el que la ha oído. Esto destapa secretos y no tiene otro sentido, que el hombre hable de Dios sin Amor y sin miedo. El hacer público el Mensaje es el remate de un sufrir que ha estado en silencio. Que piense el que tiene buena clase de vida, cultura, o el rudo, estar tantos años recibiendo Mensajes de Dios en espíritu, y después, cuando vuelves al cuerpo, que traigas Mando de Dios, diciéndote: “Di que Me ves, que lo hagan público, para que el hombre vea que mi Palabra no tiene tiempos”.

Desperté, oí:

Cierto que publicar lo que Dios dice, deja al hombre al descubierto para el día que su cuerpo entierren.

Esto, para los que dicen que a Dios aman y no acuden ofreciendo lo que Dios les deja que sean dueños.

Si pensaran que de lo único que son dueños es del espíritu…

Porque el cuerpo no tiene dueño sin el espíritu.

El cuerpo, ya se ha dicho varias veces que es el traje del espíritu.

Por eso, muchos espíritus son conocidos por el traje, que es el cuerpo.

Hacer pública la Palabra de Dios, deja al descubierto.

Puede acortar el pecado y hacer pensar en el Cielo.

Lo que no puede hacer si se queda en silencio.


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Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C1