martes, 7 de julio de 2020

Señor, espero tu Mando

En Sueño Profético decían:

Si fueran preguntando, como Mandato de Dios, ¿qué es creer en Dios?, muy pocos darían bien la respuesta. Y si preguntan ¿qué es Amarlo?, no cuadraría la cuenta de cómo actúan a la respuesta. Todo es Amor faltando y vivir en el engaño de ese teatro de la Tierra.

Dijo uno que siguió los Pasos que iba dejando el Maestro:

Yo Le oí un día a Dios Hombre y Maestro –como Él le decía a los Discípulos que Lo llamaran–, para que el secreto no existiera en el hombre, no en el Maestro, por ser Dios y saber todo antes que ser por Él creado:

El que más crea quien Soy, será el que no diga: “Maestro estoy haciendo”. El que crea y ame, a todo dirá: “¿Maestro, qué hago?”. Y si cree y ama, él obliga a la respuesta y que la acción siga al Mando que ha oído, y esto, contento”.

Todos contestaron con palabras y con el gesto de su cara:

¡Así lo haré, Maestro!

Desperté, oí:

Era grande diferencia decirle:
“¿Maestro qué hago?”,
a decirle:
“estoy haciendo”.

Pero había otro escalón más alto,
que era:
“¿Qué quieres que haga Maestro?,
que yo espero tu Mando”.

Esto era creer,
y más que creer:
Amarlo.

Amando a Dios de veras,
queriendo más Amarlo,
tenías siempre en tu boca:
“Maestro, dime qué hago”.

Y ya quererle guardar secreto,
era vivir condenado.

Si Dios mandara un mandato
de ir preguntando al hombre,
para que diera contestación
de qué es Creerlo y Amarlo,
verías contradicción
en su vivir actuando.

¡Qué alegría decir siempre:
“Señor, espero tu Mando”!

Decir “estoy haciendo”,
era de Dios no tratarlo.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C5

1 comentario:

  1. Que luz más Bonita tiene que dar el espíritu que sirve a Dios de esa manera
    Estos son los que en la Gloria están más cerca de Dios

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