miércoles, 20 de mayo de 2020

La Fuerza de Dios

En Sueño Profético decían:

Hay sufrimientos de espíritu y hay sufrimientos de carne. Si el espíritu está al servicio de Dios, le puede a la carne y a los demonios pisa. Pero este pisar tiene que ser Fuerza de Dios.

Dijo uno:

La Fuerza de Dios deja sin movimiento lengua y acción. Pero si no tienes esta Fuerza, sin tú querer mueves la lengua, y tu acción es en contra de la Palabra de Dios, y ya cogen fuerza diabólica los dos. Al que esto le extrañe, no ha leído el Evangelio, que es Palabra de Dios Padre en Dios Hijo.

La presencia de Judas se enfrentó con Dios Hijo, ocultando la traición que creía tener guardada. Sabía que era el Mesías, nombre que muchos Le daban de los muchos que tenía, pero el Dios siempre salía cuando más intimidad aparecía. Dios lo dejó para que luego más lo conocieran. Lo dejó entre los Discípulos, y los Discípulos sufrían al pensar que siendo Dios Lo vendería. El Maestro ya lo dijo en la mesa:

Sé que uno de vosotros Me hará traición”.

Pero lo deja que la haga para que luego más sea conocido.

Desperté, oí:
Cuanto más sea conocido lo que oigas o veas que va de Dios, más daño espera que el espíritu del mal intente hacer o haga.

A Dios, cuando bajó a la Tierra, antes que nada, Le veían el Dios.

Lo veía el que Lo amaba y el que no quería que existiera en la Tierra.

Creía que al Matarlo, Dios ya no vendría.

Su Presencia la hace primero al que Lo siguió y estaba dispuesto a dar su vida por el Maestro.

Éstos tenían Fuerza de Dios y pisaron a los demonios.

En sus lenguas y acción veías a su Maestro.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7

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