martes, 13 de febrero de 2018

Nunca sigas lo mal hecho

En Sueño Profético decían:

Tus palabras siempre llevan a Dios
en palabras o en silencio.

Si tu consejo es de Aquí,
han de seguirte consejo.

Si tienes un gran sufrir
y a Dios no acudes ni llamas,
el mal vas alimentando
y el mal seguro que agrandas.

Tan seguro,
como que el sufrir,
siempre es de la carne
o del espíritu.

Si es de la carne,
llama a Dios con ganas,
y Él, Presencia te hace.

Si es del espíritu,
busca a Dios donde te espera,
y le pisas regocijo
a aquello que te atormenta,
que es obra del mal espíritu.

Dijo uno:

Al ladrón y al criminal
hay que perseguirlo,
pero no ayudarle más.

Si tú te vas detrás,
robando también
o haciendo robo más grande,
estás a favor de él.

Pero si tú buscas
al que pueda darle consejo
o llegar a encarcelar,
puede que el robo se acabe
y el crimen no llegue a pasar.

Esto es sufrimiento con Dios,
o sufrimiento, de Dios apartándote.

No es lo mismo
pedir a Dios por el pecador
y que a ti te horrorice el pecado,
que pedir por él
y tú también practicarlo.

Desperté, oí:

Si en el dolor de la carne
y en el sufrimiento del espíritu
no llamas a Dios ni Lo buscas,
ya estás pecando.

Porque esta indiferencia
te hace pensar en lo malo.

El que sufre y busca a Dios,
está en contra del Diablo.

Y puede desbaratar
vida que sea de pecado

Esto, para practicarlo,
tienes que estar enseñado
con las Palabras de Dios,
sin que el hombre haya llegado.

Nunca sigas lo mal hecho,
que eso es obra del Diablo.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo III - C3